Con­tra el acuer­do de Minsk. Con el pue­blo de Novo­ros­sia- Mikel Ugarte

El pasa­do 7 de sep­tiem­bre una dele­ga­ción ucra­nia­na, rusa y algu­nos repre­sen­tan­tes polí­ti­cos de Novo­rus­sia, con media­ción del Gru­po de Con­tac­to inter­na­cio­nal para el con­flic­to en Ucra­nia, fir­ma­ban el cono­ci­do como pro­to­co­lo de Minsk, un acuer­do de 12 pun­tos (entre ellos la des­mi­li­ta­ri­za­ción y la con­ce­sión de esta­tus polí­ti­co espe­cial para Novo­ros­sia) fir­ma­do en capi­tal bie­lo­rru­sa y que pre­ten­día dar una solu­ción diplo­má­ti­ca al con­flic­to arma­do en Ucrania.

Fren­te al opti­mis­mo ini­cial y la ‑a prio­ri- siem­pre bue­na noti­cia de la aper­tu­ra de cana­les de nego­cia­ción que per­mi­tan un pro­ce­so de paci­fi­ca­ción ‑y la aten­ción a la catás­tro­fe huma­ni­ta­ria que vive el terri­to­rio, espe­cial­men­te la ciu­dad de Lugansk‑, el pesi­mis­mo ha inun­da­do la pers­pec­ti­va sobre dicho acuer­do y la far­sa que repre­sen­ta para reso­lu­ción del con­flic­to: Dema­sia­do triun­fa­lis­mo y boni­tas pala­bras, pero la cru­da reali­dad demues­tra que los ata­ques mili­ta­res ucra­nia­nos sobre el pue­blo del Don­bás no han cesado.

Remi­tién­do­nos a hechos obje­ti­vos sobre el cum­pli­mien­to de los pun­tos acor­da­dos en Minsk ‑con­tras­ta­do ade­más con la con­tra­par­te estra­té­gi­ca, es decir, los repre­sen­tan­tes legí­ti­mos del pue­blo tra­ba­ja­dor de Novo­rus­sia- es nece­sa­rio com­par­tir una bre­ve refle­xión y mos­trar nues­tra total opo­si­ción a la fal­sa paz y al alto al fue­go acor­da­do por oli­gar­cas ucra­nia­nos y rusos ‑todos ellos al ser­vi­cio de Kiev- a espal­das del pue­blo de Novo­rus­sia, que tie­ne como obje­ti­vo el desar­me uni­la­te­ral e incon­di­cio­nal de las mili­cias así como la nega­ción de las aspi­ra­cio­nes polí­ti­cas legí­ti­mas del pue­blo del Don­bás. En defi­ni­ti­va, la hoja de ruta plan­tea­da en Minsk es sim­ple papel mojado.

El gobierno ile­gí­ti­mo y gol­pis­ta de Ucra­nia sigue con sus ope­ra­cio­nes de cas­ti­go en el Sur­es­te del país. El alto al fue­go es vio­la­do sis­te­má­ti­ca­men­te por par­te del ejér­ci­to ucra­niano y sus bata­llo­nes neo­na­zis. Los bom­bar­deos con­tra pobla­cio­nes civi­les no han cesa­do. La agre­si­va acti­vi­dad de la OTAN (inclui­da la de la nue­va divi­sión azul espa­ño­la) pre­veen nue­vos ejer­ci­cios mili­ta­res en sue­lo ucra­niano. En lo mili­tar este acuer­do repre­sen­ta un balón de oxí­geno para la jun­ta de Kiev, que tie­ne como obje­ti­vo rees­truc­tu­rar su estra­te­gia mili­tar y ganar tiem­po para seguir avan­zan­do en su polí­ti­ca de exter­mi­nio de la pobla­ción del Don­bás. Todo ello fru­to de la exis­to­sa con­tra­ofen­si­va lle­va­da a cabo, bajo man­do de Igor Strel­kov, por las mili­cias popu­la­res y el seve­ro correc­ti­vo ‑y con­si­guien­te heca­tom­be moral- sufri­do por la tro­pas ucranianas.

