Ven­ce­do­res y vencidos

Ha caí­do ven­ci­da para siem­pre esa horri­ble pesa­di­lla sinies­tra que se lla­ma Eus­ka­di y que era resul­tan­te del socia­lis­mo prie­tis­ta por un lado y la imbe­ci­li­dad viz­cai­ta­rra por otro. Viz­ca­ya es otra vez un tro­zo de Espa­ña por pura y sim­ple con­quis­ta militar

Jose María de Areil­za, Bil­bao 1937

Un alcal­de falangista

Areil­za fue el pri­mer alcal­de del Bil­bao fran­quis­ta. Y este tro­zo, que for­ma par­te de su pri­mer dis­cur­so en la villa con­quis­ta­da por el ejér­ci­to espa­ñol, no pudo ser mas sin­ce­ro. Cosa que hay que agra­de­cer, aun­que res­pon­día al ambien­te mili­tar de la épo­ca y a la sen­sa­ción total de impu­ni­dad polí­ti­ca, que pro­por­cio­nan las vic­to­rias de las armas. En todo caso, fue un dis­cur­so polí­ti­co e ideo­ló­gi­co, por­que Areil­za no era mili­tar. Era polí­ti­co y ade­más falan­gis­ta. Y fue muy dife­ren­te del laco­nis­mo mili­tar de aquel otro par­te de gue­rra «Cau­ti­vo y desarmado…etc», con que Fran­co ini­ció su dictadura.

Aun­que qui­zá deba­mos de agra­de­cér­se­lo. Al joven falan­gis­ta, pro­ce­den­te de aque­lla cama­da negu­rí­ti­ca que pron­to cam­bió la cami­sa azul por la blan­ca acor­ba­ta­da de los con­se­jos de admi­nis­tra­ción de gran­des fábri­cas y ban­cos El por­tu­ga­lu­jo, que aca­bó de medio libe­ral opo­si­tor de boca cerra­da al régi­men, nos dejó aquel día un impor­tan­te docu­men­to para enten­der algu­nos con­cep­tos sobre la ocu­pa­ción. Y fue con estas pala­bras, diri­gi­das a los fie­ros ven­ce­do­res arma­dos, que le aplau­dían sedien­tos de mas con­quis­tas, en aquel Bil­bao derro­ta­do del 37, con las cáce­les y las tum­bas lle­nas, con las que cerró el capí­tu­lo de una derro­ta mili­tar catas­tró­fi­ca de Eus­ka­di. La segun­da en menos de un siglo.

Poco podía sos­pe­char el futu­ro con­de con­sor­te que, muchos años des­pués, sus pala­bras segui­rían tenien­do vigen­cia y exten­sión «legal» en la Espa­ña que suce­dió al cau­di­llo. Y que, por tra­pi­cheos y con­sen­sos, se con­ver­ti­rían en fus­te cons­ti­tu­cio­nal de la Espa­ña, «una, gran­de y libre» del siglo XXI.

Dere­cho de conquista

Las cons­ti­tu­cio­nes y las leyes, en Espa­ña, han esta­do siem­pre acom­pa­ña­das de san­gre. Como en cual­quier otro impe­rio, que se pre­cie. Han sido fru­to de ocu­pa­cio­nes mili­ta­res de los terri­to­rios. O de ame­na­zas de la mis­ma índo­le Y por mucho que a gober­nan­tes, jue­ces y cate­drá­ti­cos se les lle­ne hoy la boca de Cons­ti­tu­ción, no pue­den ocul­tar que todo su sopor­te his­tó­ri­co pro­ce­de de una «pura y sim­ple con­quis­ta mili­tar», que dijo, sin­ce­ro y exul­tan­te, el alcal­de Areil­za. Y que todo su dere­cho, «cons­ti­tu­cio­nal y demo­crá­ti­co», era dere­cho de con­quis­ta. Leyes de vic­to­ria pro­pia y derro­ta aje­na. Nun­ca acep­ta­das, como es nor­mal, por los pue­blos ocupados.

Des­pués de 1937, el fran­quis­mo decla­ró a Biz­kaia y a Gipuz­koa «pro­vin­cias trai­do­ras». Por haber­se opues­to al glo­rio­so alza­mien­to. Inclu­so les arre­ba­tó el Con­cier­to, inven­ta­do por Cáno­vas en 1878, que había sus­ti­tui­do y reba­ja­do al fora­li­dad anti­gua a la per­te­nen­cia inque­bran­ta­ble. En cam­bio per­do­nó a Nafa­rroa y a Ara­ba, su simu­la­cro foral. Por la con­tri­bu­ción en la gue­rra, des­pués de haber masa­cra­do a cuán­tos en estas «pro­vin­cias ami­gas», se le habían opues­to. A Cata­lun­ya, y a otros terri­to­rios ocu­pa­dos, les per­do­nó menos. Y se limi­tó a repro­du­cir la legis­la­ción mili­tar­men­te triun­fa­do­ra en el siglo XVIII.

