Gue­rra de baja inten­si­dad con­tra Venezuela

Vene­zue­la enfren­ta una agre­si­va ofen­si­va nacio­nal e inter­na­cio­nal en momen­tos en que su prin­ci­pal pro­duc­to de expor­ta­ción y fuen­te de divi­sas, el petró­leo, sufre una mer­ma impor­tan­te de su coti­za­ción en el mercado.

La Revo­lu­ción Boli­va­ria­na vie­ne sien­do ase­dia­da por fac­to­res inter­nos y exter­nos que des­de el plano eco­nó­mi­co, polí­ti­co e ideo­ló­gi­co inten­tan derro­car un pro­yec­to sur­gi­do de la mano del líder y Coman­dan­te, Hugo Chá­vez Frías.

El pro­ta­go­nis­mo de la Revo­lu­ción ha per­mi­ti­do el avan­ce de pro­yec­tos de inte­gra­ción y uni­dad en Lati­noa­mé­ri­ca, y ha ser­vi­do de refe­ren­te para la con­so­li­da­ción de pro­yec­tos polí­ti­cos de carác­ter sobe­rano que alte­ra­ron la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se en la región.

Lue­go de derro­ta­do el Gol­pe de Esta­do en 2002, el Paro petro­le­ro del mis­mo año; así como los diver­sos inten­tos de los sec­to­res opo­si­to­res por derro­car a la Revo­lu­ción (el más recien­te ocu­rri­do en mar­zo de 2014 bajo el nom­bre de “La Sali­da”) todos ellos finan­cia­dos y aus­pi­cia­dos por EE.UU., la estra­te­gia apun­ta aho­ra a la gue­rra de baja inten­si­dad en áreas sen­si­bles de la eco­no­mía, a inten­tar debi­li­tar el con­te­ni­do polí­ti­co e ideo­ló­gi­co lega­do por el Coman­dan­te Chá­vez y la unión cívi­co mili­tar for­ja­da en la lucha con­tra quie­nes sue­ñan que­brar el orden constitucional.

La Gue­rra económica

Una gue­rra de vie­ja data que bus­ca que­brar a la Revo­lu­ción tie­ne varios com­po­nen­tes y que pasa por la depen­den­cia del país con la ren­ta petro­le­ra que gene­ra dis­tor­sio­nes en la eco­no­mía y faci­li­ta una cul­tu­ra impor­ta­do­ra que pro­pi­cia la acción desestabilizadora:

En el plano interno:

a) Aca­pa­ra­mien­to y espe­cu­la­ción con los pro­duc­tos de la ces­ta bási­ca de la pobla­ción. Prác­ti­ca que inclu­ye escon­der pro­duc­tos de pri­me­ra nece­si­dad para gene­rar caos, inquie­tud y angus­tia en la pobla­ción. Los pro­duc­tos afec­ta­dos van des­de el medi­ca­men­tos, pro­duc­tos de lim­pie­za, ali­men­tos, repues­tos, etc.

b) Ven­ta con sobre­pre­cio de pro­duc­tos adqui­ri­dos con divi­sas otor­ga­das por el gobierno con tasas pre­fe­ren­cia­les. Una prác­ti­ca denun­cia­da por fac­to­res nacio­na­les e inter­na­cio­na­les que tie­nen como base el uso ines­cru­pu­lo­so de los recur­sos de los vene­zo­la­nos para enri­que­cer a los sec­to­res de la bur­gue­sía impor­ta­do­ra y a las cade­nas de dis­tri­bu­ción en manos de la empre­sa privada.

