“El dis­cre­to encan­to de la cri­sis eco­nó­mi­ca”: Entre­vis­ta a Joseph Halevi

Aun­que la cri­sis ha pues­to en cues­tión el pen­sa­mien­to eco­nó­mi­co domi­nan­te en los últi­mos 30 años, pare­ce que ha fal­ta­do en la izquier­da un deba­te ade­cua­do que se con­cen­trar­se en los fac­to­res deter­mi­nan­tes de la cri­sis y las pers­pec­ti­vas futuras.En ello ha juga­do un cier­to papel, como ha seña­la­do il Mani­fies­to, el eli­mi­nar algu­nas de las cla­ves de cier­tas inter­pre­ta­cio­nes del pre­sen­te, ter­mi­nan­do por cen­trar­se sólo en cier­tos aspec­tos de la cri­sis (el tema del medio ambien­te, los bie­nes comunes).Intentamos remo­ver las cosas, titu­lan­do la ini­cia­ti­va “El dis­cre­to encan­to de la cri­sis eco­nó­mi­ca”, ins­pi­rán­do­nos en un artícu­lo de Fer­nan­do Via­ne­llo y Andrea Ginz­burg, publi­ca­do en Rinas­ci­ta, en 1973. Aun­que el entre­vis­ta­do tie­ne una pers­pec­ti­va teó­ri­ca dife­ren­te a la de los auto­res de dicho artícu­lo, la inten­ción es ren­dir home­na­je a la tra­di­ción hete­ro­do­xa ita­lia­na (quién escri­be esto se gra­duó en Móde­na, don­de ense­ñan Via­ne­llo y Ginz­burg), hoy marginada.Halevi es pro­fe­sor de eco­no­mía en la Uni­ver­si­dad de Syd­ney y ha sido duran­te años un cola­bo­ra­dor del Mani­fies­to.Sus inves­ti­ga­cio­nes abar­can la eco­no­mía polí­ti­ca, las teo­rías del cre­ci­mien­to y el comer­cio, Asia y el pen­sa­mien­to post-key­ne­siano y mar​xis​ta​.Su libro más recien­te es Modern Poli­ti­cal Eco­no­mics. Making Sen­se of the Post-2008 World (con Y. Varou­fa­kis e N. Theo­ca­ra­kis). Entre sus artícu­los aca­dé­mi­cos mas recien­tes hay que des­ta­car “Could be Rai­ning: The Euro­pean Cri­sis After the Great Reces­sion”, co-escri­to con Richard Bello­fio­re.

El sur­gi­mien­to de la cri­sis ha con­fir­ma­do la opi­nión de algu­nos eco­no­mis­tas hete­ro­do­xos, según la cual el capi­ta­lis­mo tien­de estruc­tu­ral­men­te a entrar en cri­sis. Sin embar­go, las opi­nio­nes diver­gen sobre las cau­sas del desas­tre actual. Una posi­ción difu­sa (apo­ya­da por ejem­plo por los teó­ri­cos de la revis­ta Monthly Review) es la que atri­bu­ye a la cri­sis el siguien­te meca­nis­mo: la con­tra­rre­vo­lu­ción neo­li­be­ral ha con­du­ci­do a una dis­mi­nu­ción de la par­ti­ci­pa­ción de los sala­rios;para apo­yar la deman­da pri­va­da fue, por tan­to, nece­sa­ria una enor­me expan­sión del cré­di­to y el esta­lli­do de la bur­bu­ja en 2007 inte­rrum­pió el meca­nis­mo. Otros pen­sa­do­res, como el mar­xis­ta esta­dou­ni­den­se Andrew Kli­man, creen que las cau­sas de la cri­sis no se pue­den encon­trar en la dis­tri­bu­ción del ingre­so y que la depre­sión pue­de ser expli­ca­da por la caí­da ten­den­cial de la tasa de bene­fi­cio.Una visión com­ple­ta­men­te orien­ta­da a la pro­duc­ción. ¿Qué pien­sa usted?

Tra­ba­jé muchos años direc­ta­men­te con Sweezy y Mag­doff (teó­ri­cos per­te­ne­cien­tes a la escue­la de Monthly Review, nde), y creo que esta visión es un poco “ten­den­cio­sa”. Para estos auto­res el sub­con­su­mo no es como tal el pro­ble­ma. El pro­ble­ma es más bien que duran­te un cier­to perío­do, la expan­sión finan­cie­ra ‑que teo­ri­za­ron des­de los años 80, y hay una serie de ensa­yos sobre ella en la Monthly Review – fue la fuer­za impul­so­ra de diver­sos sec­to­res, por ejem­plo el sec­tor tec­no­ló­gi­co. La idea de sub­con­su­mo ha sido desa­rro­lla­da más que por la Monthly Review por otras per­so­nas, por ejem­plo Pivet­ti, en el Cam­brid­ge Jour­nal of Eco­no­mics.

