Manifiesto contra el TTIP en Euskal Herria

¡EN EUSKAL HERRIA, NO AL TTIP!

LAS PERSONAS, EL MEDIO AMBIENTE Y LA DEMOCRÀCIA DE LOS PUEBLOS POR ENCIMA DE LOS BENEFICIOS Y LOS DERECHOS DE LAS CORPORACIONS TRANSNACIONALES

1 . ¿QUIÉNES SOMOS?

En Hego Eus­kal Herria la pre­ca­rie­dad, la pobre­za y el paro de lar­ga dura­ción están aumen­tan­do, se ha apos­ta­do por la pri­va­ti­za­ción del sec­tor públi­co, se han des­re­gu­la­ri­za­do con­di­cio­nes labo­ra­les, se han recor­ta­do dere­chos socia­les, se han limi­ta­do dere­chos civi­les, etc., y como per­so­nas y orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad civil que com­par­ten una pro­fun­da preo­cu­pa­ción al res­pec­to vemos que las diver­sas ame­na­zas que plan­tean el Acuer­do Trans­atlán­ti­co de Comer­cio e Inver­sión (Trans­atlan­tic Tra­de and Invest­ment Part­ners­hip – TTIP , por sus siglas en inglés, tam­bién cono­ci­do como Tra­ta­do de Libre Comer­cio Trans­atlán­ti­co o TAFTA), el acuer­do con Cana­da (Com­prehen­si­ve Eco­no­mic and Tra­de Agree­ment – CETA) y TISA (Tra­de in Ser­vi­ces Agree­ment) inci­di­rán de mane­ra muy nega­ti­va. Repre­sen­ta­mos intere­ses públi­cos muy diver­sos, inclu­yen­do la pro­tec­ción del medio ambien­te, el fracking,la soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta, la salud públi­ca, la agri­cul­tu­ra, los dere­chos de lo/​as consumidore/​as y la pro­tec­ción de las nor­mas ali­men­ta­rias y agrí­co­las, las nor­mas socia­les y labo­ra­les, los dere­chos de las per­so­nas tra­ba­ja­do­ras, los dere­chos de las muje­res y la lucha con­tra la domi­na­ción patriar­cal, el acce­so públi­co a la infor­ma­ción y los dere­chos digi­ta­les y la defen­sa de los ser­vi­cios públi­cos esen­cia­les como la edu­ca­ción y el con­trol públi­co y social de los sis­te­mas finan­cie­ros, el bien­es­tar ani­mal, entre otros.

Tene­mos el fir­me com­pro­mi­so de recha­zar las actua­les nego­cia­cio­nes sobre el TTIP, para garan­ti­zar un deba­te polí­ti­co trans­pa­ren­te y demo­crá­ti­co. Todos los acuer­dos deben ser­vir al inte­rés públi­co y a nues­tro futu­ro común.

2 . ¿QUÉ ES EL TTIP?

El TTIP es un acuer­do de gran alcan­ce que se está nego­cian­do actual­men­te entre la Comi­sión Euro­pea (en nom­bre de los Esta­dos miem­bros de la Unión Euro­pea ‑UE) y el gobierno de los Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca (EUA). No se tra­ta de las barre­ras al comer­cio como los aran­ce­les, que ya son en gene­ral muy bajos entre la UE y EUA. Se cen­tra sobre todo en los regla­men­tos, nor­mas, dere­chos cor­po­ra­ti­vos y garan­tías de inver­sión.
El TTIP tie­ne como obje­ti­vo, supues­ta­men­te, faci­li­tar la inver­sión direc­ta y la eli­mi­na­ción de obs­tácu­los buro­crá­ti­cos inne­ce­sa­rios para el acce­so al mer­ca­do para las empre­sas de ambos lados del Atlán­ti­co.

