Dos y dos, igual a cero

Inva­so­res e invadidos

A la tar­dor de 1707, la ciu­tat de Llei­da es va ren­dir a les tro­pes de Felip V des­près d” un ser­ge ferot­ge i la repre­siòn con­tra la pobla­ciò va ser exemplar.

Este es una de los epi­so­dios béli­cos, con el que comien­za la actual situa­ción cata­la­na. Y entre otras cosas, esto es lo que dice un folle­to edi­ta­do por la Gene­ra­li­tat, sobre la lla­ma­da ruta 1714. En Llei­da, dos mil qui­nien­tos resis­ten­tes se enfren­ta­ron duran­te meses a 30.000 mer­ce­na­rios bor­bó­ni­cos. Que con­ta­ban con la pro­me­sa cum­pli­da de un saqueo, de los de la épo­ca. No solo fue Llei­da. Lue­go siguie­ron otras ciu­da­des, en una vein­te­na de saqueos y matan­zas. Les Viles Cre­ma­des fue­ron el fru­to de la pre­sen­cia de las tro­pas espa­ño­las. Duran­te sie­te años la gue­rra de agre­sión saqueó las tie­rras cata­la­nas, has­ta el asal­to final a Bar­ce­lo­na, el 11 de setiem­bre de 1714.

En Llei­da la inva­sión con­vir­tió la cate­dral en cuartel…hasta ¡1948¡. Para que no hubie­ra dudas sobre la con­ti­nui­dad his­tó­ri­ca de la invasión.Y de que al impe­rio no le dete­nía ni la Igle­sia. Pero esta medi­da fue solo una de las de cas­ti­go, orde­na­das por el rey y man­te­ni­das por los gobier­nos de Espa­ña des­pués de 1714. Otras fue­ron la eje­cu­ción de unos 7.000 civi­les leridanos…Por haber resis­ti­do a los ocupantes.

Este ejem­plo for­ma par­te de la ruta 1714. Un reco­rri­do his­tó­ri­co por los luga­res de la inva­sión en Cata­lun­ya. Una ruta de dolor. De ocu­pa­ción y ven­gan­zas. Los cata­la­nes, que son muy boti­gès, han tra­ta­do de «endul­zar» la ruta con ano­ta­cio­nes turí­si­ti­cas y gas­tro­nó­mi­cas. Pero no se si lo han con­se­gui­do. Por­que lo que ha que­da­do cla­ro, mas allá del comer y via­jar, es el carác­ter mili­tar de la pre­sen­cia espa­ño­la. Los miles de muer­tos. Les viles cre­ma­das. De Puig­cer­dá a Tor­to­sa. Vein­ti­tres villas. Vein­ti­trés memo­rias. Focos de resis­ten­cia don­de se mez­clan His­to­ria, vino y vian­das. Pero don­de resis­te la memo­ria de un pue­blo, que toda­vía no ha podi­do deci­dir en libertad.

Tres­cien­tos años des­pués, la ocu­pa­ción mili­tar no se ha olvi­da­do del todo. Pero aho­ra, des­de el eterno cen­tra­lis­mo bor­bó­ni­co, los suce­so­res polí­ti­cos de los inva­so­res inten­tan escon­der­la con la fal­sa polí­ti­ca de los votos y las mayo­rías. Y pre­ten­den que la ocu­pa­ción mili­tar de 1714, sea olvidada/​aceptada por los con­quis­ta­dos. Exi­gen que los ocu­pa­dos abra­cen la lega­li­dad espa­ño­la, impues­ta des­de aquel 1714 y reno­va­da has­ta hoy, como ley pro­pia. Cuan­do es una ley de ocu­pa­ción. Y dere­cho de con­quis­ta, reno­va­do des­pués con el fran­quis­mo. Y aho­ra con la Cons­ti­tu­ción into­ca­ble de Rajoy, Sán­chez y Rivera.

Aho­ra, cuan­do una mayo­ría par­la­men­ta­ria cata­la­na pro­po­ne recha­zar las leyes de la ocu­pa­ción, ampa­ra­das en el dere­cho de con­quis­ta. Los hijos de los con­quis­ta­do­res, y sus suce­so­res, pro­cla­man­do la obli­ga­ción cons­ti­tu­cio­nal de los cata­la­nes, de com­por­tar­se como bue­nos espa­ño­les, los lla­man delin­cuen­tes y anti­de­mó­cra­tas. Y tra­tan de evi­tar su des­obe­dien­cia con otras ame­na­zas y pro­me­sas de nue­vas ocu­pa­cio­nes. Lo hicie­ron en 1714. Lo repi­tie­ron en 1936. Y quién sabe de lo que serán capa­ces aho­ra, que están repa­trian­do algu­nos cuer­pos expe­di­cio­na­rios de tie­rras infieles …

