Salir del euro: La rebe­lión de los de aba­jo- Rafael Narbona

No he estu­dia­do Dere­cho ni Eco­no­mía. No he rea­li­za­do un más­ter en Cien­cias Polí­ti­cas ni en Cien­cias Empre­sa­ria­les, pero me atre­vo a seguir el ejem­plo de Geor­ge Orwell, “pan­fle­tis­ta” por impe­ra­ti­vo moral. Soy pro­fe­sor de filo­so­fía y escri­bo crí­ti­ca lite­ra­ria, pero yo tam­bién expe­ri­men­to ese “sen­ti­mien­to de injus­ti­cia” que movi­li­za­ba a Orwell y le ani­ma­ba a entro­me­ter­se en mate­rias que sólo cono­cía por su expe­rien­cia per­so­nal o por sus abun­dan­tes lec­tu­ras. Creo que trans­for­mar la polí­ti­ca en un cam­po reser­va­do a los espe­cia­lis­tas pro­du­ce ver­da­de­ras abe­rra­cio­nes, pues de entra­da expul­sa a los ciu­da­da­nos del Ágo­ra, cues­tio­nan­do su com­pe­ten­cia para ejer­cer su dere­cho natu­ral de soberanía.

DE LA SOCIEDAD DE LA OPULENCIA A LA POBREZA

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Si mira­mos al pasa­do recien­te, des­cu­bri­re­mos que los exper­tos casi siem­pre se equi­vo­can o no son capa­ces de apre­ciar lo que se ave­ci­na. John Ken­neth Gal­braith publi­có en 1960 La socie­dad opu­len­ta, don­de mani­fes­ta­ba que el capi­ta­lis­mo había con­se­gui­do neu­tra­li­zar las cri­sis cícli­cas, apli­can­do un meca­nis­mo cruel. 23 de la pobla­ción dis­fru­ta­ba de un buen nivel de vida y nada indi­ca­ba que eso pudie­ra cam­biar. Eran los “satis­fe­chos”, los peque­ños y gran­des pro­pie­ta­rios, con una capa­ci­dad de con­su­mo que garan­ti­za­ba una eco­no­mía sana y diná­mi­ca. 13 vivía y vivi­ría en la pre­ca­rie­dad. El paro era el meca­nis­mo uti­li­za­do para con­te­ner la infla­ción y no pro­vo­car gra­ves des­equi­li­brios entre la ofer­ta y la deman­da. Des­pués del crack del 29, se habían adop­ta­do las medi­das nece­sa­rias para evi­tar un nue­vo des­ca­la­bro. Los ban­cos no vol­ve­rían a sufrir pro­ble­mas de liqui­dez y sol­ven­cia. En esas mis­mas fechas, la segun­da gene­ra­ción de la Escue­la de Frank­furt se que­ja­ba de la alie­na­ción del hom­bre común por cul­pa del Esta­do del bien­es­tar. Her­bert Mar­cu­se habla­ba del “hom­bre uni­di­men­sio­nal”, ena­je­na­do, des­per­so­na­li­za­do y escla­vi­za­do por nece­si­da­des fic­ti­cias. Aun­que la tasa de ganan­cia del capi­ta­lis­mo se des­plo­ma­ba por múl­ti­ples razo­nes, ni Gal­braith ni Mar­cu­se sos­pe­cha­ban que la con­tra­rre­vo­lu­ción neo­li­be­ral devol­ve­ría a Euro­pa a un cua­dro de mise­ria y pre­ca­rie­dad seme­jan­te al del siglo XIX. La socie­dad de 23 se ha con­ver­ti­do en la socie­dad de 13 y el rum­bo de la eco­no­mía augu­ra que las dife­ren­cias socia­les se agu­di­za­rán en los pró­xi­mos años. Ale­ma­nia es el buque insig­nia de la UE, pero su pros­pe­ri­dad sólo reper­cu­te en unos pocos. El tra­ba­ja­dor ale­mán, con sala­rios raquí­ti­cos y esca­sa pro­tec­ción social, sopor­ta el mis­mo cua­dro de explo­ta­ción y pre­ca­rie­dad que los tra­ba­ja­do­res de los paí­ses GIPSY. En la actua­li­dad, uno de cada cin­co ale­ma­nes es pobre (no pue­de pagar el alqui­ler, se ali­men­ta de for­ma defi­cien­te, no pue­de via­jar o hacer fren­te a gas­tos impre­vis­tos) y sie­te millo­nes tra­ba­jan en régi­men de mini empleo (los céle­bres mini jobs), con sala­rios de 400 euros y sin dere­cho a segu­ri­dad social o segu­ro de des­em­pleo. En cam­bio, los ale­ma­nes ricos dupli­ca­ron su patri­mo­nio en las dos últi­mas déca­das. Un 10% posee la mitad de la rique­za del país. Al final, todo se redu­ce a la eter­na lucha de cla­ses, con masas empo­bre­ci­das y una mino­ría que acu­mu­la bie­nes y recursos.

