El pre­mio de la tortura

Igor Meltxor

17 años han pasa­do ya del jui­cio por tor­tu­ras a Kepa Urra, y que fue la pri­me­ra oca­sión, des­de la déca­da de los años 70, en la que se impo­nía una pena tan ele­va­da a unos totu­ra­do­res y una de las pocas veces en que se con­de­na­ba a los auto­res mate­ria­les de las torturas.

Hace 17 años, en sep­tiem­bre de 1997, las tor­tu­ras a Kepa Urra lle­ga­ron a juicio.Urra Guri­di fuer tor­tu­ra­do des­de el mis­mo momen­to de su deten­ción (29.1.1992), y los­ma­los tra­tos con­ti­nua­ron en el mis­mo Hos­pi­tal de Basur­to, a don­de fue lle­va­do por la Guar­dia Civil.

A pesar de los infor­mes que cons­ta­ta­ban las lesio­nes, el Minis­te­rio fis­cal, al fren­te del cual enton­ces se encon­tra­ba Jesús Car­de­nal, no pre­sen­tó acu­sa­ción e inclu­so soli­ci­tó en su día el archi­vo de la causa.

COMIENZA EL JUICIO (22.9.1997)

Rela­to de Urra

Kepa Urra seña­ló que esta­ba dor­mi­do cuan­do la Guar­dia Civil irum­pió en el piso de Bsau­ri don­de fue dete­ni­do y que se lo lle­va­ron en cami­se­ta y cal­zon­ci­llos. Ase­gu­ró que no fue gol­pea­do has­ta que se metió en el coche que se le debía tras­la­dar a La Salve.
Los gol­pes e insul­tos arre­cia­ron al lle­gar a un des­cam­pa­do, don­de le des­nu­da­ron y espo­sa­ron fuer­te­men­te para comen­zar a arras­trar­lo por el sue­lo tirán­do­le de las espo­sas y gol­pear­le con­ti­nua­men­te por todo el cuer­po. En ese lugar se le apli­có la bol­sa en varias oca­sio­nes e inclu­so le intro­du­je­ron una pis­to­la en la boca mien­tras le inte­rro­ga­ban sobre su iden­ti­dad.. Urra per­dió en varias oca­sio­nes el cono­ci­mien­to y fue ves­ti­do con un buzo de tra­ba­jo antes de ser tras­la­da­do a La Sal­ve, don­de le metie­ron en una habi­ta­ción en la que le espe­ra­ban unos quin­ce guar­dia civi­les enca­pu­cha­dos, que ocn­ti­nua­ron golpeándole.

Ante el esta­do que pre­sen­ta­ba el foren­se reco­men­dó su ingre­so en el hos­pi­tal, don­de dos tenien­tes vol­vie­ron a “visi­tar­le”. Kepa Urra, que se encon­tra­ba entu­ba­do y con son­da, rela­tó que lle­ga­ron dos per­so­nas que se hicie­ron pasar por un juez y un abo­ga­do y que le inte­rro­ga­ron sobre la iden­ti­dad y fami­lia has­ta que “me pre­gun­ta­ron si era de ETA, me mos­queé y me callé”. Su reac­ción fue gri­tar pidien­do ayu­da, mien­tras los guar­dias civi­les le tapa­ban la boca y le pelliz­ca­ban los hom­bros y el cue­llo. Una enfer­me­ra logró ahu­yen­tar a los policias.Urra vol­vió a tener más “visi­tas” , que ponien­do­le una pis­to­la en la fren­te, le ame­na­za­ban con tirar­le por un barran­co en su tras­la­do a Madrid.

Ver­sión de los guar­dias civiles

Nega­ron cual­quier tipo de agre­sión o ame­na­za, y pre­sen­ta­ron a Urra como una per­so­na muy vio­len­ta que no dejó de resis­tir­se y for­ce­jear tan­to duran­te la deten­ción como en el tras­la­do. Lle­ga­ron a afir­mar que ante esa acti­tud vio­len­ta uni­ca­men­te res­pon­die­ron aga­rrán­do­le y dicién­do­le “que se estu­vie­ra quieto”.

Insis­tie­ron en que el tra­yec­to has­ta La Sal­ve fue direc­to, sin para­das. Nega­ron las tor­tu­ras en el des­cam­pa­do y en las depen­den­cias de la Guar­dia Civil.