Para ello nece­si­tan, en todo caso, que los cata­la­nes des­cen­dien­tes de aque­llos que sufrie­ron las masa­cres y saqueos bor­bo­ni­cos. Y los que pasa­ron por la inva­sión del fas­cis­mo espa­ñol de 1936. Renie­guen de su con­di­ción de inva­di­dos y aban­do­nen su resis­ten­cia. Y se entre­guen al voto mayo­ri­ta­rio espa­ñol. Para ello es pre­ci­so que se olvi­de la His­to­ria. Que nadie sepa que la situa­ción actual es con­se­cuen­cia direc­ta de una gue­rra, una ocu­pa­ción y la sus­ti­tu­ción for­zo­sa de la lega­li­dad anti­gua, por la espa­ño­la moder­na. Que dura 300 años. Y cuyas con­se­cuen­cias se man­tie­nen en línea direc­ta y con­ti­nui­dad de pasa­do-pre­sen­te. Aho­ra los espa­ño­les espe­ran, que el resul­ta­do de la inva­sión y de las masa­cres de 1714 sean con­va­li­da­dos por los votos obte­ni­dos por sus par­ti­dos espa­ño­les, par­ti­da­rios de la ocu­pa­ción. Aspi­ran a que se sus­ti­tu­ya el dere­cho his­tó­ri­co de los ocu­pa­dos, por las leyes de con­quis­ta. Y que la fór­mu­la elec­to­ral de mayo­ría-mino­ria se con­vier­ta en un deber abso­lu­to de obli­ga­do cum­pli­mien­to, para quie­nes nun­ca fue­ron con­sul­ta­dos. Gra­cias a los votos de los des­cen­dien­tes de aque­llas tro­pas que saquea­ron Bar­ce­lo­na, Llei­da y otras vein­ti­trés «Viles cre­ma­das», por­que el rey Bor­bón que­ría mas tie­rras y mas tri­bu­tos, para su insa­cia­ble patrimonio.

Mien­tras tan­to Euskadi

No deja de ser curio­so el para­le­lis­mo entre, la cono­ci­da en los libros de His­to­ria, como gue­rra de Suce­sión y las Gue­rras car­lis­tas. Con una dife­ren­cia de mas de cien años, los dos per­te­ne­cen al perio­do de luchas de rapi­ña y repar­to feu­dal de Euro­pa, entre san­gui­na­rias y ambi­cio­sas casas reales. Las dos tie­nen un ori­gen en la dispu­ta patri­mo­nial, entre fami­lias reales. Dispu­ta inmi­se­ri­cor­de, de terri­to­rios y súb­di­tos, de los que extraían impues­tos y tri­bu­tos, los reyes de Espa­ña. Cuya ambi­ción no tenía mas lími­te que la resis­ten­cia popu­lar. En Cata­lu­ña dispu­taban Bor­bo­nes y Aus­trias. Y en las Gue­rras Car­lis­tas, la riña era entre pri­mos bor­bo­nes (Car­los, Isa­bel, Alfon­so). En medio, como siem­pre, el pue­blo cam­pe­sino y tra­ba­ja­dor. Saquea­do, movi­li­za­do for­zo­so y final­men­te ocu­pa­do. Y obli­ga­dos a pagar rui­no­sas con­tri­bu­cio­nes y sos­te­ner levas for­zo­sas, para defen­der un impe­rio de reyes y bur­gue­ses depre­da­do­rers. Lo mis­mo cata­la­nes que vas­cos vie­ron en estas gue­rras, de las que la Memo­ria His­tó­ri­ca Ofi­cial no quie­re saber nada, cómo se esfu­ma­ban sus hacien­das y su vidas. Y sus leyes pro­pias, para las siguien­tes gene­ra­cio­nes. Que­ra­mos o no,la his­to­ria cata­la­na y vas­ca es un his­to­ria seme­jan­te. Con cul­pa­bles, inva­so­res y enemi­gos comu­nes, que se alar­ga has­ta hoy pasan­do por la gue­rra y los cua­ren­ta años del franco-falangismo.

Pare­cía que esto esta­ba bas­tan­te cla­ro, has­ta hoy. Pero, los últi­mos tiem­pos han veni­do a cues­tio­nar esta seme­jan­za. Hace unos días, inclu­so, la sos­pe­cha de la frial­dad vas­ca en el lar­go pro­ce­so cata­lán se hizo pal­pa­ble cuan­do Pilar Raho­la mani­fes­tó sus crí­ti­cas sobre las posi­cio­nes vas­cas, o de los nacio­na­lis­tas vas­cos, en el caso cata­lán. No le fal­ta razón a la polí­ti­ca cata­la­na. Sal­vo algu­nos apun­tes tími­dos y esca­sa­men­te agre­si­vos de EH-Bil­du, en favor de un pro­ce­so seme­jan­te. O alu­dien­do a la nece­si­dad de tirar todos de la podri­da esta­ca his­pa­na, el mani­fies­to con­tu­ber­nio del PNV con el man­te­ni­mien­to del Esta­do, es para son­ro­jar a cualquier.

Ya he escri­to, hace años, sobre la nece­si­dad de apro­ve­char el momen­to. Sobre la cri­sis per­fec­ta en Espa­ña, para poner en acto las pro­me­sas y pala­bre­ría elec­to­ral vas­ca. Pero el fla­gran­te aban­dono, que denun­cia­ba Raho­la, está cubrien­do y no pre­ci­sa­men­te de glo­ria a los polí­ti­cos vas­cos. Y muy pocos se sal­van de esta deser­ción. Los nacio­na­lis­tas vas­cos para­cen haber des­apa­re­ci­do de la esce­na inde­pen­den­tis­ta, cuan­do mas se les espe­ra­ba y necesitaba.

No es nece­sa­rio ima­gi­nar mucho, para saber lo que pudie­ra haber sido, en esta situa­ción, plan­tear una ofen­si­va nacio­nal vas­ca des­de los esca­ños vas­co-nava­rros en la actual coyun­tu­ra. No es dema­sia­do supo­ner que, un segun­do fren­te inde­pen­den­tis­ta, no solo ayu­da­ría a los cata­la­nes, sino que abri­ría una fase de mayo­res posi­bi­li­da­des para noso­tros. Qué está pasan­do esta vez?. Ya no pue­de ser por ETA… Y supon­go que es inútiil recor­dar que la suma es mayor que la resta.

Pero en la mate­má­ti­ca polí­ti­ca vas­ca, no hay duda de que dos y dos, suman cero.

Jose Mari Loren­zo Espinosa

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