Borra­dor sobre ten­den­cias del capi­ta­lis­mo, apun­tes para una posi­ble estra­te­gia (revi­sión II)

Resumen

  1. El capital llevaba atacando duramente al trabajo mucho antes que estallase la crisis de finales de 2006 comienzo de 2007 en Estados Unidos, pero los ha multiplicado ese momento. La desigualdad social dentro de los dieciocho países de la OCDE es la más alta de los últimos treinta años pasando la proporción de riqueza de 7 a 1 en los años 80 a 9,6 a 1 en la actualidad. En 2012 el 40% de los hogares más empobrecidos de la OCDE disponía solo del 3% de la riqueza, mientras que el 10% de los hogares más ricos poseían en 50%. Hablamos de lo que ha logrado la burguesía en los dieciocho países más importantes. Preferimos ahora los datos de empobrecimiento de la OCDE, que no los más conocidos sobre el empeoramiento en los pueblos aplastados, porque los datos sobre la OCDE nos muestran más crudamente la dinámica objetiva del capitalismo.
  2. Fue esta dinámica la que, antes de 2007, llevaba la financiarización al máximo tolerado por el desenvolvimiento de la ley del valor: en 2008 la masa financiera total representaba aproximadamente el 20 del PIB mundial, y la masa de productos financieros derivados llegaba a doce veces el PIB mundial. Pero el propio límite interno del capital, el límite de que lo financiero depende necesariamente de la productividad industrial, determina tarde o temprano que incluso retroceda la soberbia engreída de los buitres financieros: a comienzos de 2015 los productos financieros derivados representan diez veces el PIB mundial, o sea, un retroceso significativo con respecta 2008. Quiere esto decir que el capitalismo está también en una crisis financiera que impone una inestabilidad creciente que fortalece la tendencia objetiva al caos ordenado y/o desordenado, como hemos explicado arriba.
  3. La teoría marxista de la crisis se enriquece conforme el capitalismo evoluciona y agrava sus contradicciones. Es una verdad aceptada que estamos en los umbrales de la sexta extinción de la vida en el planeta, casi en el punto de no retorno: es el capitalismo el que la está provocando. Su ciega necesidad de acumulación ha hecho que este año se adelantase casi una semana la llegada del «día del exceso» o «día del déficit» que fue el 12 de septiembre con respecto a 2014 que fue seis días más tarde: a partir de esa fecha el capital se «come» los recursos naturales que debiéramos empezar a consumir el 1 de enero de 2016. La civilización burguesa vive de prestado, devorando el futuro con más rapidez que antes.
  4. El «día del exceso» designa el momento a partir del cual el sistema desborda la capacidad de carga anual de la Tierra, su capacidad de absorción y recuperación, de modo que se acelera la sinergia destructiva. Según estudios bastante suaves, el sistema consume los recursos equivalentes a 1,6 Tierras y de seguir así para 2030 los recursos de 2 Tierras al año. Lo malo es que ya se han talado el 50% de los árboles del planeta, el nivel del mar ha subido 8 centímetros desde 1992 y la primera mitad de 2015 ha sido la más calurosa desde que se registran las temperaturas.
  5. Pero estas frías estadísticas ocultan un drama humano que lo padecen fundamentalmente las clases y pueblos oprimidos. Aunque el 90% de la población del Estado español respira aire que pone en peligro su salud, y aunque a finales de 2014 la polución ambiental en la Unión Europea generaba gastos equivalentes al PIB de Finlandia, son las clases empobrecidas las más afectadas al sufrir peor calidad de vida. La salud humana es un problema socioecológico y la gran crisis afecta fundamentalmente a la salud de la humanidad trabajadora, empezando por las mujeres, infancia y tercera edad de los pueblos saqueados y expoliados.
