Ucra­nia: cre­ce la semi­lla de la revo­lu­ción

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Resu­men Latinoamericano/​Pablo Gan­dol­fo*, 17 de mar­zo de 2015 - El con­flic­to más can­den­te del mun­do alum­bró una cria­tu­ra ines­pe­ra­da. Lo que comen­zó como una dispu­ta pura­men­te geo­po­lí­ti­ca des­ató, en el este del país, un pro­ce­so polí­ti­co y social que mar­ca el ini­cio de la recons­ti­tu­ción de fuer­zas revo­lu­cio­na­rias en terri­to­rio de la anti­gua Unión Sovié­ti­ca. Un pun­to de par­ti­da ger­mi­nal, que dura­rá muchos años, pero que en la Novo­ros­sia tie­ne su pri­me­ra expre­sión.

Para no per­der la pers­pec­ti­va en un con­flic­to que lle­va muchos capí­tu­los impor­tan­tes con vuel­cos radi­ca­les, con­vie­ne repa­sar la tota­li­dad de su desa­rro­llo.

1- El ini­cio ocu­rre ante la nega­ti­va del pre­si­den­te ucra­niano Vik­tor Yanu­ko­vich a ingre­sar a la Unión Euro­pea (UE). Este giro tenía inmen­sas con­se­cuen­cias geo­po­lí­ti­cas a favor de Rusia. Según la doc­tri­na de uno de los prin­ci­pa­les geo­es­tra­te­gas esta­dou­ni­den­ses, Zbig­niew Brze­zins­ki, Ucra­nia es el país cla­ve para defi­nir la suer­te de Rusia. Eso nos ense­ña que nin­gún esfuer­zo será esca­ti­ma­do para evi­tar un des­en­la­ce favo­ra­ble al Krem­lin.

2- La res­pues­ta lle­gó median­te un gol­pe de Esta­do enca­be­za­do por Esta­dos Uni­dos (EEUU) y secun­da­do por la UE. El arma uti­li­za­da fue­ron gru­pos de ultra­de­re­cha que asu­mie­ron el papel de van­guar­dia para des­atar movi­li­za­cio­nes que cul­mi­na­rían con la caí­da del gobierno. El des­con­ten­to social pro­vo­có que sec­to­res de la pobla­ción se suma­ran a las pro­tes­tas.

3- Des­de una pers­pec­ti­va revo­lu­cio­na­ria no había moti­vos para derra­mar lágri­mas por el gobierno que caía. Sin embar­go, des­de una pers­pec­ti­va geo­po­lí­ti­ca era una derro­ta para quie­nes sos­tie­nen posi­cio­nes anti­im­pe­ria­lis­tas en cual­quier lugar del mun­do. ¿Por qué? En Rusia y en Chi­na no hay en cur­so pro­ce­sos polí­ti­cos de libe­ra­ción social. A pesar de ello, en esta eta­pa sus derro­tas en la are­na inter­na­cio­nal reper­cu­ten nega­ti­va­men­te en todos los paí­ses del mun­do, y muy espe­cial­men­te para aque­llos en los que sí hay pro­ce­sos revo­lu­cio­na­rios en cur­so. Rusia y Chi­na son los que están dispu­tan­do y mar­can­do lími­tes al pre­do­mi­nio del blo­que que fue hege­mó­ni­co (y ya no): la tría­da EEUU, UE, Japón, y su bra­zo mili­tar la OTAN. Dicho de otro modo: están enfren­tan­do a los gen­dar­mes del mun­do, a los encar­ga­dos de derro­tar todo pro­ce­so de libe­ra­ción social en cual­quier pun­to de la tie­rra. Vene­zue­la, Cuba, Ecua­dor, Boli­via, Irán, el este de Ucra­nia y segu­ra­men­te en un futu­ro Gre­cia, encuen­tran en aque­llas dos poten­cias un apo­yo impres­cin­di­ble para enfren­tar las embes­ti­das nor­te­ame­ri­ca­nas. Damas­co luci­ría des­trui­da si Rusia no hubie­ra esta­cio­na­do sus buques en la cos­ta. No es poca cosa.

4- El pustch fue segui­do por la res­pues­ta rusa. Median­te la incor­po­ra­ción de Cri­mea a su terri­to­rio, el Krem­lin logró neu­tra­li­zar par­te del gol­pe que le ases­ta­ban. Con la veña de sus habi­tan­tes, Rusia recu­pe­ró la zona geo­es­tra­té­gi­ca­men­te más impor­tan­te de Ucra­nia.

5- Has­ta ese momen­to se tra­tó bási­ca­men­te de un con­flic­to geo­po­lí­ti­co entre poten­cias que uti­li­za­ban al inte­rior de Ucra­nia acto­res afi­nes para con­se­guir sus obje­ti­vos. Des­de aquí se abren dos cami­nos: con­ti­núa la dispu­ta entre poten­cias, pero en el este de Ucra­nia una fuer­za comien­za a deli­near una pers­pec­ti­va pro­pia que inclu­ye la libe­ra­ción social.

La Geo­po­lí­ti­ca

6- Des­de la incor­po­ra­ción de Cri­mea, EEUU ‑con deci­sión- y la UE ‑envuel­ta en contradicciones‑, comen­za­ron una ofen­si­va en toda la línea con­tra Rusia. Ucra­nia fue un cata­li­za­dor para una polí­ti­ca que el Depar­ta­men­to de Esta­do debía eje­cu­tar en cual­quier caso, ya sea a tra­vés de Ucra­nia o bien con otra excu­sa.

