Las muje­res fren­te al Esta­do Islá­mi­co- Evely­ne Accad

1. Con­tex­to polí­ti­co y social 

En los últi­mos años el mun­do ára­be ha vivi­do cam­bios drás­ti­cos. Al 11‑S siguie­ron la ocu­pa­ción esta­dou­ni­den­se de Afga­nis­tán e Irak, la caí­da de Sadam Hus­sein, la gue­rra de Israel con­tra Líbano en 2006, las revo­lu­cio­nes popu­la­res ára­bes con­tra sus tira­nos y más recien­te­men­te el auto­pro­cla­ma­do Esta­do Islá­mi­co con su des­en­ca­de­na­mien­to de horro­res: deca­pi­ta­cio­nes, des­truc­ción de ciu­da­des ente­ras, obli­ga­ción a las mino­rías de con­ver­tir­se, pagar fuer­tes mul­tas o morir. Some­ti­mien­to de las muje­res a la escla­vi­tud sexual, ame­na­zas de muti­la­ción geni­tal feme­ni­na, cir­cun­ci­sión for­zo­sa, matan­zas masi­vas de opo­si­to­res, muje­res, niños y ancia­nos ente­rra­dos vivos, pobla­cio­nes ente­ras a las que dejan morir de ham­bre, des­truc­ción de lega­dos cul­tu­ra­les mile­na­rios como tem­plos, igle­sias, mez­qui­tas y otros sím­bo­los de anti­guas civi­li­za­cio­nes. Una de las peo­res pesa­di­llas de los últi­mos decenios.

Según John Gray (1) el Esta­do Islá­mi­co agru­pa a los cár­te­les cri­mi­na­les inter­na­cio­na­les que actua­ban en el siglo XX glo­ba­li­za­do: atra­cos a ban­cos, con­trol de los pozos de petró­leo, chan­ta­jes y extor­sio­nes de todo tipo, opre­sión de las muje­res y las mino­rías. Ade­más es un cul­to de vio­len­cia mile­na­ria, un Esta­do tota­li­ta­rio (2) y una orga­ni­za­ción terro­ris­ta mun­dial, una ver­sión moder­na de bar­ba­rie pro­ce­den­te de los Esta­dos cuya estruc­tu­ra fue des­trui­da por las inter­ven­cio­nes occidentales.

El auto­pro­cla­ma­do Esta­do Islá­mi­co no solo está apo­ya­do por las ban­das que lo pro­cla­ma­ron, sino tam­bién por los tali­ba­nes de Pakis­tán y Boko Haram en Áfri­ca. «Occi­den­te es res­pon­sa­ble de la anar­quía en la que el Esta­do Islá­mi­co pro­si­gue sus con­quis­tas para crear el cali­fa­to. Dejar a los yazi­díes y otros gru­pos per­se­gui­dos sin defen­sa fren­te a esas ame­na­zas geno­ci­das es un cri­men como los que se per­pe­tra­ron en las inter­ven­cio­nes ante­rio­res» (3).

Las revo­lu­cio­nes de hace tres años comen­za­ron con mucha espe­ran­za des­pués de que un joven tune­cino se inmo­la­se para pro­tes­tar con­tra las injus­ti­cias en su país, con­ti­nua­ron en Egip­to en la pla­za Tah­rir con­tra la dic­ta­du­ra de Muba­rak, des­pués en Barhéin, Yemen, Libia, Marrue­cos y Siria. Esos levan­ta­mien­tos, deno­mi­na­dos «pri­ma­ve­ras ára­bes» por la espe­ran­za que pare­cían apor­tar con sus rei­vin­di­ca­cio­nes de demo­cra­cia, liber­tad, jus­ti­cia para los pue­blos, caí­da de los regí­me­nes tirá­ni­cos y de toda la corrup­ción que gan­gre­na nues­tras socie­da­des, se han trans­for­ma­do en tem­pes­ta­des y hura­ca­nes incontrolables.

Ha segui­do el incre­men­to de los fana­tis­mos de todo tipo: regre­so de la ley islá­mi­ca ‑una tra­ge­dia para las muje­res- per­se­cu­ción de las mino­rías, vuel­ta de las gue­rras reli­gio­sas, infil­tra­ción de Al Qai­da y movi­mien­tos sala­fis­tas waha­bíes en los gru­pos pací­fi­cos, lai­cos y demo­crá­ti­cos, caos en Irak que se ha pro­pa­ga­do a los paí­ses veci­nos… Una tris­te reali­dad a la que des­gra­cia­da­men­te hay que hacer frente.

¿Qué ha ocu­rri­do a las muje­res en esas pri­ma­ve­ras trans­for­ma­das en tem­pes­ta­des? ¿Cuál fue su papel en las revo­lu­cio­nes y cuál es su lugar aho­ra? ¿Qué anun­cia su hori­zon­te cla­ro duran­te unos meses y otra vez som­brío? ¿Qué nos dicen ellas a tra­vés de sus luchas y rei­vin­di­ca­cio­nes? ¿Cuá­les son los medios de esca­pe de los nume­ro­sos calle­jo­nes sin sali­da a los que debe­mos enfren­tar­nos? ¿Podre­mos trans­for­mar a esos nue­vos bár­ba­ros en ciu­da­da­nos res­pon­sa­bles? ¿La san­gre ver­ti­da en sus ciclos de ven­gan­za pue­de trans­for­mar­se en ríos de pri­ma­ve­ra, agua de la que la región tie­ne tan­ta necesidad?

2.- Lo per­so­nal es político 

Mi com­pro­mi­so de los últi­mos 40 años con la cau­sa de las muje­res ha con­lle­va­do via­jes de inves­ti­ga­ción y escri­tu­ra. He entre­vis­ta­do a muchas muje­res en todos los paí­ses del Magreb y del Másh­req y tam­bién he ana­li­za­do el papel de las muje­res en la lite­ra­tu­ra de esos paí­ses. Asis­tí y par­ti­ci­pé en dos impor­tan­tes con­fe­ren­cias en los mun­dos ára­be y musul­mán con muje­res a la cabe­za de nume­ro­sos movi­mien­tos de libe­ra­ción feme­ni­na en socie­da­des don­de están muy some­ti­das a leyes y cos­tum­bres que prohí­ben sus liber­ta­des más básicas.

Mi tra­ba­jo pre­ten­de ser una eva­lua­ción del cli­ma actual en rela­ción con esas pri­ma­ve­ras-tem­pes­ta­des ára­bes y el papel de las muje­res, así como su actual enfren­ta­mien­to al Esta­do Islá­mi­co, uno de los movi­mien­tos más retró­gra­dos en cuan­to a la posi­ción de las muje­res en el mun­do. Final­men­te me deten­dré en diver­sas expe­rien­cias con las muje­res y movi­mien­tos de muje­res entre­vis­ta­das en el cur­so de mis via­jes de inves­ti­ga­ción y recien­tes acti­vi­da­des de com­pro­mi­so por las cau­sas femi­nis­ta y humanitaria.

