Car­ta abier­ta a Jose­ba Urru­so­lo y Rafael Cari­de- Sen­doa Jura­do

Me ani­mo a escri­bi­ros esta car­ta abier­ta a ante vues­tra insis­ten­cia en dar cla­ses de cohe­ren­cia a todo el mun­do, espe­cial­men­te a las per­so­nas que al con­tra­rio que voso­tros, no se han pues­to al ser­vi­cio de los intere­ses de quie­nes some­ten a nues­tro pue­blo.
Os habéis empe­ña­do en ser un refe­ren­te en lo que a la sali­da de los pre­sos se refie­re. Os creéis con dere­cho de diri­gi­ros per­so­nal­men­te a mili­tan­tes que apues­tan por la rei­vin­di­ca­ción de la amnis­tía como vía para sacar a los pre­sos y pre­sas de la cár­cel con fra­ses como “¡Qué fácil les resul­ta a algu­nos hacer­lo des­de la calle!”. Y no se os cae la cara de ver­güen­za cuan­do algu­nas de las per­so­nas que fir­man la car­ta que citáis en vues­tro escri­to se han pasa­do tres déca­das en la cár­cel sin tra­gar con el chan­ta­je del enemi­go al que voso­tros aho­ra os abra­záis, ese con el que hacéis risas en los estu­dios de la cade­na Ser, ese enemi­go al que pro­vo­cas­teis un orgas­mo cuan­do le comu­ni­cas­teis que os poníais a su ser­vi­cio.
Una de las cosas que más me moles­ta es el tono en el que habláis a todos los que una vez fue­ron vues­tros com­pa­ñe­ros de lucha y lo hacéis con el veneno que escu­pe quien ha sella­do una trai­ción. Y tam­bién me moles­ta la chu­le­ría con la que os col­gáis galo­nes por la acti­vi­dad arma­da que habéis lle­va­do a cabo y otros no (recuer­do la car­ta que uno de voso­tros diri­gió a un cono­ci­do ber­tso­la­ri al que lle­gó a cali­fi­car de borro­ki­lla de taber­na basán­do­se en comen­ta­rios que supues­ta­men­te había escu­cha­do en los patios de las cár­ce­les), sin daros cuen­ta de que pre­ci­sa­men­te la can­ti­dad de galo­nes que lle­váis en la sola­pa por esa acti­vi­dad de la que aho­ra rene­gáis hace aún mucho más gra­ve la acti­tud que habéis toma­do.
Dicho todo esto y como os empe­ñáis en escri­bir car­tas en las que supues­ta­men­te os preo­cu­páis por la sali­da del res­to de pre­sos y pre­sas, voy a pasar a expli­car cuá­les son las con­se­cuen­cias de vues­tra Vía Nan­cla­res: Todos los bene­fi­cios peni­ten­cia­rios a los que os habéis aco­gi­do son pro­por­cio­na­les al per­jui­cio que habéis oca­sio­na­do a quie­nes fue­ron vues­tros com­pa­ñe­ros. Si alguien inven­tó las medi­das de excep­ción con­tra los repre­sa­lia­dos y repre­sa­lia­das polí­ti­cas es por­que pre­ten­dían que gen­te como voso­tros clau­di­ca­ra, que dije­ran que lo que habían hecho no tenía sen­ti­do y que aca­ba­ran hacien­do pre­ci­sa­men­te eso que estáis hacien­do aho­ra, que es con­ver­ti­ros en la voz del enemi­go con la supues­ta legi­ti­mi­dad que os da el haber esta­do en la mis­ma trin­che­ra que esos a los que aho­ra estáis escu­pien­do.
Por ello, los pre­sos que os aco­géis a la Vía Nan­cla­res repre­sen­táis y legi­ti­máis la dis­per­sión, los pri­me­ros gra­dos y la nega­ción de los dere­chos más bási­cos de quie­nes se man­tie­nen fir­mes en la lucha. Sois el guan­te que cubre la mano del car­ce­le­ro que apa­leó a tan­tos kides, el juez de Vigi­lan­cia Peni­ten­cia­ria que nie­ga la liber­tad de los pre­sos enfer­mos y la orden de cacheo que deja sin visi­tas a ami­gas y fami­lia­res. Sois las gale­rías de ais­la­mien­to y el piko­lo de la kun­da que nos humi­lla y gol­pea en los tras­la­dos. Sois la soga que ahor­co a quien apa­re­ció sin vida en extra­ñas cir­cuns­tan­cias en su cel­da y la som­bra que hizo des­apa­re­cer de la faz de la tie­rra a quie­nes seguían dán­do­lo todo en la clan­des­ti­ni­dad. Sois quie­nes tuvis­teis mucho valor para cau­sar sufri­mien­to a otros pero muy poco para asu­mir con ente­re­za las con­se­cuen­cias que se deri­va­ban de vues­tras accio­nes.
Y ya que habláis de lo que se comen­ta en los patios y como por ser un borro­ki­lla de taber­na yo tam­bién he podi­do dis­fru­tar de ese tipo de con­ver­sa­cio­nes en varios ais­la­mien­tos anda­lu­ces, algu­nos con los que com­par­tis­teis mili­tan­cia dicen que les da pena ver a gen­te a la que han admi­ra­do tan­to como a voso­tros arras­trar­se ante el enemi­go. No lo digo yo, lo dice gen­te con “galo­nes” de esos que os gus­tan. Y tam­bién se dice que Rafael Cari­de no veía hacer nin­gún tipo de lucha por­que no lo veía con­ve­nien­te, y al mis­mo tiem­po nego­cia­ba con Ins­ti­tu­cio­nes Peni­ten­cia­rias a espal­das del Colec­ti­vo, y se comen­ta que cuan­do el res­to de kides se que­da­ban en cha­peo por la muer­te de dos pre­sos polí­ti­cos en menos de una sema­na, Jose­ba Urru­so­lo pasea­ba por el patio como si no pasa­ra nada.
No sois un ejem­plo para nadie. Ni os quie­ren vues­tros anti­guos kides ni os quie­ren los que os hacen pro­pa­gan­da. Y que sepáis que cri­ti­can­do la Car­ta por la amnis­tía sólo la refor­záis, por­que sabe­mos que si a voso­tros no os gus­ta es que vamos por el buen camino

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