Al bor­de de un ata­que de ner­vios: El deba­te sobre el Esta­do del Régi­men de la Región Espa­ño­la- Izquier­da Castellana

El lla­ma­do deba­te sobre el Esta­do de la Nación ha pues­to de mani­fies­to un con­jun­to de cosas de interés:

Pri­me­ro: Que el Régi­men del 78 está más que toca­do, su des­cré­di­to ante la mayo­ría de la socie­dad ha hecho más que mella en éste. Actual­men­te su car­ca­sa y todo su entra­ma­do buro­crá­ti­co es uti­li­za­do por la dere­cha espa­ño­la y los pode­res fác­ti­cos a los que repre­sen­ta como un ins­tru­men­to pri­vi­le­gia­do para avan­zar en la invo­lu­ción social y en la repre­sión política.

Segun­do: Que el PP, el par­ti­do de Mariano Rajoy y su gobierno, tie­nen bas­tan­te cla­ro el pro­yec­to socio-polí­ti­co por el que tra­ba­jan, que es en lo fun­da­men­tal recu­pe­rar el mode­lo de la Espa­ña de los años seten­ta del pasa­do siglo, del tar­do-fran­quis­mo. Es decir acer­car­se lo más posi­ble al Régi­men que se hubie­ra arti­cu­la­do si Carre­ro Blan­co hubie­ra pilo­ta­do el pro­ce­so de Tran­si­ción tal como esta­ba pre­vis­to des­de su pues­to de Pre­si­den­te del Gobierno del Fran­quis­mo. Pla­nes que se vie­ron trun­ca­dos por el aten­ta­do que aca­bó con su vida.

No hay que enga­ñar­se, ese tipo de pro­yec­to socio-polí­ti­co tie­ne apo­yos muy sig­ni­fi­ca­ti­vos en la dere­cha espa­ño­la, tal como los tenía el pro­pio Régi­men fran­quis­ta. Por supues­to que no es la mayo­ría social, pero a gran­des ras­gos pode­mos con­si­de­rar que el 30% de la pobla­ción que vive en el Esta­do Espa­ñol, des­de lue­go con una dis­tri­bu­ción hete­ro­gé­nea por los dife­ren­tes terri­to­rios, se iden­ti­fi­ca en sus tér­mi­nos gene­ra­les con esos planteamientos.

Ese pro­yec­to polí­ti­co del PP, con el acuer­do más o menos resig­na­do de su base social, ha renun­cia­do abso­lu­ta­men­te a la sobe­ra­nía nacio­nal espa­ño­la y han acep­ta­do de buen gra­do su con­ver­sión en una “Región de la UE”, bajo la batu­ta de la Troi­ka en gene­ral y de Ale­ma­nia en par­ti­cu­lar. Lo que duran­te el III Reich se deno­mi­na­ba “un Pro­tec­to­ra­do”.

Ter­ce­ro: Las refle­xio­nes de Rajoy duran­te el deba­te sobre los lími­tes de la capa­ci­dad de deci­sión del Par­la­men­to Espa­ñol, con­di­cio­na­dos por la per­te­nen­cia de éste Esta­do a la UE, dichos sin el menor com­ple­jo, son todo un ejem­plo de ello. No es nada de extra­ñar que a Rajoy le resul­te incom­pren­si­ble la exi­gen­cia de la capa­ci­dad de deci­dir por par­te de Cata­lu­ña, Eus­kal Herria o cual­quier otro Pue­blo del Esta­do. Si los espa­ño­les han renun­cia­do a la suya para ser par­te de ese club de ricos, aun­que sea como miem­bros de segun­da cate­go­ría y subor­di­na­dos a Ale­ma­nia, no se va a tole­rar que nadie den­tro de la juris­dic­ción del Esta­do ven­ga a dar lec­cio­nes de patrio­tis­mo. Has­ta ahí se podría lle­gar. No hacen más que seguir la tra­di­ción de los Bor­bo­nes, al menos des­de Fer­nan­do VII.

Cuar­to: El deba­te sobre el Esta­do de la nación ha ser­vi­do tam­bién para dar expre­sión, a veces con for­mas extra­or­di­na­ria­men­te duras, a la lucha que hay hoy entre los dife­ren­tes agen­tes polí­ti­cos del Sis­te­ma para repar­tir­se el botín electoral-institucional.

