Por qué el ascen­so del fas­cis­mo es de nue­vo el tema- John Pilger

El recien­te 70 ani­ver­sa­rio de la libe­ra­ción de Ausch­witz fue un recor­da­to­rio del gran cri­men del fas­cis­mo, cuya ico­no­gra­fía nazi está incrus­ta­da en nues­tra con­cien­cia. El fas­cis­mo se con­ser­va como his­to­ria, como el par­pa­deo en imá­ge­nes de cami­sas negras des­fi­lan­do a paso de gan­so, su cri­mi­na­li­dad terri­ble y cla­ra. Sin embar­go, en las mis­mas socie­da­des libe­ra­les, cuyas éli­tes toman deci­sio­nes béli­cas, nos ins­tan a no olvi­dar nun­ca, el peli­gro ace­le­ra­do de una espe­cie moder­na del fas­cis­mo; esto es, su fascismo.

«Ini­ciar una gue­rra de agre­sión…», dije­ron los jue­ces del Tri­bu­nal de Nurem­berg en 1946, «no es sólo un cri­men inter­na­cio­nal, es el cri­men inter­na­cio­nal supre­mo, que sólo difie­re de otros crí­me­nes de gue­rra en que con­tie­ne en sí el mal acu­mu­la­do en totalidad».

De no haber los nazis inva­di­do Euro­pa, Ausch­witz y el Holo­caus­to no hubie­ran suce­di­do. De no haber ini­cia­do los Esta­dos Uni­dos y sus saté­li­tes su gue­rra de agre­sión en Irak en 2003, casi un millón de per­so­nas esta­rían vivas hoy en día; y el Esta­do islá­mi­co, o ISIS, no nos habría some­ti­do a su sal­va­jis­mo. Ellos son la pro­ge­nie del fas­cis­mo moderno, des­te­ta­dos por las bom­bas, baños de san­gre y men­ti­ras que son el tea­tro surrea­lis­ta cono­ci­do como noticias.

Al igual que el fas­cis­mo de los años 1930 y 1940, gran­des men­ti­ras se entre­gan con la pre­ci­sión de un metró­no­mo: gra­cias a omni­pre­sen­tes, medios (de comu­ni­ca­ción) repe­ti­ti­vos y cen­su­ra­dos con viru­len­cia por omi­sión. Con­si­de­re la catás­tro­fe en Libia.

En 2011, la OTAN lan­zó 9700 «incur­sio­nes de ata­que» con­tra Libia, de los cua­les más de un ter­cio esta­ban diri­gi­das a obje­ti­vos civi­les. Se uti­li­za­ron oji­vas de ura­nio; las ciu­da­des de Misu­ra­ta y Sir­te fue­ron tapi­za­das con bom­bas. La Cruz Roja iden­ti­fi­có fosas comu­nes, y Uni­cef infor­mó que «la mayo­ría [de los niños ase­si­na­dos] esta­ban por deba­jo de los diez años».

El sodo­mi­zar públi­ca­men­te al pre­si­den­te libio Muam­mar Gad­da­fi con una bayo­ne­ta «rebel­de» fue reci­bi­do por la enton­ces Secre­ta­ria de Esta­do esta­dou­ni­den­se, Hillary Clin­ton, con las pala­bras: «Vini­mos, vimos, y él murió». Su ase­si­na­to, como la des­truc­ción de su país, se jus­ti­fi­có con una gran men­ti­ra ya fami­liar; que esta­ba pla­nean­do un «geno­ci­dio» con­tra su pro­pio pue­blo. «Sabía­mos que… si espe­rá­ba­mos un sólo día más», dijo el Pre­si­den­te Oba­ma, «Bengha­zi, una ciu­dad del tama­ño de Char­lot­te, podría sufrir una masa­cre que hubie­ra reso­na­do en toda la región y man­cha­do la con­cien­cia del mundo».

Esta fue la fabri­ca­ción de las mili­cias isla­mis­tas derro­ta­das por las fuer­zas guber­na­men­ta­les libias. Le dije­ron a Reuters que sería «un ver­da­de­ro baño de san­gre, una masa­cre como la que vimos en Ruan­da». Repor­ta­do el 14 de mar­zo de 2011, la men­ti­ra oca­sio­nó la pri­me­ra chis­pa para el infierno de la OTAN, des­cri­to por David Came­ron como una «inter­ven­ción humanitaria».

Secre­ta­men­te apro­vi­sio­na­dos y entre­na­dos por el SAS de Gran Bre­ta­ña, muchos de los «rebel­des» se con­ver­ti­ría al ISIS, cuya ofer­ta de vídeo más recien­te mues­tra la deca­pi­ta­ción de 21 tra­ba­ja­do­res cris­tia­nos cop­tos cap­tu­ra­dos en Sir­te, la ciu­dad des­trui­da en su nom­bre por los bom­bar­de­ros de la OTAN.

Para Oba­ma, David Came­ron y el pre­si­den­te fran­cés, Nico­las Sar­kozy, el ver­da­de­ro cri­men de Gada­fi era la inde­pen­den­cia eco­nó­mi­ca de Libia y su decla­ra­da inten­ción de dejar de ven­der las mayo­res reser­vas de petró­leo de Áfri­ca en dóla­res esta­dou­ni­den­ses. El petro­dó­lar es un pilar del poder impe­rial esta­dou­ni­den­se. Gad­da­fi audaz­men­te pla­nea­ba sus­cri­bir una mone­da afri­ca­na común res­pal­da­da por oro, esta­ble­cer un ban­co para toda Áfri­ca y pro­mo­ver la unión eco­nó­mi­ca entre los paí­ses pobres con recur­sos pre­cia­dos. Sea o no que esto pasa­ra, la idea mis­ma era into­le­ra­ble para los EE.UU., mien­tras se pre­pa­ra­ba para «entrar» en Áfri­ca y sobor­nar a los gobier­nos afri­ca­nos «aso­cia­dos» con militares.