Los indi­cios de los que se dis­po­ne ‑pro­ve­nien­tes de las empre­sas y la indus­tria que está par­ti­ci­pan­do de algu­na mane­ra en las nego­cia­cio­nes- reve­lan que el enfo­que sobre las barre­ras no aran­ce­la­rias y la con­ver­gen­cia de la regla­men­ta­ción entre ambas par­tes se está uti­li­zan­do para impul­sar la des­re­gu­la­ción, una visión de los dere­chos de pro­pie­dad inte­lec­tual que sólo fomen­tan mono­po­lios, y una carre­ra para igua­lar dere­chos y están­da­res a la baja. Los supues­tos bene­fi­cios eco­nó­mi­cos no tie­nen fun­da­men­to y, en cual­quier caso, son mar­gi­na­les para la socie­dad en gene­ral, inclu­so en el caso de que fue­ra cier­to lo que cuen­tan los defen­so­res del acuer­do al res­pec­to. Más bien todo indi­ca que los obje­ti­vos del acuer­do ame­na­zan impor­tan­tes dere­chos adqui­ri­dos en las lar­gas luchas demo­crá­ti­cas y los intere­ses socia­les de la ciu­da­da­nía de la UE, de los EUA y del res­to del mun­do y alber­ga una ambi­ción geo­po­lí­ti­ca como un posi­cio­na­mien­to ante otros con­jun­tos emer­gen­tes poli­ti­cos y eco­nó­mi­cos y de reac­ción ante la cre­cien­te influen­cia de los BRICS y tam­bién un inten­to de cons­truir una nue­va refe­ren­cia glo­bal para la regu­la­ción del comer­cio y las Inver­sio­nes.

Las nego­cia­cio­nes se están hacien­do a puer­ta cerra­da, sin una con­sul­ta públi­ca efec­ti­va. Los par­la­men­tos nacio­na­les no son infor­ma­dos sobre los deta­lles de los tex­tos de nego­cia­ción de la Comi­sión. Los frag­men­tos de infor­ma­ción que han sido publi­ca­dos ‑o fil­tra­dos- gene­ran con­si­de­ra­ble inquie­tud.

3 . ¿QUÉ NOS PREOCUPA?

La fal­ta de trans­pa­ren­cia y de pro­ce­di­mien­tos demo­crá­ti­cos, lo que hace impo­si­ble a la ciu­da­da­nía y a la socie­dad civil seguir las nego­cia­cio­nes para garan­ti­zar que los intere­ses públi­cos están sien­do pro­te­gi­dos.
Actual­men­te estas nego­cia­cio­nes están muy ses­ga­das: gru­pos de pre­sión empre­sa­ria­les tie­nen acce­so pri­vi­le­gia­do a la infor­ma­ción y opor­tu­ni­da­des para influir en las nego­cia­cio­nes.
El capí­tu­lo pro­pues­to sobre pro­tec­ción de inver­sio­nes y en par­ti­cu­lar la inclu­sión de una dis­po­si­ción sobre el meca­nis­mo de Solu­ción de Dife­ren­cias entre el Esta­do y el Inver­sor (ISDS). El ISDS brin­da a los inver­so­res dere­chos exclu­si­vos para deman­dar a los Esta­dos cuan­do con­si­de­ren que algu­na deci­sión demo­crá­ti­ca ‑rea­li­za­da por ins­ti­tu­cio­nes repre­sen­ta­ti­vas y para el inte­rés gene­ral- se con­si­de­ra que pue­de tener impac­tos nega­ti­vos en sus ganan­cias pre­sen­tes o futu­ras. Estos meca­nis­mos se basan en jui­cios fue­ra de los tri­bu­na­les nacio­na­les. Con ello se soca­van los sis­te­mas lega­les de las nacio­nes, así como la sobe­ra­nía demo­crá­ti­ca de la socie­dad para la for­mu­la­ción de leyes y polí­ti­cas de inte­rés públi­co.
La crea­ción de nue­vas estruc­tu­ras anti­de­mo­crá­ti­cas de gobierno, y de pro­ce­di­mien­tos que tie­nen como obje­ti­vo “armo­ni­zar las regu­la­cio­nes” como el Con­se­jo de Coope­ra­ción Regu­la­to­ria. Estas estruc­tu­ras per­mi­ti­rían que las deci­sio­nes toma­das en el mar­co del TTIP sean cons­tan­te­men­te pre­sio­na­das en secre­to por buró­cra­tas no elec­tos y gran­des lob­bies empre­sa­ria­les. Estas estruc­tu­ras no demo­crá­ti­cas ame­na­zan con reba­jar impor­tan­tes nor­mas y reglas dise­ña­das para la pro­tec­ción de los intere­ses públi­cos, o prohi­bir futu­ras mejo­ras, inde­pen­dien­te­men­te de su nece­si­dad y del man­da­to públi­co. Tam­bién nos preo­cu­pa el obje­ti­vo de for­ta­le­cer la pro­tec­ción de los “dere­chos de pro­pie­dad inte­lec­tual”, que tal como está plan­tea­do, ata­ca algu­nos de nues­tros dere­chos bási­cos como la salud, la edu­ca­ción, la cul­tu­ra y la liber­tad expre­sión.
4 . DEMANDAS Y OBJETIVOS COMPARTIDOS:

