Las con­se­cuen­cias de la vic­to­ria de Netan­yahu- Law­ren­ce Davidson

Las elec­cio­nes son las ven­ta­nas públi­cas de las espe­ran­zas y preo­cu­pa­cio­nes nacio­na­les y este fue sin duda el caso de la vota­ción de este año en Israel. Solo tie­nes que mirar por la ven­ta­na con ojos ana­lí­ti­cos para eva­luar a aque­llos anhe­los nacio­na­les en sus deta­lles esenciales.
A pri­me­ra vis­ta la cam­pa­ña sugie­re que la mayo­ría de los israe­líes se cen­tró en la eco­no­mía. Esto no sería inusual. Casi todas las elec­cio­nes demo­crá­ti­cas se libran por cues­tio­nes de pan y man­te­qui­lla e Israel ha evo­lu­cio­na­do has­ta con­ver­tir­se en una socie­dad que se divi­de con dure­za entre los que tie­nen y los que no tie­nen. Sin embar­go, como se vio des­pués, este tema de la cam­pa­ña pudo no haber sido de pri­mor­dial impor­tan­cia. Esto es así por­que el hom­bre que sim­bo­li­za el dis­fun­cio­nal sta­tu quo eco­nó­mi­co, Ben­ja­min Netan­yahu (alias Bibi), de hecho ganó la elec­ción. En ver­dad, su Par­ti­do Likud de extre­ma dere­cha ha mejo­ra­do su posi­ción en la Knes­set, el Par­la­men­to israe­lí, de 19 a 30 ban­cas. Obvia­men­te, algo más esta­ba moti­van­do al votan­te israe­lí. ¿Qué fue?
La res­pues­ta a esa pre­gun­ta es el mie­do ‑en tér­mi­nos israe­líes el tema de la segu­ri­dad-. Netan­yahu avi­vó ese mie­do con las adver­ten­cias de una par­ti­ci­pa­ción masi­va ára­be israe­lí y otros ejem­plos de teñi­da pro­pa­gan­da racis­ta, lo que lle­vó a muchos judíos israe­líes a deci­dir, en la inti­mi­dad de la cabi­na de vota­ción, que tenían más mie­do de los pales­ti­nos que a la pobre­za. Al mis­mo tiem­po la mayo­ría de estos votan­tes se nega­ron a enfren­tar el hecho de que gran par­te de este mie­do es auto­in­du­ci­do. Israel se ha con­ver­ti­do en uno de los paí­ses más racis­tas de la tie­rra y en el cora­zón de su racis­mo está el deseo ideo­ló­gi­co de un Esta­do solo para judíos. Para lograr esto Israel como nación ha des­po­seí­do y opri­mi­do a los pales­ti­nos. Esta prác­ti­ca ha pre­va­le­ci­do por tan­to tiem­po que el 60% de los judíos de Israel no pue­de ima­gi­nar el fin de la lucha resul­tan­te. Así que el mie­do a la resis­ten­cia pales­ti­na, con su ame­na­za implí­ci­ta de des­truc­ción, o al menos de trans­for­ma­ción del Esta­do judío, siem­pre ha sido su prin­ci­pal pro­ble­ma de seguridad.
Pare­ce que la preo­cu­pa­ción por la segu­ri­dad y el mie­do aco­sa a sufi­cien­tes israe­líes, que de otro modo habrían vota­do por sus bol­si­llos en vez de votar por «no hay Esta­do pales­tino en mi agen­da» decla­ma­do por el par­ti­da­rio del libre mer­ca­do Bibi Netan­yahu. Y que le per­mi­tió ganar a su par­ti­do Likud.
Las con­se­cuen­cias para el pue­blo israelí 
Tenien­do en cuen­ta que muchos judíos israe­líes vota­ron al Likud de Netan­yahu o a alguno de los par­ti­dos alia­dos, ¿qué pue­den espe­rar como resul­ta­do? Pues ellos pue­den tener la res­pues­ta, en con­tra de toda pers­pec­ti­va, para su segu­ri­dad anhe­la­da. Sin embar­go, obje­ti­va­men­te hablan­do, esta expec­ta­ti­va es teme­ra­ria. Este será el cuar­to man­da­to de Netan­yahu como pri­mer minis­tro e Israel sigue sien­do el lugar menos segu­ro del pla­ne­ta para los judíos. Ade­más, gra­cias a las polí­ti­cas de Netan­yahu, la vida de los judios fue­ra de Israel es menos segu­ra. En otras pala­bras, los que vota­ron por el Likud o sus alia­dos en bus­ca de segu­ri­dad juz­ga­ron real­men­te mal la situa­ción. De hecho pare­cen inca­pa­ces de enten­der lo que real­men­te se requie­re para la segu­ri­dad de Israel ‑es decir, una paz jus­ta con los pales­ti­nos-. Aho­ra la cues­tión es cómo impac­ta­rá nega­ti­va­men­te el triun­fo de Netan­yahu. Y será pronto.
