Argen­ti­na: Con­de­na­da por mujer, pobre, indí­ge­na y migran­te que no habla castellano

reina

Des­de la Cam­pa­ña Nacio­nal Con­tra las Vio­len­cias Hacia las Muje­res se repu­dia un fallo que no escu­chó la voz de Rei­na, ni tomó en cuen­ta las vio­la­cio­nes y veja­cio­nes a las que fue some­ti­da por su mari­do, su vecino y a par­tir de su detención.

Tras cono­cer­se la sen­ten­cia a pri­sión per­pe­tua por “homi­ci­dio doble­men­te cali­fi­ca­do, pre­me­di­ta­do y por ale­vo­sía” con­tra Rei­na Maraz Beja­rano, mujer migran­te boli­via­na acu­sa­da de ase­si­nar a su mari­do Lím­ber San­tos en com­pli­ci­dad con un vecino, la Cam­pa­ña Nacio­nal con­tra las Vio­len­cias hacia las Muje­res con­vo­ca a repu­diar esta deci­sión del Tri­bu­nal Oral en lo Cri­mi­nal Nro. 1 de Quil­mes, por vio­lar la legis­la­ción argen­ti­na de vio­len­cia de géne­ro y todas las garan­tías procesales.

“Este es un fallo racis­ta. Rei­na esta­ba con­de­na­da de ante­mano por la Jus­ti­cia por ser una mujer pobre e indí­ge­na”, denun­cia Euge­nia Lara, inte­gran­te de la Cam­pa­ña Nacio­nal con­tra las Vio­len­cias hacia las Muje­res, al refe­rir­se a la sen­ten­cia dic­ta­da por las jue­zas Sil­via Etche­men­di, Mar­ce­la Ale­jan­dra Vis­sio y

María Flo­ren­cia Butié­rrez y cuyos fun­da­men­tos se cono­ce­rán el pró­xi­mo 11 de noviembre.

Rei­na Maraz Beja­rano estu­vo en pri­sión un año y medio sin poder comu­ni­car­se con su defen­sor ni con nin­gu­na auto­ri­dad, por­que sólo habla que­chua. La ence­rra­ron sin haber­se ase­gu­ra­do de que ella com­pren­die­ra lo que esta­ba suce­dien­do. Lím­ber San­tos, el mari­do de Rei­na Maraz, la entre­ga­ba como for­ma de pago para ser vio­la­da por su vecino “Tito” Vil­ca Ortiz cuan­do con­traía deu­das y con quien fue vis­to Lím­ber con vida por últi­ma vez”. Vil­ca, prin­ci­pal acu­sa­do, murió antes del jui­cio en la Uni­dad 23 de Flo­ren­cio Varela.

La Cam­pa­ña con­tra las Vio­len­cias rele­vó al menos cin­co tipos de vio­len­cias prohi­bi­das por la ley 26.485 que se ejer­cie­ron sobre Rei­na Maraz:

1.-Violencia físi­ca y psi­co­ló­gi­ca: ya que su mari­do Lím­ber San­tos obli­gó a Rei­na a migrar a la Argen­ti­na en 2009 des­de la loca­li­dad rural de Avi­chu­ca, en Boli­via, bajo gol­pes y ame­na­zas de qui­tar­le a sus dos peque­ños hijos. Ade­más, su fami­lia polí­ti­ca le sus­tra­jo los docu­men­tos para que no pudie­ra vol­ver a su país. Ya en la Argen­ti­na, la úni­ca for­ma de comu­ni­car­se con el res­to era a tra­vés de Lím­ber, quien habla­ba cas­te­llano, por lo cual la depen­den­cia de su mari­do era aún mayor.

2.-Violencia sexual: Lím­ber San­tos la entre­ga­ba para ser vio­la­da como for­ma de pago de sus deu­das con su vecino Tito Vilca.

3.-Violencia ins­ti­tu­cio­nal: fue dete­ni­da emba­ra­za­da y la man­tu­vie­ron en una comi­sa­ría, sin aire ni luz ni posi­bi­li­da­des de cui­da­do duran­te sie­te meses. Todo ese tiem­po no pudo hablar con nadie en su idio­ma para que le expli­ca­ran qué suce­día. Lue­go fue tras­la­da­da a la Uni­dad 33 de Los Hor­nos, don­de siguió sin que se ejer­cie­ra su defen­sa has­ta la inter­ven­ción de la Comi­sión Pro­vin­cial por la Memo­ria, que con muchas difi­cul­ta­des logró que pusie­ran un intér­pre­te. Y duran­te todo este tiem­po fue des­vin­cu­la­da de sus dos hijos mayores.

4.-Violencia eco­nó­mi­ca: por su con­di­ción de mujer pobre e indí­ge­na sólo podía con­tar con los recur­sos públi­cos para su defen­sa, que demo­ra­ron casi tres años en llegar.

5.-Violencias sim­bó­li­ca: es colo­ca­da como vic­ti­ma­ria en un pro­ce­so judi­cial pla­ga­do de irre­gu­la­ri­da­des que, sin pers­pec­ti­va de géne­ro, repro­du­ce sólo la ver­sión del fis­cal basa­da en una ende­ble prue­ba, obte­ni­da con una cáma­ra gesell al hijo mayor. Esta prue­ba es cues­tio­na­da por las tres psi­có­lo­gas peri­tos inter­vi­nien­tes, ya que el niño de cin­co años de edad sólo habla­ba en que­chua y bal­bu­cea­ba muy poco cas­te­llano mien­tras la entre­vis­ta­do­ra com­ple­ta­ba e inter­pre­ta­ba sus fra­ses sin cono­cer el idioma.

La Direc­ción de Liti­gio Estra­té­gi­co y el Pro­gra­ma de Pue­blos Ori­gi­na­rios de la Comi­sión Pro­vin­cial de la Memo­ria (CPM) indi­ca­ron en el Ami­cus Curiae pre­sen­ta­do que “la situa­ción de vul­ne­ra­bi­li­dad en que se encuen­tra Rei­na Maraz debe­ría aca­rrear una mayor pro­tec­ción y un plus de cui­da­dos y garan­tías de par­te de los acto­res esta­ta­les inter­vi­nien­tes, según se des­pren­de de nume­ro­sos pac­tos y tra­ta­dos internacionales”.

A pesar de todo esto, Rei­na Maraz fue con­de­na­da a pri­sión per­pe­tua. “¿Por qué me con­de­nan, si yo no he hecho nada?”, pre­gun­tó Rei­na a su intér­pre­te, en que­chua, al cono­cer el fallo. El pró­xi­mo mar­tes 11 de noviem­bre se cono­ce­rán los fun­da­men­tos de las jue­zas. El defen­sor ofi­cial Jose María Mas­tro­nar­di ase­gu­ró que ape­la­rá la sentencia.

“Des­de la Cam­pa­ña Nacio­nal con­tra las Vio­len­cias hacia las Muje­res denun­cia­mos lo racis­ta e injus­to de este fallo, don­de una vez más una mujer víc­ti­ma de vio­len­cia es colo­ca­da en el lugar de cul­pa­ble – seña­ló Euge­nia Lara-. Segui­re­mos luchan­do has­ta lograr la abso­lu­ción de Rei­na Maraz”, concluyó.

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