Tras el ata­que de la OTAN al ampa­ro de una reso­lu­ción del Con­se­jo de Segu­ri­dad, «Oba­ma, escri­bió Gari­kai Chen­gu, con­fis­có 30 billo­nes de dóla­res del Ban­co Cen­tral de Libia, que Gada­fi había des­ti­na­do para la crea­ción de un Ban­co Cen­tral Afri­cano y el oro de res­pal­da­do de la mone­da afri­ca­na dinar».

La «gue­rra huma­ni­ta­ria» con­tra Libia se basó en un mode­lo cer­cano a los cora­zo­nes libe­ra­les occi­den­ta­les, espe­cial­men­te en los medios de comu­ni­ca­ción. En 1999, Bill Clin­ton y Tony Blair envia­ron la OTAN a bom­bar­dear Ser­bia, por­que, min­tie­ron, los ser­bios esta­ban come­tien­do «geno­ci­dio» con­tra la etnia alba­ne­sa en la pro­vin­cia sece­sio­nis­ta de Koso­vo. David Schef­fer, emba­ja­dor en misión espe­cial para crí­me­nes de gue­rra [sic], afir­mó que como «225.000 hom­bres de etnia alba­ne­sa de eda­des com­pren­di­das entre 14 y 59» podrían haber sido ase­si­na­dos. Tan­to Clin­ton y Blair evo­ca­ron el Holo­caus­to y «el espí­ri­tu de la Segun­da Gue­rra Mun­dial». Alia­dos heroi­cos de Occi­den­te eran el Ejér­ci­to de Libe­ra­ción de Koso­vo (ELK), cuyos ante­ce­den­tes pena­les fue­ron deja­dos de lado. El minis­tro de Exte­rio­res bri­tá­ni­co, Robin Cook, les dijo que lo lla­ma­ran a cual­quier hora a su telé­fono móvil.

Con el bom­bar­deo de la OTAN, y gran par­te de la infra­es­truc­tu­ra de Ser­bia en rui­nas, jun­to con las escue­las, los hos­pi­ta­les, monas­te­rios y la esta­ción de tele­vi­sión nacio­nal, los equi­pos foren­ses inter­na­cio­na­les des­cen­die­ron sobre Koso­vo para exhu­mar evi­den­cia del «holo­caus­to». El FBI no encon­tró una sola fosa común y se fue a casa. El equi­po foren­se espa­ñol hizo lo mis­mo, su líder aira­da­men­te denun­ció «una pirue­ta semán­ti­ca de las máqui­nas de pro­pa­gan­da de gue­rra». Un año más tar­de, un tri­bu­nal de las Nacio­nes Uni­das sobre Yugos­la­via anun­ció el recuen­to final de los muer­tos en Koso­vo: 2788. Esto inclu­yó com­ba­tien­tes de ambos ban­dos y ser­bios y gita­nos ase­si­na­dos por el ELK. No hubo geno­ci­dio. El «holo­caus­to» era una men­ti­ra. El ata­que de la OTAN había sido fraudulento.

Detrás de la men­ti­ra, había un pro­pó­si­to serio. Yugos­la­via era una fede­ra­ción úni­ca inde­pen­dien­te, mul­ti-étni­ca que se había des­ta­ca­do como un puen­te polí­ti­co y eco­nó­mi­co en la Gue­rra Fría. La mayor par­te de sus uti­li­da­des y mayo­res fábri­cas era de pro­pie­dad públi­ca. Esto no era acep­ta­ble para la Comu­ni­dad Euro­pea en expan­sión, sobre todo para la recién uni­da Ale­ma­nia, que había comen­za­do a mane­jar el este y cap­tu­rar su «mer­ca­do natu­ral» en las pro­vin­cias yugos­la­vas de Croa­cia y Eslo­ve­nia. En el momen­to en que los euro­peos se reu­nie­ron en Maas­tricht en 1991 para pro­po­ner sus pla­nes para la desas­tro­sa zona euro, había sido logra­do un acuer­do secre­to; Ale­ma­nia reco­no­ce­ría a Croa­cia. Yugos­la­via esta­ba condenada.

En Washing­ton, los EE.UU. vie­ron que la esfor­za­da eco­no­mía yugos­la­va esta­ba recha­zan­do prés­ta­mos del Ban­co Mun­dial. La OTAN, enton­ces una reli­quia de la Gue­rra Fría casi extin­ta, se rein­ven­tó como eje­cu­tor impe­rial. En una con­fe­ren­cia de 1999 sobre Koso­vo «por la paz» en Ram­boui­llet, en Fran­cia, los ser­bios fue­ron some­ti­dos a tác­ti­cas arte­ras del eje­cu­tor. El acuer­do de Ram­boui­llet inclu­yó un Ane­xo B secre­to, que la dele­ga­ción de Esta­dos Uni­dos inser­tó el últi­mo día. Esto exi­gió la ocu­pa­ción mili­tar de la tota­li­dad de Yugos­la­via ‑un país con recuer­dos amar­gos de la ocu­pa­ción nazi- y la pues­ta en prác­ti­ca de una «eco­no­mía de libre mer­ca­do» y la pri­va­ti­za­ción de todos los acti­vos del gobierno. Nin­gún esta­do sobe­rano podría fir­mar esto. El cas­ti­go siguió rápi­da­men­te; bom­bas de la OTAN caye­ron en un país inde­fen­so. Fue el pre­cur­sor de las catás­tro­fes en Afga­nis­tán e Irak, Siria, Libia, y Ucrania.