Ade­más Netan­yahu ha adop­ta­do posi­cio­nes y polí­ti­cas que si se con­cre­tan hacia ade­lan­te (y segu­ra­men­te así será) sólo pue­den rebo­tar nega­ti­va­men­te para Israel en la are­na inter­na­cio­nal. Estas posi­cio­nes y polí­ti­cas inclu­yen la nega­ti­va de Netan­yahu a nego­ciar seria­men­te con los pales­ti­nos, su recha­zo abier­to a un Esta­do pales­tino (a pesar de su cíni­ca revi­sión pos­te­rior a las elec­cio­nes en este pun­to), la ace­le­ra­ción de la acti­vi­dad en los asen­ta­mien­tos ile­ga­les, la ocu­pa­ción opre­si­va cada vez más vio­len­ta, el robo de los ingre­sos fis­ca­les a los pales­ti­nos y el empo­bre­ci­mien­to total de la Fran­ja de Gaza. Con el tiem­po estas polí­ti­cas han alte­ra­do a la mayo­ría de los gobier­nos del mun­do occi­den­tal (una excep­ción es el Con­gre­so de Esta­dos Uni­dos) y ese sen­ti­mien­to aho­ra pue­de cre­cer y muy pro­ba­ble­men­te fota­le­cer las reac­cio­nes tan­to de los euro­peos como de las Nacio­nes Uni­das e inclu­so de la Casa Blanca.
Los votan­tes de Israel tam­bién podrán valo­rar un enva­len­to­na­do movi­mien­to de boi­cot, des­in­ver­sión y san­cio­nes a su país que, sin duda, reco­ge­rá más par­ti­da­rios como resul­ta­do de la reelec­ción de Netan­yahu. Lue­go está la denun­cia de los crí­me­nes de gue­rra israe­líes que está estu­dian­do la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal (CPI). El regre­so de Bibi al poder va a garan­ti­zar que este pro­ce­so con­ti­núe, resul­tan­do pro­ba­ble­men­te en acu­sa­cio­nes con­tra una pro­por­ción sig­ni­fi­ca­ti­va de la cade­na israe­lí de man­do, inclu­yen­do al reelec­to Ben­ja­min Netanyahu.
Por últi­mo muchos israe­líes pue­den espe­rar per­ma­ne­cer pobres bajo las polí­ti­cas de libre mer­ca­do de Netanyahu.
Las con­se­cuen­cias para los palestinos 
En el cor­to pla­zo las cosas no pue­den cam­biar mucho para los pales­ti­nos. Con Netan­yahu reelec­to cual­quier con­ver­sa­ción israe­lí de com­pro­mi­so, si se arti­cu­la de algún modo, será reco­no­ci­da como pro­pa­gan­da vacía. Pode­mos espe­cu­lar que si el rival más fuer­te del Likud, la Unión Sio­nis­ta diri­gi­da por Isaac Her­zog y Tzi­pi Liv­ni, hubie­ra gana­do las últi­mas elec­cio­nes, ellos qui­zás habrían entur­bia­do las aguas para los pales­ti­nos, tal vez al vol­ver a abrir «nego­cia­cio­nes» con Mah­mud Abbas y la Auto­ri­dad Nacio­nal Pales­ti­na , pro­ba­ble­men­te hacien­do des­pués que este últi­mo pos­pon­ga las acu­sa­cio­nes pales­ti­nas por los crí­me­nes de gue­rra israe­líes en la CPI, para lue­go ten­tar al anciano Abbas con algu­na for­ma de ban­tus­ta­nes. Eso es lo mejor que los pales­ti­nos podrían espe­rar de cual­quier gobierno sio­nis­ta. Esta es la dura reali­dad por la cual muchos pales­ti­nos y sus par­ti­da­rios pre­fe­rían vol­ver a Netan­yahu: los pro­ble­mas de enton­ces al menos se man­tie­nen cris­ta­li­nos en lugar de empa­ña­dos por fal­sas esperanzas.
