Entre­vis­ta a Con­cep­ción Cruz Rojo sobre salud públi­ca, dif­te­ria y vacunas

Me cen­tro en su artícu­lo del pasa­do mes de julio sobre Dif­te­ria y vacu­nas: en el deba­te polí­ti­co sobre el cono­ci­mien­to. Seña­la usted en la intro­duc­ción de su tra­ba­jo: «[…] en con­tra del mode­lo bio­mé­di­co impe­ran­te en la medi­ci­na occi­den­tal y ofi­cial, la salud y la enfer­me­dad es mucho más com­ple­ja que una mera téc­ni­ca médi­ca». Dos pre­gun­tas. La pri­me­ra: ¿cómo con­ci­bes la salud?
La salud «es todo». Pode­mos par­tir de la defi­ni­ción de la OMS (obte­ni­do de la defi­ni­ción de Stam­par), que con­si­de­ra­ba la Salud como «El com­ple­to esta­do de bien­es­tar físi­co, psí­qui­co y social y no sola­men­te la ausen­cia de enfer­me­dad». Pos­te­rior­men­te se tuvo que modi­fi­car al reco­no­cer­se que resul­ta­ba dema­sia­do utó­pi­ca (se refe­rían a inal­can­za­ble), está­ti­ca y sub­je­ti­va. En defi­ni­ti­va, era abs­trac­ta y meta­fí­si­ca, máxi­me si pos­te­rior­men­te la mis­ma orga­ni­za­ción pro­cla­mó como meta alcan­zar la «salud para todos en el año 2000». Aho­ra en los tiem­pos dra­má­ti­cos que vivi­mos, y se vivía, se cons­ta­ta el pro­fun­do error de dicho obje­ti­vo sobre el que resul­ta­ría muy exten­so ana­li­zar aho­ra. Así que se modi­fi­có esta pri­me­ra defi­ni­ción como: «El esta­do de bien­es­tar físi­co, psí­qui­co y social con capa­ci­dad de fun­cio­na­mien­to» y se aña­dió tam­bién una acep­ción diná­mi­ca con gra­dien­tes cambiantes.
Se pue­de, por tan­to, con­si­de­rar la salud como el esta­do de bien­es­tar físi­co, psí­qui­co y, sobre todo, social y la capa­ci­dad de fun­cio­na­mien­to que debe ser con­cre­ta­da, fun­cio­na­mien­to para quien y para que. Para par­ti­ci­par acti­va­men­te en mejo­rar nues­tra situa­ción indi­vi­dual y gru­pal, para mejo­rar y ser mejo­ra­dos, para eman­ci­par­nos de las opre­sio­nes, etc. Y una salud con gra­dos, nive­les y cam­bios que se pro­du­cen en nues­tro orga­nis­mo indi­vi­dual y social con el ambien­te más o menos cer­cano al indi­vi­duo o a las colec­ti­vi­da­des. Para no alar­gar la res­pues­ta, espe­ro seguir con­tes­tan­do a lo lar­go de los comen­ta­rios de las siguien­tes res­pues­tas, por­que como decía al prin­ci­pio la salud «es todo».
La segun­da: ¿por qué hablas de la medi­ci­na occi­den­tal y ofi­cial? ¿Hay que enten­der esta for­ma de decir de mane­ra crítica? 
Hay que inten­tar se crí­ti­cos con todo, unas veces la crí­ti­ca es posi­ti­va y otras nega­ti­va. A menu­do en cual­quier terreno de la cien­cia sole­mos hablar des­de nues­tro ámbi­to lla­ma­do occi­den­tal como si fue­ra «la ver­dad» o la cien­cia mun­dial. Pero dicho ámbi­to es solo una par­te del mun­do, aun­que efec­ti­va­men­te es la que domi­na en todos los sen­ti­dos de la pala­bra (domi­na­ción eco­nó­mi­ca, mili­tar, ideo­ló­gi­ca….), pero el cono­ci­mien­to de la huma­ni­dad, de los pue­blos, es mucho mayor que el cono­ci­mien­to que se plan­tea como úni­co, con­cre­ta­men­te des­de los paí­ses capi­ta­lis­tas occidentales.
Y con la medi­ci­na pasa igual, exis­ten cul­tu­ras mile­na­rias como la chi­na e hin­dú, o los cono­ci­mien­tos de pue­blos indí­ge­nas que no siem­pre se incor­po­ran a dicha medi­ci­na occi­den­tal y ofi­cial (aun­que otras veces sí, medi­ca­men­tos o hier­bas han sido paten­ta­das por mul­ti­na­cio­na­les far­ma­céu­ti­cas cuan­do real­men­te han sido expe­ri­men­ta­das, uti­li­za­das, duran­te mile­nios por pue­blos con tra­di­cio­nes muy anti­guas). Cuan­do uso la pala­bra «ofi­cial» es una for­ma de remar­car que es, ade­más, la que domi­na y pre­do­mi­na. A lo lar­go del artícu­lo al que nos refe­ri­mos con­cre­to los aspec­tos posi­ti­vos, cier­tos, de las cien­cias de la salud ‑que son muchos- y los aspec­tos que deben incor­po­rar­se y que resul­tan difí­ci­les de alcan­zar en un sis­te­ma capi­ta­lis­ta, mer­can­ti­li­za­do, como el nuestro.
Te cito de nue­vo: «Somos una enti­dad físi­co-psí­qui­ca que está tam­bién ínti­ma­men­te rela­cio­na­da con múl­ti­ples influen­cias posi­ti­vas o nega­ti­vas a dife­ren­tes nive­les exter­nos e inter­nos». ¿Hay alguien que nie­gue o sea con­tra­ria a esta concepción? 
El mode­lo bio­mé­di­co que pre­do­mi­na toda­vía en las cien­cias de la salud, lo nie­ga con los hechos. Con las prác­ti­cas médi­cas, con las inves­ti­ga­cio­nes que se prio­ri­zan, con los aná­li­sis que se hacen en los medios pro­fe­sio­na­les o de comu­ni­ca­ción. En algu­nos casos se dice, sí, pero no se prac­ti­ca. Las pala­bras, las decla­ra­ción de inten­cio­nes se deben corro­bo­rar con los hechos. Y ese pre­do­mi­nio bio­mé­di­co está tam­bién en «las cabe­zas» de noso­tros y hay que hacer un esfuer­zo con­ti­nuo para no olvi­dar que somos seres bio­ló­gi­cos en con­ti­nua inter­ac­ción con las influen­cias, posi­ti­vas y nega­ti­vas, del medio natu­ral y social. Por ello el cono­ci­mien­to y la acción, en este caso sani­ta­rias, debe incorporarlas.
Las depre­sio­nes, las ansie­da­des, los cata­rros, por poner unos pocos ejem­plos fre­cuen­tes, tie­nen mucho que ver con la situa­ción per­so­nal y afec­ti­va: no es lo mis­mo vivir sola que acom­pa­ña­da por seres que te quie­ren bien. Con la situa­ción pro­fe­sio­nal: no es lo mis­mo tener un tra­ba­jo poco estre­san­te y bien remu­ne­ra­do, que de para vivir dig­na­men­te, que encon­trar­te en paro o con un tra­ba­jo pre­ca­rio y exte­nuan­te. Con la situa­ción social: no es lo mis­mo com­par­tir gru­pos de ocio, lucha o cul­tu­ra­les de tu barrio, aso­cia­ción u orga­ni­za­ción, que no poder com­par­tir­los. No es lo mis­mo vivir en un muni­ci­pio rodea­do de indus­trias con­ta­mi­nan­tes y vivien­das de baja cali­dad que vivir en muni­ci­pios lim­pios y con un cui­da­do medio ambien­te. En los sis­te­mas capi­ta­lis­tas, sobre todo, «la com­pe­ti­ti­vi­dad» no solo se da entre las empre­sas, se pro­mue­ven entre las per­so­nas, ¡has­ta el amor es pro­te­gi­do median­te el matri­mo­nio indi­so­lu­ble como exclu­si­vo y pro­pie­ta­rio! En esas con­di­cio­nes de indi­vi­dua­lis­mo, sen­ti­do de la pro­pie­dad pri­va­da para todo, de paro y de tra­ba­jo pre­ca­rio está cla­ro que no se están dan­do las con­di­cio­nes, ni ana­li­zan­do de for­ma real y con­cre­ta lo que afir­ma­ba en el escri­to, y por ello se está negan­do en los hechos.
Los incen­dios en vivien­das del invierno pasa­do, don­de murie­ron muje­res y niños anda­lu­ces no son acci­den­ta­les, los medios de comu­ni­ca­ción, mucha gen­te, habla de «la mala suer­te», del «azar». Las muer­tes por incen­dios tie­nen un cla­ro com­po­nen­te social que hay que ana­li­zar como tal, denun­ciar e inter­ve­nir. Rei­vin­di­can­do vivien­das segu­ras y de cali­dad. Rei­vin­di­can­do tiem­po libre e inter­ven­cio­nes socio sani­ta­rias para cui­dar a nues­tros mayo­res y a los peque­ños. Y así podría­mos hablar de muchas otras enfer­me­da­des y pro­ble­mas de salud, por no hablar de las muje­res y la vio­len­cia machis­ta que nos lle­va­ría otra entrevista.
Tie­nes razón. Es des­de den­tro de los sec­to­res crí­ti­cos y anti­ca­pi­ta­lis­tas, afir­mas, don­de sur­gen voces que cues­tio­nan muchas de las ver­da­des alcan­za­das en el cam­po de las cien­cias de la salud. ¿Por qué es así? ¿Por igno­ran­cia, por pre­ci­pi­ta­ción polí­ti­ca, por des­va­lo­ri­za­ción de todo cono­ci­mien­to que ten­ga finan­cia­ción pri­va­da o corporativa? 
Por muchas cau­sas a dife­ren­tes nive­les, inclui­das las que comen­tas, que son indi­vi­dua­les pero tam­bién socia­les y polí­ti­cas. Decía­mos antes que exis­te un pre­do­mi­nio del mode­lo bio­mé­di­co, exce­si­va­men­te meca­ni­cis­ta y que hace que todo se arre­gle (me refie­ro a las enfer­me­da­des) con pas­ti­llas y tec­no­lo­gía médi­ca. El abu­so de dichas inter­ven­cio­nes, lo que se deno­mi­na medi­ca­li­za­ción, por su uso exce­si­vo y por una visión de la medi­ci­na reac­cio­na­ria y patriar­cal: El «padre bueno» que nos arre­gla los pro­ble­mas, inclu­so en algu­nos casos el dios bueno y sana­dor, Escu­la­pio. Esta visión que ha cala­do en las per­so­nas que tie­nen una posi­ción pasi­va ante la enfer­me­dad y los pro­ble­mas de salud, es pro­duc­to de muchos siglos de domi­na­ción patriar­cal, que se recru­de­ció con los comien­zos del capi­ta­lis­mo (en este sen­ti­do reco­mien­do la obra «El Cali­bán y la bru­ja» de Sil­via Fede­ri­ci, que expli­ca muy bien como las matro­nas y muje­res que cono­cían las pro­pie­da­des de las hier­bas fue­ron sus­ti­tui­das por hom­bres médi­cos y obs­te­tras en ple­na caza de brujas).