El por­ta­voz del PSOE ‑que por cier­to, ha demos­tra­do domi­nar con sol­tu­ra los aspec­tos esce­no­grá­fi­cos del debate‑, tal como era espe­ra­ble, no ha plan­tea­do alter­na­ti­va glo­bal algu­na a la del gobierno de Rajoy, lle­van­do al terreno for­mal y ver­bal la con­fron­ta­ción, inexis­ten­te en cues­tio­nes esen­cia­les de mode­lo polí­ti­co, eco­nó­mi­co e ins­ti­tu­cio­nal. Eso sí, en ese plano, el ver­bal, se mane­jó con tal aspe­re­za que con­si­guió que una per­so­na habi­tual­men­te tran­qui­la, como es Rajoy, se salie­ra de sus casi­llas y se pusie­ra al bor­de de un ata­que de ner­vios. La lucha por el repar­to de la tar­ta a veces gene­ra más ten­sión que otras luchas más de fondo.

IU dio una ima­gen de biso­ñez y ausen­cia de pro­yec­to estra­té­gi­co, una opor­tu­ni­dad per­di­da para esa coa­li­ción de ofer­tar algo salu­da­ble a las cla­ses populares.

Es intere­san­te seña­lar tam­bién el gran enfa­do que pro­vo­có en el Pre­si­den­te del Gobierno espa­ñol la inter­ven­ción de la por­ta­voz de la UPyD. Inter­ven­ción que arti­cu­la­da des­de la pers­pec­ti­va de un sec­tor de la dere­cha espa­ño­la y espa­ño­lis­ta fue más ame­na y diná­mi­ca que la de Mariano, cues­tión que pare­ció moles­tar sobre­ma­ne­ra a éste.

El auto­ri­ta­ris­mo, a veces ocul­to, la pre­po­ten­cia y el ner­vio­sis­mo de Rajoy fue­ron muy evi­den­tes: cuan­do voceó al por­ta­voz del PSOE, “No vuel­va aquí a hacer o decir nada”, o al reco­men­dar­le al por­ta­voz de IU y a la de UPyD que para el pró­xi­mo deba­te, si que­rían hacer­lo bien, le pidie­ran con­se­jo a él. Cosas vere­des que non crederes. 

Quin­to: Sólo las inter­ven­cio­nes de los por­ta­vo­ces de la izquier­da de los Pue­blos, en esta oca­sión espe­cial­men­te el de Amaiur, tuvie­ron una línea de cohe­ren­cia en el diag­nós­ti­co y en las solu­cio­nes a la actual situación.

Las cosas, sin embar­go, van sobre rue­das para el blo­que domi­nan­te espa­ñol y sus intere­ses. Des­de lue­go hay que par­tir de ahí. La cosa sin embar­go va fran­ca­men­te mal para la mayo­ría de las cla­ses tra­ba­ja­do­ras y de los Pue­blos del Esta­do español.

Solo con un autén­ti­co pro­ce­so Des­ti­tu­yen­te del actual Régi­men que se base en las nece­si­da­des de los dos suje­tos que son ele­men­tos cla­ves para cual­quier cam­bio real en este Esta­do ‑los Pue­blos y las cla­ses tra­ba­ja­do­ras- podre­mos avan­zar en la cons­truc­ción de una socie­dad demo­crá­ti­ca y de jus­ti­cia social.

Por cier­to, no deja de ser curio­so el inte­rés de diver­sos medios de comu­ni­ca­ción en hacer pre­sen­tes en el Deba­te del Esta­do de la Nación, de algu­na mane­ra, a las dos nue­vas ofer­tas elec­to­ra­les que están impul­san­do, a pesar de su carác­ter extra­par­la­men­ta­rio en el momen­to actual. Se nota cómo cui­dan y ama­man­tan a sus nue­vos cachorros.

La movi­li­za­ción del 28F, la del 21M y la pre­pa­ra­ción de la Huel­ga Gene­ral de octu­bre supon­drán pasos muy impor­tan­tes ade­lan­te en el camino seña­la­do. Será nece­sa­rio avan­zar en la arti­cu­la­ción de aque­llas alian­zas polí­ti­cas y socia­les que per­mi­tan alcan­zar la corre­la­ción de fuer­zas para lle­var ade­lan­te ese pro­ce­so de rup­tu­ra demo­crá­ti­ca que alum­bre un futu­ro de liber­tad y de bien­es­tar social para la gen­te y para los Pueblos.

Izquier­da Castellana

Cas­ti­lla a 26 de febre­ro de 2015

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