En el lado posi­ti­vo de la ecua­ción, la Lis­ta Ára­be Uni­da hizo muy buen papel en las recien­tes elec­cio­nes y obtu­vo 14 esca­ños. Esto hace que el blo­que de la coa­li­ción ára­be-israe­lí ocu­pe el ter­cer lugar en la Knes­set y por lo tan­to le aguar­de un poten­cial impor­tan­te como voz de la opo­si­ción. Los líde­res ára­bes israe­líes aho­ra exi­gi­rán asien­tos en las comi­sio­nes par­la­men­ta­rias. Es casi segu­ro que serán igno­ra­dos, o como mucho rele­ga­dos a luga­res sin impor­tan­cia. Esto sólo cau­sa­rá gran des­ilu­sión en muchos ára­bes israe­líes acer­ca de la polí­ti­ca en gene­ral y hará que bus­quen otras vías para expre­sar su des­con­ten­to de muchos años. Para el res­to del mun­do su pobre tra­ta­mien­to se hará más evi­den­te y la pro­cla­ma de Israel de su con­di­ción demo­crá­ti­ca será menos convincente.
Con­se­cuen­cias para los Esta­dos Unidos 
La tris­te ver­dad es que los actua­les diri­gen­tes de la corrien­te prin­ci­pal de la comu­ni­dad judía en EE.UU. han favo­re­ci­do y mucho el lide­raz­go del Likud en Israel. Algu­nos de estos líde­res judíos creen que el infle­xi­ble Likud es la mejor pro­tec­ción con­tra el «inevi­ta­ble» pró­xi­mo Holo­caus­to, mien­tras otros res­pal­dan a quien está en el car­go, ya que están ideo­ló­gi­ca­men­te obse­sio­na­dos con Israel al que toman como su cau­sa pri­mi­ge­nia. Por lo tan­to todos ellos están, sin duda, con­ten­tos con el regre­so de Netan­yahu al poder. Este es tam­bién el caso de los cris­tia­nos sio­nis­tas de EE.UU. que están moti­va­dos por ilu­sio­nes reli­gio­sas acer­ca de lo que se nece­si­ta para lle­var a cabo la segun­da veni­da de su dios pre­fe­ri­do. Es un error con­si­de­rar estas acti­tu­des como algo gene­ra­cio­nal. Ambos casos esta­rán con noso­tros duran­te mucho tiem­po. Para todas estas per­so­nas la reelec­ción de Netan­yahu quie­re decir lque as cosas están como siempre.
Las con­se­cuen­cias de la vic­to­ria de Netan­yahu para los judíos libe­ra­les de Amé­ri­ca y sus orga­ni­za­cio­nes ‑J Street, la rama ame­ri­ca­na de Paz Aho­ra, y simi­la­res- son real­men­te pro­ble­má­ti­cas. A pesar de todo, si son capa­ces de afe­rrar­se a sus orga­ni­za­cio­nes, podrían pre­sio­nar. Por otra par­te muchos judíos libe­ra­les sólo podrían renun­ciar y que­dar­se en silen­cio lo que es, por supues­to, desea­do por los sio­nis­tas de la línea dura. Pero tam­bién es pro­ba­ble que las orga­ni­za­cio­nes sio­nis­tas libe­ra­les pier­dan miem­bros a favor de orga­ni­za­cio­nes más rele­van­tes y abier­tas como Jewish Voi­ces For Pea­ce. Ese sería un movi­mien­to en direc­ción más pro­gre­si­va y realista.
Lue­go están los fun­cio­na­rios del Par­ti­do Repu­bli­cano. Su nivel de como­di­dad con Bibi y los adep­tos del Likud es una cues­tión de esti­lo y carác­ter. Tome un hom­bre como John Boeh­ner, pre­si­den­te repu­bli­cano de la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes, y enfrén­te­lo en tér­mi­nos de per­so­na­li­dad y de éti­ca a Ben­ja­min Netan­yahu. Lo que tie­nes es un ajus­te com­pa­ti­ble: dos polí­ti­cos total­men­te caren­tes de prin­ci­pios que pue­den, de hecho, amal­ga­mar­se real­men­te entre sí.
