A 50 años de la inva­sión de los «mari­nes» a Repú­bli­ca Dominicana

caban de cum­plir­se 50 años, medio siglo exac­to, de la inva­sión de los “mari­nes” yan­quis a la Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na, ini­cia­da el 24 de abril de 1965. Lo mis­mo haría en Los Cho­rri­llos, Pana­má, en diciem­bre de 1989, para citar un ejem­plo. En el caso domi­ni­cano, el obje­ti­vo era impe­dir el retorno al gobierno del pre­si­den­te cons­ti­tu­cio­nal Juan Bosch y colo­car en su lugar a Joa­quín Bala­guer, un incon­di­cio­nal del dic­ta­dor Rafael Leó­ni­das Tru­ji­llo, que asal­tó el poder en 1930 y gober­nó duran­te todo el perío­do siguien­te, a la orden y con el apo­yo de Esta­dos Uni­dos. En la inva­sión par­ti­ci­pa­ron 35 mil “mari­nes”, que con­vir­tie­ron la región orien­tal de la isla en un lago de sangre.

La Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na com­par­te con Hai­tí la isla que Cris­tó­bal Colón deno­mi­nó La Espa­ño­la cuan­do des­em­bar­có allí en diciem­bre de 1492. Los res­tos del des­cu­bri­dor repo­san en San­to Domin­go, la capi­tal. Por allí andu­vo tam­bién el pira­ta inglés Fran­cis Dra­ke. Cuan­do des­de fines del siglo XIX y comien­zos del siglo XX el nacien­te impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano ini­ció su expan­sión, inva­dió la Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na en 1916 y le impu­so un pro­tec­to­ra­do has­ta 1924.
Otro tan­to hizo en Hai­tí. En 1930 Rafael Leó­ni­das Tru­ji­llo, jefe del Esta­do Mayor de la Guar­dia Nacio­nal, crea­da y entre­na­da por las fuer­zas de ocu­pa­ción, asal­ta el poder y se man­tie­ne (direc­ta­men­te o por inter­me­dia­rios) duran­te 30 años.

Lo mis­mo que Somo­za en Nica­ra­gua, Tru­ji­llo fue el típi­co dic­ta­dor san­gui­na­rio sos­te­ni­do por los suce­si­vos gobier­nos de Esta­dos Uni­dos, que se adue­ñó del poder abso­lu­to. Todos los deta­lles de su tra­yec­to­ria pue­den leer­se en “La fies­ta del chi­vo”, de Mario Var­gas Llo­sa. Era pro­pie­ta­rio del 71% de la tie­rra cul­ti­va­ble del país y del 90% de su indus­tria. En mayo de 1961 fue ase­si­na­do, y todas las ver­sio­nes coin­ci­den en seña­lar que la auto­ría del cri­men corres­pon­de a la pro­pia CIA. Un estu­dio dice que “sus crí­me­nes fue­ron tan­tos y tan osten­si­bles que final­men­te se vol­vió moles­to para los pro­pios Esta­dos Uni­dos”. No sería el úni­co caso, por cierto.

En 1963, en las pri­me­ras elec­cio­nes demo­crá­ti­cas en Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na, resul­tó elec­to el escri­tor Juan Bosch, con ideas de izquier­da y par­ti­da­rio de la revo­lu­ción cuba­na, triun­fan­te des­de el 1º de enero de 1959. Sie­te meses des­pués, el gobierno de Bosch fue derri­ba­do por un gol­pe de esta­do que res­tau­ró en el poder a mili­ta­res tru­ji­llis­tas. En abril de 1965 el coro­nel Fran­cis­co Caa­ma­ño Deñó enca­be­zó una rebe­lión cons­ti­tu­cio­na­lis­ta con el obje­ti­vo de reins­ta­lar en su car­go al pre­si­den­te legí­ti­mo Juan Bosch. Fue hacia fines de ese mes que se pro­du­jo la inva­sión de los 35 mil mari­nes yan­quis, para frus­trar ese obje­ti­vo. Esta­dos Uni­dos ale­gó como jus­ti­fi­ca­ti­vo que las fuer­zas nacio­na­lis­tas alber­ga­ban sim­pa­tías “cas­tro-comu­nis­tas”, slo­gan que repi­tió en múl­ti­ples otras inter­ven­cio­nes armadas.

Los com­ba­tes fue­ron encar­ni­za­dos y pro­lon­ga­dos. Recuer­do un dis­cur­so de Fidel Cas­tro, en días pre­vios a la cele­bra­ción del 1º de Mayo en Cuba, en que dijo que las balas tam­bién pene­tra­ban en el cuer­po de los “mari­nes” nor­te­ame­ri­ca­nos. Pero el levan­ta­mien­to mili­tar y popu­lar fue aplas­ta­do. Al reti­rar­se, Esta­dos Uni­dos dejó en el poder a un tru­ji­llis­ta de pura cepa, Joa­quín Bala­guer. En retri­bu­ción, éste abrió el país a la explo­ta­ción de las trans­na­cio­na­les nor­te­ame­ri­ca­nas. La Gulf and Wes­tern pasó a con­tro­lar la indus­tria azu­ca­re­ra, adqui­rió intere­ses en ban­cos, hote­les y agro­in­dus­trias, pasan­do a una posi­ción domi­nan­te en el país.

Siguien­do la escue­la de Tru­ji­llo, Joa­quín Bala­guer se hizo reele­gir frau­du­len­ta­men­te sie­te veces. Tam­bién en este caso, per­so­nal­men­te o a un adep­to suyo. En la mayo­ría de estas elec­cio­nes se denun­cia­ron (y se pro­ba­ron) frau­des escan­da­lo­sos. Duran­te esos gobier­nos, des­de terri­to­rio domi­ni­cano se faci­li­ta­ron las manio­bras y las armas a las ban­das de los ton­tons macou­tes, heren­cia de las dic­ta­du­ras de los Duva­lier, para reor­ga­ni­zar­se e ingre­sar al fron­te­ri­zo Hai­tí, don­de aco­me­tie­ron depre­da­cio­nes de todo tipo en el inten­to de apo­de­rar­se del poder.