Los dos acu­sa­dos de mal­tra­tar a Urra en Basur­to eran tenien­tes de la Guar­dia Civil qye se tras­la­da­ron des­de Madrid para ayu­dar en ese ope­ra­ti­vo. A pesar de su ran­go, fue­ron encar­ga­dos, según su ver­sión, de com­pro­bar la segu­ri­dad de la habi­ta­ción en la que Urra esta­ba hos­pi­ta­li­za­do. Ellos afir­ma­ron que el dete­ni­do empe­zó a gri­tar cuan­do supo que se acer­ca­ba la enfermera.

LA INDECENTE ACTITUD DE RUBALCABA (PNV)

Con moti­vo del jui­cio, Urra envió una car­ta per­so­nal al pre­si­den­te de la Comi­sión de DDHH del Par­la­men­to de Gas­teiz, Jose Anto­nio Rubal­ca­ba, median­te la que le invi­ta­ba a acu­dir como obser­va­dor a la vis­ta. El poli­ti­co del PNV, ase­gu­ra­ba el 19 de sep­tiem­bre no tener cono­ci­mien­to de la misi­va pese a que su fecha de entra­da era del dia 16, no aten­dió a la peti­ción expres­sa del pre­so y fue el gran ausente.

Hablan los foren­ses (23.9.1997)

El gru­po de foren­ses de la Audien­cia de Biz­kaia que com­pa­re­ció en el jui­cio rati­fi­có las con­clu­sio­nes de sus res­pec­ti­vos infor­mes sobre las lesio­nes y el esta­do del pre­so vas­co tras su deten­ción por la Guar­dia Civil. Mani­fes­tó que el cua­dro medi­co que pre­sen­ta­ba, que cali­fi­có de “gra­ve” en su con­jun­to, era más com­pa­ti­ble con su ver­sión de los hechos que con las expli­ca­cio­nes ofre­ci­das por los guar­dias civi­les acusados.

El Minis­te­rio Fis­cal cam­bia de opi­nión (24.9.1997)

La fis­cal modi­fi­có sus con­clu­sio­nes a la vis­ta de la peri­cial médi­ca, para soli­ci­tar una pena de car­cel para tres de los guar­dias civi­les acu­sa­dos de tor­tu­rar a Urra y man­tu­vo su peti­ción de abso­lu­ción para los tres restantes.
La fis­cal cali­fi­có las expli­ca­cio­nes de los foren­ses como de “razo­na­das y lógi­cas” y con­clu­yó que no des­car­ta­ba que el ori­gen de esas lesio­nes fue­ra lo mani­fes­ta­do por la Guar­dia Civil aun­que aña­dió que “lo cier­to es que no es probable”.

SENTENCIA (10.11.1997) “Doce años de cár­cel para tres toru­ra­do­res de Urra”

Jone Goi­ri­ze­laia des­ta­có que ésta había sido la pri­me­ra oca­sión, des­de la déca­da de los años 70, en la que se impo­nía una pena tan ele­va­da a unos totu­ra­do­res y una de las pocas veces en que se con­de­na a los auto­res mate­ria­les de las tor­tu­ras, por­que sue­le ser difi­cil identificarles.

La Sec­ción Pri­me­ra de la Audien­cia Pro­vin­cial de Bil­bo impu­so a los guar­dias civi­les JOSE MARIA DE LAS CUEVAS CARRETERO, MANUEL SANCHEZ CORBÍ, y ANTONIO LOZANO GARCÍA, tres penas de cua­tro años, dos meses y un dia de pri­sión me nor y de 6 años y un dia de inha­bi­li­ta­ción espe­cial por con­si­de­rar­les auto­res res­pon­sa­bles de un deli­to de tor­tu­ras infli­gi­das al pre­so Kepa Urra. Ade­más se les con­de­na­ba al pago con­jun­to a la vicit­ma de 500.000 pese­tas como indemnización.

EL PREMIO A LOS TORTURADORES: INDULTOS, ASCENSOS Y CONDECORACIONES

Xabier Maka­za­ga, en un articu­lo publi­ca­do el 15.9.2013 en Gara, hacía un repa­so exhaus­ti­vo a la carre­ra de los impli­ca­dos en el caso Urra tras la sen­ten­cia con­de­na­to­ria para tres de ellos y abso­lu­to­ria para otros tantos:

Sán­chez Cor­bí, tenien­te cuan­do tor­tu­ró a Kepa Urra, ascen­dió a capi­tán en el cur­so del pro­ce­so por tor­tu­ras y una vez indul­ta­do fue nom­bra­do coman­dan­te. Pron­to será coro­nel, paso pre­vio al gene­ra­la­to. Según el sin­di­ca­to poli­cial SUP, el tenien­te coro­nel de la Guar­dia Civil Manuel San­chez Cor­bí «es el suce­sor del gene­ral Rodrí­guez Galin­do en la defen­sa del espí­ri­tu mili­tar de la Guar­dia Civil, de su con­si­de­ra­ción como un Cuer­po esen­cia de la Patria por enci­ma de todas las instituciones».