Des­de 1945, más de un ter­cio de los miem­bros de las Nacio­nes Uni­das ‑69 paí­ses- han sufri­do algu­nos o todos los siguien­tes abu­sos a manos del fas­cis­mo moderno de Amé­ri­ca. Ellos han sido inva­di­dos, sus gobier­nos derro­ca­dos, sus movi­mien­tos popu­la­res repri­mi­dos, sus elec­cio­nes sub­ver­ti­das, sus pue­blos bom­bar­dea­dos y sus eco­no­mías des­po­ja­das de toda pro­tec­ción, sus socie­da­des some­ti­das a un ase­dio para­li­zan­te cono­ci­do como «san­cio­nes». El his­to­ria­dor bri­tá­ni­co Mark Cur­tis esti­ma que el núme­ro de muer­tos es de millo­nes. En todos los casos, una gran men­ti­ra fue desplegada.

«Esta noche, por pri­me­ra vez des­de el 911, nues­tra misión de com­ba­te en Afga­nis­tán ha ter­mi­na­do». Estas fue­ron las pala­bras de aper­tu­ra en 2015 de Oba­ma en la Unión. De hecho, unos 10 000 sol­da­dos y 20 000 con­tra­ta­dos mili­ta­res (mer­ce­na­rios) per­ma­ne­cen en Afga­nis­tán en una misión inde­fi­ni­da. «La gue­rra más lar­ga en la his­to­ria de Esta­dos Uni­dos está lle­gan­do a una con­clu­sión res­pon­sa­ble», dijo Oba­ma. De hecho, más civi­les murie­ron en Afga­nis­tán en 2014 que en cual­quier año des­de que la ONU tomó regis­tros. La mayo­ría han sido ase­si­na­dos ‑civi­les y mili­ta­res- en la épo­ca de Oba­ma como presidente.

La tra­ge­dia de Afga­nis­tán riva­li­za con el cri­men épi­co en Indo­chi­na. En su ala­ba­do y amplia­men­te cita­do libro «El Gran Table­ro de Aje­drez: Pri­ma­cía Ame­ri­ca­na y su impe­ra­ti­vos geo­es­tra­té­gi­cos», Zbig­niew Brze­zins­ki, el padrino de la polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos des­de Afga­nis­tán has­ta la actua­li­dad, escri­be que si Esta­dos Uni­dos han de con­tro­lar Eura­sia y domi­nar el mun­do, no pue­de sos­te­ner una demo­cra­cia popu­lar, ya que «la bús­que­da del poder no es un obje­ti­vo que des­pier­te la pasión popu­lar… La demo­cra­cia es enemi­ga de la movi­li­za­ción impe­rial». Está en lo cier­to. Como Wiki­Leaks y Edward Snow­den han reve­la­do, un esta­do de vigi­lan­cia y poli­cía­co está usur­pan­do la demo­cra­cia. En 1976, Brze­zins­ki, enton­ces Con­se­je­ro de Segu­ri­dad Nacio­nal del pre­si­den­te Car­ter, demos­tró su pun­to de ases­tar un gol­pe mor­tal a la pri­me­ra y úni­ca demo­cra­cia de Afga­nis­tán. ¿Quién cono­ce esta his­to­ria vital?

En la déca­da de 1960, una revo­lu­ción popu­lar barrió Afga­nis­tán, el país más pobre en la tie­rra, even­tual­men­te derro­có los ves­ti­gios del régi­men aris­to­crá­ti­co en 1978. El Par­ti­do Demo­crá­ti­co Popu­lar de Afga­nis­tán (PDPA) for­mó un gobierno y anun­ció un pro­gra­ma de refor­mas que incluía la abo­li­ción del feu­da­lis­mo, la liber­tad de todas las reli­gio­nes, dere­chos igua­li­ta­rios para las muje­res y jus­ti­cia social para las mino­rías étni­cas. Más de 13 000 pre­sos polí­ti­cos fue­ron libe­ra­dos y los archi­vos de la poli­cía que­ma­dos públicamente.

El nue­vo gobierno intro­du­jo la aten­ción médi­ca gra­tui­ta para los más pobres; la ser­vi­dum­bre se abo­lió, se puso en mar­cha un pro­gra­ma de alfa­be­ti­za­ción masi­va. Para las muje­res, las ganan­cias eran des­co­no­ci­das. A fines de 1980, la mitad de los estu­dian­tes uni­ver­si­ta­rios eran muje­res, y las muje­res repre­sen­ta­ban casi la mitad de los médi­cos de Afga­nis­tán, una ter­ce­ra par­te de los fun­cio­na­rios públi­cos y la mayo­ría de los docen­tes. «Todas las niñas», recor­dó Sai­ra Noo­ra­ni, una mujer ciru­ja­na, «podría ir a la escue­la secun­da­ria y a la uni­ver­si­dad. Podría­mos ir a don­de que­ría­mos y usar la ropa que nos gus­ta­ba. Solía­mos ir a los cafés y al cine a ver la últi­ma pelí­cu­la de la India en un vier­nes y escu­char la músi­ca más actual. Todo empe­zó a ir mal cuan­do los muyahi­di­nes comen­za­ron a ganar. Solían matar a maes­tros y que­mar escue­las. Está­ba­mos ate­rro­ri­za­dos. Fue iró­ni­co y tris­te pen­sar que estas fue­ron las per­so­nas que Occi­den­te apoyó».