LA GUERRA DEL EURO CONTRA LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS

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Salir del euro ins­pi­ra mie­do, pero con­ti­nuar en él nos abo­ca a cum­plir el Tra­ta­do de Esta­bi­li­dad, Coor­di­na­ción y Gober­nan­za, que ha fija­do como fecha lími­te el 2020 para redu­cir el défi­cit al 3% y la deu­da a un 60% del PIB. La refor­ma del artícu­lo 135 de la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la ha esta­ble­ci­do que “los cré­di­tos para satis­fa­cer los intere­ses y el capi­tal de la deu­da públi­ca de las Admi­nis­tra­cio­nes se enten­de­rán siem­pre inclui­dos en el esta­do de gas­tos de sus pre­su­pues­tos y su pago goza­rá de prio­ri­dad abso­lu­ta”. La refor­ma del artícu­lo 135 con­tem­pla el desa­rro­llo de sus pun­tos median­te una ley orgá­ni­ca, que se pro­mul­gó en 2012, con el nom­bre de Ley Orgá­ni­ca 2/​2012, de 27 de abril, de Esta­bi­li­dad Pre­su­pues­ta­ria y Sos­te­ni­bi­li­dad Finan­cie­ra, según la cual se disol­ve­rán los Ayun­ta­mien­tos que no cum­plan el obje­ti­vo del défi­cit cero y se inter­ven­drán las Comu­ni­da­des Autó­no­mas que se des­víen de un défi­cit estruc­tu­ral del 0’4%. No es la úni­ca ley que afian­za el con­trol del défi­cit por enci­ma de cual­quier con­si­de­ra­ción éti­ca, polí­ti­ca o social. La Ley 272013 de racio­na­li­za­ción y sos­te­ni­bi­li­dad de la Admi­nis­tra­ción Local redu­ce la auto­no­mía local a una ver­gon­zo­sa impo­ten­cia. Andrés Boix Palop, pro­fe­sor de Dere­cho admi­nis­tra­ti­vo de la Uni­ver­si­tat de Valèn­cia, afir­ma que la ley 272013 “refle­ja con cru­de­za […] el efec­ti­vo vacia­mien­to de con­te­ni­do de la garan­tía ins­ti­tu­cio­nal de la auto­no­mía local”. Su apli­ca­ción impli­ca “liqui­dar en gran par­te la efec­ti­va auto­no­mía local de los muni­ci­pios (con lo que ello supo­ne des­de muchos pla­nos: sub­si­dia­rie­dad, con­trol demo­crá­ti­co, posi­bi­li­da­des de par­ti­ci­pa­ción…)”. Boix Palop habla de “jiba­ri­za­ción de los entes loca­les”, que son des­po­ja­dos de muchas de sus com­pe­ten­cias y some­ti­dos a la tute­la de la Admi­nis­tra­ción cen­tral. El Real Decre­to Ley 8/​2013 obli­ga a Comu­ni­da­des Autó­no­mas y Entes Loca­les a rea­li­zar los ajus­tes nece­sa­rios para garan­ti­zar el pago a los pro­vee­do­res y facul­ta al Minis­te­rio de Hacien­da para impo­ner un nue­vo plan de ajus­te, si el apli­ca­do resul­ta insu­fi­cien­te. A veces los árbo­les no dejan ver el bos­que y en este caso el bos­que es una suma de 400.000 millo­nes de euros de ajus­te en un pla­zo de seis años. Ese dine­ro sal­drá de recor­tes en sani­dad, edu­ca­ción, pen­sio­nes, sala­rios, trans­por­tes, y ser­vi­rá de pre­tex­to para pri­va­ti­zar los ser­vi­cios públi­cos, ale­gan­do su insos­te­ni­bi­li­dad con fon­dos de la Admi­nis­tra­ción. Si no sali­mos del euro y la UE, no podre­mos cues­tio­nar los ajus­tes o exi­gir una expan­sión del gas­to social. En el mejor de los casos, aca­ba­re­mos como Ale­ma­nia, con un 20% del pue­blo tra­ba­ja­dor sumi­do en la pobre­za y una oli­gar­quía cada vez más rica y pode­ro­sa. No creo que a nadie le emo­cio­ne esa perspectiva.