  6. A raíz de descubrirse la trampa técnica de la transnacional Volkswagen con la que ocultaba que sus motores producen treinta veces más CO2 que el cupo legal, otras investigaciones más rigurosas muestran que el promedio de emisión de CO2 de los motores en general es cuarenta veces mayor que el permitido. El CO2 es el primer causante del calentamiento mundial, pero la burguesía respira mejor aire, sufre menos calor y menos contaminación acústica, se alimenta mejor y vive más que el proletariado.
  7. A partir de 2007 el grueso de los estudios marxistas advirtieron sobre la gravedad «nueva» de la crisis al decir que en las últimas décadas se habían desarrollado de manera irreversible contradicciones internas que estaban latentes desde finales del siglo XIX: destrucción de la naturaleza, militarización, e irracionalismo hiperconsumista de recursos. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX estas «nuevas» contradicciones antes latentes en germen se hicieron objetivas e innegables, dificultando aún más la hipotética efectividad «natural» de las medidas burguesas para salir del atolladero.
  8. Lo malo para el capital es que las «soluciones definitivas» como «los tigres asiáticos», «nueva economía», «puntocom», «economía de la inteligencia», «capitalismo cognitivo», «ingeniería financiera», «economía del hidrógeno», «milagro chino», etc., fracasan una tras otra acelerando el agotamiento de dos de las tres históricas salidas del capital: la vuelta al Estado en cualquiera de sus formas, bonapartismo, fascismo, New Deal, keynesianismos varios, por un lado, y por el otro la libertad del mercado: librecambismo, maltusianismo, marginalismo, neoliberalismo, e incluso, para más inri, ha fracasado también ese híbrido mestizo del social-liberalismo o «tercera vía».
  9. Queda por tanto la tercera solución histórica: las escaladas político-militares que con altibajos y diversidad de conflictos locales y guerras irregulares pueden ir confluyendo en una gran guerra. En la actualidad están activadas todos los factores que impulsan que la posibilidad se transforme en probabilidad y ésta en necesidad: tendencia a la caída de la tasa media de beneficio, agotamiento del ciclo financiero, agotamiento de los recursos, incremento de la lucha de clases en su doble sentido revolucionario y reaccionario, incremento de las contradicciones interimperialistas, etc., todo ello dentro de una gran depresión que se irá enrareciendo en una inestabilidad e ingobernabilidad general que dé el salto a la crisis general del capitalismo.
  10. La crisis general no tiene por qué ser la antesala automática del socialismo, al contrario, puede ser el inicio de otro capitalismo más inhumano si es derrotado el movimiento revolucionario. El desenlace depende de la lucha de clases. Tras muchos años de determinismo mecanicista vuelve la visión dialéctica de que es la praxis la que guía la historia, la que decide entre socialismo o barbarie, entre comunismo o caos para decirlo con más exactitud. A comienzos del XX se libró un premonitor debate entre los bernsteinianos que creían que el socialismo llegaría gradual y pacíficamente; los kautskyanos que soñaban que estaban desapareciendo las contradicciones interimperialistas por la formación de un hiperimperialismo mundial avanzada del socialismo economicista; y los marxistas, que sabían que se estaban agudizando las luchas interimperialistas.
  11. Esta tercera tesis entonces muy minoritaria pese a tener la razón, sostuvo en 1915 que la humanidad se enfrentaba al dilema de optar por el socialismo o por la barbarie. Cuatro brutales años de guerras hicieron que en 1919 se concretase más el dilema: se trataba de optar por el comunismo o el caos capitalista en el que el militarismo y el capital financiero tendrían un poder omnímodo. El fascismo de 1923, la gran depresión de 1929, el nazismo de 1933, la guerra de 1940-1945, las guerras imperialistas contra los pueblos desde entonces hasta ahora, la gran crisis de 1968-1973, el neoliberalismo, el inicio de la gran depresión desde 2007 y la tendencia a la crisis general…, demuestran que debemos elegir entre Comunismo o Caos.

Iñaki Gil de San Vicente
Euskal Herria, 3 de octubre de 2015

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