Inge­nie­ría repre­si­va- Borro­ka Garaia

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No cedas al engaño
Pues todo lo que te pidan
Será para hacer­te daño
Cicatriz

Autor: Borro­ka garaia da!

Hace un año apro­xi­ma­da­men­te escri­bí un post titu­la­do Ortro. Hace dos, uno titu­la­do futu­ro repre­si­vo. En ambos artícu­los tra­ta­ba sobre la dico­to­mia a la que se enfren­tan los esta­dos actual­men­te para vehi­cu­li­zar su estra­te­gia repre­si­va con­tra Eus­kal Herria. Hay que par­tir de la base de que toda estra­te­gia repre­si­va es sobre todo estra­te­gia polí­ti­ca. Y que uno de los obje­ti­vos fina­les de la repre­sión, no es ins­tau­rar­la per­ma­nen­te­men­te sino todo lo con­tra­rio. Aun­que eso sea difí­cil de recor­dar con todo lo que ha caí­do y sigue cayen­do. El obje­ti­vo de la repre­sión es que ésta no sea nece­sa­ria y que apa­ren­te­men­te deje de exis­tir. Que al menos no pue­da ser per­ci­bi­da, que solo que­de la estruc­tu­ral y sea asu­mi­da por el “sen­ti­do común” impul­sa­do por el capi­tal y el esta­do. Alcan­zar la nor­ma­li­za­ción y la paz social ase­gu­ran­do a la vez todos los intere­ses del estado.

La recien­te abdi­ca­ción del rey espa­ñol es muchí­si­mo más que una sim­ple anéc­do­ta para refor­zar la monar­quía, o una manio­bra para legi­ti­mar a un esta­do en cri­sis. Tam­bién indi­ca una apues­ta de los pode­res del esta­do al máxi­mo nivel. Una apues­ta que ha nece­si­ta­do tener un alto gra­do de adhe­sión y que no se pue­de enten­der ais­la­da. Sino que es par­te de un con­glo­me­ra­do de ini­cia­ti­vas enmar­ca­das en una estra­te­gia aún por des­ple­gar. Una estra­te­gia que va a seguir con­tan­do con la repre­sión pero al con­tra­rio de los últi­mos años, posi­ble­men­te inter­ca­la­da con lava­dos de cara, movi­mien­tos de dis­ten­sión y más cin­tu­ra de la demos­tra­da has­ta aho­ra. Palo y zanaho­ria, No solo palo.

Y es que el esta­do se la está jugan­do. Inmer­so de lleno en la cri­sis sis­té­mi­ca capi­ta­lis­ta y tam­bién en la cri­sis del pro­pio régi­men espa­ñol fra­gua­do con los mate­ria­les del fran­quis­mo. Pró­xi­ma­men­te ven­drá una fecha cla­ve como la con­sul­ta en Cata­lun­ya, la pro­tes­ta social en el esta­do espa­ñol ha subi­do más gra­dos de lo admi­si­ble, y pese a que es posi­ble que se haya podi­do (nun­ca mejor dicho) vehi­cu­li­zar par­te de esa pro­tes­ta a cau­ces más tran­qui­los como las ins­ti­tu­cio­nes, está por ver don­de desem­bo­ca­rá todo. Y cla­ro está, el eterno “fren­te nor­te” que pese a tener­lo por aho­ra rela­ti­va­men­te bajo con­trol, siem­pre pue­de traer un dis­gus­to de no cerrar­se com­ple­ta­men­te el con­flic­to con un acuer­do de sumisión.

Ortro

28/​10/​2013

En la mito­lo­gía grie­ga Ortro era un perro de dos cabe­zas. El gigan­te Gerión le enco­men­dó guar­dar un reba­ño de bue­yes en la isla Eritia.

estado

Recien­te­men­te hemos vivi­do dos hechos de fuer­te impac­to en el deve­nir polí­ti­co de Eus­kal Herria. Por una par­te, el ope­ra­ti­vo arma­do con­tra Herri­ra que ha lle­va­do a que el esta­do espa­ñol prohí­ba las acti­vi­da­des de este movi­mien­to de defen­sa de los dere­chos de los pre­sos y pre­sas vas­cas. Por otra par­te, la reso­lu­ción del tri­bu­nal de Estras­bur­go en rela­ción a la apli­ca­ción de for­ma retro­ac­ti­va de la doc­tri­na 1972006, que ten­dría que supo­ner la inme­dia­ta libe­ra­ción de dece­nas de pre­sos y pre­sas polí­ti­cas a las que se les ha apli­ca­do esta medi­da total­men­te incon­sis­ten­te y arbi­tra­ria des­de un pun­to de vis­ta jurí­di­co y cruel des­de un pun­to humano.