A esta men­ta­li­dad reac­cio­na­ria, por­que nos hace pasi­vos y depen­dien­tes del «que todo lo sabe», que es difí­cil de erra­di­car y modi­fi­car de for­ma cons­truc­ti­va y cohe­ren­te, se aña­de la medi­ci­na como nego­cio, la mer­can­ti­li­za­ción de la salud. Fren­te a esta situa­ción exis­ten corrien­tes, per­so­nas que luchan con­tra ella por medios alter­na­ti­vos, algu­nos correc­tos, tra­tan­do de com­ple­men­tar las lagu­nas de la medi­ci­na ofi­cial y evi­tan­do caer en al abu­so pasi­vo y dócil con par­ti­ci­pa­ción y com­pren­sión de lo que nos pres­cri­ben y rece­tan. Igual­men­te exis­ten pro­fe­sio­na­les que com­par­ten y hacen com­pren­der sus pro­pues­tas, res­pe­tan­do las dife­ren­tes sen­si­bi­li­da­des y varia­bi­li­da­des de las per­so­nas que acu­den a sus consultas.
Pero tam­bién exis­ten per­so­nas que se exce­den, pasan al otro extre­mo, expli­can­do que las cau­sas de las enfer­me­da­des es un todo enma­ra­ña­do y com­ple­jo que se debe ana­li­zar por pro­ce­di­mien­tos mis­té­ri­cos o que al cuer­po no se le pue­de «into­xi­car» con sus­tan­cias «extra­ñas» y que se pue­de depu­rar solo. Enfren­tan un mode­lo sim­ple exce­si­va­men­te «téc­ni­co» y meca­ni­cis­ta con otro opues­to mís­ti­co, idea­lis­ta, y acien­tí­fi­co. Recha­zar «lo téc­ni­co», que efec­ti­va­men­te en muchos casos es erró­neo, nos hace pasar­nos a medi­das que no resis­ten el más míni­mo rigor científico.
En este sen­ti­do hay que rei­vin­di­car la dia­léc­ti­ca, que rela­cio­na los físi­co, psí­qui­co y social que par­ta de un orga­nis­mo humano com­pues­to de mate­ria: de áto­mos, molé­cu­las, reac­cio­nes quí­mi­cas y físi­cas, célu­las, neu­ro­nas cere­bra­les que trans­mi­ten sen­sa­cio­nes y sen­ti­mien­tos en una inter­ac­ción con el ambien­te. Enten­der nues­tra his­to­ria como huma­nos, muje­res y hom­bres que crea­ron con­cien­cia de sí y trans­for­ma­ron la natu­ra­le­za. Si nos olvi­da­mos que somos mate­ria y sur­gi­mos de la mate­ria, cae­mos en el idea­lis­mo y el mis­ti­cis­mo; y por cri­ti­car el deter­mi­nis­mo bio­ló­gi­co y el meca­ni­cis­mo del mode­lo impe­ran­te y la mer­can­ti­li­za­ción del sis­te­ma capi­ta­lis­ta, ter­mi­na­mos en el absur­do de recha­zar las apor­ta­cio­nes de la cien­cia y de la expe­ri­men­ta­ción humana.
La con­tra­dic­ción, es una afir­ma­ción tuya, «no se encuen­tra entre la cien­cia y la salud, sino entre el capi­ta­lis­mo y la salud». ¿El capi­ta­lis­mo es con­tra­rio a la salud? Espa­ña, por ejem­plo, es una socie­dad capi­ta­lis­ta y la espe­ran­za de vida, inclu­so las con­di­cio­nes de vida de amplios sec­to­res de la pobla­ción, nun­ca han ido mejor que en estos últi­mos años. De hecho, cuan­do seña­las que «Los frau­des, fala­cias y abu­sos con los que el sis­te­ma capi­ta­lis­ta ha tra­ta­do de con­ta­mi­nar a la ver­dad y al cono­ci­mien­to en gene­ral, y a las cien­cias de la salud en par­ti­cu­lar, solo debe mover a denun­ciar­los de for­ma cons­truc­ti­va para pro­gre­sar en su avan­ce epis­te­mo­ló­gi­co», habría que aña­dir tal vez que esos frau­des tam­bién han sido denun­cia­dos por otros miem­bros de las comu­ni­da­des científicas.
Cuan­do digo que la con­tra­dic­ción se encuen­tra entre el capi­ta­lis­mo y la salud me refie­ro a todo lo que he comen­ta­do antes. Si la salud «es todo» un esta­do de bien­es­tar físi­co, psí­qui­co y social; con capa­ci­dad de fun­cio­nar autó­no­ma y crí­ti­ca­men­te indi­vi­dual­men­te y en gru­pos don­de no exis­ta la explo­ta­ción en el tra­ba­jo para bene­fi­cio de los gran­des empre­sa­rios; don­de no exis­ta la opre­sión patriar­cal y la fami­lia, el matri­mo­nio indi­so­lu­ble que nos repri­me sexual y moral­men­te (sos­tén de dicho sis­te­ma); don­de no exis­ta los aná­li­sis super­fi­cia­les y uni­cau­sa­les. Y tam­bién don­de se per­si­ga la ver­dad, que nun­ca pue­de ser abso­lu­ta, por­que va cam­bian­do en noso­tras mis­mas y en el mun­do exte­rior. Esa salud cho­ca fron­tal­men­te con un sis­te­ma capi­ta­lis­ta que por muchos ador­nos que se le quie­ra poner nece­si­ta del nego­cio y la opre­sión ‑inclui­da la patriar­cal- para poder sobre­vi­vir. Lo que no qui­ta que las luchas per­so­na­les, pro­fe­sio­na­les y polí­ti­cas han per­mi­ti­do avan­ces que hemos con­quis­ta­do y que nos hacen mejo­rar inclu­so den­tro de este sistema.
Las mejo­ras eco­nó­mi­cas y socia­les de los paí­ses occi­den­ta­les, a cos­ta de otros pue­blos, o cla­ses socia­les, más pobres ha sido una reali­dad en las últi­mas déca­das. Y dichas mejo­ras han pro­vo­ca­do una mejo­ra de la salud en gene­ral. En el Esta­do espa­ñol, ade­más, hemos con­se­gui­do un sis­te­ma públi­co de salud que se ha con­quis­ta­do con mucho esfuer­zo y talen­to, pese a las pri­va­ti­za­cio­nes de mayor o menor inten­si­dad según las zonas. Toda­vía con­ser­va­mos mucho de lo posi­ti­vo de nues­tro sis­te­ma sani­ta­rio y, efec­ti­va­men­te, nues­tros indi­ca­do­res sani­ta­rios son muy bue­nos pero insu­fi­cien­tes para mos­trar el esta­do de salud de la pobla­ción. Por ejem­plo, las tasas de paro (que no solo es un indi­ca­dor social y eco­nó­mi­co) o la espe­ran­za de vida sin dis­ca­pa­ci­dad o en bue­na salud. El des­cen­so de la mor­ta­li­dad infan­til y su con­si­guien­te aumen­to de la espe­ran­za de vida al nacer es uno de los indi­ca­do­res que mejo­ran fácil­men­te a poco que ten­ga­mos unas con­di­cio­nes mate­ria­les míni­mas de vida, indi­ca­do­res que por ello han mejo­ra­do en muchos paí­ses del mun­do, espe­cial­men­te en Latinoamérica.
Muchos frau­des, gran­des o peque­ñas men­ti­ras, de la his­to­ria de la cien­cia recien­te se han pro­du­ci­do para per­pe­tuar la domi­na­ción de la cla­se bur­gue­sa (cuan­do hablo de bur­gue­sía me refie­ro a los gran­des pro­pie­ta­rios, terra­te­nien­tes, gran­des ban­que­ros o mul­ti­na­cio­na­les) que se sos­tie­ne en el indi­vi­dua­lis­mo y la lucha de «ser el mejor» y en el bene­fi­cio eco­nó­mi­co, en el nego­cio. El pri­mer aspec­to es, des­de mi pun­to de vis­ta, más peli­gro­so, me refie­ro a todo lo rela­cio­na­do con los aspec­tos psí­qui­cos, emo­cio­na­les o sub­je­ti­vos, que pene­tran poco a poco en nues­tras cabe­zas. Por ejem­plo, a tra­vés de los gran­des medios de comu­ni­ca­ción audio­vi­sual, oral y escri­ta que nos bom­bar­dean con aná­li­sis, super­fi­cia­les, ses­ga­dos, y tam­bién fal­sos, para per­mi­tir que la gen­te no sepa que está pasan­do en las gue­rras e inva­sio­nes impe­ria­lis­tas en Afga­nis­tán, Irak, Libia y aho­ra Siria o Ucra­nia. Por cier­to, al gobierno neo­na­zi impues­to por occi­den­te, la Unión Euro­pea y el FMI le ha con­do­na­do par­te de su deu­da y apla­za­do los tiem­pos del res­to, cosa que no han hecho con Gre­cia (sic).
Pues los frau­des y medias ver­da­des, tam­bién ocu­rren en la cien­cia, pode­mos empe­zar por el que supu­so los test de inte­li­gen­cia racis­ta que sur­gie­ron de for­ma nada natu­ral a comien­zo del siglo XX en Esta­dos Uni­dos y denun­cia­do por inves­ti­ga­do­res mar­xis­tas y de izquier­da como Richard Levins y Lewon­tin (The Dia­lec­ti­cal Bio­lo­gist) y Stephen Jay Gould (La fal­sa medi­da del hom­bre). Este últi­mo libro repre­sen­ta, des­de mi pun­to de vis­ta, un exce­len­te ale­ga­to a las fala­cias y frau­des que se han pro­du­ci­do en la his­to­ria del capi­ta­lis­mo occi­den­tal has­ta el año en que se escribió.
Y cla­ro que han sido denun­cia­dos por per­so­nas hones­tas y valien­tes, por pro­fe­sio­na­les de comu­ni­da­des cien­tí­fi­cas o no per­te­ne­cien­tes a ellas. Pero sobre todo por la gen­te del pue­blo que se ha vis­to afec­ta­da, ayu­da­das por mili­tan­tes revo­lu­cio­na­rias y de izquier­da. El caso del amian­to que hace muchas déca­das se sabía pro­du­cía cán­cer y enfer­me­da­des pul­mo­na­res cró­ni­cas, ha podi­do salir a la luz, gra­cias a la lucha de los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras afec­ta­das y sus fami­lias. Y por pro­fe­sio­na­les o sin­di­ca­lis­tas, fun­da­men­tal­men­te de izquier­da, por­que el amian­to es un nego­cio de pode­ro­sas empre­sas del sec­tor. El ocul­ta­mien­to de los efec­tos per­ju­di­cia­les de algu­nos trans­gé­ni­cos reve­la­dos por investigadoras/​es hones­tas, que no eran mili­tan­tes, pero que sufrie­ron per­so­nal­men­te el poder de las gran­des trans­na­cio­na­les, en este caso de la com­pa­ñía Mon­san­to. Dos ejem­plos rela­cio­na­dos con la salud que son toda­vía de actua­li­dad, aun­que la lis­ta es mucho mayor.
Usas en oca­sio­nes tér­mi­nos como mate­ria­lis­mo, idea­lis­mo, dia­léc­ti­ca… ¿Podrías dar­nos una defi­ni­ción sucin­ta de los mis­mos? ¿Ser una ciu­da­da­na de izquier­das impli­ca ser, inexo­ra­ble­men­te, mate­ria­lis­ta y dialéctica?