El gobierno del PDPA esta­ba res­pal­da­do por la Unión Sovié­ti­ca, a pesar de que, como más tar­de admi­tió el ex secre­ta­rio de Esta­do Cyrus Van­ce, «no había evi­den­cia de cual­quier com­pli­ci­dad sovié­ti­ca [en la revo­lu­ción]». Alar­ma­do por la cre­cien­te con­fian­za de los movi­mien­tos de libe­ra­ción en todo el mun­do, Brze­zins­ki deci­dió que si lo de Afga­nis­tán fue para tener éxi­to en el mar­co del PDPA, su inde­pen­den­cia y el pro­gre­so se ofre­cen como «la ame­na­za de un ejem­plo prometedor».

El 3 de julio de 1979, la Casa Blan­ca auto­ri­zó secre­ta­men­te apo­yo a los gru­pos tri­ba­les «fun­da­men­ta­lis­tas» cono­ci­dos como los muyahi­di­nes, un pro­gra­ma que cre­ció a más de 500 millo­nes de dóla­res US al año en armas esta­dou­ni­den­ses y otro tipo de asis­ten­cia. El obje­ti­vo era el derro­ca­mien­to del pri­mer gobierno secu­lar, refor­mis­ta de Afga­nis­tán. En agos­to de 1979, la emba­ja­da de Esta­dos Uni­dos en Kabul infor­mó que «los intere­ses más gran­des de los Esta­dos Uni­dos… serían ser­vi­dos por la des­apa­ri­ción de [el gobierno LOPD], a pesar de cual­quier con­tra­tiem­po que esto podría sig­ni­fi­car para las futu­ras refor­mas socia­les y eco­nó­mi­cas en Afga­nis­tán». Las cur­si­vas son mías.

Los muyahi­di­nes fue­ron los ante­pa­sa­dos de al-Qae­da y el Esta­do islá­mi­co. Inclu­ye­ron Gul­bud­din Hek­mat­yar, que reci­bió dece­nas de millo­nes de dóla­res en efec­ti­vo de la CIA. La espe­cia­li­dad de Hek­mat­yar fue el trá­fi­co de opio y arro­jar áci­do en los ros­tros de las muje­res que se nega­ban a lle­var el velo. Invi­ta­do a Lon­dres, fue ala­ba­do por la pri­me­ra minis­tra That­cher como un «lucha­dor por la libertad».

Tales faná­ti­cos podrían haber per­ma­ne­ci­do en su mun­do tri­bal si Brze­zins­ki no hubie­ra lan­za­do un movi­mien­to inter­na­cio­nal para pro­mo­ver el fun­da­men­ta­lis­mo islá­mi­co en Asia Cen­tral y así soca­var la libe­ra­ción polí­ti­ca secu­lar y «des­es­ta­bi­li­zar» a la Unión Sovié­ti­ca, su crea­ción, como escri­bió en su auto­bio­gra­fía, «unos pocos agi­ta­ron a los musul­ma­nes». Su gran plan coin­ci­dió con las ambi­cio­nes del dic­ta­dor paquis­ta­ní, el gene­ral Zia ul-Haq, de domi­nar la región. En 1986, la CIA y la agen­cia de inte­li­gen­cia de Pakis­tán, el ISI, comen­za­ron a reclu­tar per­so­nas de todo el mun­do y unir­se a la yihad afga­na. El mul­ti­mi­llo­na­rio sau­dí Osa­ma bin Laden era uno de ellos. Los ope­ra­do­res que even­tual­men­te se uni­rían a los tali­ba­nes y al-Qae­da, fue­ron reclu­ta­dos en una uni­ver­si­dad islá­mi­ca en Brooklyn, Nue­va York, y se les dio entre­na­mien­to para­mi­li­tar en un cam­pa­men­to de la CIA en Vir­gi­nia. Esto se lla­mó «Ope­ra­ción Ciclón». Su éxi­to se cele­bró en 1996, cuan­do el últi­mo pre­si­den­te PDPA de Afga­nis­tán, Moham­med Naji­bu­llah que había ido antes a la Asam­blea Gene­ral de la ONU para pedir ayu­da ‑fue col­ga­do de un farol por los talibanes.

El «retro­ce­so» de la Ope­ra­ción Ciclón y sus «pocos que albo­ro­ta­ron a los musul­ma­nes» fue el 11 de sep­tiem­bre de 2001. Ope­ra­ción Ciclón se con­vir­tió en la «Gue­rra al terror», en el que innu­me­ra­bles hom­bres, muje­res y niños per­de­rían sus vidas en todo el mun­do musul­mán, des­de Afga­nis­tán a Irak, Yemen, Soma­lia y Siria. El men­sa­je del eje­cu­tor era y sigue sien­do: «Tú estás con noso­tros o con­tra nosotros».

El hilo común en el fas­cis­mo, el pasa­do y el pre­sen­te, es el ase­si­na­to en masa. La inva­sión esta­dou­ni­den­se de Viet­nam tuvo sus «zonas libre de fue­go», «con­teo de cuer­pos» y «daños cola­te­ra­les». En la pro­vin­cia de Quang Ngai, don­de infor­mé de muchos miles de civi­les («gooks») que fue­ron ase­si­na­dos por los EE.UU.; sin embar­go, sólo la masa­cre de My Lai, es recor­da­da. En Laos y Cam­bo­ya, el mayor bom­bar­deo aéreo en la his­to­ria pro­du­jo una épo­ca de terror mar­ca­do hoy por el espec­tácu­lo de crá­te­res de bom­bas uni­das que, des­de el aire, pare­cen colla­res mons­truo­sos. El bom­bar­deo dio a Cam­bo­ya su pro­pio ISIS, lide­ra­do por Pol Pot.

