No hay más sor­do que el que no quie­re oír

El sába­do 11 de enero se cele­bró en Bil­bao una mani­fes­ta­ción que solo pue­de cali­fi­car­se de his­tó­ri­ca al reu­nir a más de 130.000 per­so­nas. Que­re­mos ante todo feli­ci­tar a las dece­nas de miles de per­so­nas que por enci­ma de prohi­bi­cio­nes y ame­na­zas acu­die­ron con sus pañue­los, iku­rras y pan­car­tas a rei­vin­di­car la amnis­tía y los dere­chos de los pre­sos y pre­sas que con­for­man el EPPK.

La reali­dad es tozu­da y ello es por­que nos demues­tra una y otra vez que no pode­mos escon­der­la, a pesar de que haga­mos todos los aná­li­sis que que­ra­mos, aun­que que­ra­mos que la reali­dad se ciña a lo que noso­tras pensamos.

No por decir y repe­tir mil veces una men­ti­ra se con­vier­te en ver­dad y ello es lo que está pasan­do con el lla­ma­do «pro­ce­so de paz vas­co». Se nos dice y se nos repi­te que la vio­len­cia ya ha des­apa­re­ci­do de Eus­kal Herria, que los pasos que está dan­do la izquier­da aber­tza­le de mane­ra uni­la­te­ral están cam­bian­do la situa­ción polí­ti­ca y que se está avan­zan­do hacia la reso­lu­ción del conflicto.

Si ana­li­za­mos la situa­ción en Eus­kal Herria vemos que la expre­sión más cla­ra de la impo­si­ción del Esta­do, la repre­sión pura y dura, con­ti­núa intac­ta, por lo que pode­mos afir­mar que la vio­len­cia del con­flic­to no ha des­apa­re­ci­do. La de los Esta­dos espa­ñol y fran­cés con­ti­núa pre­sen­te, la úni­ca que ha des­apa­re­ci­do es la de la orga­ni­za­ción ETA. Los Esta­dos opre­so­res con­ti­núan ejer­cién­do­la de for­ma sis­te­má­ti­ca con­tra el pue­blo vas­co, de la mis­ma mane­ra que lo ha veni­do hacien­do de for­ma histórica.

Y como botón de mues­tra tene­mos la raz­zia poli­cial con­tra los abo­ga­dos y la inter­me­dia­ción que la Guar­dia Civil reali­zó este mar­tes. Lo que suce­dió ese día no fue más que lo que ha veni­do suce­dien­do des­de que Eus­kal Herria fue inva­di­da hace ya muchos años. Vas­cos y vas­cas dete­ni­das de for­ma sis­te­má­ti­ca por rea­li­zar un tra­ba­jo de cons­truc­ción a favor de Eus­kal Herria. No nos enga­ñe­mos, el pro­ble­ma es que mien­tras una de las par­tes, de for­ma uni­la­te­ral ha cam­bia­do posi­cio­nes ideo­ló­gi­cas, la otra no lo ha hecho (ni lo hará) pues­to que no nece­si­ta cam­biar nada, dada la impu­ni­dad con la que pue­de tra­ba­jar en su labor de afir­ma­ción espa­ño­la (o fran­ce­sa) en tie­rras vascas.

Siguen las razo­nes que ori­gi­na­ron el con­flic­to, no se ha avan­za­do lo sufi­cien­te para resol­ver­las. Lo que tene­mos que hacer, una de nues­tras tareas, es aca­bar con dichas razo­nes uti­li­zan­do todos los medios que en cada momen­to con­cre­to con­si­de­re­mos que son nece­sa­rios. Si no se va a las razo­nes del con­flic­to, no pue­de haber pro­ce­so de nin­gu­na cla­se, dado que enton­ces no sería más que pro­ce­so de rendición.