3 – Par­ti­ci­pa­ción de las mujeres 

En diciem­bre de 2010 par­ti­ci­pé, con un buen núme­ro de femi­nis­tas lle­ga­das de todo el mun­do, en la con­fe­ren­cia orga­ni­za­da en honor de la egip­cia Nawal el Saa­da­wi, mujer valien­te e inte­li­gen­te com­pro­me­ti­da con la cau­sa femi­nis­ta cuyas nove­las y ensa­yos han influi­do y siguen mar­can­do a varias gene­ra­cio­nes del mun­do ára­be. Pudi­mos sen­tir de for­ma tan­gi­ble el males­tar de la socie­dad expre­sa­do por el des­con­ten­to fren­te a la corrup­ción del Gobierno, una con­ta­mi­na­ción asfi­xian­te de la atmós­fe­ra en la que se veía un buen núme­ro de muje­res enfer­mas y fati­ga­das en con­tras­te con la espe­ran­za de las muje­res pre­sen­tes. Una de las con­clu­sio­nes de la con­fe­ren­cia fue que los dere­chos de las muje­res están seria­men­te ame­na­za­dos, en algu­nos entor­nos ni siquie­ra exis­ten, y que debe­mos tra­ba­jar sin des­can­so para con­se­guir esos dere­chos y lograr que se cam­bien las leyes para hacer­los valer.

Poco des­pués empe­zó la revo­lu­ción en Túnez, se pro­pa­gó a Egip­to, lue­go a los demás paí­ses ára­bes y los tira­nos diri­gen­tes de de esos paí­ses (Túnez y Egip­to) fue­ron obli­ga­dos a salir, apar­te de Muam­mar Gada­fi en Libia a quien la OTAN y los paí­ses occi­den­ta­les obli­ga­ron por la fuer­za y la vio­len­cia de las armas a huir antes de asesinarlo.

En todas esas revo­lu­cio­nes el papel de las muje­res fue impor­tan­te, par­ti­ci­pa­ron acti­va­men­te orga­ni­zan­do las mani­fes­ta­cio­nes y los movi­mien­tos ciu­da­da­nos y se pre­sen­ta­ron a las elec­cio­nes. Nawal el Saa­da­wi, que tenía enton­ces 90 años, par­ti­ci­pó en las sen­ta­das de la pla­za Tah­rir en Egip­to, el lugar don­de nació el movi­mien­to de la resis­ten­cia pacífica.

Nawal el Saadawi

Por otra par­te algu­nos años antes ella mis­ma fue can­di­da­ta en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les para rom­per la hege­mo­nía del par­ti­do úni­co de Muba­rak y para inten­tar que­brar el sis­te­ma. Nawal El Saa­da­wi está con­si­de­ra­da la Simo­ne de Beau­voir del mun­do ára­be ya que fue la pri­me­ra que denun­ció la con­di­ción deplo­ra­ble de la mujer Hay que seña­lar espe­cial­men­te los libros que le die­ron fama , escri­tos en ára­be y tra­du­ci­dos a varias len­guas: Al Mar’ah Wal Gins, don­de denun­cia la muti­la­ción geni­tal feme­ni­na de la que ella mis­ma fue víc­ti­ma, la poli­ga­mia, el velo, el repu­dio y los abu­sos de todo tipo que sufren las muje­res en nues­tros paí­ses, y Al Mar’ah Inda Nik­tat el Sifir, la his­to­ria trá­gi­ca de una mujer en Egip­to que pone en cues­tión toda la socie­dad. Sus libros fue­ron cen­su­ra­dos y prohi­bi­dos, El Saa­da­wi fue des­pe­di­da de su tra­ba­jo de médi­ca del minis­te­rio de Sani­dad en los años 70. Encon­tró refu­gio en Líbano, don­de reedi­ta­ron sus libros que se con­vir­tie­ron en superventas.

Fui tes­ti­go y par­ti­ci­pan­te en uno de esos movi­mien­tos en el verano de 2011 cuan­do visi­té a mi ami­ga Amel Ben Aba, pio­ne­ra del movi­mien­to femi­nis­ta y mili­tan­te en Túnez. La acom­pa­ñé a sus reunio­nes de tra­ba­jo. Un día fui­mos a un tea­tro a ver la pelí­cu­la de Nadia el Fani titu­la­da Ni Allah ni Maî­tre (Ni dios ni amo), don­de fui­mos ata­ca­das por isla­mis­tas furio­sos con porras y gas lacri­mó­geno para impe­dir la exhi­bi­ción de la cin­ta. Con­si­guie­ron rom­per las puer­tas y vitri­nas del tea­tro y herir al direc­tor de la sala, pero no inti­mi­da­ron a los espec­ta­do­res, que se enfren­ta­ron a ellos en blo­que. Pude admi­rar la acti­tud de los asis­ten­tes, que inclu­so inten­ta­ron cal­mar­los y les invi­ta­ron a ver la pelí­cu­la y a par­ti­ci­par en el deba­te pos­te­rior, pero en vano.

Nadia el Fani

Fue nece­sa­ria la inter­ven­ción de la poli­cía una hora des­pués de que comen­za­se la agre­sión para des­alo­jar­los y per­mi­tir que empe­za­se la pelí­cu­la. Supe que el tea­tro tuvo que cerrar sus puer­tas un año des­pués. Y es una pena, por­que era uno de los pocos sitios de Túnez don­de se podían dis­fru­tar espec­tácu­los y pelí­cu­las de van­guar­dia y de arte y ensa­yo. No nos dimos cuen­ta ese verano de la ampli­tud de los movi­mien­tos islá­mi­cos, pen­sá­ba­mos inge­nua­men­te que se tra­ta­ba de peque­ñas nubes que pasa­rían bajo una pri­ma­ve­ra solea­da y des­apa­re­ce­rían rápidamente.

A menu­do he visi­ta­do a femi­nis­tas que cono­cí en la déca­da de los 80, cuan­do gra­cias a una beca de inves­ti­ga­ción Ful­bright viví un año en Túnez y pude asis­tir a las reunio­nes de con­cien­cia­ción que ellas orga­ni­za­ban en el club Taher Had­dad, al naci­mien­to de la revis­ta bilin­güe Nis­sa’, al des­per­tar de todo un movi­mien­to femi­nis­ta, a su vida cotidiana.

Rachi­da Ennaifer

Repor­té y con­té esas entre­vis­tas y des­cu­bri­mien­tos en uno de mis libros, Bles­su­res des Mots: Jour­nal de Tuni­sie (4), publi­ca­do en París por Côté-Fem­mes. Entre las muje­res extra­or­di­na­rias que cono­cí esta­ba Rachi­da Ennai­fer, pre­si­den­ta de la Aso­cia­ción de Perio­dis­tas Tune­ci­nos y vice­pre­si­den­ta de la Fede­ra­ción de Perio­dis­tas Ára­bes, pues­to sor­pren­den­te para una mujer a la cabe­za de un gru­po com­pues­to prin­ci­pal­men­te de hombres.