Sí, muy sucin­ta­men­te el mate­ria­lis­mo, o ser mate­ria­lis­ta es con­si­de­rar que la mate­ria (sin poder entrar en los con­cep­tos actua­les de la mate­ria y anti­ma­te­ria y sus corres­pon­dien­tes ener­gías), en su acep­ción más amplia fue lo pri­me­ro en el cur­so de la his­to­ria. Las ideas, los pen­sa­mien­tos, los dio­ses, sur­gen de nues­tras cabe­zas, y cla­ro que exis­ten. En nues­tra ima­gi­na­ción, nues­tra memo­ria, pero sur­gen de célu­las cere­bra­les, de axo­nes y den­dri­tas de sus rami­fi­ca­cio­nes y cone­xio­nes, de sus rutas metabólicas…de mate­ria y ener­gía, en suma.
Otra cosa es la rela­ción entre esas ideas y pen­sa­mien­tos y las con­fir­ma­cio­nes prác­ti­cas, algu­nas se pue­den demos­trar y otras no, por ejem­plo la exis­ten­cia de un dios crea­dor no se pue­de demos­trar, es un acto de fe, que es creer o no creer, y sien­do res­pe­ta­bles no son demos­tra­bles. Pero una cosa es res­pe­tar las ideas reli­gio­sas de las per­so­nas y otra muy nece­sa­ria es denun­ciar y luchar con­tra las impo­si­cio­nes de la Igle­sia en los terre­nos eco­nó­mi­cos: cuan­do se alían con los terra­te­nien­tes y las oli­gar­quías de todos los tiem­pos, los fas­cis­mos inclui­dos; en el terreno social e ideo­ló­gi­co: cuan­do pre­ten­den impo­ner sus ideas en el ámbi­to edu­ca­ti­vo o de las liber­ta­des per­so­na­les, inclui­das las sexua­les o cuan­do poten­cian la pasi­vi­dad y para­li­zan el poten­cial eman­ci­pa­dor de las personas.
Para los que nos con­si­de­ra­mos mate­ria­lis­tas (explí­ci­ta­men­te) deci­mos que el mate­ria­lis­mo par­te, y debe par­tir, de la mate­ria. Mien­tras que el idea­lis­mo par­te de las ideas, de los pen­sa­mien­tos, de los dio­ses; con­si­de­ran­do que son lo pri­me­ro. Del soplo divino se creó el cie­lo y la tie­rra. Mis pen­sa­mien­tos son los que crean nues­tro entorno: Eso sig­ni­fi­ca ser idea­lis­ta. De la mate­ria inor­gá­ni­ca sur­gió la orgá­ni­ca y la vida, los seres vivos y los seres huma­nos que fue­ron desa­rro­llan­do cons­cien­cia, crea­ción expe­ri­men­tal, trans­for­ma­ción y pen­sa­mien­tos: Eso es ser materialista.
La dia­léc­ti­ca dicho con una metá­fo­ra son los cana­les, los anchos méto­dos que nos ayu­dan a com­pren­der y ana­li­zar el mun­do. Sea de la cien­cia que sea, ha sido habi­tual usar­la para las cien­cias socia­les, pero F. Engels mos­tró magis­tral­men­te como la dia­léc­ti­ca sur­ge, inclu­so pue­de expli­car con cier­ta anti­ci­pa­ción, las leyes de las cien­cias natu­ra­les. Nos da pis­tas para no des­viar­nos de la ruta. Aca­ba­mos de hablar de la mate­ria y la anti­ma­te­ria, los polos opues­tos que con­fi­gu­ran una uni­dad, es una de las leyes de la dialéctica.
La bio­lo­gía y las cien­cias de la salud rezu­man dia­léc­ti­ca con­for­me se rea­li­zan nue­vos y fas­ci­nan­tes des­cu­bri­mien­tos. Por ejem­plo, los cono­ci­mien­tos que se tie­nen sobre las cau­sas del cán­cer, de las célu­las can­ce­ro­sas y otras pato­lo­gías. Antes se habla­ba de genes o ambien­te en el ori­gen de las enfer­me­da­des, aho­ra cada vez se cons­ta­ta más que hay una con­ti­nua inter­re­la­ción entre las influen­cias del medio y las muta­cio­nes gené­ti­cas. La epi­ge­né­ti­ca mues­tra los nexos, los cami­nos con cier­to deta­lle, entre dichas agre­sio­nes del ambien­te y las alte­ra­cio­nes genéticas.
La dia­léc­ti­ca nos ayu­da a unir lo que sepa­ra­mos para poder estu­diar mejor (aná­li­sis), pero esos «tro­zos» sepa­ra­dos, en la reali­dad están uni­dos (sín­te­sis), por ello debe­mos recor­dar que tro­cea­mos para com­pren­der mejor el obje­to o enfer­me­dad par­ti­cu­lar, pero lue­go debe­mos uni­fi­car­lo. Tam­bién nos ayu­da a no caer en los holis­mos que con­si­de­ran los fenó­me­nos com­ple­jos como un todo enma­ra­ña­do que no se pue­den com­pren­der y que ter­mi­nan peli­gro­sa­men­te en el idea­lis­mo, como decía antes. Y efec­ti­va­men­te exis­ten muchas lagu­nas en el cono­ci­mien­to que deben ser des­en­tra­ña­dos con pacien­cia des­de el mate­ria­lis­mo en las dife­ren­tes dis­ci­pli­nas, en dife­ren­tes con­tex­tos, por­que cada con­tex­to requie­re un aná­li­sis pro­pio. En este sen­ti­do cada vez se ve más nece­sa­rio la impor­tan­cia de con­fluir las dife­ren­tes dis­ci­pli­nas para des­cu­brir y ampliar nues­tros cono­ci­mien­tos de todo tipo.
La dia­léc­ti­ca tam­bién nos ayu­da en lo per­so­nal, en poder enten­der nues­tras pro­pias con­tra­dic­cio­nes, «Las con­tra­dic­cio­nes inter­nas son las prin­ci­pa­les», tan­to en lo per­so­nal como en el ori­gen de una enfer­me­dad, es en el inte­rior de nues­tro orga­nis­mo don­de se pro­du­ce una con­ti­nua lucha de con­tra­rios, entre el cre­ci­mien­to y freno de las célu­las, entre micro­bios y anti­cuer­pos. Y tam­bién entre lo que que­re­mos real­men­te hacer y deci­dir sobre nues­tras vidas. Por­que las per­so­nas, inclu­so algu­nas muy lucha­do­ras y revo­lu­cio­na­rias, pue­de lle­gar a ser muy reac­cio­na­rias en su vida per­so­nal y familiar.
Sus influen­cias exter­nas, sus cir­cuns­tan­cias de todo tipo influ­yen en sus com­por­ta­mien­tos, pero lo esen­cial es que se ana­li­cen esas con­tra­dic­cio­nes inter­nas que pue­de tener cau­sas muy diver­sas, ser cons­cien­te de ellas y ayu­dar­se de las per­so­nas que les rodean. Igual ocu­rre den­tro de nues­tro orga­nis­mo a nivel celu­lar o inmu­no­ló­gi­co, lo esen­cial es el pro­ce­so interno de con­tra­rios que tam­bién pue­de ver­se ayu­da­do posi­ti­va o nega­ti­va­men­te por las inter­ven­cio­nes exter­nas has­ta que se pro­du­ce un cam­bio, la enfer­me­dad o la cura­ción. Ese cam­bio cua­li­ta­ti­vo tras un pro­ce­so cuan­ti­ta­ti­vo de cam­bios es otra ley fun­da­men­tal de la dia­léc­ti­ca. Tras la «lucha» de con­tra­rios que ocu­rre en el inte­rior de una per­so­na o de una célu­la y en rela­ción con las influen­cias del exte­rior ter­mi­na des­en­ca­de­nan­do una célu­la sana o enfer­ma o una per­so­na que resuel­ve o no resuel­ve su situa­ción per­so­nal y afec­ti­va en el ejem­plo ante­rior. Hay una fra­se de Hen­ri Lefeb­vre en su tex­to, Lógi­ca for­mal. Lógi­ca dia­léc­ti­ca que sin­te­ti­za muy bien lo ante­rior: «Si lo real es móvil, que nues­tro pen­sa­mien­to sea tam­bién móvil. Si lo real es con­tra­dic­to­rio, que nues­tro pen­sa­mien­to sea pen­sa­mien­to cons­cien­te de la con­tra­dic­ción». A lo que yo aña­di­ría cons­cien­te tam­bién para actuar, arries­gar y modi­fi­car la reali­dad o nues­tros comportamientos.
El machis­mo que sigue impe­ran­do en nues­tra socie­dad tam­bién apa­re­ce en per­so­nas que se lla­man pro­gre­sis­tas, y el aná­li­sis des­de la ópti­ca de la dia­léc­ti­ca es igual. Esto dicho muy sin­té­ti­ca­men­te, pero insis­tien­do que los aspec­tos sub­je­ti­vos y psi­co­ló­gi­cos de los com­por­ta­mien­tos de las per­so­nas y de las cla­ses socia­les o del machis­mo son esen­cia­les y los más difí­ci­les de modi­fi­car. En estos temas es muy reco­men­da­ble, pese a que se escri­ben en otros momen­tos his­tó­ri­cos, las lec­tu­ras de clá­si­cos como Wilhelm Reich o Ale­jan­dra Kolon­tai, para poder enten­der esas con­tra­dic­cio­nes per­so­na­les que todos tenemos.
Y la dia­léc­ti­ca tam­bién nos ayu­da a ana­li­zar la reali­dad social y polí­ti­ca cer­ca­na y leja­na y como poder actuar, en la medi­da de nues­tras posi­bi­li­da­des, en con­se­cuen­cia. Ser una per­so­na «de izquier­da», pro­gre­sis­ta, radi­cal ‑que vaya a la raíz de los problemas‑, se sue­le corres­pon­der con ser mate­ria­lis­ta y dia­léc­ti­ca inclu­so sin ser cons­cien­te de ello, pero no siem­pre (lo abso­lu­to no exis­te). Y al con­tra­rio, exis­ten por ejem­plo pro­fe­sio­na­les que se defi­nen de dere­cha y son suma­men­te dia­léc­ti­cos en sus inves­ti­ga­cio­nes aun­que tam­po­co sean cons­cien­tes de ello.
¡Menu­da vin­di­ca­ción de la dia­léc­ti­ca que nos ha rega­la­do! Gra­cias por ella. Una duda (aun­que ten­go más pre­gun­tas des­de lue­go). Usted afir­ma, toman­do pie en Engels, que la dia­léc­ti­ca inclu­so pue­de expli­car con cier­ta anti­ci­pa­ción las leyes de las cien­cias natu­ra­les. ¿Nos pue­de dar algún ejem­plo de ello?