El enla­ce con otra derro­ta mili­tar vas­ca ante­rior, la de las gue­rras car­lis­tas, no pue­de ser mas estri­den­te. La vie­ja fora­li­dad, que los nacio­na­lis­tas lla­ma­ban leyes pro­pias y sobe­ra­nas, era des­ac­ti­va­da por el régi­men del 18 de julio, no que­dan­do ras­tro de la legis­la­ción del siglo ante­rior. Es decir incor­po­ran­do obli­ga­to­ria­men­te los pue­blos derro­ta­dos a la Ley del Esta­do espa­ñol. Que pre­va­le­ce has­ta hoy.

A tra­vés del decre­to de Espar­te­ro (1839), la Ley Nava­rra (1841), la abo­li­ción de Fue­ros (1876), el Con­cier­to Eco­nó­mi­co (1878), las Leyes fun­da­men­ta­les del Movi­mien­to (1938−1977), la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la (1978) y el Esta­tu­to de Ger­ni­ka (1979), cose­cha­das todas ellas en la vic­to­ria mili­tar, se atra­vie­sa casi siglo y medio, has­ta el entra­ma­do «legal» que hoy sos­tie­ne la pre­sen­cia polí­ti­ca espa­ño­la. Cuan­do en los deba­tes polí­ti­cos, nadie se cues­tio­na por qué debe­mos acep­tar una lega­li­dad here­da­da e impues­ta por los ejér­ci­tos, des­pués de la con­quis­ta mili­tar. Por­que en eso con­sis­te, según la secuen­cia his­tó­ri­ca, la famo­sa lega­li­dad vigen­te y las no menos famo­sas leyes demo­crá­ti­cas, que dicen los demó­cra­tas de toda la vida que «se han dado los españoles».

Si tene­mos en cuen­ta, ade­más, que la actual Cons­ti­tu­ción y el coji­tran­co Esta­tu­to se medio apro­ba­ron, en pleno fra­gor polí­ti­co, rui­do de sables, gue­rra sucia, tor­tu­ras y ame­na­zas cuar­te­le­ras de mas gol­pes mili­ta­res, no pare­ce dema­sia­do luci­do acu­dir siem­pre a ellos en defen­sa de la ocu­pa­ción. Y menos invo­car su con­ju­ro ante la impa­ra­ble des­com­po­si­ción del impe­rio «inte­rior». Pos­trer refu­gio de los últi­mos de Fili­pi­nas, los saquea­do­res de Lati­noa­mé­ri­ca y los arra­sa­ron Bar­ce­lo­na, Duran­go o Ger­ni­ka. Entre otros.

Cons­ti­tu­ción y democracia

El dere­cho a deci­dir es un dere­cho democrático…pero, como no está en la Cons­ti­tu­ción no se pue­de ejer­cer. Ni tole­rar que otros lo ejer­zan. Y esto… ¿no prue­ba que la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la que nie­ga tal dere­cho es una ley anti­de­mo­crá­ti­ca.? Y por tan­to tan poco dig­na de ser obe­de­ci­da como las cons­ti­tu­cio­nes del régi­men ante­rior. Que sir­vie­ron sin embar­go a los fran­quis­tas evo­lu­cio­na­dos de Suá­rez, para pasar la tram­pa aque­lla «de la ley a la ley». O sea, de la dic­ta­du­ra legal a la «demo­cra­cia».

Reco­no­cer que la ley espa­ño­la, ampa­ra­da en el dere­cho de con­quis­ta, no inclu­ye el dere­cho a deci­dir de vas­cos y cata­la­nes, es lo mis­mo que decir que no es una ley demo­crá­ti­ca. De ahí que ase­gu­rar que esta Ley, está por enci­ma de todo, inclu­so de la demo­cra­cia que tan­to quie­ren, tie­ne un tufi­llo a dic­ta­du­ra, que los «demó­cra­tas» de toda la vida no saben explicar.

