Recuer­do de noviembre

Estos días, que en la pren­sa ale­ma­na se habla mucho y se loa con orgu­llo y fuer­za la figu­ra del vie­jo can­ci­ller ale­mán ham­bur­gués recien­te­men­te falle­ci­do, Hel­mut Sch­midt, y en la espa­ño­la se comen­ta la «des­ca­be­lla­da» pro­cla­ma­ción de la Repú­bli­ca cata­la­na y el inten­to repe­ti­do del Sr. Mas por hacer­se con el gobierno de la mis­ma, he recor­da­do un epi­so­dio polí­ti­co de cloa­ca de gobierno, ocu­rri­do sien­do Hel­mut Sch­midt can­ci­ller en acti­vo en Ale­ma­nia y Anto­nio Cubi­llo un lucha­dor por la inde­pen­den­cia del pue­blo canario.

El abo­ga­do Anto­nio Cubi­llo se exi­lia en 1960 pri­me­ro a París y más tar­de, en 1963, a Argel. En 1964 fun­da el Movi­mien­to por la Auto­de­ter­mi­na­ción e Inde­pen­den­cia del Archi­pié­la­go Cana­rio (MPAIAC), orga­ni­za­ción de la que se con­vier­te en su máxi­mo diri­gen­te. Crea tam­bién la ban­de­ra tri­co­lor con sie­te estre­llas ver­des como ban­de­ra de la lucha por la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo para Cana­rias. El MPAIAC opta estra­té­gi­ca­men­te por una línea afri­ca­nis­ta, recu­rrien­do a la exal­ta­ción de los anti­guos abo­rí­ge­nes de Cana­rias. Con ello lle­gó a con­se­guir el apo­yo de un Comi­té de Libe­ra­ción ad hoc de la extin­ta Orga­ni­za­ción de la Uni­dad Afri­ca­na diri­gi­do por Arge­lia, que en una reu­nión secre­ta decla­ró a las islas como geo­grá­fi­ca­men­te «afri­ca­nas» en 1968.

En 1976 el MPAIAC crea las Fuer­zas Arma­das Guan­ches (FAG) y lle­va a cabo una serie de accio­nes arma­das. El 23 de febre­ro de 1978, las FAG colo­can en la Uni­ver­si­dad de La Lagu­na un arte­fac­to explo­si­vo. Duran­te el inten­to de des­ac­ti­va­ción falle­ce un agen­te de los TEDAX. El arte­fac­to esta­ba com­pues­to por una caja de zapa­tos, envuel­ta en plás­ti­co y depo­si­ta­da sobre una ven­ta­na, con­te­nien­do en su inte­rior 2 kilos de mate­rial explo­si­vo y un sis­te­ma de acti­va­ción por tem­po­ri­za­dor mecánico.

En abril de 1978 Cubi­llo será víc­ti­ma de un inten­to de ase­si­na­to que se le impu­tará a las fuer­zas poli­cia­les espa­ño­las y a su enton­ces minis­tro de la Gober­na­ción, Rodol­fo Mar­tín Villa, demos­tra­do pos­te­rior­men­te en 1990. El 5 de abril de 1978 fue acu­chi­lla­do por dos mer­ce­na­rios espa­ño­les en su casa de la ave­ni­da de Pekín, en Argel. Sobre­vi­ve y de resul­tas de la agre­sión, pade­ció lesio­nes irre­ver­si­bles en la médu­la espi­nal que le obli­ga­ron a usar siem­pre mule­tas para cami­nar, aun­que eso le supo­nía un enor­me esfuer­zo físi­co. Él siem­pre man­tu­vo que detrás de su inten­to de ase­si­na­to esta­ba el gobierno espa­ñol. Los eje­cu­to­res mate­ria­les fue­ron Juan Anto­nio Alfon­so y José Luis Cor­tés, ambos con­de­na­dos a 20 años.

Cuen­ta don Anto­nio Cubi­llo lo ocu­rri­do aquel día: «Yo lle­gué allí y vi a dos hom­bres ves­ti­dos de negro y dije bon­soir (bue­nas tar­des, en fran­cés). Me con­tes­ta­ron con el mis­mo salu­do, me di la vuel­ta y me ata­ca­ron: pri­me­ro por delan­te, me abrie­ron la barri­ga, y des­pués, al caer­me, me die­ron una puña­la­da en la espi­na dor­sal y por eso estoy en una silla de rue­das. Caí por la esca­le­ra y la orden que tenían era de que me cor­ta­ran el cue­llo y me qui­ta­ran la car­te­ra y los docu­men­tos, para que pare­cie­ra obra de rate­ros. Enton­ces, apa­re­ció un vecino nues­tro, mon­sieur Okbi, que mide dos metros, y ellos salie­ron corrien­do. Él lla­mó por radio inme­dia­ta­men­te y vino la ambu­lan­cia. Me sal­vé por­que había un par­ti­do de fút­bol y no había trá­fi­co… Lle­gué con un litro y medio de san­gre. Ten­go el gru­po A nega­ti­vo y como casi todos los bere­be­res son O nega­ti­vo, que es un tipo uni­ver­sal, me hicie­ron las trans­fu­sio­nes. Ade­más, había un cura que era sui­zo, el padre Blanc, que me dio dos litros de san­gre, des­pués le die­ron dos boca­di­llos y le saca­ron otro medio litro… Ten­go san­gre de cura».