Engels com­pren­dió, pese a defen­der un matriar­ca­do que lue­go se ha demos­tra­do que no exis­tió, el ini­cio de la opre­sión de las muje­res con la acu­mu­la­ción y la for­ma­ción de las cla­ses socia­les en su popu­lar libro «el ori­gen de la fami­lia, la pro­pie­dad pri­va­da y el esta­do». Gran­des inves­ti­ga­do­ras femi­nis­tas que han estu­dia­do estos temas y lo han mejo­ra­do le reco­no­cen a Engels esa visión que obtu­vo de su mate­ria­lis­mo y su dia­léc­ti­ca. Fue el joven Engels en su libro «La situa­ción de la cla­se obre­ra en Ingla­te­rra» el que des­cri­bió las defor­ma­cio­nes esque­lé­ti­cas debi­das al raqui­tis­mo, rela­cio­na­das con la malnu­tri­ción aun­que aún no se había des­cu­bier­to que dicha enfer­me­dad se debía a un défi­cit de vita­mi­na D, ade­más de expo­ner muchas enfer­me­da­des pro­fe­sio­na­les que no se habían des­cri­to antes.
En el libro, La eco­lo­gía de Marx, John Bellamy Fos­ter, mues­tra algu­nos ejem­plos de la anti­ci­pa­ción del pro­pio Marx cuan­do estu­dia las con­tri­bu­cio­nes de Epi­cu­ro, más allá de las apor­ta­cio­nes de la teo­ría ato­mis­ta de Demó­cri­to. Obser­vó que Epi­cu­ro tras­cen­día el deter­mi­nis­mo uni­la­te­ral de Demó­cri­to, ya que éste decía que la nece­si­dad era todo, mien­tras Epi­cu­ro tam­bién reco­no­cía el azar, la con­ti­gen­cia, y por tan­to la posi­bi­li­dad de la liber­tad (de los seres huma­nos por­que era mate­ria­lis­ta). Y estas apor­ta­cio­nes de Marx, se habían basa­do en con­je­tu­ras y en el razo­na­mien­to dia­léc­ti­co, pero se con­fir­ma­ron cuan­do se recu­pe­ra­ron par­te de la obra de Epi­cu­ro «Sobre la natu­ra­le­za» a par­tir de res­tos car­bo­ni­za­dos de papi­ros halla­do hace rela­ti­va­men­te pocos años, pos­te­rior a la muer­te de Marx. La anti­ci­pa­ción del pro­pio Epi­cu­ro se resu­me en la fra­se que dijo: «la mate­ria es la uni­dad de lo lleno y lo vacío», de lo que hoy se lla­ma la mate­ria y ener­gía y sus corres­pon­dien­tes mate­ria y ener­gía oscura.
En rela­ción con la evo­lu­ción y el ori­gen de las espe­cies, los sor­pren­den­tes des­cu­bri­mien­tos en el cam­po de la bio­lo­gía y la embrio­lo­gía con­fir­man leyes dia­léc­ti­cas como la del auto­mo­vi­mien­to, la inter­ac­ción entre lo externo e interno (sien­do las con­tra­dic­cio­nes prin­ci­pa­les las inter­nas) y la del desa­rro­llo des­igual y com­bi­na­do. Ya a prin­ci­pios del siglo XX auto­res, como Dobzhansky, com­pren­die­ron que la evo­lu­ción era pro­duc­to de un pro­ce­so len­to y gra­dual, pero tam­bién pro­duc­to de discontinuidades.
Estos hechos se pudie­ron con­fir­mar gra­cias al impre­sio­nan­te des­cu­bri­mien­to de la bri­llan­te gene­tis­ta Bar­ba­ra McClin­tock: la exis­ten­cia de ele­men­tos móvi­les en los genes. Ya se ha com­pro­ba­do que su índi­ce de movi­li­dad es muy supe­rior al índi­ce de muta­cio­nes espon­tá­neas, por lo que los genes sal­ta­do­res repre­sen­tan una fuen­te impor­tan­te de varia­ción gené­ti­ca, lo que ofre­ce la posi­bi­li­dad de una rápi­da adap­ta­ción a nue­vas con­di­cio­nes del medio. Que las estruc­tu­ras gené­ti­cas pue­dan res­pon­der a las nece­si­da­des del orga­nis­mo en rela­ción con su entorno. Ade­más, la trans­po­si­ción faci­li­ta indi­rec­ta­men­te la posi­bi­li­dad de que cam­bios indu­ci­dos por el medio ambien­te sean trans­mi­ti­dos genéticamente.
De hecho en con­di­cio­nes expe­ri­men­ta­les se ha logra­do aumen­tar el índi­ce de des­pla­za­mien­to de genes sal­ta­do­res cuan­do se some­ten a los orga­nis­mos a situa­cio­nes ambien­ta­les extre­mas de tem­pe­ra­tu­ra, oxí­geno, pro­duc­tos quí­mi­cos, un virus etc., inclu­so se pue­den trans­fe­rir frag­men­tos de ADN entre espe­cies. Bár­ba­ra McClin­tock sos­tu­vo fir­me­men­te que el estrés del ambien­te y la res­pues­ta del geno­ma a él pue­de impul­sar la for­ma­ción de nue­vas espe­cies y que la reor­ga­ni­za­ción del geno­ma repre­sen­ta un meca­nis­mo por el cual pue­de ocu­rrir la evo­lu­ción. Rele­gan­do a la selec­ción natu­ral a un papel más secun­da­rio, como una fuer­za pasi­va que solo refi­na­ría el rum­bo que impri­men los pro­pios orga­nis­mos a la evolución.
La evo­lu­ción tam­bién pue­de dar saltos.
Por ejem­plo…
Por ejem­plo Stephen Jay Gould, entre otros, pro­po­ne una teo­ría no gra­dual para expli­car la evo­lu­ción, esto es, lar­gos perío­dos de equi­li­brio se verían inte­rrum­pi­dos por acon­te­ci­mien­tos más brus­cos en los que ten­dría lugar la for­ma­ción de nue­vas espe­cies. Que es cohe­ren­te con los regis­tros fósi­les que mues­tran nue­vas for­mas de vida sur­gi­das con bas­tan­te rapi­dez en la esca­la geológica.
En la bio­lo­gía del desa­rro­llo ha teni­do gran reper­cu­sión un des­cu­bri­mien­to: el de la jerar­qui­za­ción de los genes, están los genes estruc­tu­ra­les: ela­bo­ran los mate­ria­les para la cons­truc­ción y fun­cio­na­mien­to de las célu­las, y los genes regu­la­do­res, los que «dan las ins­truc­cio­nes» para diri­gir a los genes estruc­tu­ra­les en el espa­cio y en el tiem­po. Tam­bién se ha podi­do detec­tar los pro­ce­sos que en los pri­me­ros esta­dios de la vida ponen en mar­cha el plan cor­po­ral del futu­ro orga­nis­mo. De los miles de genes de la mos­ca de la fru­ta, se han iden­ti­fi­ca­do aque­llos res­pon­sa­bles de su con­for­ma­ción y como la arqui­tec­tu­ra de un orga­nis­mo vivo se cons­tru­ye por eta­pas, con­tro­la­da cada una por un gru­po con­cre­to de genes. Lue­go otro gru­po de genes se encar­gan de la estruc­tu­ra des­ta­lla­da de cada seg­men­to. Esta seg­men­ta­ción tam­bién se da en humanos.
Y, por últi­mo, me gus­ta­ría tam­bién dete­ner­me en Lynn Mar­gu­lis una de las micro­bió­lo­gas más pres­ti­gio­sas del momen­to, que ha logra­do demos­trar que las célu­las euca­rio­tas (nuclea­das), de las que están hechas todos los hon­gos, las plan­tas, los ani­ma­les y nume­ro­sos seres uni­ce­lu­la­res, no solo des­cien­den de bac­te­rias, sino que son lite­ra­men­te amal­ga­mas de célu­las bac­te­ria­nas diver­sas. La aso­cia­ción físi­ca de orga­nis­mos de espe­cies dis­tin­tas, la sim­bio­sis, pue­de hacer­se per­ma­nen­te dado lugar a lo que Lynn lla­ma sim­bio­gé­ne­sis, que per­mi­te expli­car el ori­gen de nues­tros teji­dos, órga­nos, orga­nis­mos e inclu­so nue­vas espe­cies. Y sos­tie­ne que la coope­ra­ción nace de la com­pe­ten­cia entre dis­tin­tos seres, don­de uno ter­mi­na por engu­llir al otro. Sin embar­go, una vez supe­ra­do este pri­mer paso, pue­de ocu­rrir que la coope­ra­ción se reve­le más fruc­tí­fe­ra, y de ahí nace­rá la sim­bio­sis. Lynn Mar­gu­llis decía: «El medio ambien­te en la super­fi­cie del pla­ne­ta y los orga­nis­mos han esta­do evo­lu­cio­nan­do con­jun­ta­men­te en ella duran­te millo­nes de años».
Todos estos des­cu­bri­mien­tos corro­bo­ran, con­fir­man las leyes dia­léc­ti­cas de la rela­ción entre lo interno y lo externo, el auto­mo­vi­mien­to interno que inter­ac­cio­nan en doble direc­ción con lo externo, en nues­tro ejem­plo la coevo­lu­ción. Y la ley del desa­rro­llo des­igual y com­bi­na­do que de for­ma tan aplas­tan­te mues­tra la natu­ra­le­za y la for­ma­ción y desa­rro­llo de los seres vivos. Que hizo que las ideas más gene­ra­les fue­ran anti­ci­pa­das antes de la cons­ta­ta­ción deta­lla­da de los hechos. En fin, los ejem­plos son muchos y me he exten­di­do en los avan­ces bio­ló­gi­cos por­que han per­mi­ti­do de for­ma inter­dis­ci­pli­nar enten­der, com­pren­der un poco más, los meca­nis­mos de muchas de las gra­ves enfer­me­da­des, como el cán­cer, que sufri­mos en la actua­li­dad. De la impor­tan­cia de cono­cer lo que pasa en el inte­rior del orga­nis­mo humano y en nues­tro medio natu­ral y social, en una inter­re­la­ción que se modi­fi­ca mutua­men­te y que no pode­mos olvidar.
Me ubi­co aho­ra en el tema de las vacu­nas. ¿ Es usted par­ti­da­ria de la vacu­na­ción? ¿De qué vacunas? 
Soy par­ti­da­ria de la vacu­na­ción, de casi todas. En unos casos de la vacu­na­ción sis­te­má­ti­ca en la edad infan­til, y en otros casos en gru­pos de ries­go (gene­ral­men­te en per­so­nas adul­tas). Sobre la vacu­na­ción sis­te­má­ti­ca en la edad infan­til estoy de acuer­do con las que has­ta aho­ra se han inclui­do en los calen­da­rios, al menos en Anda­lu­cía. Sabien­do que hay unas vacu­nas más impor­tan­tes que otras y cui­dan­do las posi­bles con­tra­in­di­ca­cio­nes, inter­ac­cio­nes y efec­tos secun­da­rios tan­to del com­po­nen­te de la vacu­na como de los exci­pien­tes y adyu­van­tes. Pero las indi­ca­cio­nes, núme­ro de dosis y vacu­nas van cam­bian­do con el tiem­po, lógicamente.