Así, en Vene­zue­la los pro­duc­tos tie­nen un sobre­pre­cio del mil por cien­to, si se com­pa­ran con los valo­res de las mis­mas mer­can­cías en otros paí­ses de la región.

c) Des­vió de divi­sas hacia cuen­tas en el exte­rior o para ali­men­tar el mer­ca­do para­le­lo. Una prác­ti­ca rea­li­za­da por fac­to­res del capi­tal con la par­ti­ci­pa­ción de ex-fun­cio­na­rios del gobierno que han incu­rri­do en este deli­to con­tra la patria. A esto se suma la prác­ti­ca de par­ti­cu­la­res de extraer divi­sas pre­fe­ren­cia­les auto­ri­za­das (a Bs.11,50 o a Bs.6,30 por dólar) por el Gobierno vene­zo­lano para su pos­te­rior reven­ta en el mer­ca­do para­le­lo con un incre­men­to de has­ta el mil 300 por ciento.

d) Mani­pu­la­ción de pro­duc­tos para ven­der­los con mayor cos­to en “nue­vas pre­sen­ta­cio­nes”. Pro­duc­tos como el arroz, es “ade­re­za­do con ajo”, la leche es “enri­que­ci­da con cal­cio”, y así con diver­sos pro­duc­tos para enca­re­cer su ven­ta. A esto se suma el extra­ño caso de la des­apa­ri­ción de la leche de los ana­que­les, mien­tras los mis­mos son inun­da­dos con deri­va­dos de lác­teos como el yogurt.

e) Des­apa­ri­ción de mar­cas pun­tua­les de pro­duc­tos de pri­me­ra nece­si­dad. Un fenó­meno intere­san­te tie­ne que ver con la des­apa­ri­ción de algu­nas mar­cas de pro­duc­tos que afec­tan a sec­to­res tra­di­cio­nal­men­te liga­dos a los mis­mos. Tal es el caso de la hari­na pre­co­ci­da de maíz, que la pobla­ción aso­cia a una mar­ca espe­cí­fi­ca y ante su aca­pa­ra­mien­to por par­te de los dis­tri­bui­do­res se cali­fi­ca como ausen­cia total del pro­duc­to, cuan­do hay otras mar­cas del mis­mo en los anaqueles.

f) Con­tra­ban­do de extrac­ción. Pro­mo­vi­do des­de paí­ses fron­te­ri­zos con Vene­zue­la. El caso más recien­te lo cons­ti­tu­ye la incau­ta­ción de miles de tone­la­das de pro­duc­tos ali­men­ti­cios, para higie­ne per­so­nal, deter­gen­tes, bate­rías, etc., incau­ta­das en un ope­ra­ti­vo en el esta­do Zulia; un caso pre­sen­ta­do por el vice­pre­si­den­te de la Repú­bli­ca, Jor­ge Arreaza.

En el plano externo:

1) Blo­queo a las fuen­tes de finan­cia­mien­to. Por lo gene­ral con­tro­la­das por EE.UU. y sus ala­dos occi­den­ta­les, quie­nes han esta­do impli­ca­dos en las accio­nes con­tra Vene­zue­la. El caso más recien­te el aumen­to del ries­go país decla­ra­do uni­la­te­ral­men­te por la cali­fi­ca­do­ra finan­cie­ra Mood­y’s, ins­ti­tu­ción que ade­más “aler­tó” sobre la posi­bi­li­dad de “quie­bra de la eco­no­mía vene­zo­la­na”; hecho que difi­cul­ta el acce­so a finan­cia­mien­to y depre­cia el valor de los acti­vos finan­cie­ros vene­zo­la­nos en el mer­ca­do inter­na­cio­nal. Una prác­ti­ca nada inocente.

2) Des­cré­di­to de Vene­zue­la y sus alia­dos en mate­ria eco­nó­mi­ca. Un eje de la ofen­si­va inclu­ye des­le­gi­ti­mar a los gobier­nos e ins­ti­tu­cio­nes que invier­ten en Vene­zue­la; así, la par­ti­ci­pa­ción de Chi­na y Rusia en pro­yec­tos pro­duc­ti­vos son vis­tos como inten­tos de con­tro­lar el país o como inje­ren­cia en los asun­tos inter­nos en un pro­ce­so que pasa por des­ca­li­fi­car ante la opi­nión publi­ca los acuer­dos y com­pro­mi­sos alcan­za­dos por el gobierno nacio­nal venezolano.

