No hay medias tintas

Nue­va­men­te esta­mos ante un 1 de mayo, día en el que se con­me­mo­ra la huel­ga de los obre­ros de Chica­go de 1886 . Des­de que la Segun­da Inter­na­cio­nal, en 1889, decre­tó el 1 de mayo como día de lucha, se han ido suce­dien­do pri­me­ros de mayo de lucha, de fuer­tes enfren­ta­mien­tos entre la cla­se obre­ra y el poder capitalista.

El 1 de mayo siem­pre ha sido y siem­pre debe­ría ser una demos­tra­ción de fuer­za de la cla­se obre­ra, del pue­blo tra­ba­ja­dor. Una demos­tra­ción de unión, de cen­tra­li­dad de la cla­se tra­ba­ja­do­ra fren­te a su enemi­go irre­con­ci­lia­ble, la bur­gue­sía. Por eso pen­sa­mos que si bien en días ante­rio­res al 1 de mayo es correc­to que se hagan con­cen­tra­cio­nes, mani­fes­ta­cio­nes, luchas en fábri­cas con­cre­tas, en luga­res con­cre­tos, el 1 de mayo debe­ría hacer­se una mani­fes­ta­ción úni­ca, uni­ta­ria, que expre­sa­ra la deter­mi­na­ción de lucha de la cla­se obre­ra vas­ca jun­to a todo el pue­blo trabajador.

«Es siem­pre el opre­sor, no el opri­mi­do, quien deter­mi­na la for­ma de lucha». Esta fra­se que Man­de­la dijo refi­rién­do­se a las luchas con­tra el colo­nia­lis­mo, pue­de apli­car­se igual­men­te a las luchas que se lle­van a cabo den­tro del capitalismo.

Por mucho que un pue­blo o una cla­se inten­te apli­car la uni­la­te­ra­li­dad y deci­dir qué camino quie­re tomar y que tipo de lucha quie­re rea­li­zar, es el opre­sor, ya sea un Esta­do opre­sor, ya sea una cla­se que opri­me y explo­ta, el que obli­ga­rá al opri­mi­do a esco­ger la for­ma de lucha que pue­de lle­var­le a la vic­to­ria, si no lo hace y va en con­tra de la reali­dad, se verá abo­ca­do a la derrota.

Marx y Engels en el Mani­fies­to comu­nis­ta lo plan­tea­ban ya cla­ra­men­te: «los comu­nis­tas […] pro­cla­man abier­ta­men­te que sus obje­ti­vos solo pue­den ser alcan­za­dos derro­tan­do por la vio­len­cia todo el orden social existente».

No son los comu­nis­tas ni el pue­blo tra­ba­ja­dor quien deci­de que la vio­len­cia es nece­sa­ria, es, como decía­mos, la actua­ción de los capi­ta­lis­tas, de su Esta­do, de sus ins­ti­tu­cio­nes, la que impo­ne la uti­li­za­ción de la vio­len­cia. Pero el pue­blo tra­ba­ja­dor es cons­cien­te que si tie­ne que uti­li­zar­la lo hará des­de el pun­to vis­ta del mal menor nece­sa­rio, es decir, para limi­tar al máxi­mo los sufri­mien­tos de las cla­ses oprimidas.

En la situa­ción actual de cri­sis pro­fun­da del sis­te­ma capi­ta­lis­ta, sola­men­te hay una sali­da, la orga­ni­za­ción del pue­blo tra­ba­ja­dor, el enfren­ta­mien­to direc­to con el capi­ta­lis­mo, la denun­cia de la explo­ta­ción y el ata­que a la pro­pie­dad pri­va­da. No hay medias tin­tas. El capi­ta­lis­ta lo que quie­re es aumen­tar su tasa de ganan­cias, si no lo con­si­gue «enton­ces endu­re­cen la explo­ta­ción, los rit­mos e inten­si­da­des de tra­ba­jo y aumen­tan la dura­ción de la jor­na­da labo­ral, y si pese a estas medi­das ven que no ganan lo sufi­cien­te, enton­ces des­pi­den pri­me­ro a las tra­ba­ja­do­ras, lue­go a los sin­di­ca­lis­tas rojos y final­men­te cie­rran la empre­sa con­de­nan­do a la mise­ria a todos los tra­ba­ja­do­res. Así es el sis­te­ma capi­ta­lis­ta: así es la socie­dad vasca ».

En Eus­kal Herria la lucha de cla­ses está ínti­ma­men­te uni­da a la lucha de libe­ra­ción nacio­nal. Una no está por enci­ma de la otra ni al revés. Igual­men­te está uni­da a estas dos luchas la lucha por un inter­na­cio­na­lis­mo obre­ro, popu­lar y socia­lis­ta. Estas tres luchas deben avan­zar entrelazadas.

El 1 de mayo el pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co tie­ne que salir a la calle y demos­trar su fuer­za ante la cla­se que le opri­me, la bur­gue­sía vas­ca con­fa­bu­la­da con la bur­gue­sía espa­ño­la, y ante los Esta­dos que le opri­men, los Esta­dos espa­ñol y fran­cés, sin olvi­dar, en nin­gún momen­to, la tri­ple opre­sión a la que están some­ti­das las muje­res vascas.

El pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co nece­si­ta su Esta­do inde­pen­dien­te orga­ni­za­do en la Repú­bli­ca Vas­ca Socia­lis­ta Popu­lar, es la úni­ca sali­da real de la cri­sis y de lle­var a cabo una polí­ti­ca eco­nó­mi­ca, social y polí­ti­ca al ser­vi­cio de las cla­ses oprimidas.

Boltxe kolek­ti­boa
1 de mayo de 2014

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