Se podría decir que el ata­que a Herri­ra sor­pren­dió a una gran par­te de la socie­dad vas­ca, inclui­dos tam­bién amplios espec­tros de la izquier­da aber­tza­le que en sus aná­li­sis habían dado por ter­mi­na­da la fase de las ile­ga­li­za­cio­nes. Sin embar­go, la reali­dad se abrió paso una vez más de una for­ma con­tun­den­te y cho­có fron­tal­men­te con­tra la inge­nui­dad del opri­mi­do. No haber anti­ci­pa­do la posi­bi­li­dad real de un gol­pe de esas carac­te­rís­ti­cas, haber edu­ca­do a la socie­dad vas­ca en la impo­si­bi­li­dad de que algo así ocu­rrie­ra, en el fon­do hace visi­ble un des­ajus­te o cier­ta inexac­ti­tud en el aná­li­sis de la fun­ción del esta­do, sus estra­te­gias, del momen­to que vivi­mos y más glo­bal­men­te en la pro­pia teo­ría de la represión.

En el caso de la sen­ten­cia de Estras­bur­go pue­de ocu­rrir algo pare­ci­do. Si bien, como no podía ser de otra mane­ra, la satis­fac­ción y la ale­gría debi­do a la espe­re­mos, inmi­nen­te libe­ra­ción de dece­nas de pri­sio­ne­ros y pri­sio­ne­ras polí­ti­cas es un hecho a cele­brar, se pue­de dar de nue­vo un des­ajus­te o cier­ta inexac­ti­tud en el aná­li­sis de no tener en cuen­ta las rela­cio­nes inter-bur­gue­sas del impe­ria­lis­mo euro­peo, las diver­sas apli­ca­cio­nes de las estra­te­gias y el pro­pio sig­ni­fi­ca­do de Euro­pa. No como ente geo­grá­fi­co sino polí­ti­co del capi­tal, que es exac­ta­men­te lo que es.

El comu­ni­ca­do de hace dos años en el que ETA infor­mó que ponía fin al empleo de la vio­len­cia revo­lu­cio­na­ria no abrió un nue­vo tiem­po polí­ti­co sino una nue­va fase que al ser acti­va­da de mane­ra uni­la­te­ral no cam­bia­ría el tiem­po polí­ti­co por sí mis­ma. Ya que los ejes de este tiem­po en rela­ción al con­flic­to siguen inva­ria­bles: Eus­kal Herria some­ti­da nacio­nal y social­men­te por los esta­dos espa­ñol y fran­cés, con el capi­ta­lis­mo y la repre­sión como ejes ver­te­bra­do­res de la impo­si­ción. No solo no abrió un nue­vo tiem­po sino que ni siquie­ra se abrió una opor­tu­ni­dad de dar el sal­to a un nue­vo tiem­po. Eso es algo a gene­rar aún. Y esto es sen­ci­lla­men­te por­que des­gra­cia­da­men­te ni hace dos años, ni hoy en día, toda­vía se han gene­ra­do las con­di­cio­nes de rup­tu­ra nece­sa­rias para a tra­vés de des­atar las con­tra­dic­cio­nes exis­ten­tes pue­da nacer una nue­va reali­dad o un nue­vo tiempo.

En cual­quier caso, el fin de la lucha arma­da vas­ca mar­ca un antes y un des­pués. Una nue­va fase. En mi opi­nión, al con­tra­rio de lo que pien­san muchos, espe­cial­men­te para el esta­do. Una nue­va fase que ha crea­do un cho­que estra­té­gi­co interno en el esta­do don­de cada vez se per­fi­lan dos for­mas de enca­rar esta fase que en reali­dad para ellos no sería más que un nue­vo ciclo repre­si­vo y un nue­vo ciclo de imposición.

Al esta­do espa­ñol ante la evi­den­cia del cese arma­do de la resis­ten­cia vas­ca se le abrió un dile­ma. Que la nece­si­dad con­tra-insur­gen­te debía pasar por una refor­mu­la­ción de la estra­te­gia con vis­tas a ali­men­tar pro­ce­sos de asi­mi­la­ción con los que cuen­tan con mucha expe­rien­cia his­tó­ri­ca como el pro­du­ci­do por el PNV, EE o PCE. Eso o seguir ten­san­do la cuerda.