LA SALIDA DEL EURO SEGÚN VICENÇ NAVARRO

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Se afir­ma que la sali­da del euro pro­vo­ca­ría un autén­ti­co shock: hun­di­mien­to del PIB, fin del cré­di­to inter­na­cio­nal, fuga de capi­ta­les, deva­lua­ción de la mone­da, cre­ci­mien­to desor­bi­ta­do de la deu­da públi­ca, hiper­in­fla­ción, baja­da ver­ti­gi­no­sa de los sala­rios, colap­so ins­ti­tu­cio­nal y social. Fue­ra de la UE, nos espe­ra el apo­ca­lip­sis, con sus cua­tro jine­tes dis­pues­tos a devas­tar Espa­ña y devol­ver­la a la edad de pie­dra, con masas ham­brien­tas y depau­pe­ra­das. Vice­nç Nava­rro, cate­drá­ti­co de Cien­cias Polí­ti­cas y Socia­les de la Uni­ver­si­tat Pom­peu Fabra y Pre­mio Ana­gra­ma de Ensa­yo por su obra Bien­es­tar insu­fi­cien­te, demo­cra­cia incom­ple­ta. Sobre lo que no se habla en nues­tro país (2002), nos ofre­ce una visión dife­ren­te en su artícu­lo ¿Salir­se o no salir­se del euro? Un deba­te nece­sa­rio (Públi­co, 01−08−13): “Des­de el prin­ci­pio tuve reser­vas sobre el esta­ble­ci­mien­to del euro, [pues] la arqui­tec­tu­ra que sus­ten­ta­ba el euro esta­ba basa­da en unos prin­ci­pios pro­fun­da­men­te neo­li­be­ra­les. [La nue­va mone­da] era el inten­to de debi­li­tar a los Esta­dos y poten­ciar a los mer­ca­dos, sobre todo finan­cie­ros, que impon­drían su volun­tad sobre las ins­ti­tu­cio­nes encar­ga­das de la gober­nan­za del euro. Esta pre­dic­ción, por des­gra­cia, adqui­rió su pleno desa­rro­llo en el ata­que fron­tal al Esta­do del Bien­es­tar en cada país de la Euro­zo­na que esta­mos hoy vien­do. País tras país, se está des­man­te­lan­do la pro­tec­ción social y se están debi­li­tan­do, cuan­do no des­tru­yen­do, los ins­tru­men­tos en defen­sa de las cla­ses popu­la­res, tales como los sin­di­ca­tos. En reali­dad, país tras país, las dere­chas están con­si­guien­do lo que siem­pre han desea­do: la reduc­ción de los sala­rios y el empo­bre­cien­do de las trans­fe­ren­cias y ser­vi­cios públi­cos del Esta­do del Bien­es­tar. Y todo esto era pre­vi­si­ble. […] A todos los Esta­dos de la Euro­zo­na se les han qui­ta­do los meca­nis­mos de defen­sa, no solo la impo­si­bi­li­dad de con­tro­lar y deva­luar su mone­da, sino tam­bién la de pro­te­ger­se fren­te a la espe­cu­la­ción de los mer­ca­dos finan­cie­ros, al no tener su pro­pio Ban­co Cen­tral. Debe­ría ser obvio a estas altu­ras admi­tir que el Ban­co Cen­tral Euro­peo no es un ban­co cen­tral, sino un lobby del capi­tal finan­cie­ro, alta­men­te influen­cia­do por el capi­tal finan­cie­ro ale­mán”. Pro­si­gue el pro­fe­sor Nava­rro: “la cri­sis es la mane­ra esco­gi­da para alcan­zar, con el apo­yo del gran capi­tal, lo que siem­pre ha desea­do: el gran debi­li­ta­mien­to del mun­do del tra­ba­jo y el des­man­te­la­mien­to del Esta­do del Bien­es­tar”. Cuan­do se acu­mu­lan obje­cio­nes para no salir del euro, se olvi­da que el euro es “un pilar” del actual sis­te­ma de explo­ta­ción. Un sis­te­ma de explo­ta­ción que “no es de nación a nación, sino de cla­se con­tra cla­se, con una alian­za de las cla­ses domi­nan­tes con­tra las cla­ses domi­na­das (la mayo­ría de la pobla­ción) en cada país. Y el euro es un ins­tru­men­to para ello. La evi­den­cia cien­tí­fi­ca que ava­la tal pos­tu­ra es enor­me, aún cuan­do con­ti­núa sien­do igno­ra­da u ocul­ta­da en los mayo­res medios de difu­sión. De ahí la nece­si­dad de ini­ciar un deba­te para salir­se del euro como posi­bi­li­dad. La ame­na­za de ter­mi­nar con el euro dará fuer­za a las izquier­das en su nego­cia­ción con las dere­chas. Y para man­te­ner la cre­di­bi­li­dad en esta ame­na­za, hace fal­ta pre­pa­rar­se para salir­se del euro que, sien­do un pro­ce­so difí­cil, no es impo­si­ble, y pue­de faci­li­tar la sali­da de Espa­ña y otros paí­ses de la rece­sión. Sin mini­mi­zar los pro­ble­mas de sali­da, el hecho es que otros paí­ses han roto con mone­das equi­va­len­tes al euro, y les ha ido bien, tal como es el caso de Argen­ti­na. […] El peor de todos los esce­na­rios es man­te­ner­se don­de esta­mos; la pobla­ción ya ha per­di­do su ape­go a la Euro­zo­na y están cla­man­do un “¡Bas­ta Ya!”. Y lle­van razón”.