Yo no estoy de acuer­do con la visión del sub­con­su­mo: con Ric­car­do Bello­fio­re hemos publi­ca­mos una serie de ensa­yos en los que desa­rro­lla­mos la idea del “key­ne­sia­nis­mo pri­va­ti­za­do”. ¿Qué quie­re decir esto? Sig­ni­fi­ca que no se matan dos pája­ros de un tiro: el capi­tal se ale­gra de que haya una defla­ción de los sala­rios (por ejem­plo, en los EE.UU. a par­tir de fina­les de los 70 en ade­lan­te) y, por otro lado, que aumen­te el crédito.

Sin embar­go, este no es el ele­men­to esen­cial de la cri­sis, que es, a saber, el aumen­to de la deu­da como tal, sino que es la for­ma en que esta deu­da se ade­lan­tó, el hecho de que a menu­do estos títu­los de deu­da no valían nada. Muy sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te este pro­ble­ma esta­ba den­tro de los ban­cos. El sis­te­ma de titu­li­za­ción, que es crear dine­ro median­te la deu­da (y los pro­duc­tos deri­va­dos son una gran herra­mien­ta para ello), ha crea­do la vorá­gi­ne. Esto final­men­te ha hecho emer­ger esta acu­mu­la­ción de capi­tal fic­ti­cio, por usar un tér­mino mar­xis­ta, que se eva­po­ra a continuación.

No exis­te un meca­nis­mo cau­sal cla­ro. ¿Qué quie­re decir Bello­fio­re al afir­mar que el sub­con­su­mo es la cau­sa “últi­ma” de la cri­sis, y por lo tan­to no expli­ca nada?

El pun­to es que no se pue­de expli­car la cau­sa de la cri­sis a tra­vés del sub­con­su­mo. De hecho, el sub­con­su­mo no expli­ca las cau­sas de la cri­sis, aun­que se mani­fies­ta duran­te la cri­sis. No es que el capi­tal haya incre­men­ta­do el cré­di­to por­que los sala­rios caían.

Los tres com­po­nen­tes de la cri­sis son la crea­ción de liqui­dez por par­te de la Reser­va Fede­ral, la des­lo­ca­li­za­ción (el mode­lo Wal-Mart, pero des­pués inclu­so Apple, etc.) y la expan­sión del cré­di­to, y en par­ti­cu­lar la expan­sión de la posi­bi­li­dad de uti­li­zar el valor del capi­tal ( es., el valor de las casas) para obte­ner más dinero.

Pero enton­ces, ¿qué hubie­ra ocu­rri­do sin la titulización?

Que lo que ocu­rrió hubie­ra suce­di­do antes.

En nues­tro inter­cam­bio ante­rior, ha argu­men­ta­do que la visión de mar­xis­tas cómo Kli­man, que atri­bu­ye la cri­sis a la caí­da ten­den­cial de la tasa de bene­fi­cio, es en últi­ma ins­tan­cia reac­cio­na­ria por­que no inte­gra la dis­mi­nu­ción de los sala­rios en los EE.UU., tal y como se ha pro­du­ci­do. ¿Qué dice al respecto?

No me gus­ta real­men­te el enfo­que de Kli­man de la teo­ría del valor de Marx y la caí­da ten­den­cial de la tasa de bene­fi­cio, un enfo­que que ha sido cri­ti­ca­do por muchos otros, por ejem­plo, por Simon Mohun y Rober­to Vene­zia­ni. Gugliel­mo Car­che­di, que para mí es más serio que Kli­man, en un artícu­lo apa­re­ci­do en sinis​train​re​te​.info, dice que en reali­dad la caí­da ten­den­cial de la tasa de bene­fi­cio no se ve, pero si se tie­ne en cuen­ta los sec­to­res pro­duc­ti­vos enton­ces si se ve.