Siham Ben Sedrine

Siham Ben Sedri­ne, que se ha seña­la­do tan­tas veces por sus valien­tes posi­cio­na­mien­tos fren­te a un Esta­do corrup­to, con­tu­maz y tirá­ni­co que la encar­ce­ló en varias oca­sio­nes, la tuvo en liber­tad vigi­la­da y final­men­te la obli­gó al exi­lio, del que regre­só en el verano de esa «pri­ma­ve­ra» para par­ti­ci­par en lo que ella pen­só que sería una reno­va­ción pro­fun­da de su país; y Amel Ben Aba, mi com­pa­ñe­ra, pio­ne­ra del femi­nis­mo, pro­fe­so­ra, filó­so­fa y perio­dis­ta, encar­ce­la­da en la épo­ca de Bour­gui­ba por denun­ciar las con­di­cio­nes de los mine­ros del sur. Y tan­tas otras muje­res mara­vi­llo­sas des­cri­tas en mi libro.

Fati­ma Mernissi

La femi­nis­ta marro­quí Fati­ma Mer­nis­si acu­dió a Túnez para par­ti­ci­par en un taller de escri­tu­ra cuyos resul­ta­dos fue­ron dos reco­pi­la­cio­nes de estu­dios «Tuni­sien­nes en deve­nir» (1992), don­de Amel publi­có un seña­la­do artícu­lo titu­la­do «Clo­re pour éclo­re». Publi­có tam­bién en «Fem­mes et socié­té civi­le au Magh­reb» bajo el títu­lo «Années 8O, ce qu’ont tra­mé les Magh­ré­bi­nes»; tam­bién par­ti­ci­pó en la pelí­cu­la Tenez moi en el 92 en la ela­bo­ra­ción del esce­na­rio y la pre­pa­ra­ción de la pelí­cu­la, y en la cin­ta Mon coeur est témoin, sobre las muje­res ára­bes, pelí­cu­la de la cana­dien­se Loui­se Carré que reci­bió el pre­mio Vues d’Afrique.

Loui­se Carré

Las muje­res adap­ta­ron y mon­ta­ron en tea­tro mi nove­la Bles­su­res des Mots, que escri­bí sobre ellas y para ellas. Pude asis­tir y par­ti­ci­par en esa obra en las déca­das de 1990 y 2000; se titu­la­ba Les filles de Taher Had­dad, en home­na­je al libe­ra­dor de las muje­res cuyos libros y pen­sa­mien­to ins­pi­ra­ron al pre­si­den­te Bour­gui­ba para sus refor­mas en favor de la mujer, en par­ti­cu­lar su nue­vo códi­go del esta­tu­to per­so­nal que se ale­ja­ba del espí­ri­tu de la ley islá­mi­ca que los isla­mis­tas han pre­ten­di­do intro­du­cir tras las «pri­ma­ve­ras» inten­tan­do modi­fi­car la cons­ti­tu­ción para que las muje­res estén subor­di­na­das a los hombres.

Ya en esos recien­tes movi­mien­tos de revoluciones/​liberación, deno­mi­na­dos sin razón «pri­ma­ve­ras», por­que en reali­dad eran tem­pes­ta­des, hubo algu­nos infor­mes inquie­tan­tes de muje­res vio­la­das, arres­ta­das o encar­ce­la­das, infor­mes rápi­da­men­te sofo­ca­dos por los medios de comu­ni­ca­ción, más preo­cu­pa­dos por las inter­ven­cio­nes mili­ta­res y las gue­rras que con­si­de­ran más impor­tan­tes que los dere­chos de las muje­res en cual­quier país.

Las muje­res que par­ti­ci­pa­ron en las mani­fes­ta­cio­nes, sobre todo en Egip­to, fue­ron arres­ta­das y some­ti­das a prue­bas de vir­gi­ni­dad para demos­trar su «bue­na con­duc­ta». Cuan­do no eran vír­ge­nes man­cha­ban su repu­tación, las lla­ma­ban pros­ti­tu­tas, las per­se­guían, las des­te­rra­ban y ponían en entre­di­cho el «honor» del movi­mien­to. En Túnez el matri­mo­nio deno­mi­na­do mut’a (que sig­ni­fi­ca «para el pla­cer», del hom­bre por supues­to) en el que la mujer esta­ba a mer­ced del hom­bre sexual­men­te, físi­ca­men­te, moral­men­te y social­men­te, sin nin­gún dere­cho, se vol­vió a implan­tar anu­lan­do las refor­mas de Bour­gui­ba, quien eli­mi­nó la poli­ga­mia e ins­ti­tu­yó nume­ro­sos dere­chos para las muje­res gra­cias a su refor­ma del Códi­go del Esta­tu­to Per­so­nal (5).

Las muje­res de muchos paí­ses ára­bes, musul­ma­nes, e inclu­so occi­den­ta­les, ofre­cen sus cuer­pos a los com­ba­tien­tes en lo que se deno­mi­na común­men­te la «yihad sexual», matri­mo­nios más pare­ci­dos a la pros­ti­tu­ción, inclu­so vio­la­cio­nes colec­ti­vas, actos diri­gi­dos a apo­yar a los com­ba­tien­tes en Siria e Irak y a ser­vir al nue­vo esta­do, el auto­pro­cla­ma­do Esta­do Islá­mi­co que pro­me­te el paraí­so y la vida des­pués de la muer­te. Las muje­res de Mala­sia van en masa a ser­vir a esta cau­sa, lo que se ha con­ver­ti­do en un autén­ti­co pro­ble­ma para el Gobierno mala­sio que lo ve con malos ojos y quie­re impe­dír­se­lo, me ha con­ta­do mi her­mano que vive en Sin­ga­pur. Y no es más que un ejem­plo para ilus­trar la ampli­tud de este fenó­meno que se extien­de inclu­so a Asia.

4. La vio­len­cia sexual cre­ce con el terrorismo 

La vio­len­cia sexual con­tra las muje­res va en aumen­to des­de las revo­lu­cio­nes de 2011, cuan­do las muje­res que pro­tes­ta­ban fue­ron ata­ca­das impu­ne­men­te por los isla­mis­tas, duran­te la caí­da del régi­men de Hos­ni Muba­rak en pri­mer lugar y des­pués con la jun­ta mili­tar en las pro­tes­tas con­tra el pre­si­den­te Mor­si. Entre noviem­bre de 2012 y enero de 2014 se repor­ta­ron 250 casos de vio­len­cia sexual con­tra las mujeres.

Siem­pre se repro­du­ce el mis­mo esque­ma: dece­nas de hom­bres rodean a sus víc­ti­mas, les arran­can la ropa, suje­tan sus cuer­pos, muchas de ellas fue­ron vio­la­das por ban­das de mal­he­cho­res a menu­do arma­dos con palos, cuchi­llas de afei­tar y otros arte­fac­tos (6). Des­de mar­zo de 2014 nin­guno de esos cri­mi­na­les fue arres­ta­do ni con­de­na­do por la justicia.

