Valo­ra­ción de Etxe­rat de su via­je a Euro­pa

Brusela

La dele­ga­ción de Etxe­rat des­pla­za­da has­ta Bru­se­las ha rea­li­za­do una valo­ra­ción muy posi­ti­va de estas jor­na­das. En sólo 48 horas, la dele­ga­ción ha par­ti­ci­pa­do en 30 reunio­nes. Es más, para aten­der a la agen­da se ha teni­do que divi­dir en tres gru­pos.

- La acti­tud de todos los euro­par­la­men­ta­rios ha sido muy posi­ti­va, en cla­ve de cons­truc­ción. Lo más des­ta­ca­ble han sido las ganas y la dis­po­si­ción al tra­ba­jo que han mos­tra­do. La sor­pre­sa ha sido nota­ble entre los euro­dipu­tados al ente­rar­se de que el esta­do espa­ñol y fran­cés apli­can toda­vía sis­te­má­ti­ca y pla­ni­fi­ca­da­men­te la polí­ti­ca de dis­per­sión. Por ello, en Euro­pa, hemos rei­vin­di­ca­do los Dere­chos Huma­nos; la Car­ta Uni­ver­sal. La rei­vin­di­ca­mos por­que en Eus­kal Herria lle­va­mos muchos, dema­sia­dos años, bajo leyes de excep­ción; bajo medi­das dise­ña­dos para obte­ner rédi­tos polí­ti­cos. Bajo una polí­ti­ca car­ce­la­ria que nos ha con­ver­ti­do –muy a nues­tro pesar- en víc­ti­mas de la dis­per­sión.

- Nues­tro obje­ti­vo era pre­ci­sa­men­te el de dar a cono­cer, hacer públi­ca nues­tra situa­ción. Y lo hemos con­se­gui­do. Por­que la dis­per­sión, y nues­tro sufri­mien­to no son, por des­gra­cia, una cues­tión del pasa­do. Están pre­sen­tes, gene­ran dolor, han gene­ra­do víc­ti­mas mor­ta­les y pue­den gene­rar­las en cual­quier momen­to cuan­do, fin de sema­na tras fin de sema­na 900 ciu­da­da­nos y ciu­da­da­nas vas­cas están obli­ga­dos a salir a las carre­te­ras para visi­tar a sus seres que­ri­dos. Por ello, y sien­do el esta­do espa­ñol y el fran­cés miem­bros de la Unión Euro­pea, y fir­man­tes de sus acuer­dos –que no res­pe­tan y que vul­ne­ran- hemos inter­pe­la­do en Euro­pa para que se tomen car­tas en el asun­to. En este sen­ti­do, Etxe­rat ha encon­tra­do el apo­yo que bus­ca­ba.

- Sin excu­sas, sin tram­pas dia­léc­ti­cas; sin des­viar la aten­ción: aca­be­mos con la dis­per­sión. Dejen­de gene­rar un dolor y sufri­mien­tos inne­ce­sa­rios. Lo que hay que solu­cio­nar es la vul­ne­ra­ción sis­te­má­ti­ca de los dere­chos huma­nos que supo­ne la dis­per­sión.

- Acer­ca del uso del tér­mino pre­so polí­ti­co; una fra­se.

«Habría que difern­ciar dos tipos de deli­cuen­tes: los polí­ti­cos y los lla­ma­dos comu­nes. Los pri­me­ros, nos gus­te o no reco­no­cer­lo, no serían deli­cuen­tes de no exis­tir el «pro­ble­ma polí­ti­co».

Jor­ge Trias Saug­nier. .El Pais. 2 de febre­ro de 2015.
«Odia el deli­to y com­pa­de­ce al deli­cuen­te». Ex Dipu­tado del Par­ti­do Popu­lar, Con­se­je­ro del ABC y colum­ni­ta duran­te 40 años, abo­ga­do y Con­se­je­ro del Minis­tro de Jus­ti­cia en 1977 y cola­bo­ra­dor de los Direc­to­res de Ins­ti­tu­cio­nes Peni­ten­cia­rias como Car­los Gar­cía Val­dés y Jesus Had­dad.

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