El futu­ro no está en las urnas, sino en la calle- Rafael Narbona

No creo que los par­ti­dos con­ven­cio­na­les –o los que pue­dan sur­gir a medio pla­zo- se atre­van a desa­fiar al capi­tal. La cri­sis de 2008 no es una de las cri­sis cícli­cas del capi­ta­lis­mo, sino una ver­da­de­ra ofen­si­va con­tra el mun­do del tra­ba­jo. Las polí­ti­cas de aus­te­ri­dad son una for­ma encu­bier­ta de colo­nia­lis­mo. Es cier­to que Ale­ma­nia está uti­li­zan­do el euro para saquear el Sur de Euro­pa, pero detrás de esa manio­bra se halla Esta­dos Uni­dos, que inten­ta impo­ner su mode­lo de socie­dad al res­to del mun­do. Pri­me­ro lo hizo en Amé­ri­ca Lati­na, con inter­ven­cio­nes mili­ta­res y las rece­tas eco­nó­mi­cas del FMI. El gol­pe de esta­do con­tra Sal­va­dor Allen­de, la demo­ni­za­ción de la Cuba de Fidel Cas­tro y las cam­pa­ñas con­tra Hugo Chá­vez son las mani­fes­ta­cio­nes más visi­bles de esta for­ma de neo­co­lo­nia­lis­mo, que no dudó en explo­tar la expe­rien­cia de los mili­ta­res fran­ce­ses en Arge­lia para ins­ti­tu­cio­na­li­zar la tor­tu­ra y las eje­cu­cio­nes extra­ju­di­cia­les. La gue­rra de los dro­nes de Barack Oba­ma se encua­dra en esta estra­te­gia, pero en este caso el obje­ti­vo es Orien­te Medio, don­de se hallan las mayo­res reser­vas de petró­leo y sus prin­ci­pa­les rutas comer­cia­les (el canal de Suez, el estre­cho de Ormuz, los estre­chos del Bós­fo­ro y los Dar­da­ne­los). En cuan­to a Euro­pa, la pene­tra­ción colo­nial se rea­li­za con la hege­mo­nía del dólar como mone­da inter­na­cio­nal de refe­ren­cia (el mon­ta­je con­tra Strauss-Kahn, ex pre­si­den­te del FMI, des­ba­ra­tó del plan de crear una mone­da alter­na­ti­va afian­za­da en las reser­vas de oro del Ban­co Cen­tral de Libia) y las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les orien­ta­das a debi­li­tar el poder de los sin­di­ca­tos, redu­cir la pro­tec­ción social y des­truir los dere­chos labo­ra­les. Euro­pa tam­bién ha sufri­do el terro­ris­mo de Esta­dos Uni­dos median­te la famo­sa Ope­ra­ción Gla­dio, que en 1967 pro­mo­vió un gol­pe de esta­do en Gre­cia y en 1980 otro en Tur­quía. A estas altu­ras, nadie dis­cu­te su res­pon­sa­bi­li­dad en la pla­ni­fi­ca­ción y eje­cu­ción de las masa­cres de Peteano (1972), la Piaz­za Fon­ta­na (1969) y la esta­ción de tre­nes de Bolo­nia (1980). En Bolo­nia murie­ron 85 per­so­nas y 200 resul­ta­ron heri­das. Se colo­có una male­ta con TNT y T4 en la sala de espe­ra de la esta­ción y se pro­vo­có su deto­na­ción a las 10:25. El T4 es un poten­te explo­si­vo mili­tar. Es impo­si­ble no pen­sar en el 11‑S y el 11‑M, dos matan­zas de civi­les que siguen sus­ci­tan­do dudas más que razo­na­bles y que se uti­li­za­ron para jus­ti­fi­car las gue­rras con­tra Afga­nis­tán e Irán.