EL EURO COMO HERRAMIENTA DE EXPOLIO Y REPRESIÓN

Mario Draghi, President of the European Central Bank (ECB), addresses the media during his monthly news conference at the ECB headquarters in Frankfurt

Los ban­cos ale­ma­nes tie­nen 700.000 millo­nes de euros en los paí­ses peri­fé­ri­cos del Sur de Euro­pa en deu­da públi­ca y pri­va­da. Por eso, se opon­drán aira­da­men­te a la sali­da del euro y el impa­go de la deu­da, pese a que lan­cen bra­va­tas sobre las rela­cio­nes entre el cen­tro y la peri­fe­ria de la UE. Saben que si un país se atre­ve a dar ese paso, otros imi­ta­rán su ejem­plo y se pro­du­ci­rá un autén­ti­co tsu­na­mi. Sien­ten páni­co ante esa pers­pec­ti­va. Por eso, los gran­des medios de comu­ni­ca­ción –con­tro­la­dos con mano de hie­rro por el capi­tal- recu­rren a sus inte­lec­tua­les vena­les para adver­tir sobre el cata­clis­mo que se pro­du­ci­ría, si los GIPSY come­tie­ran esa pre­sun­ta locu­ra. Nues­tra cir­cuns­tan­cia his­tó­ri­ca no cons­ti­tu­ye una nove­dad. Es un capí­tu­lo más de la lucha de cla­ses. Por ese moti­vo, no entien­do que se menos­pre­cie o rele­gue el lega­do mar­xis­ta, pues cons­ti­tu­ye la herra­mien­ta más efi­caz para inter­pre­tar la reali­dad y posi­bi­li­tar una trans­for­ma­ción popu­lar. Los líde­res polí­ti­cos no deben bus­car el voto fácil, sino hacer peda­go­gía y, en esa cues­tión, me inclu­yo no ya como pro­fe­sor, sino como alumno. Escri­bo por rabia e indig­na­ción y cada día estoy más con­ven­ci­do de que salir del euro es la úni­ca alter­na­ti­va para esca­par de la UE, una crea­ción del capi­ta­lis­mo para opri­mir al mun­do del tra­ba­jo y enca­de­nar­lo a las aven­tu­ras cri­mi­na­les de Esta­dos Uni­dos. Estoy de acuer­do con la pla­ta­for­ma Pode­mos, cuan­do en su Mani­fies­to Mover Ficha afir­ma: “Esta­mos ante un gol­pe de Esta­do finan­cie­ro con­tra los pue­blos del sur de la Euro­zo­na. Los que man­dan están ven­dien­do el país y nues­tro futu­ro a tro­zos. El aumen­to de la represión (con leyes más auto­ri­ta­rias, incre­men­to de las mul­tas en un esce­na­rio de empo­bre­ci­mien­to económico e, inclu­so, difi­cul­ta­des para el ejer­ci­cio de dere­chos civi­les y políticos) ter­mi­na de com­ple­tar un pai­sa­je domi­na­do por el agra­va­mien­to de las des­igual­da­des socia­les y de género y una mayor depredación de los recur­sos natu­ra­les. No es extraño el pesi­mis­mo y el derro­tis­mo que pare­cen mos­trar sec­to­res a los que, sin embar­go, les bas­ta­rá una chis­pa de ilusión para salir de esa tram­pa de la des­es­pe­ran­za”. No entien­do por qué el Mani­fies­to no denun­cia que el euro es la cami­sa de fuer­za dise­ña­da por la UE para des­po­jar­nos de nues­tra liber­tad y sobe­ra­nía. Esa omi­sión le res­ta fuer­za y cre­di­bi­li­dad en sus planteamientos.

