Hay cosas que no cam­bian- Jose­ma­ri Lasa Espinoza

El PNV ha per­pe­tra­do otro Noviem­bre negro, en Suka­rrie­ta. Con el fal­so home­na­je a la memo­ria de Ara­na, se han oído las habi­tua­les con­sig­nas, que rápi­da­men­te se lle­va­ba el vien­to de la ría de Ger­ni­ka. Lo mas lejos que puede.

Ha sido el rito de siem­pre. Para con­su­mo interno. Solo que este año, como cada vez les impor­ta menos el qué dirán, lo han come­ti­do con la pre­via de la visi­ta al rey de todos los espa­ño­les. Según la doc­tri­na ofi­cial del par­ti­do: “para guar­dar dis­tan­cias”. Cual­quie­ra sabe. Lo mis­mo fue para tran­qui­li­zar al nue­vo. Y Urku­llu fue a reno­var la garan­tía de inmo­vi­lis­mo nacio­nal vasco.

Pre­ci­sa­men­te antes de tan “incen­dia­rio” dis­cur­so. Que, por cier­to no ha alar­ma­do a nadie. En todo caso, no se entien­de la coin­ci­den­cia. Plei­te­sía y rei­vin­di­ca­ción, no enca­jan en la mis­ma fra­se, casi el mis­mo día. El par­ti­do no acos­tum­bra a ser tan tor­pe. Ni tan pro­vo­ca­dor. Pero es que ya hacen lo que quieren.

La vie­ja bice­fa­lia del PNV sigue en vigor. La visi­ta de Urku­llu al rey. Fren­te a fren­te, dos de los man­da­ta­rios mas sosos de Euro­pa occi­den­tal. Alguien ha dicho que pare­cía un docu­men­tal en el museo de cera. El len­da­ka­ri hacién­do­le el tra­ba­jo “sucio” al jefe del partido.

Como en tiem­pos, des­de Aju­ria­gue­rra-Agui­rre o Arza­llus-Garai­ko. Uno se rin­de al pro­to­co­lo, a la Coro­na y aguan­ta los piti­dos de la gra­da (Iba­rretxe) o da con­fe­ren­cias en la capi­tal impe­rial, juran­do que ya no somos inde­pen­den­tis­tas (Ardan­za).

Aho­ra Urku­llu y Feli­pe se ponen de acuer­do en que la Repú­bli­ca, pue­de espe­rar. Y lo de Ortu­zar, que no lo ten­ga en cuen­ta. Es para la gale­ría. Lo que cuen­ta es hablar de lo de siem­pre. O sea de nada. Y eso si, según Deia, Urku­llu ha ido a Madrid a “guar­dar dis­tan­cias”. Una risa de viaje.

A los cua­tro días, el otro (Arza­llus, Ortu­zar…) gri­ta a los cie­los y a los vien­tos peder­na­les, que Eus­ka­di es una nación. Y que no le cabreen mucho (PP, PSOE y has­ta Pode­mos) por­que igual cual­quier día se ponen en plan nacionalista…¡Qué mie­do¡ Has­ta Pode­mos tie­ne que dar­se por advertido.

El parro­quial de Bolue­ta afir­ma­ba todo serio que el líder avisaba.
Segu­ro que no duer­men en el foro. O sea, que si no acep­tan que los vas­cos somos una nación, que no cuen­ten con noso­tros. Como has­ta ahora.
Supon­go. Páni­co en la Corte…¿Habrá baja­do la bolsa?

Pero lo cier­to y des­gra­cia, Eus­ka­di no es una nación. Es una auto­no­mía depen­dien­te. Subor­di­na­da. Y todas las meda­llas que Ortu­zar puso en el pecho de Ardan­za o Iba­rretxe (a la sazón pre­sen­tes y cóm­pli­ces de la far­sa anual) por haber cons­trui­do el Esta­do asis­ten­cial vas­co (?), se las debía de poner a los gobier­nos espa­ño­les, que son quie­nes dan los per­mi­sos. Has­ta para cam­biar el nom­bre de las calles.

Peno­so y paté­ti­co. La esqui­zo­fre­nia del par­ti­do ya no tie­ne gracia.

Es una bur­da into­xi­ca­ción. Una pér­di­da de tiem­po, cuan­do hay mejo­res cosas que hacer, que leer las notas de pren­sa y los comu­ni­ca­dos ofi­cia­les del bún­ker de Albia. O escu­char al jefe del par­ti­do, dicien­do todo lo con­tra­rio de lo que hacen todos los días.. Y vie­nen hacien­do des­de octu­bre de 1936.

El par­ti­do es lo que es. La heren­cia de Sota. Con­tan­te y sonante.Y no hay quien lo cam­bie. Los que lo inten­ta­ron se tuvie­ron que ir: Abe­rri, ANV, Jagi-Jagi, EKIN-ETA, EGI, EA, Gorordo…Cada vez son mas y cada vez mas solos. Aun­que Ortu­zar, al que se olvi­dan un mon­tón de cosas cada vez que habla, ha dicho que el PNV no ha baja­do nun­ca los bra­zos. ¿Habrá que­ri­do decir los abrazos?.

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