Sobre la base de los valo­res de la soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal, la jus­ti­cia social, la sos­te­ni­bi­li­dad ambien­tal y el res­pe­to de todos los dere­chos huma­nos, tra­ba­ja­mos con nues­tros alia­dos en los Esta­dos Uni­dos, Euro­pa y otras par­tes del mun­do, exi­gien­do:

a) Trans­pa­ren­cia inme­dia­ta: se harán públi­cos los tex­tos de nego­cia­ción de la Comi­sión, así como todos los docu­men­tos de nego­cia­ción para per­mi­tir un deba­te públi­co abier­to y crí­ti­co sobre la TTIP y el CETA.

b) NO al ISDS: nos opo­ne­mos a estos meca­nis­mos de solu­ción de dis­cre­pan­cias entre el esta­do y el inver­sor y man­te­ne­mos con fir­me­za la sobe­ra­nía de nues­tras socie­da­des y de nues­tros pue­blos para la toma de deci­sio­nes en la defen­sa y mejo­ra del inte­rés públi­co y del bien común por enci­ma de los intere­ses pri­va­dos.

c) NO al Con­se­jo de Coope­ra­ción Regu­la­to­ria: toda la regu­la­ción de las ope­ra­cio­nes comer­cia­les, las con­di­cio­nes del comer­cio y el esta­ble­ci­mien­to de están­da­res de pro­duc­ción del pro­duc­to deben estar en manos de los órga­nos y pro­ce­sos con­tro­la­dos demo­crá­ti­ca­men­te.

d) NO a la des­re­gu­la­ción y a la reba­ja de los están­da­res de pro­tec­ción y al ser­vi­cio del inte­rés públi­co: el nivel de las nor­mas socia­les y labo­ra­les, de los con­su­mi­do­res y de la salud públi­ca, la pro­tec­ción del medio ambien­te, inclu­yen­do la rege­ne­ra­ción de nues­tros recur­sos natu­ra­les, el bien­es­tar ani­mal, las nor­mas sani­ta­rias de los ali­men­tos y las prác­ti­cas agrí­co­las ambien­tal­men­te sos­te­ni­bles, la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria, el acce­so a la infor­ma­ción y al eti­que­ta­do, la cul­tu­ra y la medi­ci­na, la regu­la­ción del mer­ca­do finan­cie­ro, así como la pro­tec­ción de datos y otros dere­chos digi­ta­les que se deben mejo­rar, y no «armo­ni­zar» has­ta el más bajo común deno­mi­na­dor. El reco­no­ci­mien­to mutuo de están­da­res no es acep­ta­ble en la medi­da en que soca­va los nive­les de pro­tec­ción acor­da­dos demo­crá­ti­ca­men­te. Hay que garan­ti­zar que se apli­ca el prin­ci­pio de pre­cau­ción.

e) No exis­te peor des­re­gu­la­ción que la pri­va­ti­za­ción de los ser­vi­cios públi­cos. Defen­de­mos el acce­so uni­ver­sal a una edu­ca­ción de cali­dad, a la aten­ción a la salud y otros ser­vi­cios públi­cos como ins­tru­men­tos para sos­te­ner la repro­duc­ción social de la vida y como una con­tra­ta­ción públi­ca que pro­mue­ve el empleo local y las eco­no­mías loca­les, la dis­cri­mi­na­ción posi­ti­va, el empren­di­mien­to social, la eco­no­mía sos­te­ni­ble, el cui­da­do de las per­so­nas y al ser­vi­cio del inte­rés públi­co.