Salir del euro y no pagar la deu­da repre­sen­ta­ría un ges­to de rebe­lión que tal vez des­per­ta­ría los pue­blos del Sur de la Euro­zo­na. Entien­do que Pode­mos no quie­re asus­tar al votan­te des­con­ten­to, pero rea­cio a revo­lu­cio­nes y uto­pías. Pode­mos afir­ma que no es un par­ti­do polí­ti­co, aun­que man­tie­ne con­tac­to con IU y Pablo Igle­sias Turrión pide que el dipu­tado y eco­no­mis­ta Alber­to Gar­zón reem­pla­ce a Cayo Lara. Ade­más, Pode­mos mani­fies­ta su inten­ción de pre­sen­tar­se a las elec­cio­nes euro­peas. Tal vez yo soy un pobre idio­ta, con un cono­ci­mien­to defi­cien­te de las cosas, pero cuan­do leo “Con­ver­tir la indig­na­ción en cam­bio polí­ti­co”, pre­su­mo que ese obje­ti­vo no es via­ble sin trans­for­mar­se en una fuer­za polí­ti­ca y pre­sen­tar­se a las elec­cio­nes par­la­men­ta­rias. Cuan­do hablo de la con­ver­gen­cia de IU y Pode­mos en un duun­vi­ra­to com­pues­to por Alber­to Gar­zón y Pablo Igle­sias Turrión, no especu­lo, sino que me limi­to a repro­du­cir sus decla­ra­cio­nes. No ten­go nin­gu­na cons­tan­cia de con­ver­sa­cio­nes entre ese duun­vi­ra­to y un PSOE lide­ra­do y reno­va­do por Eduar­do Madi­na, pero creo fir­me­men­te que sería la mejor opción elec­to­ral para derro­tar al PP, que bus­ca­rá el apo­yo de UPyD, CiU y PNV para con­ser­var el poder. Si no hay coa­li­cio­nes, no habrá gobierno. Tam­po­co hay que des­car­tar un gran pac­to nacio­nal entre PP y PSOE, pero no me pare­ce pro­ba­ble. Si al final se impo­ne la izquier­da, ten­drá que plan­tear­se salir del euro o seguir con los recor­tes para cum­plir los obje­ti­vos impues­tos por la UE para 2020, ver­da­de­ro pun­to de no retorno.

