¿Para qué pri­va­ti­zan?: El caso de Correos- Juan Torres López

En los últi­mos años los gobier­nos de ins­pi­ra­ción neo­li­be­ral han lle­va­do a cabo la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción de mul­ti­tud de anti­guas empre­sas y ser­vi­cios públicos.

Las razo­nes que se han dado para jus­ti­fi­car­las siem­pre han sido las mis­mas: el Esta­do es un mal empre­sa­rio y pro­vee los bie­nes y ser­vi­cios en peo­res con­di­cio­nes que la empre­sa pri­va­da. Si se pri­va­ti­zan ser­vi­cios como la edu­ca­ción, la salud, los correos, la tele­vi­sión, las comu­ni­ca­cio­nes, la ener­gía, los trans­por­tes, etc. el capi­tal pri­va­do los sumi­nis­tra­rá con toda segu­ri­dad a mejor pre­cio, con mayor com­pe­ten­cia, con más inno­va­ción y con menos cos­te para la socie­dad y para todos los individuos.

Como ya hace años que esas pri­va­ti­za­cio­nes se lle­va­ron a cabo, esta­mos en con­di­cio­nes aho­ra de eva­luar con rigor cuál es su efec­to real, si ver­da­de­ra­men­te las pro­me­sas neo­li­be­ra­les eran cier­tas o si se tra­ta­ba de un enga­ño para poner capi­tal públi­co en manos del privado.

Pre­ci­sa­men­te, en el año que aca­ba de ter­mi­nar se han cum­pli­do quin­ce años de la Direc­ti­va euro­pea de 15 de diciem­bre de 1997 rela­ti­va a las nor­mas comu­nes para el desa­rro­llo del mer­ca­do inte­rior de los ser­vi­cios pos­ta­les de la Comu­ni­dad y de la mejo­ra de la cali­dad del ser­vi­cio. Dis­po­ne­mos, pues, de la expe­rien­cia y de estu­dios que han eva­lua­do lo ocu­rri­do en estos años en Euro­pa (que, por cier­to, no es muy dis­tin­to de lo que ha suce­di­do en otros luga­res del mundo).

- En con­tra de lo ase­gu­ra­do por las auto­ri­da­des euro­peas y por los neo­li­be­ra­les que defen­dían la libe­ra­li­za­ción pri­va­ti­za­ción, des­pués de estos años no hay ape­nas com­pe­ten­cia en el mercado.

En la mayo­ría de los paí­ses, lo que se ha hecho con la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción ha sido «tro­cear» la anti­gua red nacio­nal de correos para que las empre­sas pri­va­das se ins­ta­len en los seg­men­tos más ren­ta­bles. Diver­sos estu­dios demues­tran que la com­pe­ten­cias ape­nas si alcan­za a un máxi­mo del 10% del mer­ca­do total, en el mejor de los casos.

- En con­tra de lo ase­gu­ra­do por las auto­ri­da­des euro­peas y por los neo­li­be­ra­les que defen­dían la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción, des­pués de estos años no ha mejo­ra­do la pres­ta­ción del servicio.

Los anti­guos ope­ra­do­res nacio­na­les que siguen en el mer­ca­do dis­po­nen de menos ingre­sos (por­que reci­ben menos finan­cia­ción del esta­do y por­que se han teni­do que que­dar con los seg­men­tos menos o no ren­ta­bles). Por tan­to, pres­tan un peor ser­vi­cio, con menos ofi­ci­nas y menos per­so­nal, como seña­la­ré ense­gui­da. Por su lado, los nue­vos ope­ra­do­res pri­va­dos no se han dedi­ca­do a mejo­rar el ser­vi­cio en su glo­ba­li­dad sino a encon­trar nichos de ren­ta­bi­li­dad. Eso lo han con­se­gui­do, prin­ci­pal­men­te, espe­cia­li­zán­do­se en los gran­des clien­tes cor­po­ra­ti­vos; en gran par­te, ade­más, para dedi­car­se a enviar millo­nes de car­tas no desea­das a la pobla­ción. Y en casi todos los paí­ses se han cerra­do mul­ti­tud de ofi­ci­nas de correos (el 90% en Holan­da que fue el país más avan­za­do en la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción), lo que ha difi­cul­ta­do el acce­so al ser­vi­cio de los clien­tes nor­ma­les y corrientes.

En con­se­cuen­cia, en la mayo­ría de los casos y paí­ses se ha dete­rio­ra­do el tiem­po medio de entre­ga y la red de reco­gi­da y los ser­vi­cios se pres­tan en peo­res con­di­cio­nes, tal y como ha ocu­rri­do en gene­ral con otras acti­vi­da­des tam­bién pri­va­ti­za­dos en los últi­mos años.