3) Ata­que a los pre­cios petro­le­ros median­te un incre­men­to de la ofer­ta. Esta­dos Uni­dos vie­ne aumen­tan­do la ofer­ta con cru­do obte­ni­do median­te el méto­do de frac­tu­ra hidráu­li­ca (frac­king); a par­tir de la comer­cia­li­za­ción de hidro­car­bu­ros obte­ni­dos en Libia e Irak, lue­go de con­tro­lar la pro­duc­ción petro­le­ra de estos paí­ses tras la gue­rra de inter­ven­ción lle­va­da a cabo con sus alia­dos de la OTAN; y el incre­men­tos de la pro­duc­ción, por enci­ma de la cuo­ta acor­da­da en la OPEP, por paí­ses como Ara­bia Sau­di­ta y los Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos. Esto ha afec­ta­do la esta­bi­li­dad de los pre­cios del petró­leo afec­tan­do la prin­ci­pal fuen­te de divi­sas de Venezuela.

La Gue­rra ideológica

La ofen­si­va con­tra Vene­zue­la inclu­ye el ata­que en el plano ideo­ló­gi­co a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción que se han encar­ga­do de crear matri­ces como:

- Inmi­nen­cia de un “esta­lli­do social”.

- Pro­tes­tas gene­ra­li­za­das en el país por par­te de sec­to­res opo­si­to­res que “resis­ten al régimen”.

- Caos gene­ra­li­za­do y ham­bru­na en la población

- Vio­len­cia des­bor­da­da y “repre­sión guber­na­men­tal” con­tra los fac­to­res “demo­crá­ti­cos”. Recien­te­men­te en los pre­mios Oscar varios artis­tas lla­ma­ron a la Paz en Vene­zue­la, en una cam­pa­ña ali­men­ta­da a tra­vés de las redes socia­les que demues­tra el carác­ter mani­pu­la­dor de la ofen­si­va de la dere­cha y la igno­ran­cia de quie­nes se pres­ta­ron al jue­go politiquero.

- Inmi­nen­cia de un Gol­pe de Esta­do pro­mo­vi­do por fac­to­res inter­nos de la Revo­lu­ción des­con­ten­tos con el pre­si­den­te Maduro.

La idea es gene­rar angus­tia en la pobla­ción, ges­tar “apo­yo” en la opi­nión públi­ca mun­dial y crear las con­di­cio­nes para jus­ti­fi­car cual­quier acción con­tra la Revo­lu­ción y su gobierno. Una agen­da ya obser­va­da en Chi­le, Libia, Siria, Irak, en las lla­ma­das revo­lu­cio­nes de colo­res y en los paí­ses en los que EE.UU., y occi­den­te están intere­sa­dos en apo­de­rar­se de sus recur­sos natu­ra­les. Y Vene­zue­la es el país con mayo­res reser­vas petro­le­ras del pla­ne­ta, una razón de peso para la acción desestabilizadora.

Otro aspec­to de la gue­rra ideo­ló­gi­ca está rela­cio­na­do con inten­tar des­li­gar al pre­si­den­te Madu­ro y los diri­gen­tes de la Revo­lu­ción del lega­do de Chá­vez. De repen­te la opo­si­ción empe­zó a admi­rar al coman­dan­te Chá­vez y se con­vir­tió en defen­so­ra de su obra, en un esfuer­zo por apro­piar­se de la sim­bo­lo­gía, el dis­cur­so y la cons­truc­ción cons­cien­te que ha alcan­za­do la Revo­lu­ción, así como del víncu­lo pro­fun­do con el pue­blo que carac­te­ri­za­ba al líder. Madu­ro pasó a ser pre­sen­ta­do como quien tor­ció la ruta de la Revo­lu­ción, hecho que tie­ne como fin qui­tar­le pue­blo al pro­yec­to político.