Habrá que creer , enton­ces, que la abo­li­ción de los Fue­ros fue legal, aun­que fue­se pro­mul­ga­da por un gobierno de gue­rra, que ocu­pa­ba mili­tar­men­te los terri­to­rios fora­les. Y tam­bién que las Leyes fun­da­men­ta­les del movi­mien­to fran­quis­ta, aun­que resul­ta­do de otras gue­rra, eran demo­cra­cia en esta­do puro, por­que las fir­ma­ba el Jefe del Esta­do y las apro­ba­ban unas Cor­tes y un gobierno, en un régi­men auto­de­no­mi­na­do «demo­cra­cia orgánica».

Habrá que con­sen­tir asi­mis­mo, que la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la, que los vas­cos no acep­ta­ron y el Esta­tu­to de Ger­ni­ka, que solo qui­so un 53%, cuan­do la inmen­sa mayo­ría del cen­so actual no había naci­do o no tenía edad para votar, son el refren­do de la demo­cra­cia de con­quis­ta, que impe­ra en Espa­ña y los terri­to­rios ocupados.

El Mar­ca mejor que la Constitución

Por últi­mo, van y le ponen al rey a hablar de esto. Y le dan para leer un papel en que dice, entre otras insus­tan­cia­li­da­des, que «el pue­blo espa­ñol no está dis­pues­to a que se pon­ga en cues­tión su uni­dad…» Solo le fal­tó aña­dir ¡Viva el dos de mayo!…de 1808.

Y con esa sali­da, entre ame­na­za e igno­ran­cia, mani­pu­lan al res­pe­ta­ble. Le tran­qui­li­zan. O eso, creen. Pero lo que real­men­te hacen es demos­trar que este rey, igual que el ante­rior, lee muy poco. Y que la Cons­ti­tu­ción, como en el caso de Rajoy, no es su tex­to favo­ri­to. Ambos pre­fie­ren el Mar­ca. Y es que, al pue­blo espa­ñol así ente­ro en sus 45 millo­nes de seres, la Cons­ti­tu­ción no le enco­mien­da nada. Y mucho menos esto.

Le enco­mien­da poner­se en fila, cada cua­tro años. Para ele­gir a quie­nes les amar­guen la pró­xi­ma legis­la­tu­ra. Ya que el ver­da­de­ro defen­sor de la uni­dad de Espa­ña, no es el pue­blo, sino el ejér­ci­to, con sus tan­ques, sus bom­bas y bayo­ne­tas. Que ade­más es mer­ce­na­rio, como en los bue­nos tiempos.

Tam­po­co dice el rey, ni le die­ron para leer, que el art. 2 de la actual des­cen­dien­te de la Pepa ase­gu­ra que «La Cons­ti­tu­ción se fun­da­men­ta en la indi­so­lu­ble uni­dad de la Nación espa­ño­la, patria común e indi­vi­si­ble de todos los espa­ño­les y reco­no­ce y garan­ti­za el dere­cho a la auto­no­mía de las nacionalida
des y regio­nes que la inte­gran…». A ver cómo se comen eso de que varias nacio­na­li­da­des inte­gran una sola Nación. Y que deben de con­for­mar­se con una auto­no­mía, mien­tras la nación espa­ño­la lo tie­ne todo. Esta­do, ins­ti­tu­cio­nes, inde­pen­den­cia y sobre todo ejércitos.

Así que Espa­ña, demo­crá­ti­ca de suyo, no se pue­de disol­ver ni divi­dir. Pero las nacio­na­li­da­des malas, tota­li­ta­rias y anti­de­mó­cra­tas, ya están disuel­tas y repar­ti­das, en la Espa­ña Nación Uni­ca Demo­crá­ti­ca. Y como están disuel­tas, en la Ley de Espa­ña, que se sepa no se pue­den sepa­rar. Ni hacer nada.Y se ven obli­ga­das, demo­crá­ti­ca­men­te eso si, a per­te­ne­cer a la Espa­ña nacio­nal úni­ca. Aun­que la Cons­ti­tu­ción ase­gu­re reco­no­cer­las, sin decir quie­nes son. Ni por qué no pue­den cons­ti­tuir su pro­pia nación.

Des­de lue­go, con Areil­za de jefe del Esta­do no hubie­ra pasa­do esto. Hubie­ra dicho, con aque­lla sin­ce­ri­dad fas­cis­ta que carac­te­ri­zó sus pri­me­ras aven­tu­ras polí­ti­cas, que estas nacio­na­li­da­des no tie­nen dere­chos, por­que «son un tro­zo de Espa­ña por pura y sim­ple con­quis­ta mili­tar». Cosa de ven­ce­do­res y vencidos.

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