Revo­lu­ción cuba­na: has­ta 570 y más…- Patri­cio Montesinos

Este 1 de enero de 2015 la Revo­lu­ción Cuba­na enca­be­za­da por su líder his­tó­ri­co, Fidel Cas­tro, el pre­si­den­te Raúl Cas­tro, y pro­ta­go­ni­za­da por el pue­blo de la nación cari­be­ña, cele­bra­rá su 56 cum­plea­ños con el augu­rio de que cum­pli­rá muchos más, y verá sepul­ta­do defi­ni­ti­va­men­te el pro­lon­ga­do e injus­to blo­queo de Esta­dos Unidos.

Como afir­mó Raúl al final de su recien­te inter­ven­ción ante al Par­la­men­to, la isla cari­be­ña de segu­ro fes­te­ja­rá 570 años, y más, del comien­zo de su pro­ce­so eman­ci­pa­dor, un cer­te­ro men­sa­je de que nada ni nadie podrá revertirlo.

La pro­pia his­to­ria se ha encar­ga­do de mos­trar que la Revo­lu­ción ini­cia­da en 1959 es inven­ci­ble por­que la mayor de las Anti­llas ha teni­do que desa­fiar disi­mi­les obs­tácu­los, y has­ta prác­ti­ca­men­te que­dar­se sola, enfren­tan­do al más poten­te adver­sa­rio del mun­do, su cer­cano vecino del Norte.

Decir o pen­sar otra cosa sig­ni­fi­ca no cono­cer a los cuba­nos, su inten­sa y lar­ga tra­yec­to­ria de luchas por su inde­pen­den­cia des­de las con­tien­das de los Mam­bi­ses con­tra el colo­nia­lis­mo espa­ñol, es dudar de su inte­li­gen­cia y capa­ci­dad de resis­ten­cia, y sub­es­ti­mar sus triun­fos en todos los cam­pos de batalla.

En más de un cuar­to de siglo Cuba ha ven­ci­do inva­sio­nes mili­ta­res, la deno­mi­na­da Cri­sis de los Misi­les, agre­sio­nes terro­ris­tas de todo tipo, pro­vo­ca­cio­nes cons­tan­tes de mer­ce­na­rios al ser­vi­cio de poten­cias extran­je­ras, cam­pa­ñas mediá­ti­cas sin pre­ce­den­tes, y el cer­co eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro impues­to por suce­si­vas admi­nis­tra­cio­nes nor­te­ame­ri­ca­nas, y que aun se mantiene.

Como reza un refrán popu­lar, el que per­se­ve­ra triun­fa, y es esa per­sis­ten­cia en no dejar­se aplas­tar la que ha sido cla­ve en todos sus éxi­tos, y en el pres­ti­gio inter­na­cio­nal logra­do por el más gran­de archi­pié­la­go caribeño.

En el aval de la Revo­lu­ción Cuba­na, cons­ti­tu­ye un ele­men­to pri­mor­dial su mar­ca­do espí­ri­tu soli­da­rio, incul­ca­do por Fidel, hacia los paí­ses más pobres, tan­to en sus luchas con­tra el neo­co­lo­nia­lis­mo y por su sobe­ra­nía, como en el bien­es­tar de sus pue­blos en las esfe­ras de la salud, la edu­ca­ción, la cul­tu­ra y el depor­te, por citar algu­nos de los dere­chos fun­da­men­ta­les de los seres humanos.

La isla Boni­ta, como la lla­man muchos, ha ofre­ci­do y com­par­ti­do siem­pre, con dig­ni­dad y modes­tia, lo poco que ha teni­do, nun­ca lo que le ha sobrado.

Como sub­ra­yé en un artícu­lo ante­rior, algu­nos des­co­lo­ca­dos, unos lle­nos de rabia y otros con mar­ca­da inge­nui­dad, insis­ten en el supues­to peli­gro que sig­ni­fi­ca­rá para Cuba la nor­ma­li­za­ción de las rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con Esta­dos Unidos.

A esos, nada más decir­les, no hagan com­pa­ra­cio­nes y menos fue­ra de con­tex­to, repa­sen la his­to­ria de la nación cari­be­ña, y no olvi­den el ejem­plo de los Cin­co anti­te­rro­ris­tas, Gerar­do Her­nán­dez, Ramón Laba­ni­ño, Anto­nio Gue­rre­ro, Fer­nan­do Gon­zá­lez y René Gon­zá­lez, hijos legí­ti­mos, como muchos, de la Revo­lu­ción Cubana.

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