Entre­vis­ta en Cuba de Resu­men Lati­no­ame­ri­cano al Coman­dan­te de las FARC-EP, Iván Már­quez: “Que nadie ten­ga dudas: nues­tro pro­pó­si­to es el socialismo”

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por Car­los Azná­rez (des­de La Haba­na, Cuba),Resumen Lati­no­ame­ri­cano, 25 febre­ro 2015.- Resu­men Lati­no­ame­ri­cano dia­lo­gó, a fines de febre­ro, en La Haba­na con el Coman­dan­te de las FARC-EP, Iván Már­quez, quien a su vez pre­si­de la Dele­ga­ción gue­rri­lle­ra en la Mesa de Nego­cia­cio­nes con el gobierno colombiano.

El jefe insur­gen­te dio un amplio pano­ra­ma sobre el momen­to por el que pasan las con­ver­sa­cio­nes de paz e insis­tió en la nece­si­dad de avan­zar hacia una Asam­blea Nacio­nal Constituyente.

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-A más de un año y medio de haber comen­za­do las nego­cia­cio­nes de paz, cuál es su balan­ce sobre cuán­to se ha avan­za­do y cuán­to fal­ta de con­cre­tar en la estra­te­gia que uste­des se plan­tea­ron en este ámbito?

-Creo que hemos avan­za­do de mane­ra sufi­cien­te. Ya tene­mos en nues­tro poder las par­tes, tres acuer­dos par­cia­les: uno, sobre tie­rras, otro sobre par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca, y un tema muy com­ple­jo refe­ri­do al uso de dro­gas ilí­ci­tas. Sobre todo esto han que­da­do para un abor­da­je pos­te­rior, 28 sal­ve­da­des, todas ellas de mucha importancia.

-Nos pue­de dar un ejem­plo de estos temas pendientes?

-Está el pro­ble­ma del lati­fun­dio, que el gobierno colom­biano no ha que­ri­do tocar, por­que según su argu­men­ta­ción, pien­sa que una medi­da de esta natu­ra­le­za podría des­per­tar de nue­vo los demo­nios del para­mi­li­ta­ris­mo. Y tam­bién una resis­ten­cia del gobierno a acep­tar una pro­pues­ta nues­tra de poner­le un lími­te a la extran­je­ri­za­ción de la tie­rra. Otro aspec­to nodal es el que tie­ne que ver con la explo­ta­ción mine­ro-ener­gé­ti­ca y su impac­to socio-ambiental.

Por nues­tra par­te hace­mos todo lo posi­ble para que estas sal­ve­da­des sin resol­ver no sean arro­ja­das al incen­dio del olvi­do como pare­ce pre­ten­der el gobierno. Entre los pun­tos polí­ti­cos pen­dien­tes, está la expan­sión de la demo­cra­cia para la paz. En ese sen­ti­do, insis­ti­mos en que es nece­sa­rio que el Esta­do deje defi­ni­ti­va­men­te atrás la Doc­tri­na de la Segu­ri­dad Nacio­nal, la con­cep­ción del enemi­go interno y resuel­va de una vez por todas el fenó­meno del para­mi­li­ta­ris­mo. Que nadie en Colom­bia sea per­se­gui­do por sus ideas, y mucho menos ase­si­na­do. Estos son temas fun­da­men­ta­les para dar pasos hacia la Colom­bia del futu­ro. Ade­más es nece­sa­rio ade­lan­tar refor­mas estruc­tu­ra­les como la polí­ti­ca del sis­te­ma elec­to­ral y una que recla­ma todo el país: la refor­ma del sis­te­ma judi­cial, corrup­to, total­men­te depen­dien­te. Noso­tros pen­sa­mos que todo esto es posi­ble a tra­vés de una Constituyente.

-Es total­men­te cier­to que los avan­ces que usted deta­lla se han pro­du­ci­do, pero tam­bién es ver­dad que en el terri­to­rio colom­biano no se tras­la­da gran par­te de lo que en la Mesa se acuer­da. ¿Cuál es la opi­nión de las FARC-EP fren­te a esta realidad?

