Los obje­ti­vos inter­na­cio­na­les que per­si­gue Ara­bia Sau­dí con la inter­ven­ción mili­tar en Yemen

saudi-yemen

Resu­men Latinoamericano/​PIA, 29 de abril de 2015 – La inter­ven­ción mili­tar de Ara­bia Sau­dí y sus alia­dos ára­bes en Yemen agu­di­zó la cri­sis en este país ára­be empu­ján­do­la hacia una fase más com­pli­ca­da y com­ple­ta­men­te dife­ren­te. Si bien es cono­ci­do que Al Saud duran­te déca­das ha adop­ta­do una polí­ti­ca exte­rior muy cau­te­lo­sa y con­ser­va­do­ra, el ata­que mili­tar que ha lan­za­do con­tra Yemen bajo el man­da­to de jóve­nes líde­res, como el minis­tro de Defen­sa, Moha­med bin Sol­tan, hijo del rey sau­dí, ha crea­do una ola de pre­gun­tas y aná­li­sis al res­pec­to. Sin tener en cuen­ta la for­ma, el pro­ce­so y las posi­bles secue­las de la inter­ven­ción sau­dí a Yemen, para cono­cer mejor la polí­ti­ca exte­rior de Ara­bia Sau­dí hay que pre­gun­tar­se sobre los obje­ti­vos de esta aven­tu­ra bélica.

Duran­te las últi­mas sema­nas, la mayo­ría de los líde­res y ana­lis­tas cer­ca­nos a la monar­quía sau­dí han tra­ta­do de pre­sen­tar el ata­que mili­tar a Yemen como una reac­ción a las ame­na­zas des­de el sur de este país con­tra la segu­ri­dad sau­dí y, de esta mane­ra, reci­bir el apo­yo nece­sa­rio a nivel regio­nal e inter­na­cio­nal para que con­ti­núe la ope­ra­ción, no obs­tan­te, una inves­ti­ga­ción, por un lado, de la situa­ción inter­na y el poder mili­tar de la monar­quía de sau­dí y, por otro, de los pode­res y las accio­nes de los pro­ta­go­nis­tas de la polí­ti­ca yeme­ní nos lle­va­rá a resul­ta­dos dife­ren­tes. En este sen­ti­do, se pue­de decir que la inva­sión sau­dí a Yemen en vez de sur­gir de preo­cu­pa­cio­nes de segu­ri­dad, ha sido un inten­to de los jóve­nes líde­res sau­díes, como Moha­med bin Naif, para aumen­tar el pres­ti­gio nacio­nal de Ara­bia Sau­dí a nivel regio­nal e inter­na­cio­nal. Un inten­to que con­tra­vie­ne la pos­tu­ra pre­ca­vi­da y con­ser­va­do­ra has­ta aho­ra pre­fe­ri­da por este país y casi igno­ra la com­pli­ca­da reali­dad de Yemen, el balan­ce de poder y la situa­ción regional.

La ale­ga­ción prin­ci­pal de los sau­díes para jus­ti­fi­car una inter­ven­ción mili­tar en Yemen fue la supues­ta ame­na­za que pue­den supo­ner los com­ba­tien­tes del movi­mien­to popu­lar yeme­ní Ansa­ro­lá, apo­ya­do por Irán, con­tra la segu­ri­dad de Ara­bia Sau­dí, la región y el estre­cho de Bab el-Man­deb. Exis­ten varios pun­tos que men­cio­nar res­pec­to a este ale­ga­to. La cri­sis actual en Yemen, antes de tener rela­ción algu­na con el movi­mien­to Ansa­ro­lá, es resul­ta­do de las polí­ti­cas erró­neas del Gobierno yeme­ní duran­te las últi­mas déca­das y, de hecho, un amplio des­con­ten­to popu­lar por la gra­ve situa­ción eco­nó­mi­ca y los con­flic­tos inter­nos; esta­tus quo pro­duc­to de las inje­ren­cias de los paí­ses ára­bes del Gol­fo Pér­si­co, en par­ti­cu­lar Ara­bia Sau­dí. Asi­mis­mo, las mani­fes­ta­cio­nes y pro­tes­tas popu­la­res que vivió Yemen en el año 2011 no logra­ron crear cam­bios visi­bles en la vida coti­dia­na de los ciu­da­da­nos y, ade­más, la ini­cia­ti­va del Con­se­jo de Coope­ra­ción del Gol­fo (CCG – inte­gra­do por los paí­ses ára­bes ribe­re­ños del Gol­fo Pér­si­co) en lugar de res­pon­der a las deman­das del pue­blo fue una medi­da para fre­nar la revo­lu­ción yemení.

