Perú: Rebe­lión popu­lar con­tra la dic­ta­du­ra mili­tar de Ollan­ta Humala

El gobierno «pro­gre­sis­ta» envía con­tin­gen­te mili­tar-poli­cial a repri­mir a la pobla­ción del sur del Perú que des­de el pasa­do 23 de mar­zo lucha con­tra tras­na­cio­nal minera.

El sába­do 9 de mayo, Ollan­ta Huma­la no hizo nin­gún ges­to cuan­do orde­nó que dos mil efec­ti­vos del ejér­ci­to y de la mari­na, dos de los cuer­pos más cri­mi­na­les de las fuer­zas arma­das, se diri­jan a Islay (depar­ta­men­to de Are­qui­pa) para sumar­se a los 3 mil poli­cías que fue­ron movi­li­za­dos con anti­ci­pa­ción. Este con­tin­gen­te mili­tar-poli­cial tie­ne la orden de repri­mir a san­gre y fue­go a la pobla­ción del sur del Perú que des­de el pasa­do 23 de mar­zo se movi­li­zan y luchan con­tra la trans­na­cio­nal nor­te­ame­ri­ca­na Southern Peru Cop­per Corporation.

La mili­ta­ri­za­ción de la región sur del Perú es para dete­ner la rebe­lión popu­lar en Islay que a la fecha ha cobra­do 3 muer­tos (2 civi­les y un poli­cía), 180 heri­dos y varias doce­nas de ciu­da­da­nos pre­sos. Este agu­do con­flic­to se man­tie­ne cer­ca de dos meses y en ella par­ti­ci­pa toda la pobla­ción de la región de Are­qui­pa. Se invo­lu­cran agri­cul­to­res, comer­cian­tes, obre­ros, estu­dian­tes, amas de casa, inte­lec­tua­les y todas las fuer­zas vivas de la región sur.

El con­flic­to del sur del Perú tie­ne todos los ingre­dien­tes de una rebe­lión popu­lar. Este movi­mien­to, y sus rei­vin­di­ca­cio­nes anti mine­ras, anti trans­na­cio­na­les y de defen­sa de la agri­cul­tu­ra, sue­los y ríos, lo ubi­ca como la lucha más impor­tan­te de los últi­mos años. Su carác­ter espon­ta­neo no le qui­ta fuer­za y enver­ga­du­ra. La pobla­ción se enfren­ta vale­ro­sa­men­te a la poli­cía. Así lo con­fir­mó la mis­ma poli­cía: “Éra­mos cua­tro poli­cías cuan­do un gru­po nos rodeó. Me qui­ta­ron el cas­co y sen­tí que una pie­dra impac­tó en mi cabe­za y per­dí el cono­ci­mien­to. Cuan­do des­per­té, me arras­tra­ban y escu­ché que gri­ta­ban «¡Hay que ajus­ti­ciar­los en La Pam­pa! ¡San­gre con san­gre se paga!”.

Esta lucha deja a la intem­pe­rie al gobierno sátra­pa, inmun­do, corrom­pi­do, mafio­so, que des­de el 2011 enca­be­za Ollan­ta Huma­la. La inter­ven­ción de las fuer­zas arma­das, la per­se­cu­ción de los líde­res popu­la­res, el ase­si­na­to de mani­fes­tan­tes, y has­ta el lla­ma­do hipó­cri­ta de “paz y con­ci­lia­ción” de la igle­sia cató­li­ca perua­na, con­fi­gu­ran un con­flic­to social, anti­im­pe­ria­lis­ta y demo­crá­ti­co. Este movi­mien­to regio­nal des­cu­bre y deja a la luz la ban­ca­rro­ta his­tó­ri­ca de la “izquier­da” ofi­cial dedi­ca­da des­de hace 30 años en exclu­si­vo a ser paya­sos de los pro­ce­sos elec­to­ra­les. Esta “izquier­da fue res­pon­sa­ble (con sus votos) de que Ollan­ta Huma­la lle­ga­rá al gobierno.