En este sen­ti­do hay que tener pre­sen­te que los efec­tos de la pri­va­ti­za­ción de los ser­vi­cios públi­cos en dife­ren­tes ámbi­tos tie­nen un espe­cial impac­to en las con­di­cio­nes de vida y de tra­ba­jo de las muje­res.

f) La pro­mo­ción de prác­ti­cas agrí­co­las sos­te­ni­bles con el medio ambien­te y la pro­tec­ción de la peque­ña agri­cul­tu­ra fami­liar.

g) Las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas deben man­te­ner el poder polí­ti­co y las estruc­tu­ras nece­sa­rias para pro­te­ger cier­tos sec­to­res sen­si­bles y sal­va­guar­dar las nor­mas impor­tan­tes para nues­tra cali­dad de vida. Las nor­mas labo­ra­les y ambien­ta­les inter­na­cio­nal­men­te acor­da­das deben ser res­pe­ta­das. La vio­la­ción con­ti­nua de las nor­mas del tra­ba­jo debe ser obje­to de san­cio­nes.

Final­men­te defen­de­mos la cons­truc­ción de unas rela­cio­nes y polí­ti­cas comer­cia­les entre nues­tros pue­blos que pon­gan en pri­mer lugar las per­so­nas y el pla­ne­ta, garan­ti­zan­do:

los dere­chos huma­nos uni­ver­sa­les e inalie­na­bles de todas las per­so­nas, inclui­dos los dere­chos a una ali­men­ta­ción ade­cua­da, agua, salud, dere­chos sexua­les y repro­duc­ti­vos, inte­gri­dad físi­ca y psí­qui­ca, ropa, vivien­da, edu­ca­ción, pro­tec­ción social, movi­li­dad, cul­tu­ra, ocio y un medio ambien­te lim­pio;
un empleo decen­te, que per­mi­ta a la gen­te vivir una vida dig­na, inclu­yen­do una ren­ta ade­cua­da y los dere­chos labo­ra­les;
el reco­no­ci­mien­to del tra­ba­jo repro­duc­ti­vo y del cui­da­do y de los tra­ba­jos infor­ma­les de ser­vi­cio a las per­so­nas y a la comu­ni­dad.
Garan­ti­zar una redis­tri­bu­ción equi­ta­ti­va y una reor­ga­ni­za­ción socio­eco­nó­mi­ca, de for­ma que no recai­gan en exclu­si­va en las muje­res las tareas del bien­es­tar coti­diano, así como la igual­dad de sala­rios para hom­bres y muje­res;
una tran­si­ción a una eco­no­mía de bajas emi­sio­nes de car­bono, que no se base en un con­su­mo exce­si­vo, sino en el uso social y eco­ló­gi­ca­men­te res­pon­sa­ble de los recur­sos, y que per­mi­ta una vida dig­na sin poner en peli­gro el apo­yo de otras per­so­nas, gene­ra­cio­nes futu­ras, así como de la agri­cul­tu­ra, de la flo­ra y la fau­na;
lograr una demo­cra­ti­za­ción sig­ni­fi­ca­ti­va en todos los nive­les de toma de deci­sio­nes;
la lucha con­tra la pobre­za y el esta­ble­ci­mien­to de nue­vas rela­cio­nes de soli­da­ri­dad y equi­dad entre hom­bres y muje­res y con las per­so­nas de otras regio­nes y el res­pe­to de los dere­chos de las per­so­nas refu­gia­das e inmi­gran­tes;
el aumen­to glo­bal del nivel de bien­es­tar eco­nó­mi­co, social y ambien­tal.
Este Tra­ta­do de Comer­cio e Inver­sión es un paso más en la glo­ba­li­za­ción capi­ta­lis­ta. A mayor pro­tec­ción y poder para las empre­sas trans­na­cio­na­les, mayor nega­ción de la sobe­ra­nía y la demo­cra­cia de los pue­blos, menos dere­chos socia­les, más pre­ca­rie­dad, mayo­res ries­gos para el medio ambien­te y un obs­tacu­lo para la soli­da­ri­dad fra­ter­nal entre los pue­blos.

POR ELLO EN EUSKAL HERRIA QUEREMOS DECIDIR Y DECIMOS NO AL TRATADO TRASNACIONAL DE COMERCIO E INVERSIÓN.

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Iruzkina idatzi / Deja un comentario

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