Nece­si­dad de prin­ci­pios polí­ti­cos- Erro­se Erezuma

Recien­te­men­te se ha publi­ca­do en diver­sos medios de comu­ni­ca­ción un escri­to ava­la­do por un nume­ro­so gru­po de expre­sos polí­ti­cos sobre el tema de la Amnis­tía. La impor­tan­cia del escri­to radi­ca en que en su con­te­ni­do se reco­gen una serie de prin­ci­pios polí­ti­cos váli­dos para cual­quier tipo de repre­sa­lia­dos como con­se­cuen­cia del con­flic­to polí­ti­co his­tó­ri­co en el que está inmer­so nues­tro pue­blo. De ahí que ese docu­men­to nos per­mi­ta hacer una refle­xión polí­ti­ca de carác­ter general. 
2015/​05/​27
Los repre­sa­lia­dos son mili­tan­tes polí­ti­cos y por lo tan­to no solo víc­ti­mas del con­flic­to. Mili­tan­tes volun­ta­rios que han sufri­do la repre­sión por par­ti­ci­par en la lucha de libe­ra­ción nacio­nal y social de Eus­kal Herria. Como muy bien reco­no­ce Ampa­ro Lashe­ras, a los pre­sos –y por ende, en nues­tra opi­nión, al con­jun­to de repre­sa­lia­dos vivos o falle­ci­dos– hay que con­si­de­rar­los como mili­tan­tes com­pro­me­ti­dos por la liber­tad de nues­tro pue­blo. Y ella teme que esta idea que­de rele­ga­da en la reso­lu­ción del con­flic­to, pues por enci­ma de con­se­cuen­cias tie­ne cau­sas que com­ba­tir y metas que alcanzar.
La reso­lu­ción del con­flic­to no ven­drá exclu­si­va­men­te por el fin de la lucha arma­da, la sali­da de los pre­sos de la cár­cel o el reco­no­ci­mien­to de algu­nos afec­ta­dos por la vio­len­cia del Esta­do, inclui­do el terro­ris­mo del Esta­do (gue­rra sucia). El con­flic­to polí­ti­co se ha gene­ra­do por la nega­ción a Eus­kal Herria de sus dere­chos nacio­na­les. El fin del con­flic­to por lo tan­to lle­ga­rá con el reco­no­ci­mien­to de esos dere­chos. Como afir­man los expre­sos, mien­tras no se supere el con­flic­to polí­ti­co segui­rán exis­tien­do repre­sa­lia­dos y mien­tras haya repre­sa­lia­dos no se podrá dar por supe­ra­do el conflicto.
El dis­cur­so sobre los dere­chos huma­nos es legí­ti­mo en el sen­ti­do de que los mili­tan­tes polí­ti­cos han vis­to vio­la­dos sus dere­chos por la repre­sión del esta­do. Sin embar­go es nece­sa­rio dar un paso más por­que si no se vuel­ve a rein­ci­dir en el tema de las víc­ti­mas, escon­dien­do el carác­ter polí­ti­co de los repre­sa­lia­dos. Los expre­sos nos recuer­dan que su des­po­li­ti­za­ción trae con­si­go la des­po­li­ti­za­ción de las luchas popu­la­res y faci­li­ta su cri­mi­na­li­za­ción pues apa­re­cen ante los ojos de los ciu­da­da­nos como delin­cuen­tes o cri­mi­na­les, ofre­cien­do faci­li­da­des a los esta­dos para seguir vul­ne­ran­do sus dere­chos. La situa­ción actual en este sen­ti­do en Eus­kal Herria con­fir­ma la ver­dad de esa afir­ma­ción. El pro­pio Patxi Zaba­le­ta reco­no­ce que el con­flic­to de los pre­sos –y el de todos los repre­sa­lia­dos, aña­di­ría­mos noso­tros– debe abor­dar­se des­de un pun­to de vis­ta polí­ti­co y no penal, ya que en el ori­gen del con­flic­to arma­do –y del con­flic­to en gene­ral– exis­ten razo­nes polí­ti­cas y las solu­cio­nes deben ser tam­bién políticas.
La paz, como nos recuer­da Anto­nio Loza­da de las FARC, requie­re un pro­ce­so de ver­dad, jus­ti­cia y repa­ra­ción inte­gral. Sin embar­go, eso no será posi­ble si no exis­ten garan­tías de no repe­ti­ción y eso, nos dice, solo será posi­ble si se supe­ran las cau­sas polí­ti­cas que die­ron lugar al con­flic­to. Para él la rebe­lión es un dere­cho reco­no­ci­do por la ONU ante una situa­ción de injus­ti­cia, opre­sión y fal­ta de sobe­ra­nía. De ahí que esas cau­sas del con­flic­to den legi­ti­mi­dad a los lucha­do­res y por eso mis­mo estos tie­nen dere­cho a salir de las cár­ce­les y a que no entren más mili­tan­tes en ellas. Ese es el sen­ti­do, cree­mos noso­tros, que el escri­to de los expre­sos otor­ga al con­cep­to de amnistía.
La memo­ria no debe anclar­se solo en el recuer­do de los sufri­mien­tos del pasa­do ni en el dolor de los afec­ta­dos. La memo­ria de los mili­tan­tes debe apun­tar al reco­no­ci­mien­to de su con­tri­bu­ción a la lucha por la libe­ra­ción de nues­tro pue­blo y a su esfuer­zo y sacri­fi­cio por defen­der esta cau­sa justa.
La jus­ti­cia no debe ser enten­di­da úni­ca­men­te como el espa­cio de los tri­bu­na­les, sobre todo de los tri­bu­na­les espa­ño­les. La ver­da­de­ra jus­ti­cia tie­ne que ver con el camino empren­di­do por nues­tro pue­blo en la bús­que­da de su liber­tad con­tra la opre­sión de los esta­dos. Por ello los expre­sos afir­man que la lucha de los repre­sa­lia­dos ha sido res­pon­sa­bi­li­dad del pue­blo y la liber­tad de ellos, por con­si­guien­te, tam­bién debe­rá serlo.
La ver­dad no es exclu­si­va­men­te el rela­to de las dife­ren­tes par­tes de las heri­das pro­du­ci­das por el con­flic­to. La ver­dad para noso­tros es la ver­dad de los dere­chos nacio­na­les y socia­les con­cul­ca­dos por los esta­dos opre­so­res y la ver­dad de sus mili­tan­tes que lucha­ron por ellos para cons­truir un espa­cio de liber­tad y jus­ti­cia social para todos. 

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