En Gre­cia y en Eus­kal Herria la úni­ca sali­da es el socialismo

El 20 de agos­to de 2014 Tsi­pras ha pre­sen­ta­do su dimi­sión y por lo tan­to se ha abier­to nue­va­men­te un perío­do elec­to­ral y una cri­sis pro­fun­da en el Esta­do grie­go, que vere­mos como va desa­rro­llán­do­se a lo lar­go de los acon­te­ci­mien­tos que se produzcan.
Esta dimi­sión aca­ba con una idea peli­gro­sa para los pue­blos que luchan por su liber­tad, por salir de las garras del impe­ria­lis­mo y por lo tan­to por aca­bar con el capi­ta­lis­mo. Se había ven­di­do la idea de que era posi­ble una sali­da de Gre­cia de las impo­si­cio­nes de la troi­ka sin des­truir el capi­ta­lis­mo. Se había ven­di­do la idea de que podía haber un capi­ta­lis­mo humano, dis­tin­to del de Ale­ma­nia, del repre­sen­ta­do por la Unión Euro­pea, por el FMI, por el Ban­co Mundial.
Esta idea, que en un pri­mer momen­to pare­cía que tenía algu­na sali­da, daba alas a los refor­mis­mos de todo pelo que se incu­ban en los paí­ses capi­ta­lis­tas, a los que se pre­sen­tan ofi­cial­men­te con una«tercera vía», pero que en reali­dad son un arma más del capi­ta­lis­mo para des­or­ga­ni­zar y des­ar­mar al pue­blo trabajador.
Lo que ha pasa­do estos últi­mos meses en Gre­cia, des­de que Syri­za gana­ra las elec­cio­nes, es la demos­tra­ción pal­pa­ble de que el capi­ta­lis­mo no acep­ta com­po­nen­das, lo quie­re todo, quie­re que su tasa de ganan­cia no dis­mi­nu­ya, y si es posi­ble que aumen­te, quie­re que la cla­se tra­ba­ja­do­ra sea aplas­ta­da, des­trui­da y esté a su mer­ced total y absolutamente.
Syri­za (o una par­te de Syri­za) ha acep­ta­do no solo todas las humi­llan­tes medi­das eco­nó­mi­cas que le ha impues­to el capi­ta­lis­mo inter­na­cio­nal, lo que le supo­ne poner a la ven­ta su país y aca­bar con la inde­pen­den­cia eco­nó­mi­ca de Gre­cia, lo que impli­ca aca­bar con la sobe­ra­nía, sino que ha acep­ta­do una derro­ta mili­tar terri­ble al acep­tar un acuer­do mili­tar con la enti­dad sio­nis­ta, con Israel. Syri­za par­ti­da­ria de la cau­sa pales­ti­na y que en su pro­gra­ma defen­día aca­bar con la coope­ra­ción mili­tar de Gre­cia con Israel, ha acep­ta­do que su país con­ti­núe jugan­do un papel impor­tan­te en la OTAN, en con­tra de los intere­ses de los pue­blos que luchan con­tra el impe­ria­lis­mo. Obje­ti­va­men­te Syri­za ha hecho que Gre­cia se pase, o con­ti­núe, del lado del impe­ria­lis­mo feroz y asesino.
Se aca­ba­ron los sue­ños. Es momen­to de enfren­tar­se a la reali­dad. Es momen­to de com­pren­der que no hay nin­gu­na otra sali­da ante el capi­ta­lis­mo que des­truir­lo. Que­da paten­te el fra­ca­so de Syri­za como fuer­za de cam­bio, le toca aho­ra a la Uni­dad Popu­lar, sali­da de la Pla­ta­for­ma de Izquier­da, defi­nir­se en el refor­mis­mo duro o apos­tar por el socia­lis­mo y la uni­dad con las fuer­zas revo­lu­cio­na­rias griegas.
Que nos sir­va esto de expe­rien­cia en nues­tra lucha en Eus­kal Herria, que com­pren­da­mos que todas esas orga­ni­za­cio­nes, par­ti­dos y demás que cla­man por un capi­ta­lis­mo más humano no son más que avan­za­di­llas del capi­ta­lis­mo y que nos enga­ñan vil­men­te. La úni­ca sali­da es la orga­ni­za­ción, la crí­ti­ca feroz del capi­ta­lis­mo, la lucha con­tra la pro­pie­dad pri­va­da y en nues­tro caso la lucha por la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo de Eus­kal Herria. Todo lo demás son patrañas.
Boltxe Kolek­ti­boa

22 de agos­to de 2015

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