¿Por qué no lo rei­vin­di­can?- Borro­ka Garaia

Hace poco escri­bía del por­qué el esta­do espa­ñol no tie­ne el valor de decir a su pro­pia gen­te sus pro­pias moti­va­cio­nes y lo que hacen, inten­tan­do man­te­ner en la igno­ran­cia polí­ti­ca a su supues­to pue­blo. La crea­ción de fana­tis­mo, que blin­da al esta­do, es un moti­vo tam­bién de esa fal­ta de valor.

Ese fana­tis­mo irra­cio­nal que crea una reali­dad vir­tual don­de el mono­po­lio del sufri­mien­to se cree en pose­sión úni­ca. Des­de esa ata­la­ya, los cul­pa­bles de la situa­ción que ha vivi­do y vive Eus­kal Herria hacen sus cálcu­los y nego­cios, mien­tras se rego­ci­jan de la igno­ran­cia que han podi­do ino­cu­lar en un pue­blo al que han amaes­tra­do para que se sien­ta con dere­cho a todo sobre el pue­blo vas­co y libre de toda cul­pa.

Escla­vi­zar­los en la igno­ran­cia polí­ti­ca es uno de los pasa­por­tes para esa hege­mo­nía del pode­ro­so. La opre­sión nacio­nal y social vas­ca es la pro­pia opre­sión del pue­blo espa­ñol. Y nun­ca ese pue­blo podrá poner las bases para su liber­tad has­ta que no deje defi­ni­ti­va­men­te en paz a Eus­kal Herria para que reco­rra su pro­pio camino tras tan­tos siglos de impo­si­ción estú­pi­da e injus­ta. Pues el con­flic­to, no es un “con­flic­to vas­co”, sino sobre todo espa­ñol y fran­cés.

Las cár­ce­les espa­ño­las son autén­ti­cas máqui­nas para des­tro­zar al ser humano. Fue­ron levan­ta­das para man­te­ner la injus­ti­cia de un régi­men que solo defien­de al pode­ro­so y al ladrón. Por eso están lle­nas de pobres y de los que se enfren­tan a la injus­ti­cia. Como los abo­ga­dos vas­cos que recien­te­men­te han sido encar­ce­la­dos.

No dicen a su supues­to pue­blo la ver­dad. No dicen que la polí­ti­ca peni­ten­cia­ria dise­ña­da con­tra la disi­den­cia vas­ca jue­ga cal­cu­la­da y cons­cien­te­men­te con varia­bles de tor­tu­ra, muer­te, y con­cul­ca­ción de dere­chos todos los días. Todo ello con el mero inte­rés de algo que nun­ca han expli­ca­do por­que les pon­dría en su lugar.

Josu Uri­betxe­be­rria no se ha muer­to. Lo ha mata­do la polí­ti­ca peni­ten­cia­ria, la tor­tu­ra, la des­asis­ten­cia sani­ta­ria y la dis­per­sión.

Pero no lo rei­vin­di­can. Le fue diag­nos­ti­ca­da metás­ta­sis tras 7 años de habér­se­le detec­ta­do cán­cer de riñón y no haber sido hos­pi­ta­li­za­do. Se vio obli­ga­do a rea­li­zar una huel­ga de ham­bre para según sus pala­bras en el caso de morir hacer­lo con dig­ni­dad. Por­que pese a que se le ha arre­ba­ta­do todo, eso nun­ca pudie­ron.

En estos momen­tos tam­bién hay pre­sos polí­ti­cos que se encuen­tran al bor­de de la muer­te con enfer­me­da­des gra­ví­si­mas. Cuan­do se está en liber­tad, inten­tar salir ade­lan­te con una gra­ve enfer­me­dad es algo durí­si­mo de lle­var para el que lo pade­ce, ade­más de para fami­lia­res y entorno cer­cano, cuan­do una situa­ción de extre­ma gra­ve­dad se mal­vi­ve entre las cua­tro pare­des de la cár­cel, sin tra­ta­mien­to médi­co ade­cua­do, en unas con­di­cio­nes insu­fri­bles, con medi­das polí­ti­cas dise­ña­das para que­brar al pre­so y que inclu­so se extien­den a fami­lia­res median­te la dis­per­sión, no tie­ne nom­bre esa situa­ción. Eso no es “morir­se”.

Has­ta en los peo­res con­flic­tos más des­car­na­dos exis­ten unas leyes y reglas que de ser sobre­pa­sa­das nos lle­van a los últi­mos pel­da­ños de la mise­ria huma­na. La tor­tu­ra entra­ría en esa oscu­ra cla­si­fi­ca­ción, el tra­ta­mien­to degra­dan­te y exter­mi­na­dor de pre­sos y pre­sas tam­bién. El esta­do espa­ñol debe­ría de dejar inme­dia­ta­men­te de cami­nar por esos pel­da­ños.

Tex­to com­ple­to en: http://​www​.lahai​ne​.org/​i​p​o​r​-​q​u​e​-​n​o​-​l​o​-​r​e​i​v​i​n​d​i​can

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