Hay vacu­nas como la del neu­mo­co­co o la de la vari­ce­la que no creo que se ten­ga que incluir en los calen­da­rios infan­ti­les de for­ma sis­te­má­ti­ca. La pri­me­ra de estas vacu­nas, en Anda­lu­cía des­de hace tiem­po solo se admi­nis­tran a los gru­pos de ries­go y la vacu­na fren­te a la vari­ce­la está indi­ca­da en pre-ado­les­cen­tes que no hayan pasa­do la enfer­me­dad. La vari­ce­la es una enfer­me­dad benig­na, y muy rara vez pro­du­ce efec­tos secun­da­rios, mien­tras que en la edad adul­ta es más gra­ve y pue­de pro­du­cir mal­for­ma­cio­nes con­gé­ni­tas si lo sufre una mujer emba­ra­za­da. Pien­so que la inclu­sión sis­te­má­ti­ca de esta vacu­na se ha movi­do más por moti­vos polí­ti­cos y opor­tu­nis­tas que por nece­si­da­des reales, en cual­quier caso es una vacu­na segu­ra y no he par­ti­ci­pa­do de los estu­dios deta­lla­dos que han deci­di­do su inclu­sión por lo que no ten­go toda la infor­ma­ción nece­sa­ria y solo estoy dan­do una impresión.
En la edad adul­ta según los ries­gos, edad, situa­ción de salud y via­jes a zonas endé­mi­cas, exis­ten vacu­nas muy nece­sa­rias como las que inmu­ni­zan con­tra la fie­bre ama­ri­lla, la hepa­ti­tis A, las menin­gi­tis menin­go­có­ci­cas, etc.
La inclu­sión sis­te­má­ti­ca de esta vacu­na, la de la vari­ce­la, afir­ma usted, se ha movi­do más por moti­vos polí­ti­cos y opor­tu­nis­tas que por nece­si­da­des reales. ¿Y qué moti­vos polí­ti­cos opor­tu­nis­tas son esos?
Sor­pren­de, cuan­to menos, que de una situa­ción recien­te don­de no se podía com­prar la vacu­na, al ser con­si­de­rar­se medi­ca­men­to de uso hos­pi­ta­la­rio, se pase al otro extre­mo: a incluir­se de for­ma sis­te­má­ti­ca en las pri­me­ras eda­des del calen­da­rio. Y poco des­pués de la muer­te de un menor por una enfer­me­dad vacu­na­ble como la dif­te­ria. Lo que ori­gi­nó un lógi­co deba­te social al ser una enfer­me­dad que con­si­guió ser eli­mi­na­da en el Esta­do espa­ñol des­de 1987.
El hecho es que el gobierno actual ha bio­mé­di­co muchos erro­res en el ámbi­to sani­ta­rio, que está pro­vo­can­do que estén dan­do pasos atrás, por moti­vos polí­ti­cos, y tam­bién elec­to­ra­les. Las múl­ti­ples denun­cias de corrup­ción y puer­tas gira­to­rias en el tema de la ges­tión sani­ta­ria pri­va­da. El inten­to de la más amplia e inten­sa pri­va­ti­za­ción de la sani­dad madri­le­ña que se para­li­zó gra­cias a las luchas del pue­blo de Madrid y sus pro­fe­sio­na­les, ha sido todo un refe­ren­te y pues­to al des­cu­bier­to la fala­cia de que «la ges­tión pri­va­da es mejor y más efi­cien­te». La para­li­za­ción de la ley del abor­to, el «caso» del Ébo­la, el decre­to ley que ha deja­do fue­ra del sis­te­ma sani­ta­rio a la pobla­ción migran­te y que aho­ra se quie­re «enmen­dar».
En un con­tex­to, que vie­ne de gobier­nos ante­rio­res, don­de exis­ten áreas y pres­ta­cio­nes sani­ta­rias pri­va­das, como las prue­bas diag­nós­ti­cas, ges­tio­na­das por empre­sas pri­va­das, que enca­re­cen y alar­gan las lis­tas de espe­ra. Por no hablar de los pre­cios exor­bi­ta­dos de los medi­ca­men­tos y pro­duc­tos sani­ta­rios, el Tra­ta­do de Libre Comer­cio en inver­sión que se nego­cia entre la Unión Euro­pea y Esta­dos Uni­dos (TTIP), que el gobierno espa­ñol y el bri­tá­ni­co quie­ren fir­mar cuan­to antes, ¿antes de las elec­cio­nes de diciem­bre?, supon­drá un blin­da­je a las mul­ti­na­cio­na­les del sec­tor que ya están invir­tien­do millo­nes de euros a tra­vés de sus lobbys o gru­pos de pre­sión. Las inves­ti­ga­cio­nes y paten­tes, que paga­mos todas, se pro­du­cen mayo­ri­ta­ria­men­te en las uni­ver­si­da­des públi­cas (al menos en nues­tro medio), pero pasan a las empre­sas pri­va­das que son las que obtie­nen las ganan­cias. Mien­tras sigue el estran­gu­la­mien­to eco­nó­mi­co y los recor­tes del pro­fe­so­ra­do inves­ti­ga­dor y docente.
¿Debe­ría ser obli­ga­to­ria la vacunación?
No, tam­bién lo comen­to en el escri­to. Es habi­tual en los gobier­nos de dere­chas o en socie­da­des don­de pre­do­mi­na una men­ta­li­dad reac­cio­na­ria, los aná­li­sis uni­cau­sa­les y las solu­cio­nes puni­ti­vas. Por­que si es obli­ga­to­ria se cas­ti­ga­rá a quien no lo cum­pla y exis­ten otras solu­cio­nes más efec­ti­vas. Aho­ra lo esta­mos vien­do con la mayor olea­da de refu­gia­dos pro­ce­den­tes de gue­rras y socie­da­des des­es­truc­tu­ra­das cau­sa­das, en la mayo­ría de los casos, por las inje­ren­cias de poten­cias capi­ta­lis­tas occi­den­ta­les a tra­vés de «su bra­zo arma­do», la OTAN. Pues bien, los medios de comu­ni­ca­ción macha­co­na­men­te lo redu­cen a cul­par a las mafias de trá­fi­co de per­so­nas y a luchar con­tra ellas, cuan­do las cau­sas son mucho más pro­fun­das y fun­da­men­ta­les. Cau­sas que lógi­ca­men­te no se quie­ren tra­tar por­que no intere­sa que se sepa la ver­dad de lo que está pasan­do y quie­nes son los responsables.
Cuan­do tra­ba­jé como epi­de­mió­lo­ga en un dis­tri­to sani­ta­rio del área de la bahía de Cádiz y La Jan­da, don­de entre otras fun­cio­nes coor­di­na­ba el pro­gra­ma de vacu­na­ción, lle­ga­mos a con­se­guir muy altas cober­tu­ras de vacu­na­ción infan­til. Y en muchos años, solo en casos muy, muy excep­cio­na­les, los padres se nega­ban a la vacu­na­ción por moti­vos, vamos a lla­mar­lo, de creen­cias. O por los posi­bles efec­tos secun­da­rios que pudie­ra tener las vacu­nas, y que real­men­te tie­nen. Jun­to a un buen tra­ba­jo sani­ta­rio, la labor peda­gó­gi­ca y de expli­ca­ción res­pe­tuo­sa y trans­pa­ren­te a las per­so­nas era sufi­cien­te. Igual­men­te rara vez tenía­mos algún caso «0 dosis», pero si era más habi­tual encon­trar­nos con zonas con gra­ves pro­ble­mas socia­les que nece­si­ta­ba de un pacien­te y minu­cio­so tra­ba­jo de cap­ta­ción y con­trol de naci­dos don­de podía­mos loca­li­zar y ayu­dar en todo lo refe­ri­do a los pro­gra­mas de salud, entre los que se encon­tra­ba el de vacu­na­ción. Aun­que aho­ra no lle­vo ese tra­ba­jo cuan­do apa­re­cen epi­de­mias de saram­pión u otros casos de enfer­me­da­des vacu­na­bles en reali­dad nos está mos­tran­do que los pro­gra­mas, y por tan­to el sis­te­ma sani­ta­rio públi­co y uni­ver­sal de salud, está fallan­do en algo.
¿En qué? ¿Qué se podía hacer más?
Como comen­ta­ba antes, las pri­va­ti­za­cio­nes de deter­mi­na­dos ser­vi­cios sani­ta­rios, los recor­tes, los co-pagos, el Real Decre­to apro­ba­do por el PP en 2012, todo ello está afec­tan­do muy nega­ti­va­men­te al sis­te­ma sani­ta­rio públi­co de salud. Y a los pro­gra­mas de pre­ven­ción, obvia­men­te, tam­bién. Por ejem­plo, si las lis­tas de espe­ra en los resul­ta­dos de prue­bas diag­nós­ti­cas para el cán­cer de colon son altas, ¿Como pode­mos imple­men­tar un pro­gra­ma de pre­ven­ción del cán­cer de colon con esas lis­tas de espera?.
En el caso de los pro­gra­mas de vacu­na­ción hay que rea­li­zar una labor acti­va y cui­da­do­sa en las cohor­tes de niños y niñas naci­dos en los dife­ren­tes muni­ci­pios, faci­li­tar la acce­si­bi­li­dad a todas las per­so­nas, detec­tar los casos o zonas menos vacu­na­das y con­se­guir la máxi­ma efec­ti­vi­dad y segu­ri­dad. En defi­ni­ti­va, alcan­zar altas cober­tu­ras de vacu­na­ción, y de inmu­ni­za­ción, mayo­res del 95% y muy dis­tri­bui­do espa­cial­men­te para impe­dir bol­sas de peque­ños sin vacu­nar, y con­se­guir el «efec­to reba­ño»; impli­ca un sóli­do sis­te­ma de salud uni­ver­sal (para todas las per­so­nas sin dis­tin­ción), equi­ta­ti­vo, con el núme­ro de pro­fe­sio­na­les ade­cua­do y de calidad.
Me he olvi­da­do antes. ¿Qué efec­tos secun­da­rios reales tie­nen las vacu­nas en su opinión?
Hay muchas vacu­nas y dife­ren­tes pre­sen­ta­cio­nes comer­cia­les por lo que solo voy a tra­tar de sin­te­ti­zar y cen­trán­do­me más en las que se admi­nis­tran en el calen­da­rio vacu­nal infan­til. Hay que acla­rar que cada una de ellas tie­ne su ficha téc­ni­ca con los com­po­nen­tes y los posi­bles efec­tos secun­da­rios detec­ta­dos pre­via­men­te y pos­te­rior a su comer­cia­li­za­ción. La sín­te­sis de vacu­nas en la actua­li­dad son cada vez más efi­ca­ces y segu­ras. Se han mini­mi­za­do mucho las efec­tos adver­sos de las vacu­nas, en la prac­ti­ca un por­cen­ta­je muy bajo de niños pre­sen­ta fie­bre menor de 38ºC y lo mis­mo para la reac­ción local. En el caso de la reac­ción local son casi nulas cuan­do se rea­li­za una bue­na homo­ge­nei­za­ción del pro­duc­to. Tam­bién se pue­de pue­den pro­du­cir reac­cio­nes sis­té­mi­cas, gene­ra­les, comu­nes y raras, las pri­me­ras sue­len ser leves o mode­ra­dos y no dejan secue­las permanentes:
Reac­cio­nes sis­té­mi­cas comu­nes: Son menos fre­cuen­tes que las reac­cio­nes loca­les. Fie­bre; Irri­ta­bi­li­dad; Dolor mus­cu­lar; Males­tar gene­ral; Cefa­leas; Vómi­tos, dia­rrea. Erup­ción cutá­nea, en for­ma de exan­te­ma gene­ra­li­za­do, de bre­ve dura­ción y de apa­ri­ción tar­día (sobre todo tras la tri­ple víri­ca y la vacu­na fren­te a la vari­ce­la); Artral­gias, de pre­do­mi­nio en arti­cu­la­cio­nes peri­fé­ri­cas, de apa­ri­ción tar­día, nor­mal­men­te de 1 a 3 sema­nas tras la admi­nis­tra­ción de la vacu­na (sobre todo el com­po­nen­te de rubeo­la de la tri­ple víri­ca en ado­les­cen­tes o muje­res adul­tas). Se resuel­ven espon­tá­nea­men­te en varias sema­nas. Ade­no­pa­tías generalizadas.