- En con­tra de lo ase­gu­ra­do por las auto­ri­da­des euro­peas y por los neo­li­be­ra­les que defen­dían la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción, des­pués de estos años no han baja­do los pre­cios de los ser­vi­cios pos­ta­les en la mayo­ría de los ser­vi­cios y de los paí­ses, sal­vo en el caso de los pres­ta­dos a gran­des clien­tes que sí pue­den nego­ciar pre­cios con las empre­sas. En algu­nos paí­ses, como Aus­tria, el pre­cio de los sellos para envíos ha lle­ga­do a subir el 90% (un país, por cier­to, que han incen­ti­va­do la con­ver­sión de los car­te­ros en agen­tes de poli­cía a cam­bio de 10.000 euros por cabe­za). Y en otros, como Bél­gi­ca, el pre­cio de algu­nos tipos de envíos ha subi­do el 200%.

- En con­tra de lo ase­gu­ra­do por las auto­ri­da­des euro­peas y por los neo­li­be­ra­les que defen­dían la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción, des­pués de estos años no ha mejo­ra­do la situa­ción labo­ral en el sector.

Los datos de los dife­ren­tes paí­ses euro­peos mues­tran que el pro­ce­so de libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción ha traí­do con­si­go recor­tes muy impor­tan­tes en el empleo y, más con­cre­ta­men­te, la sus­ti­tu­ción de los pues­tos de tra­ba­jo a tiem­po com­ple­to por los con­tra­tos a tiem­po par­cial o inclu­so de autónomo.

En algu­nos paí­ses la dis­mi­nu­ción en el núme­ro de empleos ha lle­ga­do a ser del 50% (Por­tu­gal) y en la mayo­ría de ellos la dis­mi­nu­ción se sitúa entre el 20% y el 30%. En Espa­ña, la pér­di­da de empleos es más o menos equi­va­len­te a los nue­vos que se han crea­do en el sec­tor pri­va­ti­za­do pero éstos últi­mos son en su inmen­sa mayo­ría a tiem­po par­cial, lo que supo­ne una gran pér­di­da neta de empleo e ingre­so laboral.

Los suel­dos tam­bién ha dis­mi­nui­do a con­se­cuen­cia de todo ello en la prác­ti­ca tota­li­dad de los paí­ses. En Ale­ma­nia, cuyo nue­vo sec­tor pos­tal está pla­ga­do de los lla­ma­dos «mini jobs», se han redu­ci­do alre­de­dor del 30% lle­gan­do a ser de unos 5 euros por hora en algún tipo con­cre­to de ser­vi­cios. En Espa­ña se cal­cu­la que, has­ta que empe­zó la cri­sis, la caí­da sala­rial fue del 30% y, tras ella, posi­ble­men­te de has­ta el 50%.

- Final­men­te, y en con­tra tam­bién de lo ase­gu­ra­do por las auto­ri­da­des euro­peas y por los neo­li­be­ra­les que defen­dían la libe­ra­li­za­ción y pri­va­ti­za­ción, des­pués de estos años no se ha pro­du­ci­do una gran inno­va­ción, sal­vo la que aho­rra pues­tos de tra­ba­jo y cos­tes labo­ra­les, y las empre­sas com­pi­ten prin­ci­pal­men­te a tra­vés del pre­cio y no de la cali­dad en el servicio.

La pri­va­ti­za­ción, pues, no ha pro­por­cio­na­do más efi­ca­cia y menor cos­te para los gobier­nos y la pobla­ción. Ha sido sim­ple­men­te un puro nego­cio para el capi­tal pri­va­do del que solo se han bene­fi­cia­do los pro­pie­ta­rios de las nue­vas empre­sas del sec­tor, los gran­des clien­tes y no el con­jun­to de la socie­dad. Y, para col­mo, cuan­do se han pri­va­ti­za­do empre­sas públi­cas, como en otros ámbi­tos, los esta­dos ni siquie­ra han obte­ni­do ingre­sos com­pe­ti­ti­vos por­que las han ven­di­do a pre­cios de saldo.

En Espa­ña, el Par­ti­do Popu­lar puso en mar­cha la apli­ca­ción de la direc­ti­va pri­va­ti­za­do­ra y lue­go el Socia­lis­ta, como en tan­tos otros ámbi­tos, no tuvo cora­je polí­ti­co para rever­tir el pro­ce­so y mucho menos para apro­ve­char la opor­tu­ni­dad y crear un ban­co públi­co a par­tir de la anti­gua Caja Pos­tal que hubie­ra sido un ins­tru­men­to deci­si­vo para afron­tar de otro modo y con más empleo y bien­es­tar la cri­sis económica.

De todo esto se dedu­ce que una tarea que tie­ne pen­dien­te la ciu­da­da­nía espa­ño­la es eva­luar con rigor lo que ha habi­do detrás de estas pri­va­ti­za­cio­nes, deter­mi­nar quién y de qué modo se ha bene­fi­cia­do de ellas y pedir res­pon­sa­bi­li­da­des a quie­nes se pasan todo el día hablan­do de patrio­tis­mo pero que rega­lan la rique­za nacio­nal a los más poderosos.

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