El auto­pro­cla­ma­do Esta­do Islá­mi­co uti­li­za una orques­ta­ción de vio­len­cia y terror para infun­dir mie­do en el cora­zón de sus enemi­gos y lograr el some­ti­mien­to y la obe­dien­cia de las comu­ni­da­des con­quis­ta­das. Se podría com­pa­rar este movi­mien­to al «terro­ris­mo jaco­bino», a los prin­ci­pios del perío­do sovié­ti­co y a las masa­cres sis­te­má­ti­cas prac­ti­ca­das por los Jeme­res Rojos. El Esta­do Islá­mi­co está com­pro­me­ti­do en la cons­truc­ción de un esta­do más ambi­cio­so que Al Qai­da, del cual es un reto­ño. El Esta­do Islá­mi­co ha con­quis­ta­do casi un ter­cio de Siria y un cuar­to de Irak, cons­tru­yen­do su «Esta­do» con los méto­dos de los regí­me­nes tota­li­ta­rios. Mues­tra un cul­to a la vio­len­cia apo­ca­líp­ti­ca que se ha podi­do obser­var en otros luga­res y otros tiem­pos, como algu­nos perío­dos de la Edad Media y los prin­ci­pios de la Euro­pa moderna.

Movi­mien­tos mile­na­rios seme­jan­tes, en gene­ral muy vio­len­tos, se obser­van en la Edad Media pre­ten­dien­do lim­piar la corrup­ción de la igle­sia y de la socie­dad. Impo­nían los bau­tis­mos en masa, expul­sa­ban o eje­cu­ta­ban a los que no se con­ver­tían y for­za­ban a las muje­res a la poli­ga­mia (7).

Según Jeremy Arms­trong (8) las muje­res arma­das por el PKK van a Irak a ata­car a los yiha­dis­tas y a res­ca­tar a las muje­res (más de 3.000) cap­tu­ra­das por el Esta­do Islá­mi­co que las ven­de como escla­vas sexua­les, las fuer­za al matri­mo­nio o las ase­si­na si no se con­vier­ten al islam. Las muje­res kur­das son el terror de los yiha­dis­tas, que creen que morir a manos de una mujer les impe­di­rá entrar en el paraíso.

Otras muje­res de las regio­nes kur­das (mon­ta­ñas de Erbil y de Sin­jar don­de miles de yiza­díes fue­ron caza­dos y ham­brea­dos, don­de muchos han muer­to de ham­bre y de sed) se unie­ron a sus com­pa­ñe­ras de armas para com­ba­tir al Esta­do Islá­mi­co con ayu­da de los ata­ques estadounidenses.

Un bata­llón de muje­res kur­das (madres, her­ma­nas e hijas), las segun­das pesh­mer­gas (las que no tie­nen mie­do a la muer­te), se reu­nie­ron para enfren­tar­se al Esta­do Islá­mi­co con sus AK-47 y pro­te­ger a la pobla­ción kur­da ira­quí. El Kur­dis­tán es una de las pocas por­cio­nes de tie­rra musul­ma­na don­de las muje­res hacen el ser­vi­cio mili­tar, y en las zonas de com­ba­te. Los gue­rre­ros del Esta­do Islá­mi­co, que nie­gan a las muje­res sus dere­chos más ele­men­ta­les, iró­ni­ca­men­te arde­rán en el infierno si son ven­ci­dos por las muje­res a las que quie­ren some­ter, vejar y destruir.

Al mis­mo tiem­po se levan­tan otras voces femi­nis­tas para denun­ciar que se uti­li­za a las muje­res kur­das cuan­do hacen fal­ta pero están pri­va­das de dere­chos en esa socie­dad, la kur­da, que con­ti­núa sien­do muy patriar­cal, en la que la auto­ri­dad mas­cu­li­na posee la supre­ma­cía y don­de las muje­res siguen pade­cien­do crí­me­nes de honor, abu­sos y vio­len­cia de todo tipo solo por ser mujeres.

«Exis­te una mio­pía típi­ca de los medios occi­den­ta­les, que harían mejor miran­do la sig­ni­fi­ca­ción pro­fun­da y las impli­ca­cio­nes del hecho de que las muje­res tomen las armas en una socie­dad férrea­men­te tra­di­cio­nal con­tra un gru­po que vio­la y ven­de a las muje­res como escla­vas sexua­les en vez de fri­vo­li­zar y apro­piar­se de la lucha de las muje­res kur­das a gol­pe de sen­sa­cio­na­lis­mo. Los repor­te­ros inclu­so eli­gen a las com­ba­tien­tes más atrac­ti­vas para entre­vis­tar­las y las ‘exoti­zan’ con cali­fi­ca­ti­vos como ‘ama­zo­nas badass’».

«En para­le­lo con el com­ba­te exis­ten­cial con­tra el Esta­do Islá­mi­co, las muje­res de la región siria kur­da, tan­to si son ára­bes como sirias, tur­co­ma­nas o arme­nias, lle­van a cabo una revo­lu­ción social con­tra el orden patriar­cal por medio de una gober­nan­za igua­li­ta­ria y autén­ti­cos movi­mien­tos femi­nis­tas» (9).

Por lo tan­to la lucha con­ti­núa en todos los fren­tes y las muje­res tie­nen que com­ba­tir no solo para pro­te­ger­se físi­ca­men­te de los abu­sos, sino tam­bién psi­co­ló­gi­ca­men­te, social­men­te y polí­ti­ca­men­te. Todas las face­tas cons­ti­tu­yen un enre­do com­pli­ca­do y exi­gen valen­tía y uni­dad. Hay que ala­bar a las muje­res kur­das que nos ofre­cen ese mode­lo de valen­tía y resis­ten­cia, pero tam­bién tene­mos que unir­nos a ellas en su resis­ten­cia coti­dia­na que bus­ca cam­biar la socie­dad y la fami­lia des­de dentro.

5. Moti­va­cio­nes sexua­les y atrac­ción al nue­vo culto

Los hom­bres jóve­nes que sien­ten un pla­cer sádi­co bom­bar­dean­do, des­mem­bran­do, cor­tan­do cabe­zas, ente­rran­do vivas a las per­so­nas, ven­dien­do, abu­san­do y vio­lan­do a las muje­res, pre­ten­den jus­ti­fi­car su vio­len­cia con una retó­ri­ca reli­gio­sa, pero no es el fer­vor reli­gio­so el que los moti­va. La mayo­ría son igno­ran­tes de la reli­gión, cuyo sen­ti­do es pro­te­ger a los huma­nos de la radi­ca­li­za­ción vio­len­ta. Para un mayor cono­ci­mien­to de este fenó­meno pode­mos leer al psi­quia­tra y poli­tó­lo­go Marc Sage­man (10), al isla­mó­lo­go Oli­vier Roy (11) y al antro­pó­lo­go Scott Atran (12), quie­nes han estu­dia­do la cues­tión y han ana­li­za­do la vida, el ambien­te y el medio de cien­tos de esos jóve­nes (la mayo­ría varo­nes). Los estu­dio­sos están de acuer­do en que el islam no ava­la su conducta.