¿Por qué? Por­que Rusia es, muy por enci­ma de los demás, el prin­ci­pal pun­to de apo­yo de Chi­na para dispu­tar­le a EEUU el rol pre­pon­de­ran­te (ya no hege­mó­ni­co) en el mun­do. Rusia tie­ne ese sta­tus por tres moti­vos:

-Su desa­rro­llo en mate­ria de tec­no­lo­gía mili­tar y su arse­nal nuclear.

-Sus reser­vas de petró­leo y prin­ci­pal­men­te de gas.

-Su ubi­ca­ción geo­grá­fi­ca: es el corre­dor para conec­tar Chi­na con Euro­pa (la nue­va ruta de la seda). Ade­más cubre su reta­guar­dia en caso de con­flic­to en el Pací­fi­co y ante un cie­rre de la vía marí­ti­ma pue­de garan­ti­zar abas­te­ci­mien­to por tie­rra.

7- Para Washing­ton este con­flic­to tie­ne otro cos­ta­do posi­ti­vo: ten­sio­na la rela­ción Rusia-UE, alian­za que es impres­cin­di­ble evi­tar. Des­de la ópti­ca de la Unión Euro­pea, ir a un con­flic­to con Rusia solo sir­ve para debi­li­tar su pro­pia posi­ción. Pero, con­tra­dic­to­ria­men­te, una bue­na par­te de su esta­blish­ment se encuen­tra coop­ta­do por EEUU. Esas dos fuer­zas en sen­ti­dos opues­tos expli­can las idas, vuel­tas, inde­ci­sio­nes y con­tra­dic­cio­nes en la polí­ti­ca de la UE hacia el con­flic­to.

8- Solo cuan­do avi­zo­ró que Washing­ton ama­sa­ba un hori­zon­te suma­men­te oscu­ro, la UE se sepa­ró con deci­sión de la línea impul­sa­da por el Depar­ta­men­to de Esta­do y empren­dió nego­cia­cio­nes de paz de las que ¡fue exclui­do EEUU! El 14 de febre­ro Ucra­nia, Rusia, Bie­lo­rru­sia, Ale­ma­nia y Fran­cia fir­ma­ron un acuer­do de paz.

9- ¿Qué pro­vo­có el giro de la Unión Euro­pea para des­ac­ti­var este con­flic­to? Washing­ton inten­cio­nal­men­te azu­za­ba el fue­go para pro­vo­car una esca­la­da mili­tar y un con­flic­to mayor “a metros” de la UE. Un con­flic­to que al mis­mo tiem­po debi­li­ta­ría a su socio-com­pe­ti­dor de Bru­se­las; a su archi­ene­mi­go y prio­ri­dad tác­ti­ca, Rusia; y, con­se­cuen­te­men­te, a Chi­na, su com­pe­ti­dor estra­té­gi­co. Por eso, el pre­si­den­te de Fran­cia Fran­co­is Hollan­de y la can­ci­ller ale­ma­na Ange­la Mer­kel, vola­ron de urgen­cia a Mos­cú en via­jes que no esta­ban pro­gra­ma­dos y sin tele­fo­near a John Kerry. Pocos días des­pués se fir­ma­ba la paz.

10- De los acuer­dos fir­ma­dos, éste es el más exi­to­so ya que se cum­plió en la mayor par­te del fren­te y solo fue vio­la­do en algu­nas loca­li­da­des. Sin embar­go, poco antes de cerrar este artícu­lo, una bom­ba esta­lló en una movi­li­za­ción pro occi­den­tal. Es evi­den­te que quién que­dó afue­ra de la mesa don­de se nego­ció la paz es serio can­di­da­to a ser ins­ti­ga­dor de la con­ti­nui­dad de la gue­rra… y los aten­ta­dos de fal­sa ban­de­ra son la espe­cia­li­dad de la casa.

La Revo­lu­ción

11- Final­men­te abor­da­mos el ángu­lo más des­co­no­ci­do e ines­pe­ra­do, y el más impor­tan­te des­de el pun­to de vis­ta de la libe­ra­ción social. La devas­ta­ción que sufrie­ron los paí­ses de la URSS y los del pac­to de Var­so­via, des­de la caí­da del blo­que del este, más tar­de o más tem­prano debía dar pie a la recons­ti­tu­ción de fuer­zas revo­lu­cio­na­rias en aque­lla par­te del mun­do. Esto, que es una pro­yec­ción evi­den­te des­de los pri­me­ros noven­ta has­ta la actua­li­dad, aún no había teni­do nin­gu­na expre­sión rele­van­te en un cuar­to de siglo. Pues bien, en el este de Ucra­nia, en las Repú­bli­cas Popu­la­res de Donestk y Lugansk comen­zó ese pro­ce­so.

Es un dato lla­ma­ti­vo que la revo­lu­ción cre­ció no don­de lo ima­gi­na­ba cier­ta izquier­da (en Pla­za Mai­dán, en movi­li­za­cio­nes fas­cis­tas y pro mer­ca­do), sino en la resis­ten­cia a esa revo­lu­ción deli­ra­da que era fas­cis­mo en los hechos. Esa des­orien­ta­ción per­fec­ta expli­ca otra cosa: por qué en medio de una feno­me­nal cri­sis estruc­tu­ral del capi­ta­lis­mo, las orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias que cre­cen son aún muy pocas.

El triun­fo y la con­so­li­da­ción de las Repú­bli­cas Popu­la­res de Donestk y Lugansk, mar­can una doble vic­to­ria. En tér­mi­nos geo­po­lí­ti­cos for­ta­le­cien­do el blo­que con­tra hege­mó­ni­co y en tér­mi­nos polí­ti­cos favo­re­cien­do una pers­pec­ti­va revo­lu­cio­na­ria

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