Hoy en día, la más gran­de cam­pa­ña indi­vi­dual del mun­do de terror exi­ge la eje­cu­ción de fami­lias ente­ras, invi­ta­dos a las bodas, los asis­ten­tes a los fune­ra­les. Estos son víc­ti­mas de Oba­ma. Según el New York Times, Oba­ma hace su selec­ción a par­tir de una «lis­ta de muer­te» de la CIA que se le pre­sen­ta todos los mar­tes en la Sala de Situa­ción de la Casa Blan­ca. Deci­de enton­ces, sin una piz­ca de jus­ti­fi­ca­ción legal, quién vivi­rá y quién mori­rá. Su arma eje­cu­to­ra es el misil Hell­fi­re (fue­go infer­nal) tras­por­ta­do por un avión no tri­pu­la­do cono­ci­do como «dro­ne»; estos asan a sus víc­ti­mas y ador­nan la zona con sus res­tos. Cada «éxi­to» está regis­tra­do en una pan­ta­lla de la con­so­la leja­na como un «BugS­plat».

«Para esca­lo­nar gan­sos», escri­bió el his­to­ria­dor Nor­man Pollock, «sus­ti­tuir la mili­ta­ri­za­ción apa­ren­te­men­te más ino­cua de la cul­tu­ra total. Y para el líder gran­di­lo­cuen­te, tene­mos el refor­ma­dor, ale­gre­men­te tra­ba­jan­do pla­ni­fi­can­do y eje­cu­tan­do ase­si­na­tos, son­rien­do todo el tiempo».

Unien­do el fas­cis­mo vie­jo y lo nue­vo está el cul­to a la supe­rio­ri­dad. «Creo en el excep­cio­na­lis­mo ame­ri­cano con cada fibra de mi ser», dijo Oba­ma, evo­can­do las decla­ra­cio­nes de feti­chis­mo nacio­nal de la déca­da de 1930. Como el his­to­ria­dor Alfred W. McCoy ha seña­la­do, fue el devo­to de Hitler, Carl Sch­mitt, quien dijo: «El sobe­rano es el que deci­de la excep­ción». Esto resu­me el ame­ri­ca­nis­mo, la ideo­lo­gía domi­nan­te en el mun­do. Que per­ma­nez­ca sin ser reco­no­ci­da como una ideo­lo­gía depre­da­do­ra es el logro de un lava­do de cere­bro igual­men­te reco­no­ci­do. Insi­dio­sa, no decla­ra­da, pre­sen­ta­da inge­nio­sa­men­te como la ilu­mi­na­ción en la mar­cha, su vani­dad insi­núa cul­tu­ra occi­den­tal. Cre­cí en una die­ta cine­ma­to­grá­fi­ca de la glo­ria ame­ri­ca­na, casi toda ella una dis­tor­sión. No tenía ni idea de que era el Ejér­ci­to Rojo que había des­trui­do la mayor par­te de la maqui­na­ria de gue­rra nazi, a un cos­to de más 13 millo­nes de sol­da­dos. Por el con­tra­rio, las pér­di­das esta­dou­ni­den­ses, inclu­yen­do en el Pací­fi­co, fue­ron 400 000. Holly­wood invir­tió esto.

La dife­ren­cia aho­ra es que se invi­ta a los espec­ta­do­res en las salas a expri­mir sus manos en la «tra­ge­dia» de los psi­có­pa­tas esta­dou­ni­den­ses que tie­nen que matar a per­so­nas en luga­res dis­tan­tes – al igual que el pro­pio Pre­si­den­te los mata. La for­ma de rea­li­za­ción de la vio­len­cia de Holly­wood, el actor y direc­tor Clint East­wood, fue nomi­na­do a un Oscar este año por su pelí­cu­la, «Ame­ri­can Sni­per», que es sobre un ase­sino con licen­cia y chi­fla­do. El New York Times lo des­cri­bió como un «cua­dro patrió­ti­co, pro-fami­lia, que rom­pió todos los récords de asis­ten­cia en sus días de estreno».

No hay pelí­cu­las heroi­cas acer­ca del abra­zo de los Esta­dos Uni­dos con el fas­cis­mo. Duran­te la Segun­da Gue­rra Mun­dial, Esta­dos Uni­dos (y Gran Bre­ta­ña) fue­ron a la gue­rra con­tra los grie­gos que habían lucha­do heroi­ca­men­te con­tra el nazis­mo y se resis­tían al avan­ce del fas­cis­mo grie­go. En 1967, la CIA ayu­dó a lle­var al poder a una jun­ta mili­tar fas­cis­ta en Ate­nas ‑como lo hizo en Bra­sil y la mayor par­te de Amé­ri­ca Lati­na. A ale­ma­nes y euro­peos del este que habían actua­do en con­ni­ven­cia con la agre­sión nazi y los crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad se les dio refu­gio en los EE.UU.; muchos fue­ron mima­dos y sus talen­tos recom­pen­sa­dos. Wernher von Braun fue el «padre», tan­to de la V‑2 bom­ba terror nazi y el pro­gra­ma espa­cial de Esta­dos Unidos.