Esas son las dos opcio­nes que pre­sen­tan cier­tas incom­pa­ti­bi­li­da­des entre ellas. El esta­do se está deba­tien­do entre una o la otra. La movi­li­za­ción de ayer en Madrid en con­tra de la sen­ten­cia de Estras­bur­go en reali­dad solo res­pon­día a esa lucha inter­na, sien­do un ele­men­to de pre­sión en favor de seguir ten­san­do la cuer­da y espe­cial­men­te defen­di­da por el fren­te mili­tar, poli­cial y de los sec­to­res más duros del capi­tal. Al otro lado esta­ría el poder fác­ti­co euro­peo que si bien ha defen­di­do duran­te déca­das la mano dura del esta­do espa­ñol con­tra Eus­kal Herria no ven con bue­nos ojos el ten­sio­na­mien­to actual de la cuer­da has­ta el absur­do y exi­ge que se cana­li­ce ‘el con­flic­to vas­co’ has­ta su liqui­da­ción, con la espe­ran­za de mode­rar a la izquier­da aber­tza­le en bare­mos asi­mi­la­bles para los intere­ses de la Euro­pa del capi­tal, no vaya a ser de que tan­to abu­so ‘de alas’ a futu­ras poten­cia­li­da­des rup­tu­ris­tas, ya que la Euro­pa del capi­tal, nece­si­ta una Euro­pa sumi­sa. No un núcleo de sub­ver­sión en el cen­tro de sus entra­ñas ni un esta­do socia­lis­ta vas­co inde­pen­dien­te que con­ta­gia­ría las proximidades.

Para el esta­do espa­ñol, inmer­so en una cri­sis pro­fun­da, con la nece­si­dad de ampliar su coer­ción , de aumen­tar el recor­te de dere­chos, de impe­dir que la cla­se tra­ba­ja­do­ra se suble­ve, de con­tra­rres­tar el pro­ce­so inde­pen­den­tis­ta en Cata­lun­ya, con poca cin­tu­ra debi­do al impul­so neta­men­te fas­cis­ta que ha teni­do que impri­mir para inten­tar sofo­car a la disi­den­cia vas­ca se le pre­sen­ta este reto y este dilema.

A Cata­lun­ya ya están man­dan­do des­de algu­nos sec­to­res espa­ño­les glo­bos son­da en rela­ción a una nego­cia­ción para parar el pro­ce­so sobe­ra­nis­ta a cam­bio de rei­vin­di­ca­cio­nes antes recha­za­das por el esta­do pero que man­ten­gan a Cata­lun­ya ata­da. Se sabe que una par­te influ­yen­te del PSOE ‚aun­que aún tími­da­men­te, apues­ta por un “pro­ce­so de paz” en Eus­kal Herria con la espe­ran­za de que eso impi­da un pro­ce­so rup­tu­ris­ta en sin­to­nía con la Euro­pa del capi­tal. El PP cuen­ta con con­tra­dic­cio­nes inter­nas que son un refle­jo de todo este lío de estra­te­gias e intere­ses. Igual le ocu­rre al PNV debi­do a su rela­ción estruc­tu­ral con el esta­do y el capital.

Sin embar­go, el esta­do y el capi­tal es el que tie­ne la últi­ma pala­bra, el que ges­tio­na y dina­mi­za todas las nece­si­da­des repre­si­vas y de impo­si­ción, que pue­den variar, pero que para ellos no tie­ne final ya que sería su fin.

¿Hacia dón­de se decantarán?

Eso es secun­da­rio siem­pre y cuan­do el opri­mi­do entien­da que pese a que el perro que guar­da el reba­ño pue­da tener dos cabe­zas dife­ren­tes ‚el obje­ti­vo de éstas es el mis­mo, des­truir a su pre­sa. Por lo tan­to solo en manos del opri­mi­do está no per­mi­tir­lo, explo­tar todas las con­tra­dic­cio­nes que pue­dan bene­fi­ciar, abrir bre­chas en el enemi­go y no en los ami­gos, ade­más de gene­rar las con­di­cio­nes de rup­tu­ra nece­sa­rias para a tra­vés de des­atar las con­tra­dic­cio­nes exis­ten­tes pue­da nacer una nue­va reali­dad libe­ra­do­ra, des­car­tan­do la inge­nui­dad y ponien­do en mar­cha la inge­nie­ría sub­ver­si­va apren­di­da de siglos de lucha de la cla­se tra­ba­ja­do­ra mun­dial y de nues­tro pro­pio pue­blo para abrir en esta fase un nue­vo ciclo revo­lu­cio­na­rio hacia la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo, sien­do esa la solu­ción al con­flic­to para la cla­se tra­ba­ja­do­ra vasca.

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