El pue­blo ocu­pa, asam­blea­rio y auto­ges­tio­na­do de Gardalain

La reha­bi­li­ta­ción de Gar­da­lain sigue avanzando

En 2010 comien­za el pro­yec­to de reha­bi­li­ta­ción, recu­pe­ra­ción y pues­ta en uso del núcleo rural de Gar­da­lain de la mano de una dece­na de jóve­nes, que en ape­nas unos meses con­se­guían habi­li­tar la anti­gua igle­sia de San Vicen­te como vivien­da común y pun­to de par­ti­da des­de el que lle­var a cabo sus tra­ba­jos de recons­truc­ción del pue­blo. En julio de 2011 se cele­bran las pri­me­ras fies­tas de Gar­da­lain tras el perio­do de aban­dono, cele­bra­cio­nes que se repi­ten por esas mis­mas fechas en 2012 y 2013. La his­to­ria de Gar­da­láin, que pare­cía con­clui­da hace déca­das, rebro­ta aho­ra con un pro­me­te­dor futuro.

Cró­ni­ca de una rehabilitación

gardalainAl ver el aspec­to actual de Gar­da­lain cues­ta ima­gi­nar que hace tan solo tres años este pue­blo estu­vie­se total­men­te en rui­nas y cubier­to de vege­ta­ción. Los jóve­nes que han lle­va­do a cabo este pro­yec­to de reha­bi­li­ta­ción nos cuen­tan que, cuan­do lle­ga­ron en 2010, era casi impo­si­ble acce­der al pue­blo por la can­ti­dad de matas y male­za y que lo pri­me­ro que tuvie­ron que hacer fue lim­piar la entra­da y des­es­com­brar las inmediaciones.

Una vez abier­to el acce­so, comen­za­ron con la anti­gua igle­sia, edi­fi­cio más amplio y que se con­ser­va­ba mejor y por lo cual deci­die­ron con­ver­tir­lo en vivien­da común, tarea que ten­dría prio­ri­dad y tras la cual ya podrían cons­truir­se sus pro­pias casas. Cuan­do comen­za­ron a des­es­com­brar la igle­sia, para­le­la­men­te acon­di­cio­na­ron una peque­ña case­ta algo más aba­jo para que­dar­se a dormir.

En la igle­sia, una vez des­pe­ja­da de vege­ta­ción y cas­co­te, empe­za­ron a cons­truir el piso. Más tar­de lle­ga­ría el turno de hacer el teja­do de made­ra y al inte­rior del edi­fi­cio, inclu­yen­do una habi­ta­ción en el piso superior.

Lle­ga­do este pun­to, se empe­zó a des­cen­tra­li­zar las labo­res des­de la anti­gua igle­sia, que había sido has­ta aquel momen­to prin­ci­pal foco de tra­ba­jo. Todo esto se con­si­guió en ape­nas un año, aun­que des­de enton­ces no han para­do de rea­li­zar otras obras en el edi­fi­cio: la coci­na, la torre, las esca­le­ras de piedra…

No obs­tan­te, como la cons­truc­ción ya está bas­tan­te avan­za­da en este aspec­to, des­de hace unos meses hay quien ya ha empe­za­do a hacer­se sus casas par­ti­cu­la­res. La afi­ción de alguno de estos jóve­nes por tra­ba­jar la pie­dra les ha lle­va­do ade­más a rea­li­zar autén­ti­cas obras de arte como ven­ta­nas ado­ve­la­das y gárgolas.

A la par que todas estas labo­res, los nue­vos habi­tan­tes de Gar­da­lain han ido rea­li­zan­do no menos cos­to­sos tra­ba­jos de cara a la reha­bi­li­ta­ción del pue­blo: acon­di­cio­nar las calles, traer agua has­ta allí, repa­rar otras par­tes de Gar­da­láin como la pla­za o el pozo, vallar el perí­me­tro del pue­blo, poner abe­jas para pro­duc­ción miel, crear una huer­ta, habi­li­tar un galli­ne­ro, etc.

Solo bas­ta con echar un ojo a las vis­tas aéreas por saté­li­te que faci­li­tan ser­vi­cios como Goo­gle Maps o el Sis­te­ma de Infor­ma­ción Terri­to­rial de Nava­rra para apre­ciar los pro­fun­dos cam­bios que ha expe­ri­men­ta­do Gar­da­lain en los últi­mos años.

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