En la déca­da de 1990, tan­to algu­nas ex repú­bli­cas sovié­ti­cas, Euro­pa del Este y los Bal­ca­nes se con­vir­tie­ron en pues­tos mili­ta­res de la OTAN, a here­de­ros de un movi­mien­to nazi en Ucra­nia se les dio su opor­tu­ni­dad. Res­pon­sa­ble de la muer­te de miles de judíos, pola­cos y rusos duran­te la inva­sión nazi de la Unión Sovié­ti­ca, el fas­cis­mo ucra­niano fue reha­bi­li­ta­do y su «nue­va ola» acla­ma­da por el eje­cu­tor como «nacio­na­lis­tas».

Esto lle­gó a su apo­geo en 2014, cuan­do el gobierno de Oba­ma gas­tó 5 billo­nes de dóla­res en un gol­pe de Esta­do con­tra el gobierno elec­to. Las tro­pas de cho­que eran neo­na­zis cono­ci­dos como el Sec­tor Dere­cho y Svo­bo­da. Sus líde­res inclu­yen a Oleh Tyahny­bok, quien ha pedi­do una pur­ga de la «mafia judía de Mos­cú» y «otra esco­ria», como son los gays, las femi­nis­tas y los de la izquier­da política.

Estos fas­cis­tas están aho­ra inte­gra­dos en el gobierno gol­pis­ta de Kiev. El pri­mer vice­pre­si­den­te del Par­la­men­to de Ucra­nia, Andriy Paru­biy, líder del par­ti­do de gobierno, es cofun­da­dor de Svo­bo­da. El 14 de febre­ro, Paru­biy anun­ció que esta­ba volan­do a Washing­ton a con­se­guir «que EE.UU. nos dé armas moder­nas de alta pre­ci­sión». Si tie­ne éxi­to, será vis­to como un acto de gue­rra por par­te de Rusia.

Nin­gún líder occi­den­tal ha habla­do sobre el resur­gi­mien­to del fas­cis­mo en el cora­zón de Euro­pa ‑con la excep­ción de Vla­di­mir Putin, cuyo pue­blo per­dió 22 millo­nes por una inva­sión nazi que lle­gó a tra­vés de la fron­te­ra de Ucra­nia. En la recien­te Con­fe­ren­cia de Segu­ri­dad de Munich, la Sub­se­cre­ta­ria de Oba­ma de Esta­do de Asun­tos Euro­peos y de Eura­sia, Vic­to­ria Nuland, des­po­tri­có sobre los líde­res euro­peos por opo­ner­se al arma­men­to esta­dou­ni­den­se del régi­men de Kiev. Se refi­rió a la minis­tra de Defen­sa ale­ma­na como «el minis­tro del derro­tis­mo». Fue Nuland que pla­neó el gol­pe de Esta­do en Kiev. La espo­sa de Robert D. Kagan, una lumi­na­ria líder «neo­con» y co-fun­da­dor del Pro­yec­to de extre­ma dere­cha para un Nue­vo Siglo Ame­ri­cano, fue ase­so­ra de polí­ti­ca exte­rior de Dick Cheney.

El gol­pe de Nuland no se ajus­tó al plan. A la OTAN se le impi­dió apo­de­rar­se de la his­tó­ri­ca y legí­ti­ma base naval rusa, de aguas cáli­das en Cri­mea. La pobla­ción mayo­ri­ta­ria­men­te rusa de Cri­mea – ane­xa­da ile­gal­men­te a Ucra­nia por Niki­ta Krus­chev en 1954 ‑votó abru­ma­do­ra­men­te vol­ver a Rusia, como lo habían hecho en la déca­da de 1990. El refe­rén­dum fue volun­ta­rio, popu­lar y obser­va­do a nivel inter­na­cio­nal. No hubo invasión.

Al mis­mo tiem­po, el régi­men de Kiev se con­vir­tió en la pobla­ción de etnia rusa en el este con fero­ci­dad por la lim­pie­za étni­ca. Imple­men­ta­ron las mili­cias neo­na­zis a la mane­ra de las Waf­fen-SS, bom­bar­dea­ron y pusie­ron ase­dio a las ciu­da­des y pue­blos. Uti­li­za­ron una ham­bru­na masi­va como arma, cor­tan­do la elec­tri­ci­dad, con­ge­lan­do las cuen­tas ban­ca­rias, dete­nien­do la segu­ri­dad social y las pen­sio­nes. Más de un millón de refu­gia­dos huye­ron a tra­vés de la fron­te­ra con Rusia. En los medios de comu­ni­ca­ción occi­den­ta­les, se con­vir­tie­ron en una pobla­ción esca­pan­do de «la vio­len­cia» cau­sa­da por la «inva­sión rusa». El coman­dan­te de la OTAN, el gene­ral Breed­lo­ve ‑cuyo nom­bre y accio­nes podrían haber sido ins­pi­ra­dos por Stan­ley Kubrick en Dr. Stran­ge­lo­ve- anun­ció que 40 000 sol­da­dos rusos se esta­ban «con­cen­tran­do». En la evi­den­cia foren­se sate­li­tal, no pudo mos­trar ninguno.

Estas per­so­nas de habla rusa y bilin­gües de Ucra­nia ‑un ter­cio de la pobla­ción- han bus­ca­do duran­te mucho tiem­po una fede­ra­ción que refle­je la diver­si­dad étni­ca del país y sea a la vez autó­no­ma e inde­pen­dien­te de Mos­cú. La mayo­ría no son «sepa­ra­tis­tas», sino ciu­da­da­nos que quie­ren vivir con segu­ri­dad en su patria y se opo­nen a la toma de poder en Kiev. Su rebe­lión y el esta­ble­ci­mien­to de «esta­dos» autó­no­mos son una reac­ción a los ata­ques de Kiev sobre ellos. Poco de esto se ha expli­ca­do al públi­co occidental.