Así que empie­za a ser una cosa com­pli­ca­da, por­que ¿qué sig­ni­fi­ca “sec­tor pro­duc­ti­vo” en un sis­te­ma como el de hoy? Es cier­to que actual­men­te los bene­fi­cios caen, pero caen por­que dis­mi­nu­ye la deman­da y, por lo tan­to, la tasa de uti­li­za­ción de la capa­ci­dad pro­duc­ti­va. La capa­ci­dad pro­duc­ti­va que no se uti­li­za debe tener­se en cuen­ta en el cos­te de uti­li­za­ción del capi­tal y por lo tan­to los bene­fi­cios caen, pero no por las razo­nes seña­la­das por Kli­man. Así que creo que la visión de que la dis­tri­bu­ción del ingre­so no cuen­ta es pro­fun­da­men­te reac­cio­na­ria, de dere­chas diría yo.

Al ana­li­zar la evo­lu­ción de la eco­no­mía mun­dial, se pue­de seña­lar que la eco­no­mía de EE.UU., aun­que toda­vía débil, pare­ce en alza, mien­tras que la mayo­ría de las eco­no­mías euro­peas están más reza­ga­das. Por tan­to, es sen­sa­to pen­sar que hay ele­men­tos par­ti­cu­la­res de la Unión Euro­pea y la zona euro que han con­tri­bui­do a agra­var la cri­sis. ¿Cuá­les son estos fac­to­res y qué papel han juga­do? De mane­ra más gene­ral, para algu­nos, la UE es una estruc­tu­ra neu­tral, con un poten­cial de mayor demo­cra­ti­za­ción, pero para otros es una ins­ti­tu­ción de cla­se y una herra­mien­ta para la impo­si­ción de las polí­ti­cas con­ser­va­do­ras. ¿Cuál es el papel de cla­se desem­pe­ña­do por la Unión Europea?

Mien­tras tan­to, hay que decir que Esta­dos Uni­dos es un país prin­ci­pal­men­te impor­ta­dor, al con­tra­rio que Euro­pa, o más bien la zona euro, que tien­de a ser un expor­ta­dor neto. Ello es sus­tan­cial para la diná­mi­ca de la recu­pe­ra­ción euro­pea ‑sobre todo aho­ra que se ha ins­ta­la­do la defla­ción tan­to des­de el pun­to de vis­ta de los balan­ces finan­cie­ros como de los sala­rios- y que depen­de de las expor­ta­cio­nes: de hecho, no hay herra­mien­tas para esti­mu­lar la deman­da inter­na, ya que no hay datos de cre­ci­mien­to ni por lo que con res­pec­ta a la inver­sión ni des­de el pun­to de vis­ta de los pre­su­pues­tos públi­cos, y la recu­pe­ra­ción sólo pue­de depen­der de las exportaciones.

En con­tras­te, en los Esta­dos Uni­dos se están pro­du­cien­do meca­nis­mos que han per­mi­ti­do cier­tas arti­cu­la­cio­nes. En pri­mer lugar, los EE.UU. ha cam­bia­do radi­cal­men­te su posi­ción a nivel inter­na­cio­nal, han redu­ci­do drás­ti­ca­men­te su défi­cit externo. Y ¿cómo ha suce­di­do? No por­que las com­pa­ñías ame­ri­ca­nas haya deci­di­do revi­sar sus estra­te­gias de outsour­cing, por lo menos no sus­tan­cial­men­te. Es decir, en algu­nos casos ha ocu­rri­do, se die­ron cuen­ta de que era dis­fun­cio­nal y que el ori­gen de esta dis­fun­ción era Chi­na, ya que es adon­de la mayo­ría de las des­lo­ca­li­za­cio­nes van, pero los chi­nos están más que dis­pues­tos a hacer lo que pue­den para reme­diar este pro­ble­ma, ya que su inte­rés prio­ri­ta­rio es seguir expor­tan­do, y enton­ces nece­si­tan que las empre­sas esta­dou­ni­den­ses y sus aso­cia­dos chi­nos sean capa­ces de producir.

Uno de los fac­to­res más impor­tan­tes en este cam­bio en la posi­ción inter­na­cio­nal de los EE.UU. ha sido la pro­pia Chi­na, que, en par­ti­cu­lar des­de 2009, se ha con­ver­ti­do en un gran impor­ta­dor, un “devo­ra­dor” de mate­rias pri­mas y ali­men­tos, lo que ha pues­to en mar­cha todo el meca­nis­mo de la mine­ra esta­dou­ni­den­se, y esto está conec­ta­do con las zonas indus­tria­les de Michi­gan que han comen­za­do a pro­du­cir máqui­nas. En resu­men, esto ha redu­ci­do las impor­ta­cio­nes de Esta­dos Uni­dos, ha esti­mu­la­do la inver­sión inter­na en los esta­dos por lo que se refie­re a la mine­ría, pero tam­bién, por ejem­plo, a la made­ra de Min­ne­so­ta, o pro­duc­tos alimenticios.