Reac­cio­nes sis­té­mi­cas raras: Son toda­vía menos fre­cuen­tes que las ante­rio­res: epi­so­dio de hipo­to­nía-hipo­rreac­ti­vi­dad; llan­to per­sis­ten­te incon­so­la­ble; reac­cio­nes adver­sas neu­ro­ló­gi­cas; con­vul­sio­nes; encefalopatías.
La vigi­lan­cia tras la pri­me­ra dosis y el con­trol de posi­bles con­tra­in­di­ca­cio­nes, no vacu­nar en caso de infec­ción o tra­ta­mien­to que baje las defen­sas inmu­ni­ta­ria, casos de aler­gias a anti­bió­ti­cos, etc., son fun­da­men­ta­les para man­te­ner la segu­ri­dad de las vacu­nas al máxi­mo. Ade­más, en el pro­ce­so de la vacu­na­ción se tie­nen, se deben tener, todos los recur­sos nece­sa­rios para una even­tual reac­ción y se comu­ni­ca a los padres la vigi­lan­cia de los posi­bles efec­tos secun­da­rios y las reco­men­da­cio­nes consiguientes.
¿Por qué es tan impor­tan­te acom­pa­ñar la vacu­na­ción con otras accio­nes esen­cia­les, básicas?
La his­to­ria nos lo mues­tra, no solo con la vacu­na­ción tam­bién con los tra­ta­mien­tos. Hay estu­dios y esta­dís­ti­cas, como el grá­fi­co que adjun­to en el artícu­lo, don­de se visi­bi­li­za muy bien que el des­cen­so de la inci­den­cia de gra­ves enfer­me­da­des infec­cio­sas, se pro­du­jo antes del des­cu­bri­mien­to del micro­or­ga­nis­mo o de los anti­bió­ti­cos y vacu­nas corres­pon­dien­tes. Por­que la cien­cia ha demos­tra­do que la inmu­ni­dad, la resis­ten­cia a los micro­or­ga­nis­mos pató­ge­nos, comien­za con una bue­na ali­men­ta­ción, unos bue­nos cui­da­dos de higie­ne y vivien­da y un sanea­mien­to ade­cua­do. A su vez, estos últi­mos impi­den la pro­li­fe­ra­ción exter­na de dichos microorganismos.
Lo pri­me­ro es un orga­nis­mo «fuer­te», ‑lo interno‑, ayu­da­do en bue­na medi­da de una ade­cua­da ali­men­ta­ción y unos cui­da­dos bási­cos, ‑lo externo‑, que se retro­ali­men­tan. Pero tam­bién evi­tar el haci­na­mien­to de ani­ma­les y per­so­nas, cau­sas que pro­vo­ca­ron las pri­me­ras epi­de­mias en la revo­lu­ción neo­lí­ti­ca debi­do al desa­rro­llo de la agri­cul­tu­ra, gana­de­ría y a la con­cen­tra­ción huma­na en ciu­da­des. Si a todas esas accio­nes esen­cia­les se aña­de la posi­bi­li­dad de tra­ta­mien­tos con anti­bió­ti­cos y vacu­nas, nos per­mi­ten en muchas oca­sio­nes la eli­mi­na­ción en amplias zonas y regio­nes de enfer­me­da­des vacu­na­bles y no vacunables.
La des­nu­tri­ción pro­duc­to de las polí­ti­cas indus­tria­les, recuer­da usted, «mata a más per­so­nas que el sida, el palu­dis­mo y la tubercu­losis jun­tas». ¿Y qué debe­mos infe­rir de ello? ¿Por qué habla de «polí­ti­cas industriales?
Cuan­do hablo de polí­ti­cas indus­tria­les me refie­ro a las gran­des indus­trias agro­pe­cua­rias que pro­mue­ven el mono­cul­ti­vo en dife­ren­tes paí­ses y regio­nes del mun­do, habi­tual­men­te más pobres y depen­dien­tes de los paí­ses capi­ta­lis­tas más ricos. Esta­dos Uni­dos es el ejem­plo más para­dig­má­ti­co. Tan­to la revo­lu­ción indus­trial que pro­du­jo una con­cen­tra­ción de la pro­pie­dad de la tie­rra, el aumen­to y exten­sión de los lati­fun­dios; como la revo­lu­ción «ver­de» que con­cen­tró gran­des pro­pie­da­des de la tie­rra en paí­ses de Amé­ri­ca y Asia (tam­bién en Áfri­ca) en «pocas manos» e intro­du­jo los agro­tó­xi­cos (pes­ti­ci­das, her­bi­ci­das y fer­ti­li­zan­tes); empo­bre­ció al cam­pe­si­na­do. Y más recien­te, la lla­ma­da bio­tec­no­lo­gía con la uti­li­za­ción de semi­llas y ali­men­tos trans­gé­ni­cos y la bio­lo­gía sin­té­ti­ca (fabri­ca­ción de pro­duc­tos indus­tria­les a par­tir de las plan­tas) es una «vuel­ta de tuer­ca» más en la con­cen­tra­ción de la rique­za en unas pocas empre­sas trans­na­cio­na­les, el empo­bre­ci­mien­to y depen­den­cia de los pue­blos por el mono­cul­ti­vo, por la con­ta­mi­na­ción del medio ambien­te y por la nece­si­dad de com­prar dichas tec­no­lo­gías, inclui­das las semi­llas; ade­más de pro­vo­car una menor cali­dad de los ali­men­tos que produce.
Todo esto ha supues­to la per­sis­ten­cia del ham­bre en el mun­do, millo­nes de cam­pe­si­nos des­po­seí­dos de sus tie­rras de sub­sis­ten­cia. Igual ocu­rre en el sec­tor gana­de­ro y de la pes­ca. Ese empo­bre­ci­mien­to mun­dial ‑cau­sa­do por las polí­ti­cas indus­tria­les capi­ta­lis­tas- es cau­sa prin­ci­pal de la des­nu­tri­ción infan­til que mata a niños y adul­tos por el debi­li­ta­mien­to y las enfer­me­da­des infec­cio­sas: dia­rreas y enfer­me­da­des res­pi­ra­to­rias, entre otras. Todas esas enfer­me­da­des rela­cio­na­das con la des­nu­tri­ción mata a más per­so­nas que tres de las más impor­tan­tes y mor­ta­les enfer­me­da­des infec­cio­sas en el mun­do: el sida, el palu­dis­mo y la tubercu­losis (que obvia­men­te tam­bién están rela­cio­na­das con la pobreza).
En un apar­ta­do de tu escri­to hablas del ori­gen y desa­rro­llo de la vacu­na­ción en Espa­ña. Aña­de: «Una bue­na orga­ni­za­ción, basa­da en un sis­te­ma públi­co de salud es fun­da­men­tal para la asis­ten­cia, pre­ven­ción y pro­mo­ción de la salud a tra­vés de la aten­ción sani­ta­ria a deman­da y pro­gra­ma­das a toda la pobla­ción inde­pen­dien­te­men­te de sus recur­sos eco­nó­mi­cos.» ¿Debe­mos enten­der que estás de acuer­do con esta aris­ta del sis­te­ma de salud públi­ca española?
Estoy de acuer­do con los sis­te­mas de salud públi­cos y uni­ver­sa­les, para todas la per­so­nas y equi­ta­ti­vos, dan­do más a los que más lo nece­si­tan. Así que la pobla­ción migran­te, obvia­men­te, mucho más inclui­da si cabe. Ade­más, son los sis­te­mas públi­cos de salud para todas, las que per­mi­ten los pro­gra­mas de pre­ven­ción y pro­mo­ción de salud. Pero ya he comen­ta­do en algún escri­to ante­rior que un sis­te­ma públi­co de salud, o de cual­quier otro ser­vi­cio esen­cial para la socie­dad, como la edu­ca­ción o la vivien­da, nun­ca serán públi­cos de ver­dad si están inser­tos en una socie­dad «pri­va­da», don­de impe­ra las leyes de los gran­des pro­pie­ta­rios. El caso de los pre­cios abu­si­vos de los medi­ca­men­tos con­tra la hepa­ti­tis C es un ejem­plo cla­ro de lo que digo, mien­tras los medi­ca­men­tos sean pro­pie­dad de esas gran­des empre­sas, depen­de­re­mos de su mer­ca­deo anti éti­co, por­que la salud nun­ca pue­de ser un negocio.
Es por ello que tam­bién defien­do que no exis­ta la pro­pie­dad pri­va­da; y cuan­do hablo de pro­pie­dad pri­va­da me refie­ro a esas gran­des empre­sas, no a tener una vivien­da, una casi­ta en el cam­po o un coche; ni a las peque­ñas pro­pie­da­des del cam­po o del comer­cio. Los ser­vi­cios sani­ta­rios deben ser públi­cos, igual que la vivien­da, el agua o la aten­ción a los depen­dien­tes. Es muy sen­ci­llo de decir y de enten­der, pero muy difí­cil de obte­ner por­que nos enfren­ta­mos a empre­sas muy pode­ro­sas que defien­den con todo tipo de «armas», y armas, su poder no solo eco­nó­mi­co y polí­ti­co, sino tam­bién jurí­di­co, ideo­ló­gi­co y mili­tar; la omni­pre­sen­cia de la OTAN en las últi­mas gue­rras e inva­sio­nes es solo la cara más visi­ble de la inhu­ma­ni­dad de los esta­dos impe­ria­lis­tas que for­man una uni­dad con dichas empresas.
Pero eso no debe inmo­vi­li­zar­nos sino todo lo con­tra­rio, tener los «pies en la tie­rra», saber lo que es mejor para nues­tros pue­blos, cua­les deben ser nues­tras metas e ir avan­zan­do y con­si­guien­do con el esfuer­zo indi­vi­dual, en peque­ños gru­pos, o en gran­des gru­pos más orga­ni­za­dos, nues­tras aspi­ra­cio­nes huma­nas más ele­men­ta­les: las que nos da la salud y feli­ci­dad verdadera.
Por cier­to, ¿por qué hablas siem­pre de Esta­do espa­ñol y no de España?