Lo que ins­pi­ra a esos peli­gros terro­ris­tas no es el Corán o las ense­ñan­zas reli­gio­sas, sino la exci­ta­ción de la cau­sa del Esta­do Islá­mi­co, que se ha con­ver­ti­do a sus ojos en un lla­ma­mien­to a la acción pro­me­tién­do­les la glo­ria, la esti­ma de sus ami­gos, el res­pe­to eterno y el reco­no­ci­mien­to en un mun­do amplia­do. La mayo­ría de esos jóve­nes esta­ban des­ocu­pa­dos, angus­tia­dos por el paro, y quie­ren la glo­ria y la exci­ta­ción que les pro­por­cio­nan la gue­rra, las vio­la­cio­nes y la vio­len­cia de todo tipo. La mayo­ría de ellos bus­ca una nue­va iden­ti­dad (13). Los actos sexua­les tal como los prac­ti­can están intrín­se­ca­men­te vin­cu­la­dos a la gue­rra y a la vio­len­cia, expre­san la nece­si­dad de gra­ti­fi­car sus frus­tra­cio­nes socia­les a tra­vés de orgas­mos perversos.

¿Y las muje­res que van al Esta­do Islá­mi­co y se ofre­cen sexual­men­te a los com­ba­tien­tes? Las adoc­tri­nan, les dicen que van a ser­vir a la revo­lu­ción islá­mi­ca, que ayu­da­rán a res­ta­ble­cer la uto­pía del islam, que ges­ta­rán y pari­rán hijos para una cau­sa «noble» y que entra­rán direc­ta­men­te en el paraí­so en reco­no­ci­mien­to a su devo­ción, espe­cial­men­te si se auto­in­mo­lan explo­sio­nán­do­se en ata­ques sui­ci­das. En 2005 Irak fue sacu­di­do por una serie de ata­ques sui­ci­das de muje­res. Esos actos, fru­tos del cere­bro pato­ló­gi­co de Abu Mussa’ab al-Zar­qa­wi, el terro­ris­ta jor­dano men­tor de Abu Bakr Al-Bagh­da­di, actual jefe del Esta­do Islá­mi­co, rom­pie­ron un tabú de Al Qai­da res­pec­to a las muje­res. Una de las muje­res que per­pe­tra­ron ata­ques sui­ci­das en aque­lla épo­ca era una bel­ga de 38 años reclu­ta­da en la ciu­dad de Char­le­roi, cer­ca de la fron­te­ra fran­ce­sa. El 9 de noviem­bre de 2005 se explo­sio­nó en un pues­to de poli­cía ira­quí en la ciu­dad de Baqu­bah (14).

A menu­do son muje­res con sen­ti­mien­tos maso­quis­tas vin­cu­la­dos al sadis­mo de los varo­nes que sien­ten pla­cer deján­do­se domi­nar y aplas­tar por ver­du­gos con los que man­tie­nen rela­cio­nes que ellas con­si­de­ran amorosas.

Solo una labor de con­cien­cia­ción como la que se rea­li­za con muje­res mal­tra­ta­das para que no recai­gan en el sín­dro­me les per­mi­ti­rá com­pren­der los sen­ti­mien­tos de los que son víctimas.

Otras moti­va­cio­nes para unir­se al Esta­do Islá­mi­co y abra­zar su cau­sa es el espec­tácu­lo de cruel­dad y vio­len­cia que el Esta­do de Israel per­pe­tra con­tra Gaza con su coro­la­rio de masa­cres de pales­ti­nos, su expan­sión con­tra todas las leyes inter­na­cio­na­les y su polí­ti­ca neo­co­lo­nia­lis­ta y racis­ta. La visión de la des­truc­ción de las casas, de los oli­va­res y de las naran­jas arran­ca­das, los niños ente­rra­dos bajo los escom­bros, sin ape­nas nin­gu­na pro­tes­ta de la comu­ni­dad occi­den­tal, ha fana­ti­za­do a un impor­tan­te núme­ro de jóve­nes en varios paí­ses del mun­do con­du­cién­do­los a unir­se al régi­men de terror del Esta­do Islá­mi­co al que esta­mos asis­tien­do. La vio­len­cia engen­dra vio­len­cia, el terror pare terror y la gue­rra no podrá aca­bar pron­to con ese enca­de­na­mien­to de horro­res. Mien­tras Occi­den­te siga apo­yan­do las injus­ti­cias fla­gran­tes que el Esta­do de Israel per­pe­túa con total impu­ni­dad no habrá solu­cio­nes reales al caos que sufri­mos en esta región del mundo.

Nade­ra Shelhoub Kevorkian

Mi ami­ga Nade­ra Shelhoub Kevor­kian, en un artícu­lo recien­te, ha ana­li­za­do con elo­cuen­cia la situa­ción: «La expe­rien­cia de la infan­cia en Pales­ti­na se carac­te­ri­za por una ansie­dad cons­tan­te, la pér­di­da de las casas, el mie­do por fal­ta de segu­ri­dad inclu­so en los dor­mi­to­rios de los niños… Israel es cons­cien­te del poder que todos los niños pales­ti­nos poseen debi­do a su sim­ple exis­ten­cia y pre­ten­de man­te­ner­los bajo una cons­tan­te ame­na­za de des­apa­ri­ción… Israel con­si­de­ra que los niños pales­ti­nos son ame­na­zas a la segu­ri­dad y por lo tan­to los arro­ja fue­ra de las leyes huma­nas acep­ta­bles… Des­em­ba­ra­zar­se de los indí­ge­nas, mar­car pron­to su exis­ten­cia, es una estra­te­gia de sata­ni­za­ción cri­mi­nal de los pales­ti­nos, encar­ce­lar­los y matar­los, pri­var­les de su dere­cho a resis­tir a la opre­sión… En los ata­ques a Gaza los cadá­ve­res de los niños se con­vier­ten en obje­tos de pro­tes­ta, se poli­ti­zan… El Esta­do de Israel ava­la esas accio­nes con­vir­tien­do a los niños en herra­mien­tas de su régi­men que quie­re des­po­jar a Pales­ti­na… Los niños pales­ti­nos crean su pro­pia resistencia.

Inclu­so entre las rui­nas, some­ti­dos a bom­bar­deos ase­si­nos… los niños encon­tra­ron medios para redi­se­ñar sus casas… Nue­vos medios para vivir, para jugar, para hacer que vuel­va a salir el sol y para reno­var la vida… Israel apun­ta y mata a los niños pales­ti­nos no solo por­que son una ame­na­za en tan­to que «futu­ros terro­ris­tas», sino por­que ellos debe­rán cons­truir la nue­va gene­ra­ción… Todo esto exi­ge una inter­ven­ción inme­dia­ta, Israel no pue­de con­ti­nuar per­pe­tran­do crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad y la comu­ni­dad inter­na­cio­nal no pue­de seguir apo­yán­do­lo» (15).