Siguien­do con la mani­fes­ta­ción del sába­do, hemos de ana­li­zar qué ha sig­ni­fi­ca­do tan­to la deci­sión del PNV de con­vo­car la segun­da mani­fes­ta­ción, pues­to que la movi­li­za­ción con­vo­ca­da por Tan­taz tan­ta fue prohi­bi­da, como la deci­sión de la izquier­da aber­tza­le de ir a pedir al PNV que la con­vo­ca­ra. Al mis­mo PNV que horas antes a tra­vés de su lehen­da­ka­ri expre­sa­ba que espe­ra­ba que las deten­cio­nes rea­li­za­das el mar­tes estu­vie­ran «ple­na­men­te jus­ti­fi­ca­das» y que a tra­vés de la Ertzain­tza repri­mía vio­len­ta­men­te las mues­tras de soli­da­ri­dad con las per­so­nas detenidas.

A pesar de que la movi­li­za­ción con­vo­ca­da por Tan­taz tan­ta fue­ra prohi­bi­da, una gran par­te del pue­blo de Eus­kal Herria, en su inmen­sa mayo­ría tra­ba­ja­do­res, via­ja­ron a Bil­bo dis­pues­to a mani­fes­tar­se en defen­sa de los pre­sos y pre­sas vas­cas, dis­pues­to a expre­sar su apo­yo a las per­so­nas dete­ni­das ejer­cien­do su dere­cho a la libre expre­sión, su dere­cho a mani­fes­tar­se. Ni se plan­tea­ron que­dar­se en sus casa, su lugar esta­ba en la calle para enfren­tar­se a la deci­sión del Esta­do espa­ñol, estos fue­ron los moti­vos que hicie­ron que se lle­na­sen las calles de Bil­bo, aun­que algu­nos no quie­ran oír­lo y se sien­tan incómodos.

Debi­do al chan­ta­je del PNV y a la nece­si­dad de Sor­tu de legi­ti­mar su pro­ce­so de paz se inten­ta cam­biar el carác­ter de la movi­li­za­ción y su lema, que pasa­ra de una mani­fes­ta­ción por los dere­chos de los pre­sos y pre­sas a ser una mani­fes­ta­ción por los «dere­chos huma­nos, la reso­lu­ción y la paz». Ya no se pedía al pue­blo vas­co que salie­ra en defen­sa de los pre­sos ni para pro­tes­tar por la polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de los Esta­dos espa­ñol y fran­cés. En ese momen­to el PNV se apo­de­ró de la movi­li­za­ción ante la débil línea de Sor­tu que evi­ta dar pasos en la con­fron­ta­ción y en la des­obe­dien­cia al Esta­do, impo­si­bi­li­tan­do el aumen­to de con­cien­cia del pue­blo trabajador.

A pesar de ello las miles de per­so­nas que se mani­fes­ta­ron lo hicie­ron por los pre­sos y pre­sas, en con­tra de las deten­cio­nes, por la amnis­tía, y así lo expre­só, sal­tán­do­se a la tore­ra la con­sig­na de que la mani­fes­ta­ción fue­ra una mani­fes­ta­ción silen­cio­sa, con las con­sig­nas que gri­ta­ron a lo lar­go de la manifestación.

Se está expre­san­do un deseo, des­de los sec­to­res refor­mis­tas de la izquier­da aber­tza­le, de que Urku­llu (PNV) se apro­ve­che de esta gran movi­li­za­ción para hacer valer sus peti­cio­nes ante el Gobierno espa­ñol. Eso es entre­guis­mo puro y duro, se inten­ta dejar la direc­ción de la lucha por la liber­tad del pue­blo vas­co, es decir la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo, en manos de un par­ti­do que siem­pre ha ido en con­tra de los intere­ses del pue­blo, defen­dien­do los intere­ses de la bur­gue­sía vasca.

Mien­tras Sor­tu no ha sabi­do apro­ve­char este momen­to y bajó el nivel de con­fron­ta­ción polí­ti­ca, las bases de la izquier­da aber­tza­le mucho más cer­ca­nas a la reali­dad que sus diri­gen­tes expre­sa­ron lo que real­men­te quie­re el pue­blo vasco.

Vuel­ve a que­dar cla­ro la nece­si­dad de una orga­ni­za­ción que reco­ja las expe­rien­cias de la lucha de estos últi­mos cin­cuen­ta años y sepa apli­car­las a este momen­to con­cre­to para avan­zar hacia la inde­pen­den­cia y el socialismo.

Boltxe kolek­ti­boa
Eus­kal Herria, 13 de enero de 2014

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