Para don Anto­nio Cubi­llo era cla­ro: el encar­go de los dos eje­cu­to­res pro­ve­nía de Espi­no­sa y de Mar­tín Villa. En 1986 don Anto­nio Cubi­llo pre­sen­tó en San­ta Cruz de Tene­ri­fe una denun­cia con­tra José Luis Espi­no­sa, induc­tor del aten­ta­do, por su rela­ción con la poli­cía espa­ño­la, de la que Cubi­llo sos­pe­cha­ba como res­pon­sa­ble del suce­so, impli­can­do al enton­ces minis­tro de Inte­rior, Rodol­fo Mar­tín Villa. En julio de 1987 fue pro­ce­sa­do por un pre­sun­to deli­to de calum­nias con­tra el ex minis­tro de Inte­rior, del que fue absuel­to en febre­ro de 1990.

En julio de 1990 la Audien­cia Nacio­nal con­de­nó a José Luis Espi­no­sa Par­do, con­fi­den­te del super­co­mi­sa­rio Rober­to Cone­sa, a 20 años de reclu­sión como orga­ni­za­dor del ase­si­na­to del inde­pen­den­tis­ta cana­rio. La sen­ten­cia decla­ró pro­ba­do que «per­so­nas per­te­ne­cien­tes a los ser­vi­cios poli­cia­les espa­ño­les» fue­ron quie­nes deci­die­ron la des­apa­ri­ción de Cubi­llo. Estas per­so­nas, según los magis­tra­dos, «actua­ron des­de las mesas de sus des­pa­chos y ejer­cían cier­to domi­nio» sobre Espi­no­sa. Es decir, el aten­ta­do fue urdi­do des­de las cloa­cas del Estado.

En 2003 la Audien­cia Nacio­nal con­de­nó al Minis­te­rio del Inte­rior a pagar una indem­ni­za­ción de 150.000 euros a Anto­nio Cubi­llo por el aten­ta­do que éste sufrió en 1978.

En una entre­vis­ta le pre­gun­tó el perio­dis­ta José Luis Gon­zá­lez: «¿Por qué cree usted que qui­sie­ron matarle?»

Y su respuesta:

En febre­ro de 1978, en Trí­po­li, se deci­dió que iría a pre­sen­tar el caso de Cana­rias ante las Nacio­nes Uni­das. Yo había pre­sen­ta­do un memo­rán­dum que entre­gué en Arge­lia al Comi­té de Des­co­lo­ni­za­ción de la ONU. De las Nacio­nes Uni­das vinie­ron a hablar con­mi­go a Argel y me dije­ron que tenía que con­se­guir el apo­yo del gru­po afri­cano de los paí­ses inde­pen­dien­tes para abrir el pro­ce­so. Eso haría que se exi­gie­ra a Espa­ña un calen­da­rio de des­co­lo­ni­za­ción. Yo tenía que salir de Roma el 10 de abril con el pre­si­den­te de la OUA (Orga­ni­za­ción de Esta­dos Afri­ca­nos). Allí me hubie­ran espe­ra­do los ser­vi­cios secre­tos ale­ma­nes para ame­tra­llar­me si el 5 no me hubie­sen acuchillado.

-¿Los ser­vi­cios secre­tos ale­ma­nes esta­ban impli­ca­dos, como afir­ma el perio­dis­ta Mel­chor Miralles?

-Gober­na­ban los con­ser­va­do­res en Ale­ma­nia (can­ci­ller Hel­mut Sch­midt, vice­can­ci­ller Hans-Die­trich Gens­cher, coa­li­ción de socia­lis­ta y libe­ra­les) y miran­do pape­les anti­guos sobre un espía lla­ma­do Wer­ner Mauss encon­tra­ron un tele­gra­ma de un agen­te suyo, un yugoes­la­vo, que decía: «El aten­ta­do será el día 5», con todos mis datos. El Par­la­men­to ale­mán me citó a decla­rar. Mauss era el repre­sen­tan­te de la Agen­cia TUI y vola­ba cada sema­na a Cana­rias. Tenían intere­ses turís­ti­cos aquí y por eso envia­ron al yugoes­la­vo para infil­trar­se en el Mpaiac.

Don Anto­nio Cubi­llo falle­ció en la madru­ga­da del 10 de diciem­bre de 2012, a los 82 años, en su casa de San­ta Cruz de Tenerife.

En este noviem­bre, que hay en Cata­lu­ña rei­vin­di­ca­ción de inde­pen­den­cia, y el gobierno del esta­do espa­ñol y su rey ponen en mar­cha los apa­ra­tos del esta­do, con­vie­ne tener en cuen­ta cier­tos hechos del pasa­do. Un día, no tan lejano, las cloa­cas del esta­do espa­ñol inten­ta­ron ase­si­nar al inde­pen­den­tis­ta cana­rio don Anto­nio Cubi­llo, sal­ván­do­se de mila­gro. Y des­de hace años en Eus­kal Herria recor­da­mos y gri­ta­mos a los oídos del esta­do espa­ñol y de su rey que un 20 de noviem­bre dos inde­pen­den­tis­tas vas­cos, el médi­co San­ti Brouard (1984) y el par­la­men­ta­rio Josu Mugu­ru­za (1989), fue­ron ase­si­na­dos a bala­zos por sus apa­ra­tos de mafia y cloaca.

Mikel Ari­za­le­ta.

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