Des­de sus orí­ge­nes el Esta­do espa­ñol ha supues­to una cár­cel de pue­blos pro­du­ci­do por los intere­ses de la bur­gue­sía nacio­na­lis­ta espa­ño­la y de un pac­to de bur­gue­sías cen­tra­les y peri­fé­ri­cas, con mucha repre­sión para con­se­guir­lo en nues­tra recien­te his­to­ria: siglos XIX y XX (fran­quis­mo, tran­si­ción) has­ta la actua­li­dad. Los Esta­dos plu­ri­na­cio­na­les como el Esta­do espa­ñol o el fran­cés han uti­li­za­do meca­nis­mos polí­ti­cos, ideo­ló­gi­cos, eco­nó­mi­cos y repre­si­vos para man­te­ner a dichos pue­blos en el seno del Esta­do. Es lo que actual­men­te se vie­ne en lla­mar pue­blos opri­mi­dos. Estos meca­nis­mos se han desa­rro­lla­do de for­ma dife­ren­te en fun­ción de la dis­tin­ta con­fi­gu­ra­ción de cla­ses en cada uno de ellos. El impac­to de dicha con­fi­gu­ra­ción de cla­ses en «la cues­tión nacio­nal» tie­ne dos mani­fes­ta­cio­nes, den­tro del pro­pio terri­to­rio y fue­ra de él en la rela­ción de pac­tos con los gobier­nos y cla­ses esta­ta­les; rela­cio­nes inter­nas y exter­nas que inter­ac­cio­nan entre si.
En el caso anda­luz a dife­ren­cia de otros terri­to­rios, siguien­do en la his­to­ria recien­te, la cla­se que ha sido poten­cia­da por la bur­gue­sía del nacio­na­lis­mo espa­ñol y por otras bur­gue­sías «peri­fé­ri­cas» ha sido la cla­se terra­te­nien­te. En este sen­ti­do la nacien­te indus­tria anda­lu­za con gran­des poten­cia­li­da­des a nivel eco­nó­mi­co fue frus­tra­da por aque­llas bur­gue­sías, que le atri­bu­yen a Anda­lu­cía el papel de sumi­nis­tra­do­ra de mate­rias pri­mas y mano de obra bara­ta crean­do un terri­to­rio muy depen­dien­te del res­to. Esto afec­tó a nivel interno en la ausen­cia de una bur­gue­sía poten­te, que en otros sitios fue­ron uno de los ele­men­tos que inten­si­fi­ca­ron y aglu­ti­na­ron el sen­ti­mien­to de iden­ti­dad nacio­nal. Y expli­ca que «lo anda­luz» se haya aso­cia­do fal­sa­men­te con el nacio­na­lis­mo espa­ñol, así como los dife­ren­tes gra­dos de iden­ti­dad colec­ti­va en rela­ción con otros pue­blos del Esta­do espa­ñol. Sin embar­go, exis­ten otros ele­men­tos y reali­da­des obje­ti­vas (que son his­tó­ri­cas), y por tan­to sub­je­ti­vas, que hacen que la iden­ti­dad anda­lu­za ten­ga una gran per­so­na­li­dad y orgu­llo de lo pro­pio, muchas veces incom­pren­di­da y difí­cil de entender.
Voy a poner un ejem­plo per­so­nal, yo nací y vivo en Anda­lu­cía, y me sien­to anda­lu­za cien por cien (aun­que mis padres no lo fue­ron); y como es natu­ral quie­ro a mi tie­rra y le deseo lo mejor. Es por eso que pre­fie­ro que el gobierno anda­luz pue­da deci­dir sobre cues­tio­nes muy impor­tan­tes para la pobla­ción anda­lu­za; por ejem­plo no ser el «gra­ne­ro» del res­to del Esta­do, ni terreno de cemen­te­rios nuclea­res o con­cen­tra­ción de las indus­trias más tóxi­cas y con­ta­mi­nan­tes (Huel­va y Bahía de Alge­ci­ras). Tam­po­co quie­ro que se la uti­li­ce para cam­pos expe­ri­men­ta­les con trans­gé­ni­cos. Y todo ello, y más cues­tio­nes, lo deci­de el Esta­do espa­ñol o la Unión Euro­pea no el gobierno anda­luz. Es cier­to que las pocas com­pe­ten­cias que se «nos han otor­ga­do» y el talen­to e inte­li­gen­cia del pue­blo anda­luz ha con­se­gui­do impor­tan­tes con­quis­tas en sec­to­res como el sani­ta­rio, edu­ca­ti­vo, artís­ti­co, entre otros, a pesar de la esca­sez de recur­sos eco­nó­mi­cos que sufre Andalucía.
Tam­po­co quie­ro que el gobierno esta­tal haga un con­ve­nio con Esta­dos Uni­dos para que la base de la OTAN de Morón de la Fron­te­ra sea per­ma­nen­te y sobe­ra­na para Esta­dos Uni­dos, sede del Afri­com. Ni bases de la OTAN ni sus manio­bras, que se cele­bra­rán pró­xi­ma­men­te en sue­lo anda­luz. Una de ellas en el Retín, Bar­ba­te, cuyo pue­blo lle­va años recla­man­do que paren las manio­bras mili­ta­res. Pero no exis­te sobe­ra­nía muni­ci­pal ni anda­lu­za. Por supues­to que no quie­ro cual­quier gobierno anda­luz, pero eso solo lo pue­den deci­dir el pue­blo anda­luz, val­ga la redun­dan­cia. No es un dere­cho solo, el de auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos, es una nece­si­dad el poder deci­dir por noso­tras mis­mas. Igual que es nece­sa­rio que las muje­res deci­dan si quie­ren, o no, con­ti­nuar con un emba­ra­zo no desea­do, inde­pen­dien­te­men­te de que se mejo­re una edu­ca­ción sexual inte­gral y participativa.
Los ejem­plos que has cita­do de la situa­ción anda­lu­za lo que creo que argu­yen es en el sen­ti­do de ampliar las com­pe­ten­cias del gobierno anda­luz pero no veo que eso impli­que o con­lle­ve el ejer­ci­cio de auto­de­ter­mi­na­ción de la ciu­da­da­nía andaluza.
Si el gobierno anda­luz tuvie­ra esas com­pe­ten­cias de fis­ca­li­dad, mone­da, defen­sa, polí­ti­ca exte­rior, etc., esta­ría­mos hablan­do de Esta­do anda­luz. El movi­mien­to al que per­te­nez­co, «Asam­blea de Anda­lu­cía» rei­vin­di­ca una Anda­lu­cía que sea reco­no­ci­da como pue­blo-nación con todos los dere­chos y com­pe­ten­cias que ello impli­ca, un ver­da­de­ro auto­go­bierno que per­mi­ta pro­fun­das trans­for­ma­cio­nes eco­nó­mi­cas y socia­les que son urgen­tes para nues­tro pueblo.
Los nue­vos Esta­dos solo sur­gen por inter­ven­cio­nes mili­ta­res exter­nas, como el caso del Israel, o como un ejer­ci­cio de auto­de­ter­mi­na­ción cons­cien­te de los pue­blos guia­dos por los intere­ses de una cla­se u otra. No hace fal­ta decir qué cla­se es la que me gus­ta­ría que guia­ra dicho pro­ce­so de sobe­ra­nía en el caso de los pue­blos del Esta­do español.
Y sabien­do que inclu­so las nacio­nes con Esta­dos pro­pios, como el espa­ñol, fran­cés o Gre­cia no tie­nen una ver­da­de­ra sobe­ra­nía polí­ti­ca. Solo hay que recor­dar que el gobierno de Zapa­te­ro modi­fi­có la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la, que resul­ta tan difí­cil de cam­biar para otros aspec­tos que no intere­san, siguien­do el dic­ta­do de la Unión Euro­pea para dar prio­ri­dad abso­lu­ta al pago de la deu­da en los pre­su­pues­tos gene­ra­les, sin enmien­da o modi­fi­ca­ción posi­ble. Antes habla­ba del TTIP, si se fir­ma antes de las elec­cio­nes, el gobierno que resul­te «del color que sea» no podrá hacer nada ante los blin­da­jes que se habrán acor­da­do con las gran­des empre­sas inter­na­cio­na­les, entre otras medidas.
El ejem­plo de las muje­res, si no ando erra­do, tie­ne que ver con el dere­cho al pro­pio cuer­po pero no pare­ce estar rela­cio­na­do direc­ta­men­te con el dere­cho de autodeterminación.
No esta­ba com­pa­ran­do el dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción. Lo que tra­ta­ba de hacer era un para­le­lis­mo, entre la fal­ta de sobe­ra­nía de un pue­blo, esto es, su inca­pa­ci­dad de deci­dir en aspec­tos que le ata­ñen vital­men­te, y la ausen­cia de sobe­ra­nía de las muje­res sobre su pro­pio cuer­po y sobre su nece­si­dad de deci­dir sobre su des­tino como per­so­nas ver­da­de­ra­men­te libres. La pre­sión social sobre las muje­res sobre su físi­co, sobre su situa­ción socio­la­bo­ral, su esta­do per­so­nal y orien­ta­ción sexual, entre otros muchos aspec­tos, es tre­men­da. Y tie­ne mucho que ver tam­bién con afron­tar la vio­len­cia machis­ta que no cesa. Y nue­va­men­te debe­mos vol­ver a recla­mar el empo­de­ra­mien­to y la con­cien­cia de ser muje­res inde­pen­dien­tes y sobe­ra­nas que afron­ta su des­tino y deci­sio­nes libres de la «tute­la» de novios, mari­dos o padres.
Te cito de nue­vo: «Mien­tras, en el año 1941, la inci­den­cia media de dif­te­ria era de 1.000 casos por 100.000 habi­tan­tes (¡1 de cada 100!), tras un pri­mer des­cen­so más inten­so en los siguien­tes años, éste con­ti­nuó de for­ma más sua­ve y final­men­te cae a unas tasas de inci­den­cia de solo 0,1 casos por 100.000 habi­tan­tes, coin­ci­dien­do con dichas cam­pa­ñas de vacu­na­ción». ¡Mil veces menos! ¿No hay duda enton­ces de la efi­ca­cia de la vacu­na con­tra la dif­te­ria y de la nece­si­dad de vacunarse? 
El des­cen­so más pro­nun­cia­do des­de esas altas tasas de inci­den­cia en 1941, como se obser­va en la grá­fi­ca del escri­to que comen­ta­mos, fue antes de la vacu­na­ción, en la déca­da de los años 40 del siglo XX. Lue­go hay un des­cen­so más sua­ve, tam­bién antes de la vacu­na­ción sis­te­má­ti­ca (déca­da de los 50 y pri­me­ra mitad de los 60). Es en el últi­mo des­cen­so, casi al final de la grá­fi­ca, des­de la segun­da mitad de los años 60 y has­ta el últi­mo caso de dif­te­ria (en 1987), el que se con­si­de­ra pro­du­ci­do por las cam­pa­ñas masi­vas de vacu­na­ción que con­ti­núan en la actualidad.
Hablas de los movi­mien­tos o gru­pos «anti-vacu­nas» que se aña­den, seña­la, a una situa­ción más gra­ve de retro­ce­so en las cober­tu­ras de vacu­na­ción por par­te de los ser­vi­cios sani­ta­rios». ¿Dón­de se ha detec­ta­do este retro­ce­so? ¿Es alarmante?