-Lo vemos como una gran incohe­ren­cia entre la retó­ri­ca del gobierno y lo que ocu­rre en la reali­dad. Para sumar un poco en torno a las difi­cul­ta­des, el gobierno está para­le­la­men­te legis­lan­do para rever­sar cosas que ya han sido apro­ba­das en la Mesa.

-Por ejem­plo?

-Hay un pro­yec­to de ley sobre bal­díos, que en lugar de pro­te­ger a los cam­pe­si­nos sin tie­rra bus­ca pro­te­ger al capi­tal finan­cie­ro. A la vez, esta­mos pre­sen­tan­do una pro­tes­ta enér­gi­ca en la Mesa, por­que cómo es posi­ble que se siga ase­si­nan­do a defen­so­res de los dere­chos huma­nos, o que se siga revic­ti­mi­zan­do a las víc­ti­mas. Ha ocu­rri­do que muchas ce estas per­so­nas que lle­ga­ron a La Haba­na para plan­tear­nos que debe­mos hacer todo lo posi­ble por ase­gu­rar la paz, lue­go, al vol­ver a Colom­bia han sido repri­mi­das, per­se­gui­das, ame­na­za­das. Por eso insis­ti­mos en pedir cohe­ren­cia y serie­dad al gobierno, por­que cuan­do se está hablan­do de paz, estos hechos no se pue­den justificar.

-Recien­te­men­te el gobierno nor­te­ame­ri­cano con­fir­mó que uno de sus hom­bres, Ber­nard Aron­son, actua­rá como su repre­sen­tan­te en el pro­ce­so de paz en Colom­bia. ¿Qué opi­nan de esta incorporación?

-Lo vemos satis­fac­to­ria­men­te por­que como ya es sabi­do, los Esta­dos Uni­dos tie­nen un peso muy fuer­te en lo polí­ti­co, en lo social, lo eco­nó­mi­co y lo mili­tar de la reali­dad colom­bia­na. Ellos tie­nen una par­ti­ci­pa­ción muy gran­de en el finan­cia­mien­to de la gue­rra, en el sumi­nis­tro de equi­pos béli­cos y tec­no­lo­gía de pun­ta a las Fuer­zas Arma­das oficiales.

A noso­tros nos pare­ce bien que los EEUU se apar­ten un poco de esta situa­ción que los ha colo­ca­do en impul­so­res de la gue­rra y la dis­cor­dia, y que más bien pon­gan toda su esfuer­zo en ayu­dar­nos a los colom­bia­nos a encon­trar la reconciliación.

-Sobre el tema del alto el fue­go: ¿cuá­les son a su enten­der las razo­nes por la que el pre­si­den­te Juan Manuel San­tos no cede a la pro­pues­ta hecha por las FARC de ins­ta­lar un cese del fue­go bilateral?

-Fran­ca­men­te no es enten­di­ble ese argu­men­to de que una tre­gua sería apro­ve­cha­da polí­ti­ca y mili­tar­men­te por la gue­rri­lla para for­ta­le­cer­se. No tie­ne nin­gún asi­de­ro. Ade­más, el cese el fue­go, por aho­ra uni­la­te­ral, cum­pli­do por noso­tros, tie­ne un sen­ti­do huma­ni­ta­rio. Pen­sa­mos que mien­tras esta­mos dia­lo­gan­do no tie­ne sen­ti­do seguir dis­pa­rán­do­nos, matán­do­nos, y que es nece­sa­rio gene­rar un ambien­te pro­pi­cio para las con­ver­sa­cio­nes. Lamen­ta­ble­men­te no hemos encon­tra­do una res­pues­ta simi­lar por par­te del señor Pre­si­den­te. Deci­mos que aquí el gobierno se está com­por­tan­do de una mane­ra equi­vo­ca­da y que debie­ra hacer pre­va­le­cer el prin­ci­pio de favo­ra­bi­li­dad hacia la pobla­ción civil, que sig­ni­fi­que una sus­pen­sión de las accio­nes mili­ta­res. Y has­ta deci­mos que con esta acti­tud están vio­lan­do los Pro­to­co­los de Gine­bra en su más amplia exten­sión, por­que de lo que se tra­ta es de evi­tar nue­vas victimizaciones.

De todas mane­ras, creo que San­tos está entran­do en razo­nes ya que le ha dado ins­truc­cio­nes a sus gene­ra­les y ofi­cia­les que van a hacer par­te de la sub­co­mi­sión téc­ni­ca que se ocu­pa­rá del asun­to del cese del fue­go, que bus­quen la mane­ra de lle­gar rápi­da­men­te a ese objetivo.

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-Según uste­des, ¿el Pre­si­den­te San­tos tie­ne total con­trol sobre las fuer­zas mili­ta­res ofi­cia­les, o hay dife­ren­cias en ese terreno?

-Hay que reco­no­cer que en gene­ral se obser­va subor­di­na­ción de las FFAA hacia el Pre­si­den­te, pero al mis­mo tiem­po una fuer­te influen­cia nega­ti­va por par­te de la dere­cha extre­ma que lide­ra Álva­ro Uri­be Vélez. Nos ima­gi­na­mos que ese asun­to debe­ría estar resolviéndose.

-¿Cuál es su ver­sión de lo ocu­rri­do con el gene­ral Alza­te, que fue­ra rete­ni­do y lue­go libe­ra­do por las FARC?

-Lo que el gene­ral Alza­te es lo que real­men­te ocu­rrió. Noso­tros cree­mos en su pala­bra, no es que estu­vie­ra rea­li­za­do cosas “non sanc­tas” en el río Atra­to. Hay un gru­po de nue­vos ofi­cia­les que quie­ren actuar un poco más favo­re­cien­do a las comu­ni­da­des con accio­nes cívi­co-mili­ta­res para tra­tar de recu­pe­rar la con­fian­za per­di­da. Es lógi­co que la pobla­ción des­con­fía, como el mis­mo Alza­te reco­no­ció, y por ello se invo­lu­cran en este tipo de accio­nes socia­les en una región tan olvi­da­da como es el Cho­có, que no tie­ne ener­gía, ni ser­vi­cio de agua ni de alcan­ta­ri­lla­do, y mucho menos carreteras.

En una de esas sali­das que hizo de Quib­dó, de su fuer­te mili­tar, es posi­ble que el gene­ral haya des­cui­da­do un poco su segu­ri­dad y lle­gó a un sitio don­de esta­ban las FARC. Como él es el jefe de una fuer­za de tareas que se ha dedi­ca­do a per­se­guir y bom­bar­dear a la gue­rri­lla, enton­ces fue que se lo retu­vo y tuvo que mar­char en con­di­ción de prisionero.

-Por ser quien era y el car­go que osten­ta­ba Alza­te, la gue­rri­lla no dudó en nin­gún momen­to en nego­ciar su libe­ra­ción, por ejem­plo a cam­bio de pre­sos políticos?

-El gobierno se movió rápi­da­men­te para abo­gar por él, y recu­rrió a los paí­ses garan­tes del pro­ce­so (Cuba y Norue­ga). Des­de lue­go noso­tros esta­mos en una total dis­po­si­ción a gene­rar con­di­cio­nes favo­ra­bles al pro­ce­so, y por eso toma­mos la deci­sión de libe­rar a este gene­ral, hacién­do­le notar al gobierno que hay una situa­ción bas­tan­te repro­cha­ble al inte­rior de las cár­ce­les colom­bia­nas con los pre­sos polí­ti­cos y los pri­sio­ne­ros de gue­rra. Se los man­tie­ne en con­di­cio­nes infra­hu­ma­nas de haci­na­mien­to y vio­la­ción de sus dere­chos, y noso­tros qui­sié­ra­mos que esos casos se visibilizaran.

-¿Hubo algu­na res­pues­ta a esos requerimientos?

– Al gobierno se le ha meti­do en la cabe­za la fic­ción de que no exis­ten pre­sos polí­ti­cos en Colom­bia, pero las cár­ce­les están lle­nas de diri­gen­tes popu­la­res acu­sa­dos, la mayo­ría de ellos, de terro­ris­mo. En Colom­bia pare­ce que no hubie­ra otra acu­sa­ción dis­tin­ta para poder debi­li­tar el empu­je y la fuer­za del movi­mien­to social y político.

-Vol­vien­do al Pre­si­den­te San­tos, él ha dicho reite­ra­da­men­te que es nece­sa­rio apu­rar las nego­cia­cio­nes de paz. ¿Cuá­les son los tiem­pos de las FARC para ese cometido?

-Efec­ti­va­men­te se le nota un poco apu­ra­do, pero no se pue­de decir que el pro­ce­so no avan­za por nues­tro queha­cer. Hemos colo­ca­do sobre la Mesa toda una cons­te­la­ción de pro­pues­tas sobre los temas agra­rio, dro­gas, par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca y víc­ti­mas. Estas son pro­pues­tas míni­mas y están con­ce­bi­das para lograr la apro­xi­ma­ción de las par­tes, pero al gobierno le pare­cen revo­lu­cio­na­rias y radi­ca­les. Sin embar­go, muchas de ellas son man­da­tos cons­ti­tu­cio­na­les y es un deber del gobierno apli­car­las. Noso­tros que­re­mos que esta situa­ción cam­bie y no se obs­tru­ya la posi­bi­li­dad de redac­tar acuerdos.

-Hay otro tema álgi­do que es el de la Jus­ti­cia, que en voz del gobierno se refie­re a que la gue­rri­lla “pague por los hechos delic­ti­vos come­ti­dos”. O la anda­na­da de epí­te­tos des­car­ga­da por el uri­bis­mo que los acu­sa de crí­me­nes de lesa humanidad.

-El gobierno no debe con­fun­dir el pro­ce­so de paz en La Haba­na con un pro­ce­so jurí­di­co. Al con­flic­to colom­biano hay que bus­car­le solu­cio­nes polí­ti­cas. Noso­tros des­co­no­ce­mos el mar­co jurí­di­co y la jus­ti­cia tran­si­cio­nal que el gobierno ha tra­ta­do de sacar ade­lan­te ante las Cor­tes y ante el mis­mo Con­gre­so de la Repú­bli­ca. De esta mane­ra se está vio­lan­do el acuer­do gene­ral de La Haba­na, que ha colo­ca­do a las dos par­tes en un mis­mo plano de igual­dad, por lo tan­to embar­car­se en aven­tu­ras de sacar ade­lan­te un mar­co jurí­di­co no con­ve­ni­do no tie­ne posi­bi­li­da­des de super­vi­ven­cia. El gobierno lo que hace es sem­brar male­za jurí­di­ca para con­cluir en que los coman­dan­tes gue­rri­lle­ros ter­mi­nen tras las rejas. Noso­tros deci­mos que no hemos veni­do a La Haba­na para que nos pon­gan pre­sos. Sí hemos veni­do a bus­car solu­cio­nes polí­ti­cas, diplo­má­ti­cas, al con­flic­to colom­biano. Aho­ra nos dicen que es impo­si­ble eva­dir el super poder de la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal, pero esa Cor­te no cono­ce la his­to­ria del con­flic­to colom­biano, ni siquie­ra sabe lo que somos los lati­no­ame­ri­ca­nos. Por eso es que noso­tros esta­mos invo­can­do una doc­tri­na que se lla­ma el “Mar­gen nacio­nal de inter­pre­ta­ción” que pre­vé esto que estoy diciendo.

-El gobierno insis­te en que los res­pon­sa­bles de situa­cio­nes vio­len­tas debe­rán res­pon­der por sus hechos.

-Cla­ro, noso­tros sabe­mos que hay res­pon­sa­bles pero de allí hacer creer a la opi­nión públi­ca que la gue­rri­lla es la máxi­ma res­pon­sa­ble, es des­co­no­cer que esta­mos hacien­do uso de un dere­cho uni­ver­sal al alza­mien­to arma­do con­tra regí­me­nes injus­tos y opro­bio­sos, que somos una res­pues­ta a una vio­len­cia que vie­ne des­de el poder, y eso está per­fec­ta­men­te demos­tra­do. Aca­ba de ser entre­ga­do a la Mesa el infor­me de la Comi­sión His­tó­ri­ca del Con­flic­to y sus víc­ti­mas, que pre­sen­ta una visión dis­tin­ta a la que esta­ba mane­jan­do el Esta­do. Un rela­to que repo­se en el fon­do de la ver­dad para zan­jar tan­tas desavenencias.

Este asun­to de los máxi­mos res­pon­sa­bles tam­bién lo hemos veni­do tra­tan­do en la Mesa de nego­cia­cio­nes. Por ejem­plo, a los mili­ta­res que están fren­te a noso­tros, el gene­ral Mora Ran­gel y el gene­ral Naran­jo le hemos dicho que para las FARC, este tema tras­cien­de a las coman­dan­cias de las dis­tin­tas fuer­zas, toca el Pala­cio de Nari­ño que es don­de están los deter­mi­na­do­res, auto­res detrás del autor. Tam­bién son res­pon­sa­bles los pre­si­den­tes, los minis­tros, los par­ti­dos polí­ti­cos, los terra­te­nien­tes que se apro­pian de tie­rras a san­gre y fue­go, a tra­vés del para­mi­li­ta­ris­mo. O los seño­res empre­sa­rios, por ejem­plo los bana­ne­ros como la Chi­qui­ta Brands o la Drum­mond que están finan­cian­do a gru­pos de para­mi­li­ta­res, o sec­to­res de la agro­in­dus­tria que se han apo­de­ra­do de tie­rras que per­te­ne­cían a cam­pe­si­nos. Es bien sabi­do que en Colom­bia hay des­pla­za­mien­to for­zo­so de cam­pe­si­nos que se apro­xi­ma a los 6 millo­nes. Res­pon­sa­bles son los gran­des medios de comu­ni­ca­ción, la Igle­sia, el sec­tor finan­cie­ro, invo­lu­cra­do en el lava­do de acti­vos del dine­ro pro­ve­nien­te del nar­co­trá­fi­co. Noso­tros le hemos dicho al gobierno: per­si­gan a estos que son los que pro­mue­ven la acti­vi­dad del nar­co­trá­fi­co. No con­cen­tren la acción puni­ti­va en el esla­bón más débil de la cade­na que son los cam­pe­si­nos pobres y los consumidores.

Nues­tra res­pon­sa­bi­li­dad no es la mis­ma de quie­nes cau­sa­ron esta con­fron­ta­ción de tan­tos años. Noso­tros nos colo­ca­mos siem­pre en la ori­lla de los per­se­gui­dos. Lo nues­tro es un deli­to polí­ti­co, lo que ocu­rre es que en Colom­bia ese deli­to fue defor­ma­do. Aho­ra deci­mos que si real­men­te quie­ren que haya una solu­ción, a tra­vés del bene­fi­cio del indul­to o la amnis­tía, se tie­ne que rever­sar el deli­to polí­ti­co a su esta­do natu­ral. ¿De qué mane­ra?. Inclu­yen­do las actua­cio­nes de la gue­rri­lla como las que se pro­du­cen en fun­ción de la rebelión.

Se nos ha dicho tam­bién que para tener un mar­co de lega­li­dad en torno a los acuer­dos, y que para que ocu­rra un cese judi­cial defi­ni­ti­vo, que es nece­sa­rio que los jefes gue­rri­lle­ros vayan a la cár­cel. Pero no nos men­cio­nan a los res­pon­sa­bles del Esta­do. ¿Dón­de están los pre­si­den­tes? Lo ha dicho el ex pre­si­den­te César Gavi­ria: “las res­pon­sa­bi­li­da­des son colec­ti­vas”. Noso­tros vamos mas allá y deci­mos que el Esta­do es la máxi­ma ins­tan­cia de impu­tación. Y agre­ga­mos: para los gue­rri­lle­ros, cero cárcel.

-Hay otro tema muy con­tro­ver­ti­do y que tie­ne que ver con la deja­ción de las armas. ¿En que momen­to se dis­cu­te con­cre­ta­men­te ese punto?

-Noso­tros hemos hecho un plan­tea­mien­to que espe­ra­mos sea res­pon­di­do de mane­ra posi­ti­va por la con­tra­par­te. Enten­de­mos como deja­ción de las armas, su no uti­li­za­ción en polí­ti­ca, y esto no sólo vale para la insur­gen­cia sino tam­bién para el Esta­do, sus Fuer­zas Arma­das y poli­cia­les. Nos preo­cu­pa mucho que la uti­li­za­ción de las armas por par­te del Esta­do ha pro­du­ci­do vic­ti­mi­za­cio­nes colec­ti­vas, que ha pro­vo­ca­do el ani­qui­la­mien­to de alter­na­ti­vas polí­ti­cas, ha des­ca­be­za­do a toda una gene­ra­ción de revo­lu­cio­na­rios como suce­dió con los diri­gen­tes y mili­tan­tes de la Unión Patrió­ti­ca, que sufrió 5000 muer­tos. Como ocu­rrió con “A luchar”, con el Fren­te Popu­lar. Las armas que se le con­fia­ron al Ejér­ci­to para que defen­die­ra las fron­te­ras patrias, las vol­vió con el pue­blo, pro­vo­can­do ase­si­na­tos y miles de des­apa­re­ci­dos. Eso sí es gra­ve, y ten­drán que res­pon­der. Resu­mien­do: des­pués de un acuer­do de paz, las armas deben hacer silen­cio. y agre­ga­mos un com­ple­men­to: el Ejér­ci­to debe regre­sar a su fun­ción cons­ti­tu­cio­nal de defen­der las fronteras.

-No es fácil ima­gi­nar­se el paso de una orga­ni­za­ción arma­da a un movi­mien­to polí­ti­co abier­to. ¿Cómo lo están pensando?

-Muchos nos pre­gun­tan si nos vemos hacien­do polí­ti­ca en el futu­ro. Y res­pon­de­mos que siem­pre hemos hecho polí­ti­ca. Con armas o sin armas, siem­pre esta­mos en fun­ción de la polí­ti­ca por­que tene­mos una visión de país, tene­mos unas ban­de­ras y una pla­ta­for­ma de 12 pun­tos que pre­sen­ta­mos cuan­do cum­pli­mos 50 años de exis­ten­cia, y estas son las del Movi­mien­to Boli­va­riano por la Nue­va Colombia.

Por otro lado, sabe­mos que la sola fir­ma de un Acuer­do no nos va a cam­biar la situa­ción en Colom­bia, lo que sí nece­si­ta­mos es gene­rar una situa­ción dis­tin­ta, de tole­ran­cia y de demo­cra­cia ver­da­de­ra. Que­re­mos que todo nues­tro pue­blo ten­ga una vida dig­na y que Colom­bia aban­do­ne ese ter­cer y des­hon­ro­so lugar que se ha gana­do por sus índi­ces de desigualdad.

-Supon­go que no será fácil dis­cu­tir con el actual gobierno el tema de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca a apli­car en el futuro.

-El gobierno dice que la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca no está en cues­tión. Y noso­tros nos pre­gun­ta­mos: ¿tie­ne que ser la polí­ti­ca neo­li­be­ral la que tie­ne que pri­mar? ¿No nos pode­mos poner de acuer­do en pen­sar en otras polí­ti­cas que bene­fi­cien a los colom­bia­nos y les den vida dig­na? Eso es lo que esta­mos exi­gien­do: un cam­bio pro­fun­do de estructuras.

Por supues­to que toda­vía hay un tre­cho a reco­rrer. Y vol­vien­do a lo que Ud. plan­tea­ba sobre los tiem­pos, le digo que todo depen­de de la deci­sión del gobierno. Si ellos aten­die­ran las ini­cia­ti­vas y pro­pues­tas que esta­mos hacien­do, cree­mos que el pro­ce­so podría entrar en una diná­mi­ca que pue­de con­du­cir rápi­da­men­te a un acuer­do final. Aho­ra bien: noso­tros no que­re­mos que se mez­clen elec­cio­nes con el pro­ce­so de paz, por­que eso enfer­ma­ría a este últi­mo. No lo desea­mos. Y por eso insis­ti­mos en redis­cu­tir los pun­tos pen­dien­tes para ver si acor­da­mos. Si esto no fue­ra posi­ble, espe­ra­mos que sean dis­cu­ti­dos en una Asam­blea Nacio­nal Constituyente.

-Para­dó­ji­ca­men­te EEUU habla de fle­xi­bi­li­zar las rela­cio­nes con Cuba, se acer­ca aho­ra a la Mesa de nego­cia­cio­nes entre el gobierno colom­biano y las FARC, y por otro lado, cas­ti­ga a Vene­zue­la dura­men­te, jaquea de mil mane­ras el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio que enca­be­za Nico­lás Madu­ro. ¿Cómo ana­li­zan este pano­ra­ma de con­flic­to en Amé­ri­ca Latina?

-Se ha dicho repe­ti­da­men­te que la paz de Colom­bia es la paz del con­ti­nen­te. Noso­tros cree­mos tam­bién que esta paz a alcan­zar, tie­ne que pro­yec­tar­se hacia el res­to de los paí­ses. Oja­lá estos pro­ble­mas que acon­te­cen entre Vene­zue­la y EEUU pue­dan resol­ver­se por vía diplo­má­ti­ca y con res­pe­to, aban­do­nan­do por par­te de EEUU la con­cep­ción del “patio tra­se­ro”. Hay que per­mi­tir que los gobier­nos deci­dan el rum­bo que deben dar­le a su destino.

-Recuer­do que en una entre­vis­ta que se le hizo hace varios años a Manuel Maru­lan­da, él afir­ma­ba que la lucha de las FARC era por la toma del poder y la cons­truc­ción del socia­lis­mo. Le pre­gun­to: ¿Las FARC de hoy, las que uste­des repre­sen­tan, siguen pen­san­do de la mis­ma manera?

-Por supues­to, segui­mos pen­san­do de igual for­ma. Esta­mos tra­tan­do de avan­zar a un esta­dio que nos per­mi­ta seguir desa­rro­llan­do esa lucha en con­di­cio­nes mejo­res, pero nues­tro pro­pó­si­to es el socia­lis­mo. Que nadie ten­ga dudas de ello. Ese es el sis­te­ma que nos va a dar ver­da­de­ra demo­cra­cia, jus­ti­cia social, una paz esta­ble y dura­de­ra, y sobre todo, dig­ni­dad. Por­que el socia­lis­mo es Humanidad.

-¿Qui­sie­ra agre­gar algo más, de cara a nues­tros lec­to­res del continente?

-Me pare­ce impor­tan­te salu­dar a los lec­to­res de este impor­tan­te perió­di­co, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, que lle­ga a muchas par­tes del con­ti­nen­te con un men­sa­je de la resis­ten­cia que debe ser teni­do en cuen­ta y que nos per­tre­cha con argu­men­tos para seguir dan­do esta lucha nece­sa­ria por un mun­do mejor.

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