Como cada 30 de Noviem­bre, día de San Andrés- Eduar­do Renobales

Cada 30 de noviem­bre, día de san Andrés, el calen­da­rio mar­ca una fecha que me sabe a vacío, a fal­ta, a pér­di­da, a ausen­cia; una caren­cia que me lle­ga a preo­cu­par, que me entris­te­ce. Un trein­ta de noviem­bre ya muy lejano, de 1930 con­cre­ta­men­te, el nacio­na­lis­mo vas­co dio el paso que nece­si­ta­ba para adap­tar­se a la coyun­tu­ra del momen­to. Dio el paso que nece­si­ta­ba para homo­lo­gar­se en Euro­pa y en los prin­ci­pios demo­crá­ti­cos impe­ran­tes en el con­ti­nen­te, al menos en su par­te occi­den­tal y atlántica.

Aquel 30 de noviem­bre un gru­po de patrio­tas publi­ca­ron un docu­men­to que se cono­ce­rá como Mani­fies­to de san Andrés en el que se deja­ba atrás la vie­ja doc­tri­na sabi­nia­na deci­mo­nó­ni­ca de Jaun­goi­koa ta lege zaha­rra para trans­for­mar­la en demo­cra­cia, dere­cho a deci­dir y aconfesionalidad.

De estar some­ti­dos a Dios a tener con­cien­cia de ciu­da­da­nos. No nacía una nue­va for­ma­ción polí­ti­ca, sur­gía una ideo­lo­gía reno­va­do­ra en un mun­do tradicional.

Un sue­ño de moder­ni­dad que se tras­to­có la noche del 17 de julio de 1936 bajo el cie­lo nor­te­afri­cano; una catás­tro­fe que duró cua­ren­ta años de dic­ta­du­ra y una inter­mi­na­ble Tran­si­ción, toda ella a rebo­sar de sufri­mien­to, san­gre, pena­li­da­des, pri­va­cio­nes y caren­cias tan­to mate­ria­les como espi­ri­tua­les. De las polí­ti­cas mejor no men­tar, no aca­ba­ría nun­ca este artícu­lo. Has­ta lle­gar al nefas­to día que el PSOE del sue­lo éti­co, de la no acla­ra­da gue­rra sucia, terro­ris­mo de esta­do y GAL acae­ci­dos duran­te su man­da­to, ali­nea­do con un juez pos­te­rior­men­te expe­dien­ta­do y con­de­na­do por pre­va­ri­ca­dor, bajo la con­sig­na cons­ti­tu­cio­nal del todoe­se­ta, ile­ga­li­zó de nue­vo la expre­sión polí­ti­ca del sen­ti­mien­to de moder­ni­dad del aber­tza­lis­mo. Bajo la excu­sa de un infor­me poli­cial que, años des­pués, aún está por juz­gar y pro­bar. Dos ile­ga­li­za­cio­nes, un mis­mo suje­to; record mundial.

A esta for­ma­ción his­tó­ri­ca­men­te se le ha que­ri­do nin­gu­near, som­brear, minus­va­lo­rar… todo para no real­zar y reco­no­cer la enor­me tras­cen­den­cia que sus pos­tu­la­dos (y acción polí­ti­ca) repre­sen­ta­ban para nues­tra socie­dad en su con­jun­to. Un aval de cara a las futu­ras gene­ra­cio­nes. Se le ha mal­tra­ta­do en la his­to­rio­gra­fía, se ha des­man­te­la­do su patri­mo­nio, se ha cer­ce­na­do su docu­men­ta­ción y su memo­ria his­tó­ri­ca, se ha mani­pu­la­do su men­sa­je y has­ta su mis­ma esencia.

Cual­quier patrio­ta, cual­quier pro­gre­sis­ta, cual­quier demó­cra­ta debe­ría hacer oír su voz y mos­trar su dis­con­for­mi­dad ante tama­ña injus­ti­cia. Más aún cada 30 de Noviembre.

Ah! Que no saben de quién estoy hablan­do. Cabe­za la mía! Es cierto.

Me estoy refi­rien­do a Eus­ko Aber­tza­le Ekin­tza-Acción Nacio­na­lis­ta Vas­ca, EAE-ANV.

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