La tor­tu­ra del agua para los palestinos

La dis­cri­mi­na­ción del agua es otra herra­mien­ta que se uti­li­za para des­gas­tar a los pales­ti­nos social y políticamente.


Graf­fi­ti en Gaza: “Sed de jus­ti­cia”. Foto: Eva Bartlett.
¿Por qué el esta­blish­ment israe­lí se empe­ña de tal mane­ra en negar la exis­ten­cia de la dis­cri­mi­na­ción de agua? Por­que esta vez la cla­se diri­gen­te israe­lí no pue­de acu­dir a las excu­sas habi­tua­les sobre segu­ri­dad a las que recu­rre fren­te a otros tipos de dis­cri­mi­na­ción flagrante.
Cuan­do se tra­ta de la situa­ción del agua, la maqui­na­ria de pro­pa­gan­da israe­lí y los gru­pos de pre­sión sio­nis­ta en la diás­po­ra, se encuen­tran en pro­ble­mas. Como se ha pues­to de mani­fies­to cuan­do el ale­mán Mar­tin Schulz tuvo la auda­cia de pre­gun­tar en la Knes­set – ese nido de tra­fi­can­tes del Holo­caus­to – si el rumor que los israe­líes se adju­di­can cua­tro veces más agua que los pales­ti­nos era cier­to.
La sis­te­má­ti­ca dis­cri­mi­na­ción en la dis­tri­bu­ción del agua a los pales­ti­nos no es un fal­so rumor. El sumi­nis­tro de agua israe­lí no depen­de de esa dis­tri­bu­ción, pero sin ella, la polí­ti­ca y cons­truc­ción de colo­nias sería mucho más cos­to­sa y qui­zás has­ta impo­si­ble de sos­te­ner en su esca­la actual y futura.
No es de extra­ñar que Haba­yit Hayehu­di (La Casa Judía), el par­ti­do que más se iden­ti­fi­ca con los colo­nos, reac­cio­nó con tan­ta furia a los comen­ta­rios de Schulz y aban­do­nó la Knes­set.
La dis­cri­mi­na­ción del agua es un ins­tru­men­to más del sis­te­ma de gobierno que se uti­li­za para des­gas­tar a los pales­ti­nos social y políticamente.
En Cis­jor­da­nia, dece­nas de miles de fami­lias gas­tan enor­mes can­ti­da­des de tiem­po, dine­ro y ener­gía emo­cio­nal y físi­ca sólo para rea­li­zar las tareas bási­cas de baño y aseo. Cuan­do no hay agua en la cis­ter­na del inodo­ro, inclu­so las visi­tas de fami­lia­res se vuel­ven esporádicas.
Las fami­lias del valle del Jor­dán rea­li­zan con disi­mu­lo, para no ser des­cu­bier­tos por la Admi­nis­tra­ción Civil, lar­gos reco­rri­dos en bus­ca de aca­rrear agua pota­ble en tan­ques. Mien­tras, el agua flu­ye abun­dan­te por las tube­rías de la com­pa­ñía Meko­rot hacia las gran­jas de cul­ti­vo de las colo­nias adyacentes.
Gaza depen­de de las plan­tas de puri­fi­ca­ción de agua que engu­llen elec­tri­ci­dad, a menu­do esca­sa en la fran­ja. Bien podría tra­tar­se de la India.
El tiem­po, dine­ro y ener­gía nece­sa­rios para obte­ner agua, se da a expen­sas de otras acti­vi­da­des, tan­to en a nivel per­so­nal como comu­ni­ta­rio: cla­ses para los niños, una compu­tado­ra, sali­das fami­lia­res, pro­yec­tos de desa­rro­llo indus­trial, el desa­rro­llo del turis­mo, la agri­cul­tu­ra, y acti­vi­da­des sociales.
Aún cuan­do los pales­ti­nos saben que Israel es res­pon­sa­ble de la esca­sez de agua, su ira se diri­ge al para­rra­yos más acce­si­ble, la Auto­ri­dad Palestina.
Los emplea­dos de la Auto­ri­dad Pales­ti­na, que pasan sus días en la ago­ta­do­ra bata­lla con­tra la buro­cra­cia israe­lí para obte­ner la apro­ba­ción de cada tube­ría de agua, son con­si­de­ra­dos poco pro­fe­sio­na­les y poco efi­cien­tes. Conveniente.
La reali­dad de los encla­ves pales­ti­nos inco­ne­xos que Israel está crean­do emer­ge, a tra­vés de un mosai­co de leyes dife­ren­tes y en dife­ren­tes gra­dos a ambos lados de la Línea Ver­de, de la incau­ta­ción de tie­rras y fuen­tes de agua y de la nega­ción a la liber­tad de movimiento.
La segu­ri­dad como reli­gión, que se uti­li­za para jus­ti­fi­car el robo de tie­rras, pues­tos de con­trol y el blo­queo, aún tie­ne que expli­car por qué un niño pales­tino tie­ne dere­cho a menos de agua que un niño judío.
¿Qué pue­den decir los exper­tos de diplo­ma­cia públi­ca? Que en Jenin el pro­me­dio de asig­na­ción per cápi­ta es de 38 litros para con­su­mo en el hogar, ya que la ciu­dad es un bas­tión de la Yihad Islá­mi­ca, que ame­na­za nues­tro peque­ño país? Que en el verano no hay sumi­nis­tro regu­lar de agua debi­do a que el ser­vi­cio de segu­ri­dad, Shin Bet, está ocu­pa­do des­cu­brien­do célu­las de mili­tan­tes arma­dos, y que en Gaza, más de 90 por cien­to del agua no es apta para el con­su­mo debi­do a que los jefes de Hamas están pla­nean­do ata­ques terro­ris­tas en Cisjordania?
Inclu­so los gru­pos judíos pro-israe­líes ten­drán difi­cul­ta­des para jus­ti­fi­car las dis­cre­pan­cias. El esta­blish­ment israe­lí ha pre­pa­ra­do un plan de cua­tro pun­tos para justificarse:

  1. Bom­bar­dear los medios de comu­ni­ca­ción con las esta­dís­ti­cas par­cia­les y erróneas;
  2. Des­viar la aten­ción del pun­to de par­ti­da: Israel con­tro­la las fuen­tes de agua. Sobre la base de los Acuer­dos de Oslo , que han pasa­do de tem­po­ra­les a per­ma­nen­tes, los pales­ti­nos tie­nen limi­ta­da la can­ti­dad de agua que se les per­mi­te extraer de for­ma inde­pen­dien­te de las fuen­tes de agua y limi­ta­da las mejo­ras que pue­den rea­li­zar en la infra­es­truc­tu­ra de agua;
  3. Con­fiar en el fren­te israe­lí, que des­es­ti­ma los repor­tes pales­ti­nos e igno­ra los infor­mes de orga­ni­za­cio­nes tales como B’Tse­lem, la pelí­cu­la docu­men­tal «El Valle Fading» de Irit Gal y estu­dios publi­ca­dos por el Ban­co Mun­dial y Amnis­tía Internacional;
  4. Con­tar con que la mayo­ría de los israe­líes no se moles­ta­rán en en echar un vis­ta­zo por sí mis­mos a la situa­ción real. Y si lo hacen, y encuen­tran que exis­te una dis­cri­mi­na­ción escan­da­lo­sa, con­tar con que dirán: «¿Y qué?»

Acer­ca de la Auto­ra: Ami­ra Hass es una cono­ci­da y galar­do­na­da perio­dis­ta israe­lí, en cuya colum­na del dia­rio Haa­retz sue­le ocu­par­se de los temas de la ocu­pa­ción israe­lí de los terri­to­rios pales­ti­nos. Véa­se lo que de ella se dice en Wiki­pe­dia.
Fuen­te: Water tor­tu­re for the Pales­ti­niansTra­duc­ción: Pales​ti​na​li​bre​.org

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