A ins­tan­cias del fis­cal, el Tri­bu­nal Supre­mo reba­jó la pena a un año, evi­tan­do así su ingre­so en prisión.
Segu­ro que tuvo mucho que ver en aque­lla deci­sión el hecho de que dos de los tor­tu­ra­do­res eran ser­vi­do­res muy impor­tan­tes del Esta­do: el men­cio­na­do Sán­chez Cor­bí, res­pon­sa­ble de la coor­di­na­ción con Fran­cia en la lucha anti­te­rro­ris­ta, y José María de las Cue­vas Carre­te­ro, des­ti­na­do en la Uni­dad de Ser­vi­cios Espe­cia­les de la Guar­dia Civil.

Según infor­mó «El País», el mis­mo año en que fue­ron con­de­na­dos, 1997, el pri­me­ro fue con­de­co­ra­do con una cruz de pla­ta, otra blan­ca y dos rojas (remu­ne­ra­das de for­ma vita­li­cia) y el segun­do con dos blan­cas. Ese mis­mo año, el enton­ces pre­si­den­te Aznar los reci­bió en la Mon­cloa y des­pués el Gobierno les indul­tó la inha­bi­li­ta­ción espe­cial de seis años que les había sido impues­ta, y que con­lle­va­ba su expul­sión del Cuerpo.

En cuan­to a de las Cue­vas Carre­te­ro, ex-mili­tan­te de la ultra­de­re­chis­ta Fuer­za Nue­va de Blas Piñar, era sar­gen­to cuan­do tor­tu­ró a Urra; tras ser con­de­na­do, hizo el cur­so de alfé­rez, de mane­ra ile­gal, y des­pués ascen­dió pri­me­ro a tenien­te y más tar­de a capitán.
Fue, ade­más, ele­gi­do para reci­bir a los miem­bros del CPT, Comi­té de Pre­ven­ción de la Tor­tu­ra del Con­se­jo de Euro­pa, que rea­li­za­ron una visi­ta a Espa­ña en 2001. Ello da bue­na medi­da de su peso e influen­cia y tam­bién, una vez más, del nulo res­pe­to con el que tra­tan las auto­ri­da­des espa­ño­las a todos los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les que tra­ba­jan con­tra la tor­tu­ra: eli­gie­ron a un tor­tu­ra­dor indul­ta­do para reci­bir al CPT y no hacen ni caso a las reco­men­da­cio­nes de nin­guno de ellos.

Tam­bién es bien intere­san­te obser­var la tra­yec­to­ria de otros tres guar­dias civi­les impli­ca­dos en el caso Urra. Empe­zan­do por Artu­ro Prie­to Bozec, el ins­truc­tor del caso, que fue doble­men­te con­de­na­do en otros tan­tos jui­cios por tor­tu­ras a varios dete­ni­dos jun­to con Urra. Como tan­tas otras veces, el Tri­bu­nal Supre­mo anu­ló ambas sen­ten­cias, y es en la actua­li­dad el tenien­te coro­nel Jefe de la Coman­dan­cia de Murcia.

El tenien­te coro­nel Ale­jan­dro Her­nán­dez Mos­que­ra, que estu­vo des­ti­na­do en la emba­ja­da en París, fue nom­bra­do a prin­ci­pios de año nue­vo direc­tor del Depar­ta­men­to de Segu­ri­dad de la Pre­si­den­cia del Gobierno. Y el tam­bién tenien­te coro­nel Die­go Pérez de los Cobos fue ase­sor per­so­nal de Alfre­do Pérez Rubal­ca­ba, en tan­to que direc­tor del Gabi­ne­te de Coor­di­na­ción de la Secre­ta­ría de Esta­do de Segu­ri­dad, y sigue ase­so­ran­do a su sus­ti­tu­to Jor­ge Fer­nán­dez Díaz. Según medios perio­dís­ti­cos, es «un hom­bre fun­da­men­tal» en las deci­sio­nes adop­ta­das res­pec­to a los pre­sos polí­ti­cos vascos.

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