Mili­ta­ri­za­ción y muer­te de un policía

El pre­tex­to uti­li­za­do por Ollan­ta Huma­la para inter­ve­nir mili­tar­men­te esta zona ha sido la muer­te trá­gi­ca de un sub­ofi­cial de la poli­cía (Alber­to Vás­quez Durán), a quien los mani­fes­tan­tes mata­ron a pedra­das. Pero el ver­da­de­ro moti­vo de la mili­ta­ri­za­ción de este con­flic­to es defen­der el pro­yec­to Tía María para extraer cobre en la región de Are­qui­pa, cuyo pro­pie­ta­rio es la empre­sa Southern Peru Cop­per Cor­po­ra­ción. La inver­sión para este pro­yec­to se esti­ma en 1,4 millo­nes de dóla­res con una pro­duc­ción anual de 120.000 tone­la­das de cáto­dos de cobre.

A Ollan­ta Huma­la no le intere­se en abso­lu­to, ni el poli­cía muer­to, ni los civi­les acri­bi­lla­dos por las fuer­zas del orden. El asun­to fun­da­men­tal para el gobierno es apli­car el pro­yec­to Tía María. Con jus­ta razón, uno de los hijos del poli­cía muer­to ha decla­ra­do: “Mi padre ha sido mar­ti­ri­za­do, gol­pea­do con pie­dras y palos. ¿Quién me lo va a devol­ver, los buró­cra­tas? Aho­ra soy huér­fano. Yo quie­ro que el pue­blo se levan­te con­tra el pre­si­den­te Huma­la”, dijo a RPP.

¿Cuál es el ver­da­de­ro problema?

La trans­na­cio­nal Southern Peru Cop­per Cor­po­ra­tion es una empre­sa mine­ra Nor­te­amé­ri­ca fun­da­da en 1952. Esta empre­sa es una las más gran­des pro­duc­to­ras mun­dia­les de cobre, zinc y pla­ta. Esta trans­na­cio­nal, jun­to con el Gru­po Méxi­co, deten­ta en Perú la pro­pie­dad las minas de Toque­pa­la y Cua­jo­ne, apar­te del pro­yec­to mine­ro de Islay que el gobierno de Ollan­ta Huma­la ha auto­ri­za­do explo­tar, a pesar que los exper­tos de la ONU se han opuesto.

La Southern, no es nue­va en con­flic­tos socia­les en Perú. Des­de más de 60 años ha sido acu­sa­da de liqui­dar ríos, valles y pue­blos en el sur del Perú. Como seña­la el exper­to Luis David Enrí­quez Beni­to, esta trans­na­cio­nal en el año 1992 “fue con­de­na­da por el Tri­bu­nal Inter­na­cio­nal del Agua, acu­sa­da de inmi­nen­te eco­ci­dio pro­du­ci­do duran­te medio siglo en el sur del Peru (Ilo)”. Así­mis­mo este exper­to denun­cia que la Southern, duran­te 50 años, “se apo­de­ró de las aguas puras y lim­pias del rio Cin­to en Tac­na, cuya con­se­cuen­cia fue la “des­apa­ri­ción del valle fru­tí­co­la” que rega­ba este rio. (Inge­nie­ro Luis David Enrí­quez Beni­to, ex direc­tor de Eco­lo­gía y Medio Ambien­te del minis­te­rio de salud y direc­ción gene­ral de Tacna).

Por su par­te, Car­los Bedo­ya y Víc­tor Torres Loza­da, seña­lan: “Tía María, pro­yec­to mine­ro a tajo abier­to pro­mo­vi­do por la empre­sa mine­ra Southern en el dis­tri­to de Coca­cha­cra, pro­vin­cia de Islay, Región Are­qui­pa, es un caso emble­má­ti­co de la afec­ta­ción de una acti­vi­dad eco­nó­mi­ca prós­pe­ra debi­do a las indus­trias extrac­ti­vas que el gobierno no sólo pro­mue­ve, sino que apo­ya y defien­de con fuer­za en per­jui­cio de las comu­ni­da­des afectadas”.