Por otra par­te, los hutíes y Ansa­ro­lá, ade­más de man­te­ner algu­nas bue­nas rela­cio­nes con Irán, for­man par­te de un movi­mien­to social, polí­ti­co, popu­lar, nacio­nal y revo­lu­cio­na­rio que des­pués de las polí­ti­cas erró­neas del Gobierno, con el apo­yo de una par­te con­si­de­ra­ble del Ejér­ci­to, logra­ron ganar fuer­za en el país árabe.

El otro pun­to es que sus veci­nos ára­bes, en lugar de acep­tar el poder de los hutíes y lle­gar a un enten­di­mien­to con este movi­mien­to, han bus­ca­do des­de el prin­ci­pio debi­li­tar a Ansa­ro­lá en todos los cam­pos, sobre todo, el polí­ti­co y mili­tar, lo que redun­dó en el agra­va­mien­to de la cri­sis de Yemen. En este sen­ti­do, el asun­to prin­ci­pal se cen­tró en “lan­zar pro­pa­gan­das nega­ti­vas” acer­ca del poder de los hutíes en Yemen, mien­tras que inclu­so des­pués de la inter­ven­ción mili­tar de Ara­bia Sau­dí en este país ára­be, los hutíes y el ejér­ci­to yeme­ní actua­ron con mode­ra­ción e inten­ta­ron evi­tar el desa­rro­llo de la gue­rra. Es decir, no se pue­de con­si­de­rar al movi­mien­to hutí una seria ame­na­za para un país con una nota­ble capa­ci­dad mili­tar como Ara­bia Sau­dí. Ade­más, mien­tras que las gran­des poten­cias están vigi­lan­do las vías marí­ti­mas de la zona, que son de suma impor­tan­cia para el comer­cio mun­dial, es iló­gi­co supo­ner que un gru­po popu­lar como los hutíes sig­ni­fi­ca una ame­na­za para la segu­ri­dad del estra­té­gi­co estre­cho de Bab-el-Mandeb.

Según los pun­tos men­cio­na­dos, se pue­de con­cluir que el obje­ti­vo prin­ci­pal de los sau­díes para inter­ve­nir mili­tar­men­te en Yemen ha sido res­tau­rar su pres­ti­gio a nivel regio­nal e internacional.

Este obje­ti­vo, para Al Saud, ha teni­do más impor­tan­cia que las preo­cu­pa­cio­nes por la segu­ri­dad. Ade­más de la inte­gri­dad terri­to­rial, la segu­ri­dad nacio­nal y el bien­es­tar nacio­nal, el “pres­ti­gio nacio­nal” es otro obje­ti­vo en la polí­ti­ca exte­rior de los gobier­nos. Los gobier­nos mejo­ran su pres­ti­gio nacio­nal a tra­vés de fac­to­res como el desa­rro­llo eco­nó­mi­co, ele­men­tos reli­gio­sos y cul­tu­ra­les o el desa­rro­llo del poder mili­tar. Has­ta aho­ra, el régi­men sau­dí, bajo el títu­lo de ‘Guar­dián de los San­tos Luga­res’, se ha apro­ve­cha­do de su posi­ción reli­gio­sa, para tra­tar de ele­var su pres­ti­gio nacio­nal y, en este obje­ti­vo, tam­bién han uti­li­za­do el poder eco­nó­mi­co en el cam­po de las expor­ta­cio­nes de petró­leo. Pero, aho­ra, pare­ce que Ara­bia Sau­dí inten­ta con­cre­tar este obje­ti­vo por medio de su capa­ci­dad mili­tar. Es decir, el nue­vo régi­men sau­dí cree que los anti­guos méto­dos han per­ju­di­ca­do su pres­ti­gio nacio­nal y han redu­ci­do su papel en la región. Y enton­ces, debe mejo­rar su posi­ción a nivel nacio­nal y regio­nal a tra­vés del uso de las armas moder­nas y la demos­tra­ción del poder mili­tar. Por lo tan­to, el régi­men sau­dí eli­gió Yemen para mos­trar su muscu­lo por­que pen­sa­ba que ata­can­do a su vecino sufri­ría menos pér­di­das que en otros paí­ses regio­na­les en todos los cam­pos, sobre todo en el cam­po militar.

No son cla­ros los resul­ta­dos de la inter­ven­ción mili­tar de Ara­bia Sau­dí en Yemen. Los sau­díes, por un lado, no han podi­do cum­plir con sus obje­ti­vos en Yemen y, por otro, su inje­ren­cia mili­tar en el país ára­be ha teni­do efec­tos nega­ti­vos para su pres­ti­gio regio­nal. Otro pun­to impor­tan­te es que la inter­ven­ción mili­tar inten­si­fi­ca­rá la cri­sis en Yemen y, a lar­go pla­zo, ame­na­za­rá la segu­ri­dad de las auto­ri­da­des saudíes.

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