independentziaEl acuer­do de Minsk, pro­pues­to por el régi­men de Kiev, pre­vee un esta­tus regio­nal espe­cial de 3 años para Novo­rus­sia. Dicho esta­tus no solo no satis­fa­ce los intere­ses de las Repú­bli­cas Popu­la­res y la volun­tad de sus ciu­da­da­nos, sino que ade­más obli­ga a Rusia ‑por inte­rés pro­pio o como paso tác­ti­co, inter­pre­ta­do por muchos como una gra­ve traición‑, en la actual coyun­tu­ra, a ceder en la idea de la fede­ra­li­za­ción de Ucra­nia como solu­ción al con­flic­to. La solu­ción que se pro­po­ne des­de Minsk, lejos de mejo­rar la situa­ción no hace sino que agra­var el con­flic­to, por­que anu­la ‑y deja en entre­di­cho- el uso de las vías demo­crá­ti­cas como solu­ción a la cri­sis y nie­ga el poder de deci­sión al pue­blo del Don­bás, que a tra­vés de refe­rén­dum y con un 96% de votos favo­ra­bles pro­cla­mó la inde­pen­den­cia de su terri­to­rio. Ade­más de la legi­ti­ma­ción del gol­pe de esta­do nazi-fas­cis­ta, la volun­tad popu­lar sigue sien­do sis­te­ma­ti­ca­men­te nega­da, y con ello las rai­ces polí­ti­cas del con­flic­to. Por lo tan­to, sin en el reco­no­ci­mien­to de los resul­ta­dos del refe­rén­dum de mayo cual­quier solu­ción diplo­má­ti­ca se anto­ja imposible.

Exis­te ade­más otro gran pro­ble­ma con el cita­do esta­tus regio­nal espe­cial pro­pues­to por el dic­ta­dor oli­gar­ca Poroshen­ko para el Don­bás: este no con­tem­pla su apli­ca­ción a todo el terri­to­rio de la Unión de Repú­bli­cas Popu­la­res de Novo­rro­sia, sino que sólo se apli­ca­ría en los terri­to­rios actual­men­te bajo con­trol de las mili­cias. Una solu­ción que sin duda nie­ga tan­to la volun­tad con­jun­ta ‑como suje­to nacio­nal- del pue­blo de Novo­ros­sia así como el dere­cho a su inte­gri­dad territorial.

Otro dato a tener en cuen­ta ‑en pos de la reso­lu­ción del con­flic­to- es la posi­ción que las estruc­tu­ras polí­ti­cas, socia­les y mili­ta­res novo­rru­sas man­tie­nen sobre el acuer­do. En pala­bras de dos de los prin­ci­pa­les lide­res mili­cia­nos, los coman­dan­tes Igor Strel­kov y Ale­xei Moz­go­voy, o polí­ti­cos como Paul Guba­rev (a prio­ri poli­ti­ca­men­te cer­cano al goberno ruso ‑o al menos esa es la ima­gen que los medios occi­den­ta­les tra­tan de trans­mi­tir­nos-) este acuer­do es una trai­ción de los oli­gar­cas corrup­tos al pue­blo de Novo­ros­sia, y gra­cias a la cual ‑debi­do a la “prohi­bi­ción” de rup­tu­ra del alto al fue­go por par­te de las mili­cias, en su fir­me com­pro­mi­so con la paz- blin­da­dos ucra­nia­nos esta­rían pene­tran­do en Donetsk y recu­pe­ran­do algu­nas posi­cio­nes cla­ves. Tan­to Guba­rev, como los lide­res mili­cia­nos seña­lan como cul­pa­bles a los nego­cia­do­res rusos y denun­cian que “el pro­to­co­lo de Minsk ha sido fir­ma­do a espal­das del pue­blo y de los mili­cia­nos de Novorussia”.

Ante la far­sa de Minsk y sin tener una fór­mu­la exac­ta para la paz, pare­ce que el diá­lo­go y la nego­cia­ción se anto­jan como úni­co camino para solu­ción del con­flic­to ucra­niano, pero no a cual­quier pre­cio: El úni­co acuer­do posi­ble pasa por el reco­no­ci­mien­to de las Repú­bli­cas Popu­la­res que el pue­blo del Don­bás pro­cla­mó y cons­ti­tu­yó demo­cra­ti­ca­men­te a tra­vés de refe­rén­dum. El dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción es uni­ver­sal e innegociable.

Eus­kal Herria-Don­bas komi­tea – http://​borro​ka​ga​raia​.word​press​.com

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