Borra­dor sobre ten­den­cias del capi­ta­lis­mo, apun­tes para una posi­ble estra­te­gia (revi­sión II)

Nota

Se pre­sen­ta la ver­sión defi­ni­ti­va del tex­to que lle­va el mis­mo títu­lo. No se ha cam­bia­do nada de la pri­me­ra ver­sión, en la que ya apa­re­cían las suge­ren­cias rea­li­za­das por Car­los Morais. Se han sido aña­di­das varias refle­xio­nes sobre cues­tio­nes deci­si­vas que no esta­ban ela­bo­ra­das del todo en el momen­to de su pri­me­ra pre­sen­ta­ción. Nin­gún tex­to es «defi­ni­ti­vo» por­que la reali­dad evo­lu­cio­na por delan­te de lo escri­to, debi­do a esto se man­tie­ne el cali­fi­ca­ti­vo de «borra­dor». Ade­más, ya está sien­do some­ti­do a crí­ti­ca en su pri­me­ra ver­sión, y es de espe­rar que aun sea más «estru­ja­do».

Pre­sen­ta­ción

  1. El caos mun­dial que azo­ta a la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra tie­ne su ori­gen en la con­ca­te­na­ción de pro­ce­sos que cho­can mutua­men­te en medio de una cri­sis «nue­va» en la his­to­ria del capi­ta­lis­mo. El pen­sa­mien­to social bur­gués ha fra­ca­sa­do, ha mos­tra­do su impo­ten­cia para com­pren­der qué está suce­dien­do des­de fina­les del siglo XX, en los trein­ta últi­mos años; peor toda­vía, es mani­fies­ta su inca­pa­ci­dad para ofer­tar una sali­da que no sea la mul­ti­pli­ca­ción de los ata­ques capi­ta­lis­tas a las malas con­di­cio­nes de vida y tra­ba­jo de la huma­ni­dad explo­ta­da, espe­cial­men­te a las muje­res y a la naturaleza.
  2. Uno de los más estre­pi­to­sos fra­ca­sos del pen­sa­mien­to bur­gués es su impo­ten­cia para com­pren­der la dia­léc­ti­ca entre los diver­sos com­po­nen­tes de la tota­li­dad social: eco­no­mía, polí­ti­ca, cul­tu­ra… Cada uno de ellos posee una auto­no­mía rela­ti­va que le per­mi­te evo­lu­cio­nar con rit­mos par­ti­cu­la­res en perío­dos de cal­ma. Mien­tras la tota­li­dad social capi­ta­lis­ta, que gira alre­de­dor de la pro­duc­ción de plus­va­lía, no entra en cri­sis inter­nas duras, sus diver­sos com­po­nen­tes apa­ren­tan estar ais­la­dos en una socie­dad sin cohe­sión ni estruc­tu­ra interna.
  3. La inca­pa­ci­dad bur­gue­sa para enten­der la reali­dad capi­ta­lis­ta sur­ge de la sim­bio­sis entre su deseo fer­vo­ro­so de ocul­tar­la para no des­cu­brir la reali­dad obje­ti­va de la explo­ta­ción social, y los lími­tes cog­ni­ti­vos de la ideo­lo­gía como fal­sa con­cien­cia, del feti­chis­mo de la mer­can­cía y de la alie­na­ción, del pen­sa­mien­to reifi­ca­do. Cuan­do las cri­sis que bullen en el sub­sue­lo empie­zan a inter­ac­tuar sinér­gi­ca­men­te emer­gien­do a la super­fi­cie como uni­dad y lucha de con­tra­rios, la bur­gue­sía endu­re­ce sus con­tro­les, vigi­lan­cias y represiones.
  4. Con­vie­ne recor­dar cómo a fina­les del siglo XVIII la bur­gue­sía bri­tá­ni­ca inter­vino con­tra los eco­no­mis­tas segui­do­res de Smith y Ricar­do para impe­dir que pro­fun­di­za­sen en sus des­cu­bri­mien­tos de las con­tra­dic­cio­nes del capi­tal, para impe­dir que se cono­cie­sen y divul­ga­sen entre las cla­ses explo­ta­das, para dejar espa­cio libre en uni­ver­si­da­des, escue­las y pren­sa a las men­ti­ras sobre las exce­len­cias de la pro­pie­dad pri­va­da de las fuer­zas pro­duc­ti­vas. En la cog­ni­ción bur­gue­sa, repre­sión, ideo­lo­gía e inter­pre­ta­ción for­man un pro­ce­so en el que el Esta­do inter­vie­ne acti­va­men­te. Solo la pra­xis revo­lu­cio­na­ria, cien­tí­fi­co-crí­ti­ca, pue­de rom­per esta supre­ma­cía demos­tran­do que el caos mun­dial es pro­duc­to de la evo­lu­ción actual de las con­tra­dic­cio­nes del modo de pro­duc­ción capitalista.
  5. Vamos a orde­nar nues­tra ponen­cia en varios capí­tu­los. En el pri­me­ro estu­dia­mos la evo­lu­ción inter­na del capi­ta­lis­mo, lo que algu­nos defi­nen como «leyes endó­ge­nas». En el segun­do, su evo­lu­ción polí­ti­ca inter­na­cio­nal, lo que algu­nos defi­nen como «leyes exóge­nas». En el ter­ce­ro, se par­te de la dia­léc­ti­ca de ambas para dar cuen­ta de la «tri­ple D»: depre­sión, defla­ción, deu­da. En el cuar­to, se par­te de la dia­léc­ti­ca de ambas para dar cuen­ta de la «tri­ple D»: depre­sión, defla­ción, deu­da. En el quin­to, Rusia y Chi­na. En el sex­to, Esta­dos Uni­dos. En el sép­ti­mo, Unión Euro­pea. En el octa­vo, Áfri­ca y, final­men­te, en el nove­mo un resumen.

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