Chi­na ha incre­men­ta­do sus impor­ta­cio­nes tan­to por­que bus­ca la tras­fe­ren­cia de capa­ci­da­des tec­no­ló­gi­cas, aun­que en este aspec­to vuel­ve su aten­ción más hacia Japón y Euro­pa, en par­ti­cu­lar Ale­ma­nia. Chi­na ha pues­to en mar­cha toda la zona de la Ama­zo­nía, quie­re con­ver­tir la sel­va ama­zó­ni­ca en un cam­po de soja, quie­re crear a lo lar­go del rio Ama­zo­nas un eje equi­pa­do con puer­tos y ferro­ca­rri­les para faci­li­tar el trans­por­te, y esto está rela­cio­na­do, de una for­ma u otra, con la indus­tria estadounidense.

En resu­men, todo ello ha ayu­da­do al cre­ci­mien­to en EE. UU., inclu­so a nivel esta­dís­ti­co, por­que esta­dís­ti­ca­men­te las impor­ta­cio­nes res­tan en el cálcu­lo del PIB. Ade­más no se pue­de olvi­dar, sin embar­go, que los Esta­dos Uni­dos han man­te­ni­do, al menos has­ta el año 2010, un gas­to públi­co real mucho más impor­tan­te que en otros lugares.

Dicho esto, sin embar­go, no debe­mos olvi­dar que hay cri­sis en los esta­dos, en las ciu­da­des (como Detroit, por ejem­plo) en suma yo no con­ta­ría con que la recu­pe­ra­ción de EE.UU. va mucho más allá. Por no hablar de que Larry Sum­mers (eco­no­mis­ta y ex secre­ta­rio del Teso­ro con Clin­ton), ha decla­ra­do que, para ase­gu­rar la esta­bi­li­dad de la recu­pe­ra­ción nece­si­ta­mos una nue­va bur­bu­ja espe­cu­la­ti­va, una bur­bu­ja que sea capaz de sopor­tar todo este gasto.

En resu­men, el mode­lo no ha cam­bia­do, toda­vía se basa úni­ca­men­te en el con­su­mo, el meca­nis­mo finan­cie­ro que des­en­ca­de­nó la cri­sis no ha cam­bia­do: antes los ban­cos ope­ra­ban con las empre­sas, pres­ta­ban a las empre­sas en pri­mer lugar y sólo en segun­do lugar a los con­su­mi­do­res, mien­tras que hoy ope­ra direc­ta­men­te a tra­vés de los cré­di­tos al con­su­mo, los prés­ta­mos se hacen con la inten­ción de ser titu­li­za­dos, y reven­di­dos (el lla­ma­do mode­lo “ori­gi­nar para dis­tri­buir”) y este patrón no ha cam­bia­do con la cri­sis, sino más bien se ha fortalecido.

Euro­pa, por su par­te, se cen­tra más en las expor­ta­cio­nes, que se ven, sobre todo por par­te de algu­nos paí­ses de la euro­zo­na, como una solu­ción para el pro­ble­ma de la deman­da inter­na, y esto es muy gra­ve, es bási­ca­men­te un sis­te­ma neo­mer­can­ti­lis­ta. Aho­ra bien, no todos los paí­ses euro­peos com­par­ten este enfo­que neo­mer­can­ti­lis­ta: el Rei­no Uni­do por ejem­plo, es com­ple­ta­men­te aje­na, y com­pen­sa, al menos en par­te, el défi­cit del comer­cio exte­rior con las impor­ta­cio­nes de capi­tal a tra­vés de la fun­ción de la City.

Inclu­so Fran­cia, que ha per­di­do total­men­te la capa­ci­dad de apo­yar las expor­ta­cio­nes netas, se encuen­tra fue­ra de esta lógi­ca. Fran­cia está mucho más cer­ca de la situa­ción bri­tá­ni­ca que de la ale­ma­na o la ita­liano, por así decir­lo. El pro­ble­ma es que Euro­pa no pue­de ser con­si­de­ra­da como una enti­dad úni­ca, una con­fe­de­ra­ción, sino que debe ana­li­zar­se país a país y la Comi­sión Euro­pea debe ser vis­ta como la are­na en la que los dis­tin­tos paí­ses luchan entre si.