BOLONIA

Con inde­pen­den­cia de quién gobier­ne Espa­ña en las pró­xi­mas elec­cio­nes, seguir en el euro sig­ni­fi­ca­rá apli­car un recor­te de 400.000 millo­nes de euros en los pró­xi­mos años. Si no se lle­va a cabo, no se podrán cum­plir los obje­ti­vos del Tra­ta­do de Esta­bi­li­dad, Coor­di­na­ción y Gober­nan­za: un défi­cit del 3% y una deu­da públi­ca que no supere el 60% del PIB. La refor­ma del artícu­lo 135 de la Cons­ti­tu­ción Espa­ño­la y una serie de leyes que con­vier­ten en “prio­ri­dad abso­lu­ta” el pago de la deu­da abor­tan de raíz cual­quier polí­ti­ca expan­si­va. La opi­nión públi­ca tiem­bla ante la pers­pec­ti­va de aban­do­nar el euro, pues los gran­des medios de comu­ni­ca­ción no se can­san de adver­tir que ese paso aca­rrea­ría el colap­so de las ins­ti­tu­cio­nes y la eco­no­mía, pero no men­cio­na que seguir en el euro con­so­li­da­rá y pro­fun­di­za­rá la ten­den­cia a recor­tar sala­rios, pen­sio­nes y ser­vi­cios socia­les. Dado que ese mode­lo abo­ca a la mar­gi­na­ción de un por­cen­ta­je cre­cien­te de la socie­dad, se pro­mue­ve la cari­dad como úni­ca opción para paliar los estra­gos que ya pade­ce­mos. Los 20 millo­nes de euros dona­dos por Aman­cio Orte­ga a Cári­tas sim­bo­li­zan el por­ve­nir que nos aguar­da den­tro de la UE. Mien­tras cre­ce el patri­mo­nio de los gran­des ban­cos y las gran­des empre­sas, con la garan­tía de socia­li­zar sus pér­di­das cuan­do las suce­si­vas bur­bu­jas crea­das por la espe­cu­la­ción y la des­ma­te­ria­li­za­ción de dine­ro sufran un pre­vi­si­ble pin­cha­zo, los asa­la­ria­dos debe­rán resig­nar­se a la explo­ta­ción labo­ral, la exa­cer­ba­ción de las des­igual­da­des y unas leyes repre­si­vas que limi­ta­rán escan­da­lo­sa­men­te sus posi­bi­li­da­des de pro­tes­tar. La UE no es un espa­cio sobe­rano, sino una filial del Blo­que Atlán­ti­co lide­ra­do con mano de hie­rro por Esta­dos Uni­dos. Las urnas no cam­bia­rán ese futu­ro, que sólo podrá alte­rar­se median­te una gigan­tes­ca movi­li­za­ción social. Rudi Dutsch­ke, líder del movi­mien­to estu­dian­til ale­mán en los años 60, afir­mó que “el paci­fis­mo por prin­ci­pio hace pre­ci­sa­men­te lo que no que­rría hacer, o sea, tomar par­ti­do con­tra la víc­ti­ma”. Dutsch­ke, gran ami­go de Ulri­ke Meinhof, sufrió un aten­ta­do el 11 de abril de 1968. Un ultra­de­re­chis­ta le pegó tres tiros en la cabe­za, pero increí­ble­men­te sobre­vi­vió. Se tras­la­dó a Lon­dres para recu­pe­rar­se, pero en 1970 el gobierno con­ser­va­dor de Edward Heath lo expul­só del Rei­no Uni­do, decla­ran­do que tan­to Rudi como su fami­lia eran “extran­je­ros inde­sea­bles impli­ca­dos en acti­vi­da­des sub­ver­si­vas”. Rudi murió en Dina­mar­ca en 1979 por cul­pa de las secue­las del aten­ta­do. Aun­que par­ti­ci­pó en la fun­da­ción del par­ti­do Alian­za 90, que en 1993 se con­vir­tió en el Par­ti­do de los Ver­des, Dutsch­ke reali­zó la mayor par­te de sus acti­vi­da­des en la calle, agi­tan­do a los estu­dian­tes y los tra­ba­ja­do­res. Tal vez por eso le dis­pa­ra­ron, pues la calle y no los par­la­men­tos son el ver­da­de­ro esce­na­rio del cam­bio social. Se ha repe­ti­do muchas veces que nos apro­xi­ma­mos a la dis­to­pía orwe­llia­na de 1984, pero yo creo que más bien retro­ce­de­mos hacia la Euro­pa de Dic­kens. Para que un polí­ti­co adquie­ra cre­di­bi­li­dad no debe subir a una tri­bu­na, sino colo­car­se en la pri­me­ra línea de las pro­tes­tas, acep­tan­do todos los ries­gos. Es lo que hizo Ber­na­det­te Devlin en la bata­lla del Bog­si­de en 1969 o lo que hace día a día Peri­ko Sola­ba­rria en Eus­kal Herria. Ambos son imper­fec­tos por­que son huma­nos, pero son hones­tos por­que siem­pre han toma­do par­ti­do por el pue­blo y nun­ca han deja­do de par­ti­ci­par en las luchas calle­je­ras, sin mie­do a desa­fiar a los pode­res esta­ble­ci­dos. La ver­da­de­ra soli­da­ri­dad y el ver­da­de­ro lide­raz­go con­sis­ten en com­par­tir la suer­te de las víc­ti­mas, acom­pa­ñán­do­las has­ta la muer­te o la victoria.

CHE 17

RAFAEL NARBONA

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