Por su lado, la perio­dis­ta Clau­dia Cis­ne­ros expli­ca, “el fon­do y ori­gen de este con­flic­to, que va camino al des­ga­rra­mien­to nacio­nal, está en las 138 obser­va­cio­nes que la Ofi­ci­na de las Nacio­nes Uni­das de Ser­vi­cios para Pro­yec­tos (UNOPS) hizo al Estu­dio de Impac­to Ambien­tal (EIA) que pre­sen­tó Southern en 2009 para apli­car su pro­yec­to Tía María. Las obser­va­cio­nes de la ONU, dice la perio­dis­ta, “con­fir­mó las preo­cu­pa­cio­nes de la pobla­ción”, y obli­gó a las auto­ri­da­des perua­nas recha­zar (median­te reso­lu­ción del 8 de abril 2011), el pro­yec­to de la empre­sa nor­te­ame­ri­ca­na. (El fune­ral de Tía María, Clau­dia Cis­ne­ros, dia­rio La República).

Ollan­ta Huma­la y el pro­yec­to Tía María

Si el pro­yec­to Tía María fue con­si­de­ra­do peli­gro­so y recha­za­do en el 2011 cuan­do aún no esta­ba en el gobierno Ollan­ta Huma­la, la situa­ción cam­bio 3 meses des­pués (28 de julio 2011), cuan­do Huma­la se sen­tó en el sillón pre­si­den­cial. En el 2013 la Southern vol­vió a la car­ga y pre­sen­tó un nue­vo estu­dio ambien­tal para Tía María cuyos argu­men­tos “téc­ni­cos” no varia­ban mucho del ante­rior recha­za­do por el gobierno ante­rior. Lo nue­vo en esta situa­ción fue el apo­yo incon­di­cio­nal del mili­tar Ollan­ta Huma­la, quien duran­te su cam­pa­ña elec­to­ral en 2011 se había com­pro­me­ti­do con el emba­ja­dor nor­te­ame­ri­cano en Lima a apo­yar las trans­na­cio­na­les mine­ras de EE.UU. afin­ca­das en Peru.

Por ello, el apo­yo a la gran mine­ría no es recien­te. Hay que recor­dar la región de Caja­mar­ca cuyo con­flic­to en julio del 2012 dejo 5 pobla­do­res ase­si­na­dos por la poli­cía del gobierno. Este con­flic­to se des­ató entre los pobla­do­res y las trans­na­cio­na­les New­mont Mining Cor­po­ra­tion (New­mont) y el Gru­po Bue­na­ven­tu­ra pro­pie­ta­rias del Pro­yec­to Con­ga. Tan­to el gobierno de Huma­la y estas empre­sas mine­ras quie­ren apli­car un pro­yec­to de extrac­ción de mine­ra­les que pone en ries­go la super­vi­ven­cia de la pobla­ción de toda la región. La “san­gre derra­ma­da, no se olvi­da”, ha dicho el pue­blo de Caja­mar­ca al pre­si­den­te Ollan­ta Huma­la, quien en su cam­pa­ña elec­to­ral se com­pro­me­tió a no dejar “pasar el pro­yec­to Con­ga”. Así ganó las elec­cio­nes este mili­tar, min­tien­do y esta­fan­do al pueblo.

Perú es uno de los paí­ses de Lati­noa­mé­ri­ca don­de el dere­cho civil y polí­ti­co es inexis­ten­te. El Poder judi­cial es un des­agüe del pala­cio de gobierno, y los gru­pos y par­ti­dos polí­ti­cos (dere­cha e izquier­da) son con­glo­me­ra­dos de delin­cuen­tes y toda cla­se de vaga­bun­do ambi­cio­so. En ese con­tex­to, así lo mues­tra la expe­rien­cia recien­te del Perú, la mili­ta­ri­za­ción de la región sur, como aca­ba de deci­dir el gobierno, trae­rá bru­ta­les vio­la­cio­nes de los dere­chos huma­nos y gran­des sufri­mien­tos a la pobla­ción de esta región. Las fuer­zas arma­das del Perú, son “heroi­cos” para matar ciu­da­da­nos inde­fen­sos, que­mar pue­blos, ase­si­nar, secues­trar, tor­tu­rar y des­apa­re­cer ciu­da­da­nos como ocu­rrió masi­va­men­te des­de 1980 has­ta el año 2000

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