Esta prác­ti­ca no debe con­fun­dir­se con el deba­te nece­sa­rio que debe dar­se en la socie­dad vene­zo­la­na; no obs­tan­te, la acción mani­pu­la­do­ra de los medios en no pocas oca­sio­nes des­con­tex­tua­li­za el mis­mo para pre­sen­tar supues­tas frac­tu­ras en el seno de la Revolución.

La Gue­rra política

Vene­zue­la ha sido obje­to de san­cio­nes por par­te del gobierno de Esta­dos Uni­dos que repre­sen­tan una vio­la­ción de su sobe­ra­nía y que pre­ten­den arro­di­llar a la nación. Des­ta­ca que la voce­ría opo­si­to­ra ha per­di­do fuer­za y capa­ci­dad con­vo­ca­to­ria. Inclu­so los medios de comu­ni­ca­ción que asu­mie­ron el rol polí­ti­co en una eta­pa han per­di­do legitimidad.

Ante esta falen­cia, la ofen­si­va dis­cur­si­va ha sido asu­mi­da por medios inter­na­cio­na­les, fun­cio­na­rios esta­dou­ni­den­ses o per­so­ne­ros polí­ti­cos de otros paí­ses (como Álva­ro Uri­be Vélez) quie­nes incur­sio­nan con igual inten­si­dad sobre asun­tos inter­nos de sus res­pec­ti­vos paí­ses como sobre la patria de Chá­vez y Bolívar.

La res­pues­ta de la Revolución

La res­pues­ta no se ha hecho espe­rar. La con­tra­ofen­si­va de la Revo­lu­ción incluye:

La pre­sen­cia inme­dia­ta en la calle, jun­to al pue­blo, en la tarea de garan­ti­zar la paz ciu­da­da­na y derro­tar a quie­nes man­tie­nen la gue­rra eco­nó­mi­ca con­tra la nación.

Reco­no­ci­mien­to de las fallas y la toma de correc­ti­vos para sub­sa­nar las falen­cias y los erro­res, con la res­pon­sa­bi­li­dad y la capa­ci­dad auto­crí­ti­ca que legó el Coman­dan­te Chá­vez. Es impor­tan­te des­ta­car que el Gobierno ha dado la cara a los pro­ble­mas y actúa en la solu­ción de las difi­cul­ta­des, inclu­so si estas pasan por revi­sar la con­duc­ta de fun­cio­na­rios o su pro­ce­sa­mien­to legal en caso de con­duc­tas que vayan en con­tra de los prin­ci­pios de la Revo­lu­ción o las leyes.

Garan­tía de la inver­sión social y de los recur­sos nece­sa­rios para garan­ti­zar el bien­es­tar de la pobla­ción. En esta direc­ción se limi­ta­ron los gas­tos sun­tua­rios y se apli­ca­ron medi­das para regu­lar el uso ópti­mo de las divi­sas que ingre­san al país.

Pre­sen­cia inter­na­cio­nal para rom­per el cer­co eco­nó­mi­co inter­na­cio­nal y gene­rar inver­sión y recur­sos para el desa­rro­llo de la eco­no­mía pro­duc­ti­va que supere el ren­tis­mo depen­dien­te del petróleo.

La gira del pre­si­den­te Madu­ro res­pon­de a una estra­te­gia enca­mi­na­da a ampliar los víncu­los de Vene­zue­la en mate­ria polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca, así como defen­der la OPEP y lle­gar a a acuer­dos diri­gi­dos a con­tra­rres­tar la baja de los pre­cios del petró­leo y el impac­to nega­ti­vo en la economía.

For­ta­le­ci­mien­to de la inte­gra­ción y de la pre­sen­cia inter­na­cio­nal de Vene­zue­la en Latinoamérica.

Pero qui­zás la polí­ti­ca de mayor impac­to ha sido la pre­sen­cia en la calle con el pue­blo para garan­ti­zar la mar­cha de la Revo­lu­ción, siguien­do la ruta tra­za­da por el Comandante

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