Con­clu­sión

A pesar de todos los reve­ses las muje­res no pier­den la espe­ran­za y siguen luchan­do por sus dere­chos. Los movi­mien­tos que piden más demo­cra­cia y más dere­chos huma­nos se oyen en otros paí­ses como Barhéin, Siria y Yemen, don­de una mujer admi­ra­ble, la perio­dis­ta Tawak­kul Kar­ma, ha levan­ta­do su voz para pro­tes­tar con­tra las injus­ti­cias y la ausen­cia de dere­chos huma­nos en su país. Se dis­tin­guió de una for­ma tan extra­or­di­na­ria (sobre todo en el tema de las trans­for­ma­cio­nes radi­ca­les de los movi­mien­tos isla­mis­tas) que ganó el Pre­mio Nobel de la Paz en 2011.

Tawak­kul Karma

Mi ami­ga la liba­ne­sa Tracy Cha­moun (16), mujer de letras y de acción (auto­ra de varios libros impor­tan­tes) e hija de Dany Cha­moun, ase­si­na­do con su mujer y sus hijos mien­tras dor­mía, vol­vió valien­te­men­te a Líbano para pre­sen­tar­se a las elec­cio­nes. Fun­dó su pro­pio par­ti­do polí­ti­co, el Par­ti­do Libe­ral Demo­crá­ti­co de Líbano. Ha idea­do un plan para sal­var el Líbano, des­de solu­cio­nes eco­ló­gi­cas has­ta la rees­truc­tu­ra­ción de la polí­ti­ca liba­ne­sa. El plan se encuen­tra en su impor­tan­te libro Le sang de la paix. Todas las sema­nas publi­ca aná­li­sis y pro­pues­tas para todos los pro­ble­mas del momen­to, des­de los refu­gia­dos a las enfer­me­da­des y las cri­sis que sacu­den la región. Si le dan la opor­tu­ni­dad, ¿podrá Tracy Cha­moun trans­for­mar Líbano y la región? (17). «Nadie ha ana­li­za­do la polí­ti­ca liba­ne­sa con tan­ta suti­le­za y pro­fun­di­dad», me decía recien­te­men­te Geor­ges Corm, exper­to en la región (18). ¿Por qué no dan a Tracy la opor­tu­ni­dad de hacer los cam­bios necesarios?

¿Por qué el mun­do, y mi región del mun­do en par­ti­cu­lar, es sor­do a esas voces reden­to­ras? ¿Por qué la mayo­ría de los hom­bres tie­nen mie­do de las muje­res y no las dejan que sal­ven la tie­rra antes de que sea dema­sia­do tarde?

Es como si las voces del poder y de las armas fue­sen más fuer­tes que las de la demo­cra­cia y los dere­chos huma­nos. En la actua­li­dad asis­ti­mos a una vuel­ta a las tra­di­cio­nes, a la bar­ba­rie y a leyes abe­rran­tes bajo el signo del islam que evo­can aspec­tos de la ley islá­mi­ca que habían caí­do en desuso y a menu­do son con­tra­rias a las pro­pias pres­crip­cio­nes coránicas.

Nada más esta­ble­cer­se, el nue­vo régi­men libio pro­cla­mó la ley islá­mi­ca como ley del Esta­do (dicha pro­cla­ma­ción ape­nas fue seña­la­da por los medios de comu­ni­ca­ción, más preo­cu­pa­dos por mos­trar el lado bueno de esa revo­lu­ción, que pre­fi­rie­ron igno­rar las seña­les pre­cur­so­ras de peli­gro para las muje­res y los seres huma­nos en gene­ral). Ennah­da, el movi­mien­to isla­mis­ta que tomó el poder en Túnez inten­tó hacer lo mis­mo. Afor­tu­na­da­men­te las elec­cio­nes de este año están demos­tran­do lo con­tra­rio y des­di­cen esas pre­dic­cio­nes espan­to­sas. Pero en Egip­to el ejér­ci­to, que con­tro­la el país, está él mis­mo some­ti­do a los isla­mis­tas. Y en Siria Al Qai­da, los sala­fis­tas y los waha­bíes se han infil­tra­do en los movi­mien­tos demo­crá­ti­cos y paci­fis­tas de la opo­si­ción y luchan con­tra el régi­men sirio, que con­ti­núa ina­mo­vi­ble, mez­clan­do las car­tas y con­vir­tien­do la situa­ción siria en un galimatías.

Y aho­ra la región se ve some­ti­da a la peor for­ma del isla­mis­mo con­tem­po­rá­neo, ¡el Esta­do Islá­mi­co! Cuan­do los ele­men­tos arma­dos se des­en­ca­de­nan en un país, las fuer­zas de paz y armo­nía y las voces de las muje­res se asfi­xian. El caos, la anar­quía y la vio­len­cia toman el man­do y se ins­ta­lan por la fuer­za, es lo que está pasando.

Cuan­do los fun­da­men­ta­lis­mos reli­gio­sos, el mili­ta­ris­mo y los nacio­na­lis­mos ali­men­tan el mito de la mas­cu­li­ni­dad y se ali­men­tan de él, la liber­tad de las muje­res des­apa­re­ce. Irak es un buen ejem­plo: más de un millón de viu­das, pros­ti­tu­ción en pleno auge, las muje­res emi­gran­do a los paí­ses veci­nos (Siria, Jor­da­nia, Líbano), ven­dien­do sus cuer­pos para poder dar de comer a sus fami­lias, un país en un esta­do de desin­te­gra­ción total tras la caí­da del régi­men y la ocu­pa­ción de las fuer­zas esta­dou­ni­den­ses, luchas arma­das entre los diver­sos gru­pos étni­cos y reli­gio­sos, actos terro­ris­tas sem­bran­do el espan­to y divi­dien­do al país toda­vía más, gue­rra entre las dife­ren­tes fac­cio­nes que se car­ga sobre las espal­das de las muje­res for­zán­do­las a ves­tir­se de cier­ta mane­ra y según los códi­gos dic­ta­dos por el minis­te­rio de Asun­tos Feme­ni­nos, some­tién­do­las al velo inclu­so en las escue­las laicas.

Los movi­mien­tos polí­ti­cos-reli­gio­sos casi siem­pre van con­tra los intere­ses de las muje­res. Cuan­do un pue­blo está cons­tan­te­men­te some­ti­do a abu­sos, gue­rra, vio­len­cia, bom­bas, actos terro­ris­tas y terri­bles atro­ci­da­des, ¿cómo va a creer en el futu­ro y en que ven­drán días mejo­res? Los jóve­nes están deses­pe­ra­dos y las muje­res paren car­ne de cañón.

Nos encon­tra­mos fren­te a ame­na­zas de vio­len­cia, bar­ba­rie y terror rara­men­te expe­ri­men­ta­das con tan­ta inten­si­dad y con tan­tas posi­bi­li­da­des de lle­var al mun­do a un caos total. ¿Cómo seguir bus­can­do solu­cio­nes pací­fi­cas en seme­jan­te con­tex­to? ¿No habre­mos pasa­do ya el pun­to de no retorno de la desin­te­gra­ción de nues­tro pla­ne­ta debi­do a los abu­sos, las des­truc­cio­nes y la vio­len­cia? ¿Hay algún atis­bo de espe­ran­za en el horizonte?