El 2 de mayo de 2014, en Odes­sa, 41 rusos étni­cos fue­ron que­ma­dos vivos en la sede sin­di­cal con la poli­cía sin hacer nada. El líder del Sec­tor Dere­cho Dmy­tro Yarosh elo­gió la masa­cre como «otro día bri­llan­te de nues­tra his­to­ria nacio­nal». En los medios de comu­ni­ca­ción esta­dou­ni­den­ses y bri­tá­ni­cos, esto fue repor­ta­do como una «tra­ge­dia tur­bia» resul­tan­te de «enfren­ta­mien­tos» entre «nacio­na­lis­tas» (neo-nazis) y «sepa­ra­tis­tas» (gen­te reco­gien­do fir­mas para un refe­rén­dum sobre una Ucra­nia federal).

The New York Times ente­rró la his­to­ria, des­pués de haber­la des­pe­di­do como avi­sos de pro­pa­gan­da rusos sobre las polí­ti­cas fas­cis­tas y anti­se­mi­tas de los nue­vos clien­tes de Washing­ton. The Wall Street Jour­nal con­de­nó las víc­ti­mas -«Las muer­tes en Ucra­nia por fue­go fue­ron pro­ba­ble­men­te des­ata­das por los rebel­des, dice el gobierno». Oba­ma feli­ci­tó a la Jun­ta por su «mode­ra­ción».

Si Putin pue­de ser pro­vo­ca­do para que vinie­ra en su ayu­da, su papel de «paria» pre­or­de­na­do en Occi­den­te jus­ti­fi­ca­ría la men­ti­ra de que Rusia está inva­dien­do Ucra­nia. El 29 de enero, el máxi­mo coman­dan­te mili­tar de Ucra­nia, el gene­ral Vik­tor Muzhem­ko, casi sin dar­se cuen­ta des­es­ti­mó la teo­ría mis­ma de los Esta­dos Uni­dos y las san­cio­nes de la UE sobre Rusia cuan­do dijo enfá­ti­ca­men­te en una con­fe­ren­cia de pren­sa: «El ejér­ci­to ucra­niano no está luchan­do con las uni­da­des regu­la­res del Ejér­ci­to ruso ». Había «ciu­da­da­nos» que eran miem­bros de «gru­pos arma­dos ile­ga­les», pero no hubo inva­sión rusa. Esto no fue noti­cia. Vadym Prys­tai­ko, vice­mi­nis­tro de Rela­cio­nes Exte­rio­res de Kiev, ha lla­ma­do a la «gue­rra a gran esca­la» con Rusia con armas nucleares.

El 21 de febre­ro, el sena­dor esta­dou­ni­den­se James Inho­fe, repu­bli­cano de Oklaho­ma, pre­sen­tó un pro­yec­to de ley que auto­ri­za­ría armas ame­ri­ca­nas para el régi­men de Kiev. En su pre­sen­ta­ción al Sena­do, Inho­fe uti­li­za foto­gra­fías que ale­ga­ba eran de las tro­pas rusas que cru­za­ban Ucra­nia, que duran­te mucho tiem­po han sido expues­tas como fal­sas. Era una remi­nis­cen­cia de fotos fal­sas de Ronald Reagan de una ins­ta­la­ción sovié­ti­ca en Nica­ra­gua, y prue­bas fal­sas de Colin Powell ante la ONU de armas de des­truc­ción masi­va en Irak.

La inten­si­dad de la cam­pa­ña de des­pres­ti­gio en con­tra de Rusia y la repre­sen­ta­ción de su pre­si­den­te como un villano de pan­to­mi­ma es dife­ren­te a todo lo que he cono­ci­do como repor­te­ro. Robert Parry, uno de los perio­dis­tas de inves­ti­ga­ción más des­ta­ca­dos de Esta­dos Uni­dos, que reve­ló el escán­da­lo Irán-Con­tra, escri­bió recien­te­men­te: «Nin­gún gobierno euro­peo, des­de la Ale­ma­nia de Adolf Hitler, ha teni­do a bien enviar tro­pas de asal­to nazis para hacer la gue­rra en una pobla­ción nacio­nal, pero el régi­men de Kiev lo hizo y lo ha hecho a sabien­das. Sin embar­go, a tra­vés de medios de comu­ni­ca­ción /​espec­tro polí­ti­co de Occi­den­te, ha habi­do un esfuer­zo estu­dia­do de encu­brir esta reali­dad has­ta el pun­to de igno­rar los hechos que han sido bien esta­ble­ci­dos… Si usted se pre­gun­ta cómo el mun­do podría tro­pe­zar en la ter­ce­ra gue­rra mun­dial ‑tan­to como lo hizo en la gue­rra mun­dial hace un siglo- todo lo que nece­si­ta hacer es mirar la locu­ra sobre Ucra­nia que ha demos­tra­do ser impermea­ble a los hechos o la razón».

