Lec­tu­ra del 8 de Mar­zo de 2016, ¡Esta no es nues­tra paz! El femi­nis­mo nos hará país

En los últi­mos años, en Eus­kal Herria, la paz ha sido tema de con­ver­sa­ción. Aun­que en el dis­cur­so polí­ti­co hege­mó­ni­co, las y los man­da­ta­rios polí­ti­cos han sus­ti­tui­do la paz por segu­ri­dad. La paz no es sólo una situa­ción sin vio­len­cia direc­ta o gue­rra. Las femi­nis­tas enten­de­mos la paz como un pro­ce­so com­ple­jo a medio o lar­go pla­zo rela­cio­na­do con los dere­chos huma­nos, el desa­rro­llo social y el res­pe­to a la natu­ra­le­za. Hemos asu­mi­do dife­ren­tes gue­rras como si fue­sen nues­tras, aun­que no nos han teni­do en cuen­ta, por­que pen­sá­ba­mos que así, una vez solu­cio­na­dos los gran­des pro­ble­mas, nos situa­ría­mos en el camino de la solu­ción. Pero ya no tene­mos con­fian­za por­que vemos que no hay volun­tad para ello. Nos dicen que hemos vivi­do un pro­ce­so de nor­ma­li­za­ción en Eus­kal Herria. ¿Tal vez el fun­cio­na­mien­to «pací­fi­co» del patriar­ca­do? Pero las muje­res no vivi­mos «en paz», no al menos en esta situa­ción neu­tra­li­za­da de paz que admi­te la vio­len­cia con­tra las muje­res. Una situa­ción en la que el menos­pre­cio a las muje­res, los insul­tos, los chis­tes de mal gus­to, los gol­pes, ase­si­na­tos, la pre­ca­rie­dad y las situa­cio­nes de pobre­za extre­ma, etc… son nues­tra reali­dad coti­dia­na. No cree­mos en la paz del patriar­ca­do, opta­mos por el empo­de­ra­mien­to de la ciu­da­da­nía y el camino femi­nis­ta para cons­truir y orga­ni­zar nues­tro país.

Lle­va­mos una lar­ga tem­po­ra­da hablan­do de cri­sis. En grie­go «cri­sis» sigin­fi­ca opor­tu­ni­dad y noso­tras que­re­mos esta acep­ción para el cam­bio y nos rati­fi­ca­mos en su orien­ta­ción. Con­cre­ta­men­te en direc­ción a una Eus­kal Herria femi­nis­ta y sobe­ra­na. Esta direc­ción debe tener como base la sobe­ra­nía indi­vi­dual y colec­ti­va y, por supues­to, el femi­nis­mo. Sin embar­go, no con­ce­bi­mos la sobe­ra­nía femi­nis­ta como una situa­ción ideal, está­ti­ca e ina­mo­vi­ble, sino como un pro­ce­so diná­mi­co, que ten­drá como nor­te el cam­bio a cada momen­to. La direc­ción para la cons­truc­ción de una futu­ra Eus­kal Herria se irá con­cre­tan­do como resul­ta­do de muchos deba­tes socia­les. Y dicho pro­ce­so nos hará país.

Para ello, debe­mos hacer una apues­ta por con­for­mar una estra­te­gia colec­ti­va femi­nis­ta. Por un lado, para con­ver­tir en reali­dad el empo­de­ra­mien­to que impul­sa­rá a quie­nes con­for­ma­mos el suje­to sobe­ra­nis­ta en Eus­kal Herria, que pon­ga en el cen­tro el pro­ce­so de cam­bio de los cuer­pos (emo­cio­nes, deseos, nece­si­da­des, pen­sa­mien­tos) y de las rela­cio­nes. Y, por otro, tam­bién es impres­cin­di­ble un pro­ce­so de empo­de­ra­mien­to que inci­da en la crea­ción de la comu­ni­dad, en hacer país, en la par­ti­ci­pa­ción de la ciu­da­da­nía, en el pro­ce­so de libe­ra­ción de Eus­kal Herria y en la solu­ción del con­flic­to.

Esta hoja de ruta debe estar orien­ta­da a supe­rar las múl­ti­ples opre­sio­nes que exis­ten hoy en día, reco­no­cien­do la teo­ría de la tri­ple opre­sión (la opre­sión sexo-géne­ro, cla­se y cul­tu­ra) que nos ha dado el femi­nis­mo vas­co, y diri­gién­do­nos hacia el pun­to de vis­ta inter­sec­cio­nal de las múl­ti­ples opre­sio­nes.

Por lo tan­to, sin pedir per­mi­so ni per­dón, ¡las femi­nis­tas vas­cas vamos ade­lan­te! Para cons­truir en Eus­kal Herria una sobe­ra­nía femi­nis­ta, las femi­nis­tas, jun­to con la arti­cu­la­ción de un con­tra­po­der en la calle, debe­mos ser due­ñas del poder. Con­si­de­ra­mos que hacer­nos con el poder supo­ne ganar capa­ci­dad polí­ti­ca e inci­den­cia, para poder con­di­cio­nar el mapa polí­ti­co, para influir en las deci­sio­nes y medi­das que se están toman­do y para poder mar­car las bases del cam­bio social. Ade­más, al hacer­nos con el poder tam­bién con­se­gui­mos un empo­de­ra­mien­to per­so­nal y colec­ti­vo. Para ello, debe­mos lograr el reco­no­ci­mien­to polí­ti­co del Movi­mien­to Femi­nis­ta, con­for­man­do un lide­raz­go femi­nis­ta y ganan­do espa­cios de poder. Pode­mos con­se­guir todo esto a cor­to pla­zo si esta­ble­ce­mos alian­zas y estra­te­gias comu­nes y si en Eus­kal Herria crea­mos un espa­cio femi­nis­ta dura­de­ro.

Y mien­tras, el femi­nis­mo, el empo­de­ra­mien­to ciu­da­dano colec­ti­vo, nos hará país. La demo­cra­cia radi­cal, la par­ti­ci­pa­ción, la ges­tión de los con­flic­tos por medio de la nego­cia­ción, pro­vo­can­do las alian­zas plu­ra­les a favor de la jus­ti­cia social, crean­do alter­na­ti­vas y redes y crean­do una Eus­kal Herria basa­da en la plu­ra­li­dad. Las femi­nis­tas vas­cas tene­mos gran­des retos entre manos, pero en esta par­ti­da de mus juga­mos a la mayor. ¡Envi­do al hor­da­go!

¡El femi­nis­mo nos hará país!

¡Esta no es nues­tra paz!

Eus­kal Herri­ko Bil­gu­ne Femi­nis­ta

2016ko Martxoa­ren 8an

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *