El dile­ma a defi­nir entre todos- Timo­león Jimé­nez

De acuer­do con lo infor­ma­do por la gran pren­sa, a las tres de la tar­de del día 5 de febre­ro ten­drá lugar una reu­nión entre la Uni­dad Nacio­nal, el alto man­do mili­tar colom­biano y el minis­tro de la defen­sa, en la cual la coa­li­ción del gobierno del Pre­si­den­te Juan Manuel San­tos comu­ni­ca­rá a la cúpu­la cas­tren­se que las fuer­zas arma­das ofi­cia­les no serán las per­de­do­ras en la fir­ma de un acuer­do final con las FARC, a obje­to de tran­qui­li­zar­las para que no se opon­gan al pro­ce­so de paz.

El acuer­do sobre dicha reu­nión sur­gió de otra reu­nión cele­bra­da en Pala­cio entre los voce­ros de la Uni­dad Nacio­nal, el min­de­fen­sa y el pro­pio Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca. Allí habrían deci­di­do la nece­si­dad de blin­dar a las fuer­zas arma­das de mane­ra tal que no vayan a resul­tar per­ju­di­ca­das por lo pac­ta­do en mate­ria de jus­ti­cia en la Mesa de La Haba­na. Y es esa deter­mi­na­ción la que se pien­sa dar a cono­cer al cuer­po de gene­ra­les en la fecha men­cio­na­da.

Ate­nién­do­nos a lo infor­ma­do públi­ca­men­te, ade­más de las garan­tías judi­cia­les a los mili­ta­res en el pos­con­flic­to, en esa reu­nión se tra­ta­rá acer­ca del trá­mi­te del pro­yec­to en cur­so sobre fue­ro penal mili­tar y el com­pro­mi­so ofi­cial de sacar­lo ade­lan­te, amén de callar las voces que den­tro de las fuer­zas mili­ta­res han mani­fes­ta­do disi­mu­la­da­men­te su incon­for­mi­dad con los desa­rro­llos del pro­ce­so de paz que se ade­lan­ta con las FARC-EP en La Haba­na.

En esa tri­ple direc­ción, el sena­dor Roy Barre­ras, pro­ta­go­nis­ta cen­tral de la reu­nión pre­pa­ra­to­ria, decla­ró ante los medios que se apli­ca­rán bene­fi­cios de jus­ti­cia tran­si­cio­nal a gue­rri­lle­ros y mili­ta­res, pero no con el mis­mo rase­ro. Debe­rá haber un capí­tu­lo espe­cial para la fuer­za públi­ca. En el mis­mo sen­ti­do, el sena­dor Arman­do Bene­det­ti ha sali­do a decir que habrá que bus­car una jus­ti­cia tran­si­cio­nal para los mili­ta­res, en la cual ellos ten­gan dere­cho a un indul­to.

Es decir, que habrá dos jus­ti­cias tran­si­cio­na­les com­ple­ta­men­te dife­ren­tes, una para la insur­gen­cia y otra para los inte­gran­tes de las fuer­zas arma­das. Por su par­te, tam­bién hemos escu­cha­do decla­ra­cio­nes del voce­ro ofi­cial en la Mesa por par­te del gobierno, Hum­ber­to de La Calle, en las cua­les se refie­re a las dife­ren­cias con las FARC en mate­ria de jus­ti­cia tran­si­cio­nal y a los esfuer­zos que habrá que rea­li­zar para supe­rar­las y alcan­zar un pun­to de encuen­tro.

Tam­bién nos ente­ra­mos unos días atrás de la rue­da de pren­sa con­ce­di­da por el gene­ral Oscar Naran­jo en torno a las pró­xi­mas sesio­nes de la Mesa, los meca­nis­mos a imple­men­tar y la for­ma como se habrán de desa­rro­llar las dis­cu­sio­nes. Todo lo ante­rior deja cla­ro que exis­ten defi­ni­cio­nes por par­te del gobierno nacio­nal en todas las mate­rias pen­dien­tes, sobre lo cual no duda en infor­mar al públi­co, pese a no haber tra­ta­do ni con­cer­ta­do nada aún al res­pec­to con noso­tros.

Ya se mane­ja en la pren­sa el con­te­ni­do que ten­drán las dis­cu­sio­nes de la Sub­co­mi­sión Téc­ni­ca sobre el fin del con­flic­to, no obs­tan­te que las dele­ga­cio­nes de las par­tes en La Haba­na toda­vía no abor­dan el tema del man­da­to que debe­rá tener dicha sub­co­mi­sión para su tra­ba­jo. Del mis­mo modo, se agi­ta el deba­te en torno a la con­for­ma­ción o par­ti­ci­pa­ción de las FARC en un cuer­po de poli­cía o gen­dar­me­ría rural cuan­do tal asun­to ni siquie­ra ha sido men­cio­na­do en la Mesa.

Todas esas cues­tio­nes deben ori­gi­nar­se, cree­mos, en el afán del gobierno nacio­nal por tran­qui­li­zar a diver­sos sec­to­res o gru­pos de inte­rés con rela­ción a lo que final­men­te podría salir de la Mesa. La acti­tud del Pre­si­den­te San­tos tras su reti­ro espi­ri­tual de Car­ta­ge­na pare­ce diri­gi­da a for­ta­le­cer al máxi­mo en el áni­mo de la nación la volun­tad de apo­yar el pro­ce­so de paz de La Haba­na, y eso está bien. Lo dis­cu­ti­ble es si para hacer­lo con­vie­ne agi­tar tan­ta expec­ta­ti­va incier­ta.

En el pasa­do, hubo una posi­ción tan radi­cal por par­te del gobierno con rela­ción a la divul­ga­ción de los con­te­ni­dos que se dis­cu­tían en la Mesa, se insis­tió tan­to en la deno­mi­na­da con­fi­den­cia­li­dad y en la incon­ve­nien­cia de refe­rir­se en públi­co a temas deli­ca­dos pen­dien­tes de abor­dar, que la repen­ti­na acti­tud con­tra­ria no deja de lla­mar la aten­ción. Más cuan­do ella se liga a pri­sas, pla­zos y coyun­tu­ras elec­to­ra­les median­te las cua­les pare­ce se inten­ta pre­sio­nar­nos.

Supo­ne­mos que el gobierno del Pre­si­den­te San­tos sabe bien lo que está hacien­do, aun­que no deja de inquie­tar­nos. Sería injus­to de nues­tra par­te no reco­no­cer la bue­na volun­tad ofi­cial en cola­bo­rar e inclu­so faci­li­tar cada uno de los movi­mien­tos que ha sido nece­sa­rio rea­li­zar tan­to para la recom­po­si­ción de nues­tra dele­ga­ción como para la inte­gra­ción de la Sub­co­mi­sión Téc­ni­ca. En eso el Pre­si­den­te y demás auto­ri­da­des han demos­tra­do gran serie­dad. Y debe reco­no­cer­se.

Aun­que en nues­tro pare­cer, esa mis­ma serie­dad pue­de ser cues­tio­na­da al obser­var el mar de espe­cu­la­cio­nes que cir­cu­lan, entre otros, sobre los temas a que nos refe­ría­mos. O por ejem­plo en un asun­to tan cru­cial como el del cese el fue­go bila­te­ral. Tras reco­no­cer el cum­pli­mien­to por nues­tra par­te del com­pro­mi­so adqui­ri­do a par­tir del 20 de diciem­bre del año ante­rior, el Pre­si­den­te insi­nuó for­mal­men­te que su bila­te­ra­li­dad sería un pró­xi­mo obje­to de dis­cu­sión.

Cuan­do en reali­dad se esta­ba refi­rien­do a lo pac­ta­do en el Ter­cer Pun­to del Acuer­do Gene­ral sobre el final del con­flic­to, es decir el cese el fue­go bila­te­ral que habrá de tener lugar cuan­do se fir­me un acuer­do final que la ver­dad no lo sen­ti­mos tan pró­xi­mo. Hemos segui­do sufrien­do per­ma­nen­tes arre­me­ti­das por par­te de las fuer­zas arma­das regu­la­res, y ponien­do san­gre gue­rri­lle­ra, que es san­gre del pue­blo colom­biano en lucha. Así es muy difí­cil con­ti­nuar.

Ya lo decía el Coman­dan­te Fidel Cas­tro Ruz en su más recien­te men­sa­je públi­co, al refe­rir­se a las apro­xi­ma­cio­nes entre los gobier­nos de Esta­dos Uni­dos y Cuba, defen­der la paz es un deber de todos. La huma­ni­dad ente­ra lucha con­tra quie­nes han hecho de la vio­len­cia y la gue­rra el meca­nis­mo pre­di­lec­to para acre­cen­tar y defen­der sus for­tu­nas. La paz, real­men­te, es una aspi­ra­ción de los pue­blos secu­lar­men­te some­ti­dos por las armas de los pro­pie­ta­rios.

Es nece­sa­rio que una inmen­sa mayo­ría de colom­bia­nos se pon­ga en pie para hacer saber a la oli­gar­quía gober­nan­te que no está dis­pues­ta a seguir sopor­tan­do su gue­rra ni sus crí­me­nes. Está bien, esta­mos dis­pues­tos ple­na­men­te a hacer polí­ti­ca por vías pací­fi­cas y civi­li­za­das, pero para ello se requie­re que los due­ños del poder depon­gan defi­ni­ti­va­men­te su acti­tud y con­duc­tas vio­len­tas. De eso se tra­ta en La Haba­na, y ese car­di­nal dile­ma debe­mos defi­nir­lo entre todos.

TIMOLEÓN JIMÉNEZ

JEFE DEL ESTADO MAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP

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