Real­men­te creo que más que movi­mien­tos podría­mos lla­mar­los corrien­tes, per­so­nas que no son par­ti­da­rias de la vacu­na­ción o que con­si­de­ran que tie­ne más ries­gos que bene­fi­cios. Antes comen­ta­ba sobre la impor­tan­cia de ser­vi­cios sani­ta­rios públi­cos de salud que tra­ba­jen con cali­dad los pro­gra­mas de pro­mo­ción y pre­ven­ción como el de vacu­na­ción. Que duda cabe que los recor­tes y los inten­tos, y prac­ti­cas, pri­va­ti­za­do­res han hecho retro­ce­der la cali­dad del sis­te­ma públi­co de salud. No es alar­man­te, pero «bajar la guar­dia» en la vacu­na­ción, como ocu­rrió con la vacu­na tri­ple víri­ca (saram­pión, rubeo­la y paro­ti­di­tis), supo­ne pade­cer epi­de­mias de saram­pión que han apa­re­ci­do en el Esta­do espa­ñol en los últi­mos años. Y que pre­via­men­te habían sufri­do, por ejem­plo, Cana­dá y el Esta­do francés.
¿Qué razo­nes esgri­men los movi­mien­tos anti-vacu­nas? ¿Son aten­di­bles sus críticas?
La posi­bi­li­dad de efec­tos secun­da­rios que siem­pre exis­ten no solo en las vacu­nas, sino en medi­ca­men­tos e inter­ven­cio­nes sani­ta­rias en gene­ral. Uni­do a la des­con­fian­za en un sis­te­ma, que abu­sa de las inter­ven­cio­nes sani­ta­rias, la medi­ca­li­za­ción y mer­can­ti­li­za­ción de la salud, y en esos aspec­tos com­par­to las crí­ti­cas. Creo que para mejo­rar las inter­ven­cio­nes sani­ta­rias de todo tipo, la pobla­ción debe par­ti­ci­par, el sis­te­ma sani­ta­rio pro­mo­ver esa par­ti­ci­pa­ción y las/​los pro­fe­sio­na­les debe­mos ser más abier­tos al deba­te y a la argu­men­ta­ción. Aun­que sien­do cons­cien­tes de que la par­ti­ci­pa­ción de la comu­ni­dad es muy difí­cil en un sis­te­ma como el nues­tro, pero se pue­de mejorar.
¿Es razo­na­ble que una fami­lia deje de vacu­nar a sus hijos y con­si­ga su inmu­ni­dad a par­tir de la vacu­na­ción de los otros? ¿Debe per­mi­tir­se una opción así?
De hecho es lo que ha veni­do ocu­rrien­do en nues­tro medio, son enfer­me­da­des gra­ves y mor­ta­les don­de la enfer­me­dad está prác­ti­ca­men­te eli­mi­na­da y con altas cober­tu­ras de vacu­na­ción en la pobla­ción infan­til que pro­du­cen el comen­ta­do «efec­to reba­ño». Si un niño o niña no se vacu­na cuan­do el res­to está inmu­ni­za­do lo están pro­te­gien­do de la enfer­me­dad. El pro­ble­ma apa­re­ce cuan­do afec­ta a adul­tos que a su vez pue­de trans­mi­tir­se a los peque­ños, esa pro­ba­bi­li­dad es muy baja, insis­to en pobla­cio­nes con altas tasas de inmu­ni­za­ción por la vacu­na­ción, pero pue­de ocu­rrir. En el caso par­ti­cu­lar de la dif­te­ria, esta situa­ción de menor pro­tec­ción infan­til y adul­ta fue lo que pro­vo­có en Euro­pa, epi­de­mias impor­tan­tes en varios paí­ses euro­peos como Sui­za, Dina­mar­ca y Sue­cia, en los años 70 y 80 del siglo XX; y en 1990, en la Fede­ra­ción Rusa y otros paí­ses de la anti­gua URSS, como se ana­li­za bre­ve­men­te en el artículo.
Con res­pec­to a la segun­da pre­gun­ta, las expli­ca­cio­nes y argu­men­ta­cio­nes sobre la con­ve­nien­cia de la vacu­na­ción, espe­cial­men­te las que pro­te­gen a las enfer­me­da­des más gra­ves es, en mi expe­rien­cia, más que sufi­cien­te para mover a que los padres y madres vacu­nen a sus hijas e hijos.
Afir­mas que «no todo vale», y que «no todas las vacu­nas se admi­nis­tran, o se deben admi­nis­trar de for­ma sis­te­má­ti­ca», que hay que con­si­de­rar muchos fac­to­res. ¿Cuá­les no debe­rían admi­nis­trar­se de for­ma sistemática? 
La idea que que­ría trans­mi­tir es que cada vacu­na que se incor­po­ra a un calen­da­rio de vacu­na­ción infan­til, debe ir pre­ce­di­do de un estu­dio muy con­cien­zu­do de todos los aspec­tos de segu­ri­dad, posi­bles incom­pa­ti­bi­li­da­des, logís­ti­ca, cade­na de frío, los beneficios…son muchos ele­men­tos que deben ser estu­dia­dos. Al menos en Anda­lu­cía, en los años en que par­ti­ci­pé de este pro­gra­ma estos estu­dios y la infor­ma­ción con­si­guien­te era flui­da y abundante.
Sobre las vacu­nas que no deben incluir­se de for­ma sis­te­má­ti­ca en per­so­nas adul­tas y en meno­res hay muchas. Por ejem­plo la vacu­na con­tra la tubercu­losis, la vacu­na con­tra la gri­pe o con­tra la fie­bre ama­ri­lla que solo se debe admi­nis­trar en gru­pos o situa­cio­nes de riesgo.
Hablas tam­bién del ejem­plo de Cuba. ¿Qué tie­ne este ejem­plo de admirable?
«TODO». Pese a ser un peque­ña isla some­ti­da a un blo­queo eco­nó­mi­co, que pre­ten­día ‑pero no ha con­se­gui­do- ser cri­mi­nal, y sien­do un país no pre­ci­sa­men­te rico. Me refie­ro a rico eco­nó­mi­ca­men­te, por­que es muy rica en otras muchas cosas. El blo­queo eco­nó­mi­co a Cuba tenía como fina­li­dad su estran­gu­la­mien­to eco­nó­mi­co, social y polí­ti­co. La his­to­ria nos mues­tra de for­ma cla­ra, y dra­má­ti­ca, como ha sido, y sigue, uti­li­zán­do­se como un arma muy poten­te. Tres ejem­plos de una cru­de­za inhu­ma­na lo pue­de repre­sen­tar: Numan­cia, Lenin­gra­do y, aho­ra, Pales­ti­na. Siem­pre una poten­cia impe­ria­lis­ta y reac­cio­na­ria, el impe­rio romano, el impe­ria­lis­mo nazi y el Israe­lí con el apo­yo de otras poten­cias, son las cau­san­tes de ese estran­gu­la­mien­to y la san­gría que provoca.
Y si habla­mos de Salud, Cuba es un refe­ren­te has­ta para orga­nis­mos inter­na­cio­na­les que no se carac­te­ri­zan pre­ci­sa­men­te por su sim­pa­tía por su revo­lu­ción y el socia­lis­mo. El pue­blo cubano ha demos­tra­do ser un pue­blo que quie­re su inde­pen­den­cia y, por lo mis­mo, pue­de ser el más inter­na­cio­na­lis­ta, tam­bién en la ayu­da sani­ta­ria. Antes hablá­ba­mos de nacio­nes opri­mi­das que quie­ren inde­pen­di­zar­se de los Esta­dos que los gobier­nan, y es que ser nacio­na­lis­ta en el mejor sen­ti­do de la pala­bra ‑no en el sen­ti­do burgués‑, es ser inter­na­cio­na­lis­ta. Son las dos caras de la mis­ma mone­da, los dos polos apa­ren­te­men­te con­tra­rios que se unen y que nue­va­men­te la dia­léc­ti­ca nos ayu­da a entender.
El sis­te­ma de salud de Cuba, jun­to a otros sis­te­mas gra­tui­tos para toda la pobla­ción, como el edu­ca­ti­vo, es uno de los mejo­res del mun­do; que ade­más «expor­ta» soli­da­ria­men­te, de igual a igual, su sabi­du­ría. No solo son sus bue­nos indi­ca­do­res de salud, como la mor­ta­li­dad infan­til y de meno­res de 5 año, la mor­ta­li­dad gene­ral y mater­na o la espe­ran­za de vida al nacer; es la orga­ni­za­ción de su sis­te­ma sani­ta­rio, la cali­dad de su ges­tión y la inte­gra­ción de los nive­les de asis­ten­cia sani­ta­ria que va des­de la pro­mo­ción de la salud a la reha­bi­li­ta­ción de las secue­las de enfer­me­da­des incapacitantes.
La impor­tan­cia de la par­ti­ci­pa­ción de la comu­ni­dad en sus acti­vi­da­des sani­ta­rias, a tra­vés de asam­bleas de barrios, Comi­tés de Defen­sa de la Revo­lu­ción y la Fede­ra­ción de Muje­res Cuba­nas. Que par­ti­ci­pan acti­va­men­te en tareas colec­ti­vas de sanea­mien­to, vacu­nas y diag­nós­ti­co pre­coz de diver­sas pato­lo­gías, entre otras. La inten­si­fi­ca­ción del uso de la medi­ci­na natu­ral y tra­di­cio­nal se com­bi­na con las inno­va­cio­nes más avan­za­das en bio­tec­no­lo­gía, que paten­ta vacu­nas y medi­ca­men­tos con­tra algu­nos tipos de cán­cer o pro­duc­tos que desin­te­gran los trom­bos en las pri­me­ras horas de un infar­to, dis­mi­nu­yen­do su mor­ta­li­dad. Sus sis­te­mas de infor­ma­ción y entre­vis­tas de satis­fac­ción les per­mi­te ana­li­zar sus debi­li­da­des. Por ejem­plo la insa­tis­fac­ción por la demo­ra de entre­ga de len­tes o en algu­nos ser­vi­cios esto­ma­to­ló­gi­cos por la insu­fi­cien­te pro­duc­ción de pró­te­sis den­ta­rias. Aspec­tos que se vigi­lan para tra­tar de mini­mi­zar la situación.
Hablá­ba­mos tam­bién del inter­na­cio­na­lis­mo del pue­blo cubano, cuan­do prac­ti­ca su soli­da­ri­dad en casos de epi­de­mias como la del cóle­ra en Hai­tí o la del Ébo­la en Gui­nea Conakry, Libe­ria y Sie­rra Leo­na; o sus pro­gra­mas de aten­ción oftal­mo­ló­gi­ca de for­ma gra­tui­ta a pacien­tes lati­no­ame­ri­ca­nos, son solo algu­nos ejem­plos de soli­da­ri­dad internacionalista.
Cuba, su gobierno y su pue­blo, es un país admi­ra­ble, verdaderamente.
¿Quie­res aña­dir algo más?
Agra­de­cer la opor­tu­ni­dad de esta entre­vis­ta que toca «muchos palos», y pese a que he inten­ta­do ser lo más cla­ra y rigu­ro­sa posi­ble no he podi­do ser más exhaus­ti­va para no alar­gar­la en exce­so. Algu­nos de los temas tra­ta­dos solo he podi­do ana­li­zar­los muy sucin­ta­men­te, aun­que requie­ren mucho más tiem­po y espa­cio. Y más par­ti­ci­pa­ción de otros com­pa­ñe­ros y com­pa­ñe­ras que pue­den apor­tar más y mejor que yo. Pero ya habrá otras oca­sio­nes para deba­tir­los en gru­pos, char­las o por estos medios escri­tos y alternativos.
Muchas gra­cias
Entre­vis­ta rea­li­za­da por Sal­va­dor López Arnal.
Sep­tiem­bre de 2015

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