La Comi­sión actúa como árbi­tro, sobre todo con los paí­ses más peque­ños, mien­tras que con los paí­ses más gran­des, una vez se pone del lado de uno y otra vez de otro, unas veces con Fran­cia (pocas, en reali­dad), y otras con Ale­ma­nia. Con res­pec­to al capi­tal fran­cés hay que tener en cuen­ta que actual­men­te es sobre todo capi­tal finan­cie­ro, inclui­dos los indus­tria­les, las indus­trias fran­ce­sas están lle­nas de acti­vos finan­cie­ros has­ta la médu­la. Ya no está intere­sa­da en las expor­ta­cio­nes des­de hace bas­tan­te tiem­po, mien­tras que has­ta hace poco las apo­ya­ban, pro­ba­ble­men­te para con­ten­tar a los sin­di­ca­tos. Los fran­ce­ses están en un terreno más bri­tá­ni­co, jugan­do a la hege­mo­nía finan­cie­ra, que quie­re for­ta­le­cer a tra­vés de una rela­ción más estre­cha con Ale­ma­nia, un jue­go que no está tenien­do dema­sia­do éxito.

Los paí­ses mer­can­ti­lis­tas son en defi­ni­ti­va cua­tro o cin­co, sin duda Ale­ma­nia, pero inclu­so más que Ale­ma­nia, en rela­ción con la pobla­ción y el ingre­so per cápi­ta, los Paí­ses Bajos. Des­pués, en un nivel infe­rior, Bél­gi­ca y Luxem­bur­go (a pesar de que no cuen­ta Luxem­bur­go, que tie­ne un exce­den­te natu­ral por ser un paraí­so fis­cal), y lue­go Aus­tria, pero prin­ci­pal­men­te debi­do a su estre­cha víncu­los con Ale­ma­nia, y final­men­te Ita­lia. Estos paí­ses son los neo-mer­can­ti­lis­tas, y todos ellos están estre­cha­men­te uni­dos a Ale­ma­nia. Lue­go están los paí­ses escan­di­na­vos, que siem­pre han teni­do la mis­ma estra­te­gia basa­da en las expor­ta­cio­nes, en par­ti­cu­lar a los paí­ses no euro­peos, y que aho­ra se encuen­tran en una pro­fun­da cri­sis, que tie­ne su cen­tro en Finlandia.

La estra­te­gia ale­ma­na es, en esen­cia, que Euro­pa se mue­va. Los otros paí­ses euro­peos van bien en el sen­ti­do de que pro­du­cen expor­ta­cio­nes netas al res­to del mun­do, pero no deben inter­po­ner­se por lo que se refie­re a la gran estra­te­gia, que inclu­ye Chi­na, Rusia, Tur­quía, Irán.

Ale­ma­nia se está cen­tran­do en una gran expan­sión en esas áreas. Por ejem­plo, los ale­ma­nes son muy favo­ra­bles a una rees­truc­tu­ra­ción de la eco­no­mía rusa, lo que sería una gran fuen­te de impor­ta­cio­nes de mer­can­cías ale­ma­nas, y les gus­ta­ría la crea­ción de una cone­xión ruso-chi­na. Este es su obje­ti­vo: está con­ven­ci­da de que Euro­pa es algo vie­jo, tra­di­cio­nal, que se pue­de mane­jar si crea un supe­rá­vit, pero que la estra­te­gia prin­ci­pal tie­ne que estar en otra parte.