El pre­si­den­te Oba­ma, y​sin duda muchos otros demó­cra­tas, habrían pre­fe­ri­do la des­apa­ri­ción y sus­ti­tu­ción polí­ti­ca de Netan­yahu por una coa­li­ción Her­zog-Liv­ni. Oba­ma quie­re sio­nis­tas dis­pues­tos, al menos, a ubi­car­se con una facha­da de fle­xi­bi­li­dad. Estos son el tipo de gen­te con los que se sen­ti­ría cómo­do tra­ba­jan­do y a quie­nes ayu­da­ría a pre­sio­nar a los pales­ti­nos aco­rra­lar­los para que acep­ten un esta­do ban­tus­tán. Esto no lo va a con­se­guir aho­ra de mane­ra que esta­mos todos a sal­vo la far­sa de nue­vas «con­ver­sa­cio­nes de paz».
Por últi­mo, está la obse­sión de Netan­yahu con la cues­tión de Irán y las nego­cia­cio­nes de Esta­dos Uni­dos con ese país. Bibi, sin duda, se sien­te enva­len­to­na­do por su vic­to­ria elec­to­ral y una vez que for­me su coa­li­ción y con­so­li­de el poder la Casa Blan­ca pue­de espe­rar que reanu­de sus for­mas per­sis­ten­tes y nega­ti­vas de pre­sio­nar sobre este tema. Una vez que el acuer­do con Irán tome for­ma (y creo que va a ser), se pue­de anti­ci­par la colu­sión de Netan­yahu con los repu­bli­ca­nos para soca­var y si pue­den, en últi­ma ins­tan­cia, sabo­tear una nota­ble con­tri­bu­ción del pre­si­den­te Oba­ma para un mun­do más pací­fi­co y estable.
Con­clu­sión
Soca­var la paz, pro­mo­ver la opre­sión, con­so­li­dar la pobre­za, fomen­tar el racis­mo, jugar con el mie­do de la gen­te e inter­fe­rir en los asun­tos inter­nos de otros paí­ses, nada de esto pue­de ser bueno para el res­to de noso­tros. Cla­ra­men­te Ben­ja­min Netan­yahu es una mala noti­cia para el mun­do en gene­ral. Es aná­lo­go en el mun­do polí­ti­co al calen­ta­mien­to glo­bal: cuan­to más acti­vo se haga más tóxi­co se vol­ve­rá para el medio ambiente.
A lar­go pla­zo los pales­ti­nos pue­den ser los úni­cos que se bene­fi­cien de las elec­cio­nes de mar­zo 2015 en Israel. La aho­ra garan­ti­za­da con­ti­nui­dad de la alie­na­ción de Israel de una bue­na par­te del mun­do occi­den­tal tra­ba­ja­rá para su bene­fi­cio en el tiem­po. Netan­yahu des­es­ti­ma esta posi­bi­li­dad como algo irre­le­van­te, por­que es cier­to que el poder israe­lí gana al final. Pero enton­ces hay dife­ren­tes tipos de poder: sólo hay que pre­gun­tar a los hom­bres que en Sudá­fri­ca algu­na vez tra­ba­ja­ron para el régi­men de una socie­dad sólo para blancos.
Por otra par­te los gran­des per­de­do­res son los judíos. El hecho de que el com­por­ta­mien­to de Netan­yahu y sus alia­dos fue­se apo­ya­do en repe­ti­das oca­sio­nes por un núme­ro sig­ni­fi­ca­ti­vo de judíos de den­tro y fue­ra de Israel con­fir­ma que, a excep­ción del Holo­caus­to, el sio­nis­mo es la peor cosa que suce­de a los judíos y al judaís­mo en la era moder­na. Se ha ata­do un pue­blo y una reli­gión a una ideo­lo­gía polí­ti­ca racis­ta que es una varian­te de la prác­ti­ca cri­mi­nal del apartheid.
Tenien­do en cuen­ta ese tipo de cul­tu­ra lo peor emer­ge y, por supues­to, es lo que está pasan­do en Israel.
Law­ren­ce David­son es pro­fe­sor de his­to­ria en la Uni­ver­si­dad de West Ches­ter, Pensilvania. 

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