¿Los bata­llo­nes de muje­res kur­das men­cio­na­dos en este artícu­lo son seña­les de mejo­ra de la con­di­ción de las muje­res de la región, el úni­co camino de recu­pe­ra­ción de su dig­ni­dad y liber­tad? ¿Qué ocu­rri­rá cuan­do aca­be la gue­rra y los enemi­gos estén ven­ci­dos? ¿No se esta­ble­ce­rán otras for­mas de abu­so y opre­sión como pasó a las muje­res en otras par­tes del mun­do cuan­do fue­ron reen­via­das a sus casas y some­ti­das a opre­sio­nes a menu­do más per­ni­cio­sas cuan­do aca­bó la luchar arma­da? ¿Cómo pue­den ense­ñar las muje­res a sus com­pa­ñe­ros que no son obje­tos de con­su­mo, sino com­pa­ñe­ras a las que hay que amar y respetar?

Si el mun­do sobre­vi­ve al espan­to­so caos actual, será tam­bién gra­cias a la trans­for­ma­ción de las rela­cio­nes entre las muje­res y los hom­bres. Dichas rela­cio­nes deben basar­se en la ter­nu­ra y el repar­to igua­li­ta­rio, en otra con­cep­ción del amor lejos de los sen­ti­mien­tos de pose­sión y celos que impi­den a los com­pa­ñe­ros ver la belle­za del otro. El equi­li­brio de nues­tro mun­do está en jue­go. Mi espe­ran­za para Líbano es dar­le «una opor­tu­ni­dad a la paz» (la can­ción de los Beatles resue­na en mi cabe­za: «Give Pea­ce a Chan­ce»). Dar a Líbano la espe­ran­za a tra­vés de muje­res como Tracy Cha­moun y tan­tas otras per­so­nas excep­cio­na­les (muje­res y hom­bres) entre­vis­ta­das aquí, muchas para poder citar­las a todas. Esas per­so­nas me hicie­ron vol­ver a este país, apa­sio­nan­te a pesar de todo, que podría vol­ver a con­ver­tir­se en una antor­cha y un ejem­plo para la región. Espe­ro que eso lle­gue antes de que sea dema­sia­do tar­de (19).

Notas:

(1) Filó­so­fo y ensa­yis­ta bri­tá­ni­co, ha escri­to muchos libros de teo­ría polí­ti­ca, entre ellos recien­te­men­te Straw Dogs: Thoughts on Humans and Other Ani­mals (2002) y otras obras como Al Qae­da and What it Means to be Modern (2003), Here­sies: Against Pro­gress and Other Illu­sions (2004), Black Mass: Apo­caly­ptic Reli­gion and the Death of Uto­pia (2007), Gray’s Ana­tomy: Selec­ted Wri­tings (2009)

(2) Chris­tia­ne Veauvy pre­ci­sa que: «El Esta­do Islá­mi­co, auto­pro­cla­ma­do en extra­ñas cir­cuns­tan­cias, tie­ne poco que ver con las con­di­cio­nes de emer­gen­cia y de crea­ción de esta ins­ti­tu­ción. Por lo tan­to el tér­mino tota­li­ta­rio no es adecuado».

(3) John Gray, The Guar­dian, 26 de agos­to de 2014.

(4) Bles­su­res des Mots: Jour­nal de Tuni­sie. París: Côté fem­mes, Collec­tion Pré­mi­ces, junio de 1993.

(5) Agen­ce Fran­ce Pres­se CAIRO: Read­mo­re: http://​www​.raws​tory​.com/​r​s​/​2​0​1​4​/​0​4​/​s​e​x​u​a​l​-​v​i​o​l​e​n​c​e​-​a​g​a​i​n​s​t​-​e​g​y​p​t​-​w​o​m​e​n​-​g​o​e​s​-​u​n​p​u​n​i​s​h​e​d​-​r​e​p​o​rt/.

(6) John Gray, The Guar­dian, 26 de agos­to de 2014.

(7) Jeremy Arms­trong, The New York Post, 19 de Agos­to de 2014.

(8) «BEYOND THE BATTLEFIELD: THE KURDISH WOMEN’S RADICAL STRUGGLE» de Dilar Dirik, pri­mer artícu­lo publi­ca­do en Al-Yazi­ra con el títu­lo «Wes­tern fas­ci­na­tion with ‘badass’ Kur­dish women», 2014.

(9) Espe­cia­lis­ta en terro­ris­mo, ha publi­ca­do: Unders­tan­ding Terror Net­works (Phi­la­delphia: Uni­ver­sity of Pennsyl­va­nia Press, 2004), Lea­der­less Jihad: Terror Net­works in the Twenty-First Cen­tury (Phi­la­delphia: Uni­ver­sity of Pennsyl­va­nia Press, 2008).

(10) Ha publi­ca­do, entre otros, L’échec de l’islam poli­ti­que, Seuil, 1992. (2) The Terro­rist in Search of Huma­nity: Mili­tant Islam and Glo­bal Poli­tics, Colum­bia Uni­ver­sity Press, 2008. (3) Seuil, 2008.

(11) Ha publi­ca­do, entre otros: In Gods We Trust: The Evo­lu­tio­nary Lands­ca­pe of Reli­gion Oxford Uni­ver­sity Press, 2002; Tal­king to the Enemy: Faith, Brother hood, and the (Un) Making of Terro­rists Har­per Collins, 2010.

(12) Meh­di Hasan, «What the Jiha­dists who bought ‘Islam for Dum­mies tell us about Radi­ca­li­sa­tion» blog Posted: 21/​08/​2014 10:04 BST Upda­ted: 21/​08/​2014 17:59 BST.

(13) Jamie Dett­mer, «The Bri­de of ISIS revea­led» World News, 9/​3/​2014.

(14) Nade­ra Shalhoub-Kevor­kian, « The cons­tant pre­sen­ce of death in the lives of Pales­ti­nian chil­dren », 22 de Agos­to de 2014.

(15) Tracy Cha­moun, mujer de letras y acti­vis­ta liba­ne­sa, es una de las dos hijas super­vi­vien­tes de Dany Cha­moun, el líder del Par­ti­do Nacio­nal Libe­ral y de la Tigers mili­tia. Nie­ta del pre­si­den­te Cami­lle Cha­moun, ha crea­do su pro­pio par­ti­do, así como la «Dany Cha­moun Foun­da­tion». En 1991, Tracy escri­bió su pri­mer libro Au Nom du Pere, en el que cuen­ta lo que sig­ni­fi­ca cre­cer en la gue­rra, libro que se publi­có en Fran­cia en 1991. Estu­vo en la lis­ta de los mejo­res libros del año en Fran­cia y reci­bió dos pre­mios, uno de ellos el «Prix Véri­té». De 1993 à 1995 Tracy vol­vió a vivir a Líbano, don­de asis­tió al pro­ce­so, muy media­ti­za­do, del ase­si­na­to de su padre que ella cuen­ta en sus libros. En 1993 publi­có su segun­do libro, una nove­la titu­la­da Ama­re, publi­ca­da tam­bién en Fran­cia que figu­ró en la lis­ta de los mejo­res libros de L’Express. Se publi­có tam­bién en inglés en Esta­dos Uni­dos y es des­ta­ca­ble su apor­ta­ción a los pro­ble­mas de reso­lu­ción de con­flic­tos, así como las tera­pias pos­trau­má­ti­cas. ¿Cómo curar las heri­das pro­fun­das de la gue­rra? ¿Qué camino seguir para salir de las muti­la­cio­nes y des­truc­cio­nes de la gue­rra y la vio­len­cia? Par­ti­ci­pan­te en nume­ro­sas con­fe­ren­cias y accio­nes por la paz, Tracy tra­ba­ja, escri­be y habla de asun­tos de impor­tan­cia vital por todo el mun­do, es una gran abo­ga­da de la tole­ran­cia y la coexis­ten­cia. Su últi­mo libro, Le Sang de la Paix (París, Lat­tès, 2012, dis­po­ni­ble tam­bién en ára­be), ofre­ce un plan para salir de las cri­sis que sufre Líbano, mues­tra el camino para resol­ver los pro­ble­mas liba­ne­ses, de las refor­mas polí­ti­cas a las eco­ló­gi­cas, y otros fla­ge­los que sacu­den nues­tra tierra.