Este es el con­flic­to real, con Fran­cia que apun­ta a una solu­ción más a la “ingle­sa”, con un cre­ci­mien­to finan­cie­ro; el úni­co país que por sus dimen­sio­nes podría enfren­tar­se a Ale­ma­nia sería Ita­lia. Pero Ita­lia ni siquie­ra pien­sa en ello. En Ita­lia rei­na la visión que la sali­da de la cri­sis sólo pue­de venir a tra­vés de las expor­ta­cio­nes, lo cual es evi­den­te­men­te fal­so, pues­to que ya hay tres casos en Euro­pa que mues­tran lo con­tra­rio: el pri­me­ro son los Paí­ses Bajos, que en este momen­to ha alcan­za­do una cuo­ta de expor­ta­cio­nes netas en el PIB del 10% (en com­pa­ra­ción, Ale­ma­nia cuen­ta con sólo el 6%) y sin embar­go está en rece­sión, con un cre­ci­mien­to nega­ti­vo del 1% y una tasa de des­em­pleo del 8%; en segun­do lugar, Fin­lan­dia, tam­bién en gra­ve rece­sión cau­sa­da por una pro­fun­da cri­sis tec­no­ló­gi­ca (Nokia, mucho antes de ser adqui­ri­da por Micro­soft, ya había tras­la­da­do su cen­tro de inves­ti­ga­ción a Chi­na en bus­ca de eco­no­mías de esca­la que la dimi­nu­ta Fin­lan­dia no pudo ofre­cer); y final­men­te tene­mos Sue­cia, que des­de los años 40 tie­ne una tra­di­ción de expor­ta­dor neto y aho­ra tie­ne un supe­rá­vit del 6.7% con los paí­ses extran­je­ros y, sin embar­go, una tasa de des­em­pleo del 8%. Así que si estos paí­ses no pue­den apo­yar la recu­pe­ra­ción median­te las expor­ta­cio­nes ¿cómo pue­de Ita­lia, un país con 59 millo­nes de habi­tan­tes, com­pen­sar la fal­ta de la deman­da inter­na a tra­vés de las exportaciones?

Aho­ra, la cues­tión de cla­se. Sólo hay una cosa que man­tie­ne uni­dos a todos los dife­ren­tes com­po­nen­tes de la Euro­pa capi­ta­lis­ta, y es la defla­ción de los sala­rios que garan­ti­za el euro, y aquí no hay san­tos, todos están de acuer­do. El con­sen­so tie­ne por obje­to man­te­ner la defla­ción de los sala­rios, un pro­ce­so alen­ta­do a tra­vés de la defla­ción del gas­to públi­co y la reduc­ción glo­bal de todos los aspec­tos de los sala­rios, inclui­das las pen­sio­nes. Obvia­men­te, este pro­ce­so fun­cio­na de mane­ra dife­ren­te, y hay paí­ses que tie­nen más éxi­to que otros: Ale­ma­nia fue el país más efi­cien­te en lo que res­pec­ta a la rela­ción sala­rio-pro­duc­ti­vi­dad, mien­tras que Fran­cia ha teni­do mucho menos éxi­to, y es iró­ni­co ya que la idea de la “defla­ción com­pe­ti­ti­va”, es decir, la reduc­ción de los sala­rios para ayu­dar a las expor­ta­cio­nes, es una idea fran­ce­sa, pro­pues­ta en los años 80 por Delors y toda esa gen­te terrible.

En resu­men, no creo que las dis­tin­tas cla­ses capi­ta­lis­tas euro­peas ten­gan inte­rés en el euro como tal, inde­pen­dien­te­men­te de su fun­ción en la regu­la­ción de las rela­cio­nes inter­nas de cla­se. Si no cum­ple con este com­po­nen­te uni­fi­ca­dor, sal­ta todo.

En Occi­den­te, la doc­tri­na eco­nó­mi­ca neo­clá­si­ca es com­ple­ta­men­te domi­nan­te des­de hace más de 30 años a nivel aca­dé­mi­co. De mane­ra simi­lar, tam­bién las opi­nio­nes sobre la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca y la cri­sis tie­nen una base ideo­ló­gi­ca común. ¿Cómo debe posi­cio­nar­se una teo­ría hete­ro­do­xa hoy? ¿Tie­ne sen­ti­do una gue­rra de posi­cio­nes den­tro de la aca­de­mia, tie­ne sen­ti­do inter­ve­nir sobre los méto­dos de ges­tión de la cri­sis? ¿Tie­ne sen­ti­do par­ti­ci­par en el deba­te ins­ti­tu­cio­nal sobre que debe hacer­se, o es mejor tra­ba­jar en otros luga­res y espa­cios? En esen­cia, ¿el capi­ta­lis­mo es refor­ma­ble es nece­sa­rio par­ti­ci­par en su ges­tión, tal vez en una direc­ción más “igua­li­ta­ria” o no?

Debe­mos ser cons­cien­tes del deba­te, hacer pro­pues­tas de eco­no­mía polí­ti­ca y de polí­ti­ca eco­nó­mi­ca. Hay que cono­cer, no para deba­tir, sino para enten­der lo que quie­ren (la corrien­te teó­ri­co mayo­ri­ta­ria, ed.), no sólo lo que está escon­di­do, sino tam­bién qué pien­san estas per­so­nas, cómo razo­nan, que cri­te­rios tie­nen, que hori­zon­tes hay. Por lo tan­to, uno debe cono­cer el deba­te de polí­ti­ca eco­nó­mi­ca. Pero creo que no es nece­sa­rio entrar en con­tac­to con nin­guno de ellos. Mi idea es que es nece­sa­rio crear un gru­po grams­ciano, el Grams­ci del “nue­vo orden”.

