Quin­tu­ple lec­ción de medio siglo de lucha de FARC-EP- Iña­ki Gil de San Vicente

Marx y Engels habla­ron una vez de que el movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio que­ría y debía «con­quis­tar el cie­lo por asal­to». La huma­ni­dad opri­mi­da lo había inten­ta­do muchas veces antes de que los dos ami­gos escri­bie­ran esas pala­bras, lo inten­tó tam­bién mien­tras que estu­vie­ron vivos, y lo ha segui­do inten­tan­do des­de su muer­te has­ta aho­ra. Una de las lec­cio­nes de las FARC-EP es pre­ci­sa­men­te esta, que se ins­cri­be de lleno en esa heroi­ca y lar­ga lucha con­tra todas las opre­sio­nes, explo­ta­cio­nes y dominaciones.

Cuan­do deci­mos que lucha con­tra todas las for­mas de injus­ti­cia nos refe­ri­mos a la segun­da lec­ción que nos apor­ta el medio siglo de exis­ten­cia de las FARC-EP: no se tra­ta de una resis­ten­cia par­cial aun­que váli­da, ceñi­da a la recu­pe­ra­ción de dere­chos demo­crá­ti­co-radi­ca­les aplas­ta­dos por la bur­gue­sía. Esto es cier­to, pero es mucho más que esto: es una pra­xis glo­bal, total, que se enfren­ta a todas las mani­fes­ta­cio­nes del impe­ria­lis­mo en su cri­mi­nal for­ma pre­sen­te. Así, vemos que en los terri­to­rios libe­ra­dos se pre­fi­gu­ra la base de una futu­ra socie­dad socia­lis­ta, anti­pa­triar­cal, fusio­na­da con la natu­ra­le­za, que tien­de a la uni­fi­ca­ción del tra­ba­jo inte­lec­tual y manual, que pug­na con­tra la opre­sión étni­ca y nacio­nal, que ela­bo­ra otra cul­tu­ra basa­da en la pro­duc­ción y admi­nis­tra­ción colec­ti­va de los valo­res de uso, etcétera.

La pre­fi­gu­ra­ción del futu­ro en el pre­sen­te en la medi­da de lo posi­ble es las peo­res con­di­cio­nes ima­gi­na­bles, es una de las tareas sin las cua­les nun­ca toma­re­mos el cie­lo por asal­to. Y aquí radi­ca la ter­ce­ra lec­ción de las FARC-EP: ade­más de en los terri­to­rios libe­ra­dos tam­bién hay que inten­tar­lo en las gran­des conur­ba­cio­nes popu­la­res azo­ta­das por la pobre­za, la delin­cuen­cia, la repre­sión y el mie­do, y es aquí en don­de las FARC-EP mues­tran un valor titá­ni­co al rela­cio­nán­do­se con las luchas popu­la­res auto­or­ga­ni­za­das, al pro­po­ner alter­na­ti­vas con­cre­tas y gene­ra­les, al asu­mir des­ga­rra­do­res cos­tos huma­nos –ren­di­mos honor a los miles de per­so­nas de la UP ase­si­na­das por la repre­sión– como pre­cio para con­quis­tar la liber­tad en las luchas par­ti­cu­la­res y en la eman­ci­pa­ción general.

Tama­ños sacri­fi­cios éti­ca­men­te impe­ca­bles no fue­ron polí­ti­ca­men­te bal­díos. La con­quis­ta del cie­lo por asal­to, y su pre­fi­gu­ra­ción en el pre­sen­te, aho­ra mis­mo, es un pro­ce­so pro­lon­ga­do en el que la acu­mu­la­ción de fuer­zas se va rea­li­zan­do fre­cuen­te­men­te de mane­ra imper­cep­ti­ble, pero que emer­ge a la luz como la pri­ma­ve­ra tras un eterno e infer­nal invierno. Aquí radi­ca la cuar­ta lec­ción de las FARC-EP: la cons­cien­te pacien­cia revo­lu­cio­na­ria, lle­na de acti­vis­mo crea­ti­vo, que sabe que resur­gi­rán las con­di­cio­nes favo­ra­bles, como suce­de aho­ra tras muchos años de apa­ren­te estancamiento.

Han fra­ca­sa­do muchos inten­tos de tomar el cie­lo por asal­to, derro­tas que han des­mo­ra­li­za­do, debi­li­ta­do y divi­di­do bas­tan­tes veces a la huma­ni­dad explo­ta­da. Pero en esos amar­gos momen­tos, siem­pre han segui­do luchan­do glo­rio­sos gru­pos irre­duc­ti­bles que han sido deci­si­vos para la recu­pe­ra­cio­nes ulte­rio­res, como la actual. Una de sus vir­tu­des ha sido y es la de la des­con­fian­za total a las pro­me­sas del opre­sor den­tro de una metó­di­ca y exhaus­ti­va capa­ci­dad de estu­dio de las fuer­zas en con­flic­to y de sus ten­den­cias. Aquí radi­ca la quin­ta lec­ción de las FARC-EP como se está demos­tran­do en las con­ver­sa­cio­nes en Cuba.

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