La situa­ción se revir­tió recién en el año 1996, en que fue elec­to para la pre­si­den­cia domi­ni­ca­na Leo­nel Fer­nán­dez Rey­na, del Par­ti­do de la Libe­ra­ción Domi­ni­ca­na (PLD), que era pre­ci­sa­men­te el par­ti­do de Juan Bosch. Sal­tan­do las eta­pas, con­sig­na­mos que Leo­nel Fer­nán­dez fue reelec­to en mayo de 2004, y su pri­mer ges­to fue ren­dir home­na­je a Juan Bosch, del cual había sido dis­cí­pu­lo. Cele­bra­das el domin­go 16 de mayo de 2004, estas elec­cio­nes tuvie­ron lugar en medio de una cri­sis eco­nó­mi­ca pro­vo­ca­da por la quie­bra de tres de los ban­cos más impor­tan­tes del país: Banin­ter, Ban­cré­di­to y Ban­co Mer­can­til de la Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na. La par­ti­ci­pa­ción fue del 74% de más de 5 millo­nes de ciu­da­da­nos ins­cri­tos, inclu­yen­do tam­bién, por pri­me­ra vez, a los resi­den­tes en el exterior.

La fór­mu­la del Par­ti­do de la Libe­ra­ción Domi­ni­ca­na (PLD), con­for­ma­da por Leo­nel Fer­nán­dez Rey­na como pre­si­den­te y Rafael Albur­quer­que como vice­pre­si­den­te, triun­fó con 2.063.871 votos, el 57,11%, fren­te a la fór­mu­la del Par­ti­do Revo­lu­cio­na­rio Domi­ni­cano (PRD), inte­gra­da por Hipó­li­to Mejía (enton­ces pre­si­den­te, y que vio frus­tra­das sus aspi­ra­cio­nes reelec­cio­nis­tas) y Fello Suber­ví a la vice­pre­si­den­cia, que obtu­vie­ron 1.215.928 votos, el 33.65%. Pre­via­men­te Mejía había logra­do esta­ble­cer, median­te una refor­ma de la Cons­ti­tu­ción, la posi­bi­li­dad de la reelec­ción pre­si­den­cial, que por otra par­te con­tra­de­cía los prin­ci­pios de su par­ti­do, pero fra­ca­só en el inten­to. En esta elec­ción, el par­ti­do de Joa­quín Bala­guer (Par­ti­do Refor­mis­ta Social Cris­tiano, PRSC), entró ter­ce­ro y últi­mo, con ape­nas 8,65% de los votos (312.493) y Eduar­do Estre­lla como candidato.

Dicho acto elec­to­ral siguió en pocas sema­nas a la vic­to­ria de Mar­tín Torri­jos en Pana­má, y con­fir­mó el avan­ce de las fuer­zas pro­gre­sis­tas y de izquier­da en la Amé­ri­ca Lati­na y cari­be­ña y su acce­so a los res­pec­ti­vos gobier­nos, eta­pa abier­ta por Hugo Chá­vez en la Vene­zue­la boli­va­ria­na en el goz­ne de los dos siglos. Se ha escri­to que “la elec­ción pana­me­ña se inte­gra a los cam­bios en Amé­ri­ca Lati­na como fru­to del com­ba­te de sus pue­blos, refle­ja­dos tam­bién en el plano elec­to­ral y en el acce­so a los res­pec­ti­vos gobier­nos, y en ese plano se inser­ta tam­bién la elec­ción dominicana”.

Vol­vien­do al tema ini­cial: la inva­sión de los “mari­nes” a la Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na, medio siglo atrás, tuvo inmen­sa reper­cu­sión en la Amé­ri­ca Lati­na y cari­be­ña y en el mun­do ente­ro. El gran his­to­ria­dor y perio­dis­ta argen­tino Gre­go­rio Sel­ser lo inclu­yó en lugar des­ta­ca­do en su tra­ba­jo pós­tu­mo, que enu­me­ra en for­ma por­me­no­ri­za­da la lis­ta de inter­ven­cio­nes del impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano con­tra nues­tros pue­blos des­de el siglo XIX y en ple­na apli­ca­ción de la “doc­tri­na Mon­roe”, que se tra­du­ce en “Amé­ri­ca para los ame­ri­ca­nos… del nor­te”. Hechos rele­van­tes en esta mate­ria fue­ron la inva­sión a Cuba en Pla­ya Girón en abril de 1961 y que fue recor­da­da por el Che Gue­va­ra en la con­fe­ren­cia del CIES en Pun­ta del Este en agos­to de ese año; la inva­sión a la isla de Gra­na­da, las inter­ven­cio­nes múl­ti­ples con­tra la revo­lu­ción san­di­nis­ta en Nica­ra­gua y con­tra los gobier­nos del FMLN en El Sal­va­dor, ade­más de la ya recor­da­da inva­sión a la zona de Los Cho­rri­llos en la capi­tal de la repú­bli­ca de Pana­má. Estos hechos, y muchos más de la mis­ma cate­go­ría, inte­gran el entra­ma­do de la his­to­ria de Nues­tra Amé­ri­ca y de su enfren­ta­mien­to al impe­rio del nor­te, como aca­ba de con­fir­mar­se en la VII Cum­bre de las Amé­ri­cas efec­tua­da este mes pre­ci­sa­men­te en Panamá.

Baró­me­tro Internacional

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