Estu­diar­lo todo, pero no hablar con ellos. Estu­diar­lo todo para hablar cuan­do haya la fuer­za de movi­li­zar, pero no hablar con ellos: ir a las con­fe­ren­cias para reco­ger los docu­men­tos (que aho­ra se pue­de obte­ner en inter­net). Ver cómo pien­san, no inter­ac­tuar, por­que no es sólo inú­til, sino que tam­bién hay que acep­tar una gran par­te de sus pun­tos de par­ti­da, para inte­grar­se en el deba­te hay que acep­tar un terreno común, y ellos no acep­ta­rán nun­ca el tuyo, al menos la par­te tuya que te per­mi­ta inter­ve­nir. No es nece­sa­rio hablar de ello. De hecho, cuan­do de vez en cuan­do, me invi­tan a dar una con­fe­ren­cia, voy a hablar pero a deba­tir, no, no voy.

No lo hago. De hecho, estoy en des­acuer­do en este aspec­to con Yanis Varou­fa­kis (eco­no­mis­ta grie­go y co-autor de Hale­vi, ed.), por­que se fue a hablar con la OCDE, pero que vas a dis­cu­tir con ellos allí, en París. No, en abso­lu­to. Hay que ser como Grams­ci, en el perío­do del Nue­vo Orden, antes de ir a la cár­cel, pobre hom­bre. A lo lar­go de la pri­me­ra fase de la cár­cel Grams­ci leía y estu­dia­ba todo, pero al mis­mo tiem­po pen­sa­ba una for­ma autó­no­ma de ela­bo­ra­ción del movi­mien­to comunista.

Se debe hacer lo mis­mo. Y des­pués deci­dir autó­no­ma­men­te, como en el caso del suce­so del Aven­tino, la polí­ti­ca. Él deci­dió no hacer­lo, los comu­nis­tas deci­die­ron no par­ti­ci­par, e hicie­ron bien en dar la bata­lla en el par­la­men­to. Pero tam­bién hizo una pro­pues­ta a los socia­lis­tas, de orga­ni­zar mili­cias arma­das. El pun­to fun­da­men­tal de la dife­ren­cia entre los comu­nis­tas y los socia­lis­tas antes del adve­ni­mien­to del fas­cis­mo, es decir, en la eta­pa que va sus­tan­cial­men­te des­de 1920, de hecho des­de 1919, has­ta el ase­si­na­to de Mat­teot­ti, es que Grams­ci, los comu­nis­tas entien­den que la dimen­sión polí­ti­ca pura­men­te par­la­men­ta­ria de opo­si­ción al fas­cis­mo que tenían los socia­lis­tas no iba a fun­cio­nar. Como ellos, los fas­cis­tas, no uti­li­za­ban un sis­te­ma par­la­men­ta­rio, sino sis­te­mas mili­ta­res, vio­len­tos, por lo que eran impres­cin­di­bles para resis­tir las mili­cias armadas.

Los comu­nis­tas habían enten­di­do que la lucha con­tra el fas­cis­mo tenía que hacer­se mili­tar­men­te, y creo que eso tam­bién se apli­ca, muta­tis mutan­dis, hoy, no en el sen­ti­do mili­tar, sino en el sen­ti­do de que no se pue­de hablar con la corrien­te orto­do­xa, no se pue­de com­par­tir nada con ellos. Esto tam­bién plan­tea otro pun­to de vis­ta con res­pec­to a la cues­tión de la orto­do­xia-hete­ro­do­xia. De hecho, no estoy muy con­ven­ci­do de la vali­dez de la decla­ra­ción “hace­mos heterodoxia”.

A menu­do suce­de que los hete­ro­do­xos lo que quie­ren es lle­gar a ser con­se­je­ro del prín­ci­pe, dicien­do: “Ten­go un grá­fi­co, una ecua­ción mejor que la tuya, pue­des hacer esto y lo otro”. Eso hacen los post-key­ne­sia­nos, y yo pue­do sopor­tar­les más. El ejem­plo más cla­ro para mí es Giu­sep­pe Fon­ta­na (eco­no­mis­ta ita­liano que ense­ña en Leeds, nde), que solo bus­ca ser el nue­vo con­se­je­ro del príncipe.