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Por des­gra­cia, solo fuer­zas polí­ti­cas mar­gi­na­les o inte­lec­tua­les hones­tos como Vice­nç Nava­rro (que sin ser un radi­cal ha sido exclui­do de los gran­des dia­rios nacio­na­les en papel), come­ten la here­jía de pedir o deba­tir la sali­da del euro. Pode­mos pide salir de la OTAN, sin apun­tar que la UE es su filial más devo­ta, siem­pre dis­pues­ta a embar­car­se en sus agre­sio­nes mili­ta­res (Irak, Afga­nis­tán, Libia, Siria o lo que con­ven­ga para defen­der la liber­tad y la demo­cra­cia). No se pue­de refor­mar una tra­ma de domi­na­ción que ha ata­do todos sus cabos para des­truir los dere­chos labo­ra­les y socia­les del pue­blo tra­ba­ja­dor. Un sis­te­ma edu­ca­ti­vo alie­nan­te, una pren­sa cana­lla y un bien­es­tar basa­do en el endeu­da­mien­to pri­va­do han des­mo­vi­li­za­do a una socie­dad que en los años 60 y 70 aún soña­ba con asal­tar los cie­los. Nues­tra vida dia­ria ya inclu­ye un pai­sa­je de niños malnu­tri­dos, fami­lias desahu­cia­das, per­so­nas bus­can­do comi­da en los con­te­ne­do­res, para­dos sin espe­ran­za de regre­sar al mun­do labo­ral, hoga­res sin recur­sos para pagar la luz y la cale­fac­ción. ¿Nos hemos resig­na­do a con­vi­vir con esa iniqui­dad? Creo que no, pero ¿por qué no pro­tes­ta­mos con más con­tun­den­cia? Es muy sen­ci­llo. Por mie­do. Las Fuer­zas de Segu­ri­dad del Esta­do no come­ten exce­sos. Sim­ple­men­te, actúan con la bru­ta­li­dad que les exi­ge el gobierno. Cuan­do hace unas sema­nas la Guar­dia Civil dis­pa­ró con­tra los inmi­gran­tes que inten­ta­ban lle­gar a la cos­ta espa­ño­la, los agen­tes –como demues­tra un cono­ci­do vídeo- gri­ta­ban “¡Vamos, cabro­nes!”, mien­tras pin­cha­ban sus flo­ta­do­res con balas de goma y, según algu­nos tes­ti­gos pre­sen­cia­les, muni­ción real. Ese cobar­de exabrup­to es el ros­tro des­nu­do del poder. El lum­pen no es un obre­ro sin con­cien­cia social, sino un obre­ro con cual­quie­ra de los uni­for­mes del Ejér­ci­to o las Fuer­zas de Segu­ri­dad del Esta­do. Sabe­mos que la Casa Real, la mayo­ría de los polí­ti­cos y las cúpu­las de los ban­cos actúan como ver­da­de­ros ladro­nes, obte­nien­do su botín a cos­ta del pue­blo tra­ba­ja­dor, pero las boca­chas, las pelo­tas de goma, los botes de humo, las porras y las sen­ten­cias de la Audien­cia Nacio­nal repri­men nues­tra jus­ti­fi­ca­da ira. Da igual lo que vote­mos. Las pro­me­sas elec­to­ra­les se hacen para incum­plir­las. Es un vie­jo ada­gio de la demo­cra­cia bur­gue­sa. Si falla ese prin­ci­pio, hay un plan B, que cam­bia de nom­bre (dic­ta­du­ra, gol­pe de esta­do, red Gla­dio, leyes anti­te­rro­ris­tas, tor­tu­ras, des­apa­ri­cio­nes), pero que siem­pre obe­de­ce a una mis­ma estra­te­gia: sal­va­guar­dar los intere­ses del gran capi­tal. La viu­da de Aldo Moro ha narra­do varias veces el encuen­tro de su mari­do con Henry Kis­sin­ger y un ofi­cial de inte­li­gen­cia nor­te­ame­ri­cano cuan­do se habla­ba de un com­pro­mi­so his­tó­ri­co entre la demo­cra­cia cris­tia­na y el euro­co­mu­nis­mo de Enri­co Ber­lin­guer. Kis­sin­ger, uno de los mayo­res terro­ris­tas de la his­to­ria recien­te, advir­tió a Moro: “Debe aban­do­nar la idea de cola­bo­rar con todas las fuer­zas polí­ti­cas de su país… o lo paga­rá más caro que el chi­leno Sal­va­dor Allen­de; noso­tros jamás per­do­na­mos”. Des­pués de ser secues­tra­do por las Bri­ga­das Rojas, el cadá­ver de Aldo Moro apa­re­ció acri­bi­lla­do en el male­te­ro de un Renault‑4 rojo en la Via Cae­ta­ni, un lugar situa­do entre las ofi­ci­nas de la Demo­cra­cia Cris­tia­na y el Par­ti­do Comu­nis­ta Ita­liano. La fami­lia nun­ca cre­yó la ver­sión ofi­cial del asesinato.

