A vuel­tas con la cate­go­ría de valor en la pro­duc­ción de arte- José María Durán

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Resu­mo

Se plan­tea el pro­ble­ma del valor en la pro­duc­ción de obras de arte. El valor se dis­cu­te pri­me­ro en rela­ción a la socio­lo­gía del cam­po artís­ti­co y su enfo­que res­pec­to a la for­ma mer­can­cía de los pro­duc­tos artís­ti­cos. Des­pués se exa­mi­na la posi­ción que el tra­ba­jo artís­ti­co asu­me en el pro­ce­so de pro­duc­ción en cuan­to pro­duc­tor de valor. Final­men­te, se plan­tea un aná­li­sis de la sus­tan­cia del valor en refe­ren­cia a la ori­gi­na­li­dad de los tra­ba­jos artís­ti­cos que es for­ma­li­za­da como pro­pie­dad intelectual.

Pala­vras-cha­ve

arte, mer­can­cía, valor, tra­ba­jo abs­trac­to, original.

1. Intro­duc­ción

Una teo­ría eco­nó­mi­ca del arte de ins­pi­ra­ción mar­xia­na debe comen­zar for­mu­lan­do pre­gun­tas bási­cas res­pec­to a cues­tio­nes fun­da­men­ta­les que en la lite­ra­tu­ra eco­nó­mi­ca mar­xis­ta se han plan­tea­do alre­de­dor del con­cep­to valor-tra­ba­jo (Durán, 2011 y 2012). En elpri­mer capí­tu­lo del pri­mer volu­men de El Capi­tal Marx nos enfren­ta a la cues­tión prin­ci­pal que nos intere­sa ahora:
“Un obje­to pue­de ser un valor de uso sin ser valor. Este es el caso cuan­do su uti­li­dad no es media­da por el tra­ba­jo […]. Un obje­to pue­de ser útil y pro­duc­to del tra­ba­jo humano, sin ser una mer­can­cía. Quien satis­fa­ce sus nece­si­da­des a tra­vés de su pro­duc­to crea valo­res de uso, pero no mer­can­cías. Para pro­du­cir mer­can­cías no es sufi­cien­te con pro­du­cir valo­res de uso, se han de pro­du­cir valo­res de uso para otros, valo­res de uso socia­les. {Ni siquie­ra para otros, sim­ple­men­te […]. Para con­ver­tir­se en una mer­can­cía, el pro­duc­to que le sir­ve a otros como valor de uso tie­ne que ser trans­fe­ri­do gra­cias al inter­cam­bio.}” (Marx, 1986, p. 55.)
Los valo­res de uso socia­les a los que Marx se refie­re como mer­can­cías son cla­ra­men­te valo­res de cam­bio, en los que las cua­li­da­des natu­ra­les de los pro­duc­tos del tra­ba­jo han des­apa­re­ci­do (ibí­dem, p. 52). Pon­gá­mos­lo de otra mane­ra: para poder acce­der a los valo­res de uso de estos pro­duc­tos socia­les debe­mos pri­me­ro adqui­rir­los en el mer­ca­do, es decir, estos pro­duc­tos socia­les se deben rea­li­zar pri­me­ro como valo­res de cam­bio antes de poder ser con­su­mi­dos como valo­res de uso; y no debe­ría­mos olvi­dar que a la rea­li­za­ción de los valo­res de cam­bio en el mer­ca­do le ante­ce­de su pro­duc­ción como tales valo­res. Recor­de­mos, escri­be Marx, “que las mer­can­cías se mate­ria­li­zan como valo­res en cuan­to que son expre­sión de la mis­ma uni­dad social, tra­ba­jo humano” (ibí­dem, p. 62). En rela­ción a la cues­tión fun­da­men­tal de los pro­duc­tos del tra­ba­jo humano que se rea­li­zan como valo­res en la rela­ción mer­can­til, este artícu­lo tra­ta de res­pon­der a las siguien­tes pre­gun­tas: qué hace de una obra de arte una mer­can­cía, y en qué con­sis­te esa uni­dad social que es el tra­ba­jo humano gas­ta­do en la pro­duc­ción de obras de arte. Pro­ble­ma­ti­ce­mos pues estas dos cuestiones.

Artícu­lo com­ple­to en pdf: A vuel­tas con la cate­go­ría de valor en la pro­duc­ción de arte, José María Durán

Fuen­te: Revis­ta Eptic

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