Creo que si le pre­gun­tas a par­tir de este pun­to de vis­ta, se cie­rra. Tie­nes que ser grams­ciano, orga­ni­za­ción cul­tu­ral y autó­no­ma del movi­mien­to obre­ro, y por lo tan­to movi­mien­to de cla­se. Esto es, creo, lo que debe hacer­se, esta es mi visión. Creo que inclu­so Ric­car­do Bello­fio­re esta de acuer­do, aun­que tal vez lo expre­sa de una for­ma menos amar­ga que la mía.

Des­de su pun­to de vis­ta, ¿dón­de se encuen­tran en este momen­to tan­to en Ita­lia como en el res­to del mun­do los movi­mien­tos y /​o con­tra­dic­cio­nes más intere­san­tes, con un poten­cial de rup­tu­ra? Un ejem­plo es el papel de la logís­ti­ca en Italia.

Creo que la línea de frac­tu­ra se encuen­tra en Chi­na. Es ahí, es la situa­ción de Chi­na: tie­nen un pro­ce­so de acu­mu­la­ción y desa­rro­llo de tipo japo­nés-ame­ri­cano, que lle­va al paro­xis­mo, que está desa­rro­llan­do unos cos­tes socia­les que están cayen­do sobre la gen­te de mane­ra durí­si­ma, tan­to en tér­mi­nos de la inten­si­dad del tra­ba­jo como en tér­mi­nos medio ambien­ta­les. Por ejem­plo, en el nores­te de Chi­na, don­de limi­ta con Rusia y Corea, en esa zona hiper-indus­tria­li­za­da está empe­zan­do a caer la espe­ran­za media de vida, y está dis­mi­nu­yen­do debi­do a la situa­ción del medio ambien­te (enfi­se­mas, la con­ta­mi­na­ción del agua, etc.) Creo que hay una mara­ña de contradicciones.

En el pasa­do pen­sé que el pun­to de rup­tu­ra del capi­ta­lis­mo mun­dial sería Amé­ri­ca Lati­na .. pero no. E inclu­so allí, en cier­to sen­ti­do cuen­ta Chi­na, que los puso de nue­vo en mar­cha con sus impor­ta­cio­nes de mate­rias pri­mas. Chi­na tam­bién ha con­tri­bui­do a la finan­cia­ri­za­ción de Bra­sil, gran expor­ta­dor de mate­rias primas.

La polí­ti­ca de Lula, y lue­go de Rus­sef ha sido aco­mo­da­ti­cia con las rela­cio­nes inter­nas de cla­se bra­si­le­ñas, que nun­ca han sido muy favo­ra­bles para la mayo­ría de la pobla­ción. Aña­do una con­si­de­ra­ción sobre la fun­ción del FMI. Antes de esta cri­sis euro­pea, el FMI, que era un ins­tru­men­to de dis­ci­pli­na inter­na­cio­nal para los paí­ses del Ter­cer Mun­do, había per­di­do poder, tan­to es así que se empe­zó a hablar de recor­tes de per­so­nal y fon­dos. Esto se debe a que Argen­ti­na, Vene­zue­la, Bra­sil ‑que si se mue­ve afec­ta a toda Amé­ri­ca Latina‑, Uru­guay y Ecua­dor, había redu­ci­do su papel y lo habían pues­to en crisis.

Vene­zue­la ha con­se­gui­do escapar.

Sí, han omi­ti­do todas las polí­ti­cas del FMI, inclu­so Mala­sia en el 98 había deci­di­do no seguir la doc­tri­na del FMI.

Aho­ra, sin embar­go, el fon­do ha recu­pe­ra­do poder gra­cias a la cri­sis euro­pea, gra­cias a Gre­cia. Aquí, en Euro­pa, no veo mucho mar­gen de rup­tu­ra. Para que algo suce­da es nece­sa­rio que sal­ten los par­ti­dos tra­di­cio­na­les de la izquier­da europea.

Joseph Hale­vi es pro­fe­sor de eco­no­mía en la Uni­ver­si­dad de Syd­ney. Su libro más recien­te es Modern Poli­ti­cal Eco­no­mics. Making Sen­se of the Post-2008 World (con Y. Varou­fa­kis y N. Theocarakis).

Tra­duc­ción para www​.sin​per​mi​so​.info: Gus­ta­vo Buster

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