En 1946, dijo el fis­cal del Tri­bu­nal de Nurem­berg de los medios ale­ma­nes: «El uso que los cons­pi­ra­do­res nazis hicie­ron de la gue­rra psi­co­ló­gi­ca es bien cono­ci­do. Antes de cada gran agre­sión, con algu­nas pocas excep­cio­nes basa­das en la con­ve­nien­cia, ini­cia­ron una cam­pa­ña de pren­sa cal­cu­la­da para debi­li­tar a sus víc­ti­mas y pre­pa­rar al pue­blo ale­mán psi­co­ló­gi­ca­men­te para el ata­que… En el sis­te­ma de pro­pa­gan­da de Hitler el esta­do en que esta­ba la pren­sa dia­ria y la radio eran las armas más impor­tan­tes ». En The Guar­dian el 2 de febre­ro, Timothy Gar­ton-Ash lla­ma, en efec­to, a una gue­rra mun­dial. «Putin debe ser dete­ni­do», dijo el titu­lar. «Y a veces sólo las armas pue­den parar a las armas». Reco­no­ció que la ame­na­za de la gue­rra podría «nutrir una para­noia rusa de cer­co»; pero que esta­ba bien. El com­pro­bó el equi­po mili­tar nece­sa­rio para el tra­ba­jo y acon­se­jó a sus lec­to­res que «Esta­dos Uni­dos tie­ne el mejor kit».

En 2003, Gar­ton-Ash, pro­fe­sor de Oxford, repi­te la pro­pa­gan­da que lle­vó a la masa­cre en Irak. Sad­dam Hus­sein, escri­bió, «tie­ne, como [Colin] Powell ha docu­men­ta­do, alma­ce­na­do gran­des can­ti­da­des de armas quí­mi­cas y bio­ló­gi­cas, y ocul­ta lo que que­da de ellas. Él toda­vía está tra­tan­do de con­se­guir las armas nuclea­res». Ala­bó a Blair como «inter­ven­cio­nis­ta libe­ral cris­tiano glads­to­niano». En 2006, escri­bió: «Aho­ra nos enfren­ta­mos a la pró­xi­ma gran prue­ba de Occi­den­te des­pués de Irak: Irán».

Los esta­lli­dos ‑o como pre­fie­re Gar­ton-Ash, su «tor­tu­ra­da ambi­va­len­cia libe­ral»- no son las típi­cas de los de la éli­te libe­ral trans­atlán­ti­ca que han lle­ga­do a un acuer­do fáus­ti­co. El Blair cri­mi­nal de gue­rra es su líder per­di­do. The Guar­dian, en el que la pie­za de Gar­ton-Ash apa­re­ció, publi­có un anun­cio de pági­na com­ple­ta para un bom­bar­de­ro us Sigi­lo. En una ima­gen ame­na­za­do­ra del mons­truo Lockheed Mar­tin fue­ron las pala­bras: «El F‑35. Bueno para Gran Bre­ta­ña». Este «kit» usame­ri­cano cos­ta­rá a los con­tri­bu­yen­tes bri­tá­ni­cos 1,3 billo­nes de libras ester­li­nas, sus pre­de­ce­so­res modelo‑F han masa­cra­do por todo el mun­do. En sin­to­nía con su publi­cis­ta, un edi­to­rial de The Guar­dian ha exi­gi­do un aumen­to en el gas­to militar.

Una vez más, hay un pro­pó­si­to serio. Los gober­nan­tes del mun­do quie­ren Ucra­nia no sólo como una base de misi­les; quie­ren su eco­no­mía. El nue­vo minis­tro de Finan­zas de Kiev, Nata­li­we Jares­ko, es un ex alto fun­cio­na­rio del Depar­ta­men­to de Esta­do de Esta­dos Uni­dos a car­go de «inver­sión» en el extran­je­ro. Se le dio a toda pri­sa la ciu­da­da­nía ucra­nia­na. Quie­ren a Ucra­nia por su abun­dan­te gas; el hijo del vice­pre­si­den­te Joe Biden está en la jun­ta de la mayor com­pa­ñía de petró­leo, gas y frac­king de Ucra­nia. Los fabri­can­tes de semi­llas trans­gé­ni­cas, empre­sas como el infa­me Mon­san­to, quie­ren el rico sue­lo agrí­co­la de Ucrania.

Por enci­ma de todo, quie­ren al pode­ro­so vecino de Ucra­nia, Rusia. Quie­ren bal­ca­ni­zar o des­mem­brar Rusia y explo­tar la mayor fuen­te de gas natu­ral en la tie­rra. Como se derri­te el hie­lo del Árti­co, quie­ren el con­trol del Océano Árti­co y sus rique­zas ener­gé­ti­cas y la lar­ga fron­te­ra terres­tre árti­ca de Rusia. Su hom­bre en Mos­cú solía ser Boris Yel­tsin, un borra­cho, que entre­gó la eco­no­mía de su país a Occi­den­te. Su suce­sor, Putin, ha res­ta­ble­ci­do Rusia como nación sobe­ra­na; ese es su crimen.

La res­pon­sa­bi­li­dad del res­to de noso­tros es cla­ra. Es iden­ti­fi­car y expo­ner las men­ti­ras impru­den­tes de los beli­cis­tas y nun­ca en con­ni­ven­cia con ellos. Es vol­ver a des­per­tar a los gran­des movi­mien­tos popu­la­res que pro­vo­ca­ron fra­gi­li­dad a los esta­dos impe­ria­les moder­nos. Lo más impor­tan­te, es para evi­tar la con­quis­ta de noso­tros mis­mos: nues­tra men­te, nues­tra huma­ni­dad, nues­tro pro­pio res­pe­to. Si per­ma­ne­ce­mos en silen­cio, la vic­to­ria sobre noso­tros está ase­gu­ra­da, y un holo­caus­to hace señas.

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