(16) René Naba seña­la, con razón, que «La cues­tión no se plan­tea­rá por­que no habrá oca­sión mien­tras el machis­mo impreg­ne las rela­cio­nes en las socie­da­des ára­bes». A pesar de esta cons­ta­ta­ción rea­lis­ta, pero muy pesi­mis­ta, espe­ro que ese machis­mo pue­da trans­for­mar­se y trans­for­mar la socie­dad en lo más profundo.

(17) Geor­ges Corm, eco­no­mis­ta e his­to­ria­dor liba­nés y ase­sor de nume­ro­sas orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les, es pro­fe­sor de la Saint Joseph Uni­ver­sity de Bei­rut. Estu­dió en el Ins­ti­tut d’Etudes Poli­ti­ques de París (1958−1961) y fue minis­tro de Finan­zas de diciem­bre de 1998 a octu­bre de 2000 en el Gobierno de Salim El Hoss. Sus libros, tra­du­ci­dos a muchas len­guas, inclu­yen: Le Nou­veau Gou­ver­ne­ment du Mon­de (Idéo­lo­gies, Struc­tu­res, Con­tre-Pou­voirs), La Décou­ver­te, 2010; L’Europe et le Mythe de l’Occident (La Cons­truc­tion d’une His­to­ire),La Décou­ver­te, 2009; His­to­ire du Moyen-Orient (De l’Antiquité à nos jours), La Découverte/​Poche, 2007; Le Pro­che-Orient écla­té (1956 – 2012), Gallimard/​Histoire; Orient-Occi­dent, la frac­tu­re ima­gi­nai­re, La décou­ver­te, 2002 y 2004; L’Europe et l’Orient: de la bal­ka­ni­sa­tion à la liba­ni­sa­tion; His­to­ire d’une moder­ni­té inac­com­plie, La décou­ver­te, 1998, 2001 y 2003; His­to­ire du plu­ra­lis­me reli­gieux dans le bas­sin médi­te­rra­néen, Geuth­ner, 1998; Le Nou­veau Désor­dre éco­no­mi­que mun­dial, La décou­ver­te, 1993; La Mue (nove­la), 1989; Le Moyen-Orient, Flammarion/​dominos, 1994; La Ques­tion reli­gieu­se au XXI­me siè­cle; Géo­po­li­ti­que et cri­se de la post-moder­ni­té, La Décou­ver­te, 2006; Le nou­veau gou­ver­ne­ment du mon­de – Idéo­lo­gies, struc­tu­res, con­tre-pou­voirs, La décou­ver­te, 2010.

(18) Rou­la Zou­bia­ne, pro­fe­so­ra de la uni­ver­si­dad liba­ne­sa, auto­ra de nume­ro­sas obras impor­tan­tes y nota­ble tra­duc­to­ra de inte­lec­tua­les muy cono­ci­dos en el mun­do ára­be, me envió estos intere­san­tes comen­ta­rios: «Su artícu­lo de temá­ti­ca cruel­men­te actual y pre­ci­sión alta­men­te cien­tí­fi­ca intere­san y mue­ven a quie­nes, ali­neán­do­se a su ejem­plo, luchan con­tra la infa­mia que pro­li­fe­ra en nues­tra región, con­ver­ti­da en sinies­tra mien­tras rebo­sa de talen­tos pro­me­te­do­res de un futu­ro mejor. Sin embar­go, y así como usted mis­ma lo pien­sa, esta región no vol­ve­rá a encon­trar el camino de la luz y del ver­da­de­ro pro­gre­so, en pri­mer lugar humano, has­ta que no reco­noz­ca a las muje­res, ponien­do fin a su via­cru­cis e inte­grán­do­las en los pro­ce­sos de toma de deci­sio­nes que garan­ti­za­rán el pro­gre­so. La mis­ma situa­ción se impo­ne en algu­nas regio­nes del Áfri­ca negra, don­de la mili­ta­ri­za­ción de la juven­tud toma una nue­va vuel­ta, en la medi­da en que el inte­gris­mo reli­gio­so extien­de su lepra cada vez más y don­de las pri­me­ras víc­ti­mas son natu­ral­men­te las muje­res. La temá­ti­ca de la mesa redon­da que mode­ra­ré se arti­cu­la en torno de «Cul­tu­ra y vio­len­cia en el Medi­te­rrá­neo» (Salon du Livre Fran­copho­ne, Bey­routh, Biel, 2014). No sé si los con­fe­ren­cian­tes se atre­ve­rán a abor­dar una cues­tión tan espi­no­sa en Líbano citan­do al Esta­do Islá­mi­co por mie­do a que su inter­ven­ción y toma de posi­ción con­tra esa pla­ga se inter­pre­ten en tér­mi­nos de sec­ta­ris­mo reli­gio­so sunismo/​chiísmo, repro­du­cien­do así un anti­guo con­flic­to que es cier­ta­men­te defen­sor pero toda­vía está más deseo­so de valo­rar el con­sen­so demo­crá­ti­co y el pro­yec­to de Esta­do polí­ti­co, que favo­re­ce el méri­to humano en la per­se­ve­ran­cia en el camino de la fe que, sin ale­jar­se de Dios, desa­rro­lla el poten­cial de sus cria­tu­ras. Inde­pen­dien­te­men­te del Esta­do Islá­mi­co y los artí­fi­ces de su espí­ri­tu y su pro­yec­to, el islam y el mun­do ára­be del que se recla­ma con­ti­núan sufrien­do dia­ria­men­te las secue­las de ese pri­mer cis­ma radical».

Fuen­te: http://​www​.mada​ni​ya​.info/​2​0​1​5​/​0​3​/​1​2​/​m​o​n​d​e​-​a​r​a​b​e​-​l​e​s​-​f​e​m​m​e​s​-​f​a​c​e​-​a​u​-​p​h​e​n​o​m​e​n​e​-​d​a​e​ch/

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