Ante la pró­xi­ma cita electoral

Ya han pasa­do cua­tro años des­de la vuel­ta a la lega­li­dad de la Izquier­da Aber­tza­le en la for­ma de la coa­li­ción Bil­du que con­si­guió los mejo­res resul­ta­dos elec­to­ra­les cose­cha­dos por esta den­tro del cam­bio de estra­te­gia plan­tea­do en el Zutik Eus­kal Herria. En este nue­vo con­tex­to elec­to­ral que encon­tra­mos de cara al 24 de mayo que­re­mos plan­tear varias refle­xio­nes que aún superan­do el ámbi­to de las elec­cio­nes loca­les y al par­la­men­to de Nafa­rroa pen­sa­mos que hay que tomar en consideración.

El comien­zo de la legis­la­tu­ra venía con una Izquier­da Aber­tza­le ile­gal que apo­ya a la coa­li­ción Bil­du con­for­ma­da por EA, Alter­na­ti­ba e inde­pen­dien­tes como via para vol­ver a la par­ti­ci­pa­ción ins­ti­tu­cio­nal que había sido impo­si­ble debi­do a la feroz repre­sión pues­ta en mar­cha por par­te de los Esta­dos (revo­ca­ción de la par­ti­ci­pa­ción de Bil­du inclui­da, anu­la­do des­pués por el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal). Acep­tan­do la ley de par­ti­dos, recha­zan­do el uso de la vio­len­cia y bajan­do cual­quier pre­su­pues­to polí­ti­co que pudie­se supo­ner una ile­ga­li­za­ción se crea Sor­tu como orga­ni­za­ción que estruc­tu­re la Izquier­da Aber­tza­le plan­tean­do que des­de la uni­la­te­ra­li­dad y alcan­zan­do el poder polí­ti­co en las ins­ti­tu­cio­nes de Eus­kal Herria se pue­de avan­zar a mayo­res cotas de demo­cra­cia y final­men­te a la con­se­cu­ción del Esta­do Vasco.

En esta línea lo prin­ci­pal que ha guia­do el actuar ins­ti­tu­cio­nal de EH Bil­du ha sido rea­li­zar una «bue­na ges­tión». Denun­ciar de casos de corrup­ción como Bide­gi, baja­da de suel­dos de car­gos públi­cos, aumen­to de la trans­pa­ren­cia en la ges­tión y cier­tos ges­tos de apo­yo a luchas obre­ras como en el caso de las tra­ba­ja­do­ras de resi­den­cias de Gipuz­koa. Muchos de estos ejem­plos nos lle­van a la tra­di­ción de gober­nan­za que ha teni­do des­de siem­pre Herri Bata­su­na, pero lo que en un tiem­po supo­nía den­tro de la estra­te­gia ante­rior una demos­tra­ción de ges­tión popu­lar y de denun­cia con­ti­nua­da de las ins­ti­tu­cio­nes espa­ño­las, la bue­na ges­tión de hoy en día solo legi­ti­ma las pro­pias ins­ti­tu­cio­nes que como se ha plan­tea­do his­tó­ri­ca­men­te se debían des­truir por no ser váli­das para las aspi­ra­cio­nes de liber­tad de este pue­blo. El poder ges­tio­nar sin tener un poder den­tro de los estre­chos mar­ge­nes de la lega­li­dad espa­ño­la ha lle­va­do a cum­plir a raja­ta­bla con la lega­li­dad que se nos impo­ne, los ejem­plos son muchos des­de poner la ban­de­ra espa­ño­la en los ayun­ta­mien­tos, reti­rar las pla­cas de los mili­tan­tes caí­dos mien­tras se habla­ba de recon­ci­lia­ción, tapar el escu­do de Nafa­rroa en las seña­les impul­sa­das por Udalbiltza…

La Vía Vas­ca de Sor­tu pre­sen­ta­da en los últi­mos meses nos plan­tea que la reali­dad de Eus­kal Herria está en la exis­ten­cia de dife­ren­tes «demos»[1]. Por ejem­plo, Nafa­rroa es un demos, la CAV es otro demos e Ipa­rral­de un ter­ce­ro, sepa­ra­dos todos ellos entre sí. Tal como ana­li­za esta reali­dad, des­apa­re­ce la con­cien­cia nacio­nal de cla­se y las pro­pias cla­ses socia­les y Eus­kal Herria que­da divi­di­da en dife­ren­tes iden­ti­da­des a la espe­ra de la «apa­ri­ción» de la iden­ti­dad común, reco­no­cién­do­se y aca­tán­do­se has­ta enton­ces la par­ti­ción y por tan­to, la sobe­ra­nía sobre los terri­to­rios vas­cos de los Esta­dos espa­ñol y francés.

Con esta idea se plan­tea en Nafa­rroa el «cam­bio de régi­men», lo que en reali­dad sig­ni­fi­ca plan­tear una mejor ges­tión de una ins­ti­tu­ción impues­ta, pero siem­pre den­tro de la lega­li­dad del ocupante.

La supues­ta deci­sión de los y las nava­rras (se supo­ne que el pue­blo deci­di­rá lo que quie­ra ser) va con­di­cio­na­da a los pac­tos que EH Bil­du pue­da lle­var a cabo con PSN, Pode­mos, Geroa bai (sucur­sal del PNV en Nafa­rroa), etc., cuya base de unión es úni­ca­men­te que UPN sal­ga del poder, sien­do las con­tra­dic­cio­nes y dife­ren­cias entre ellos tan gran­des, que es impo­si­ble rea­li­zar la más míni­ma cons­truc­ción nacio­nal de Eus­kal Herria con dicho pun­to de inicio.