MORO:ARTIFICIERI NELL'R4 UN'ORA PRIMA DI TELEFONATA BR/ANSA

LA REBELIÓN DEL PUEBLO TRABAJADOR

Esta­mos muy lejos de las con­di­cio­nes his­tó­ri­cas que posi­bi­li­ta­ron la insu­rrec­ción de la Comu­na de París, pero sus 60 días de gobierno aún encar­nan la dig­ni­dad del pue­blo tra­ba­ja­dor, luchan­do heroi­ca­men­te por un mun­do mejor. Escri­bió Marx: “El vie­jo mun­do se retor­ció en con­vul­sio­nes de rabia ante el espec­tácu­lo de la Ban­de­ra Roja, sím­bo­lo de la repú­bli­ca del tra­ba­jo, ondean­do sobre el Hôtel de Ville”. La repre­sión fue de una fero­ci­dad inau­di­ta. Des­pués de una lucha des­igual que duró una sema­na, el Ejér­ci­to de Ver­sa­lles derro­tó a los comu­ne­ros y fusi­ló al menos a 30.000 rebel­des, sin res­pe­tar la vida de ancia­nos, muje­res y niños, impli­ca­dos tam­bién en los com­ba­tes. Más de 40.000 per­so­nas fue­ron depor­ta­das a las colo­nias y muchas murie­ron de ham­bre, ago­ta­mien­to y malos tra­tos. Adolphe Thiers, que más tar­de sería Pre­si­den­te de la Ter­ce­ra Repú­bli­ca, excla­mó: “El socia­lis­mo no vol­ve­rá a moles­tar­nos en mucho tiem­po”. En 1911, Lenin evo­có los hechos en un famo­so artícu­lo: “La Comu­na no luchó por un obje­ti­vo local o estre­cha­men­te nacio­nal, sino por la eman­ci­pa­ción de toda la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra, de todos los humi­lla­dos y ofen­di­dos”. No creo que a cor­to pla­zo pue­dan sur­gir ejem­plos seme­jan­tes de heroís­mo y resis­ten­cia, pero no dudo que los ejér­ci­tos de la UE –siem­pre bajo el man­do de la OTAN- repri­mi­rían a los rebel­des con la mis­ma bru­ta­li­dad des­pia­da­da que el Ejér­ci­to de Ver­sa­lles. Pese a todo, no hay que caer en el des­áni­mo. La gen­te ya ha empe­za­do a luchar. No sólo en Gamo­nal. En Alcá­zar de San Juan, los veci­nos se ence­rra­ron en el Ayun­ta­mien­to y se enfren­ta­ron con la poli­cía para evi­tar que se pri­va­ti­za­ra el ser­vi­cio de abas­te­ci­mien­to de agua. Las pro­tes­tas resul­ta­ron infruc­tuo­sas, pero refle­jan un cam­bio de men­ta­li­dad. A veces me pre­gun­tan qué haría yo si fue­ra polí­ti­co. Nun­ca se me ha pasa­do por la cabe­za, pero creo que diría la ver­dad, sin ocul­tar las fuer­zas colo­sa­les que luchan con­jun­ta­men­te para man­te­ner a la cla­se tra­ba­ja­do­ra en la pobre­za, la pre­ca­rie­dad y la exclu­sión social. Ten­go 50 años. Soy un pro­fe­sor de ins­ti­tu­to jubi­la­do anti­ci­pa­da­men­te por enfer­me­dad. Vivo en el cam­po y mi ruti­na con­sis­te en leer, escri­bir y pasear. No bus­co comi­da en la basu­ra ni ten­go pro­ble­mas para lle­gar a fin de mes. Sin embar­go, cada vez que repri­mo mi deseo de arro­jar­me a la calle y pro­tes­tar sin mie­do, sien­to que mi dig­ni­dad se enco­ge mise­ra­ble­men­te y miro hacia el sue­lo, con los ojos húme­dos y avergonzados.

COMUNA DE PARÍS 8

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