No pode­mos olvi­dar que el PSN, por cum­plir siem­pre lo que dice Ferraz res­pec­to a la cues­tión de Esta­do que es Nafa­rroa, hizo posi­ble que UPN se man­tu­vie­ra en el poder en Nafa­rroa, a pesar de los gra­ví­si­mos casos de corrup­ción que han sal­pi­ca­do a los regio­na­lis­tas tar­do franquistas.

La demo­cra­ti­za­ción de Nafa­rroa no será posi­ble con una coa­li­ción tipo El Oli­vo en Ita­lia. La cons­truc­ción de Eus­kal Herria sobre estas bases es com­ple­ta­men­te imposible.

En la Vía Vas­ca para la Paz (que en reali­dad debe­ría lla­mar­se Vía Vas­ca para la acep­ta­ción de la Derro­ta y la Humi­lla­ción), lo que nos pro­po­ne EH Bil­du es que los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas vas­cas en vis­ta a una futu­ra «excar­ce­la­ción con­di­cio­nal anti­ci­pa­da» (con­di­cio­nal sin saber que con­di­cio­nes van a ser y con una fecha inde­ter­mi­na­da en el tiem­po) «renun­cien a las vías vio­len­tas y reco­noz­can el daño cau­sa­do como con­se­cuen­cia de su actua­ción». En Ita­lia a esto se le lla­ma­ba arre­pen­ti­mien­to, en Irlan­da agen­te de los bri­tá­ni­cos, por­que en el fon­do eso es lo que es. Se pide a los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas vas­cas que se arre­pien­tan, que acep­ten la ley del enemi­go y enci­ma que les den las gra­cias, y ¿qué más? Y hemos entre­sa­ca­do úni­ca­men­te lo más san­gran­te de la Vía Vas­ca para la Paz, por­que todo el docu­men­to en sí es impre­sen­ta­ble y ras­tre­ro, des­de el pun­to de vis­ta de una orga­ni­za­ción que se auto­de­fi­ne como inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta. Supli­can­do y pidien­do limos­nas al Esta­do espa­ñol, cuan­do dicho Esta­do ya ha deja­do bien cla­ro que no va a dar nada, que lo que quie­re es que acep­te­mos nues­tra derro­ta, que acep­te­mos su domi­na­ción y que nos vaya­mos a casa, dado que su ver­da­de­ro obje­ti­vo es la des­truc­ción de una alter­na­ti­va inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta verdadera.

La Vía Vas­ca para la Paz pre­ten­de sacar por la puer­ta de atrás, como vul­ga­res cri­mi­na­les, a los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas vas­cas, mien­tras entran más jóve­nes vas­cos a la cár­cel a cau­sa de su com­pro­mi­so con la lucha de su pue­blo. La Vía Vas­ca para al Paz no tie­ne camino.

Esta sema­na hemos cono­ci­do una decla­ra­ción a favor de la amnis­tía en la que los expre­sos y expre­sas que la han redac­ta­do y fir­ma­do afir­man que ellos y ellas no son víc­ti­mas sino mili­tan­tes volun­ta­rios y cons­cien­tes por la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo, que nues­tro pue­blo aún no ha con­se­gui­do supe­rar la opre­sión nacio­nal y de cla­se y que toda­vía no hemos con­se­gui­do nues­tros obje­ti­vos estra­té­gi­cos, es decir, el naci­mien­to del Esta­do socia­lis­ta vas­co. Este ejem­plo de dig­ni­dad y lucha sí es un camino que nos mar­ca por don­de avanzar.

La estra­te­gia de Sor­tu no nos lle­va a nin­gún sitio, es nece­sa­rio que el movi­mien­to popu­lar se desa­rro­lle y se orga­ni­ce nue­va­men­te. El Pue­blo Tra­ba­ja­dor Vas­co nece­si­ta unas orga­ni­za­cio­nes y una nue­va estra­te­gia revo­lu­cio­na­ria para avan­zar en la libe­ra­ción y revo­lu­ción vas­cas. Es ahí don­de tene­mos que cen­trar nues­tros esfuer­zos y no en rege­ne­rar ins­ti­tu­cio­nes que per­pe­túan la situa­ción actual de opresión.

Enten­de­mos que en los pue­blos en los que la rela­ción entre el movi­mien­to popu­lar, las asam­bleas y el ayun­ta­mien­to se esté avan­zan­do en una ver­da­de­ra cons­truc­ción nacio­nal y socia­lis­ta se plan­teen apo­yar a EH Bil­du, pero como denun­cia del refor­mis­mo que impul­sa actual­men­te y el ale­ja­mien­to al que nos lle­va esta estra­te­gia de la libe­ra­ción nacio­nal y social, el 24 no vota­re­mos, con­si­de­ran­do que nues­tra abs­ten­ción es una acción de res­pon­sa­bi­li­dad polí­ti­ca hacia Eus­kal Herria y hacia su his­to­ria de lucha.

Boltxe Kolek­ti­boa

17 de mayo de 2015

[1] Demo, según Wiki­pe­dia, era la cir­cuns­crip­ción admi­nis­tra­ti­va bási­ca en que se divi­día el terri­to­rio de la anti­gua Ate­nas. En el DRAE encon­tra­mos esta otra defi­ni­ción: sig­ni­fi­ca «pue­blo».

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