La epi­de­mia ale­ma­na por Esche­ri­chia coli

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Con­si­de­ra­cio­nes pre­vias

Uno de los aspec­tos que sur­gen de las con­tra­dic­cio­nes de un sis­te­ma socio­eco­nó­mi­co como el actual, en el modo de pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, es el del bino­mio salud-enfer­me­dad. Máxi­me en la situa­ción de cri­sis sis­té­mi­ca que sufre: sis­té­mi­ca por­que en ella inter­ac­cio­nan de for­ma pro­fun­da los temas estric­ta­men­te eco­nó­mi­cos con los socia­les, medioam­bien­ta­les, ideo­ló­gi­cos y de valo­res, a los que hay que aña­dir los cien­tí­fi­cos o del cono­ci­mien­to. Es sobre este últi­mo aspec­to de lo que habla­re­mos, el del méto­do cien­tí­fi­co, el de la ver­dad en sus tres ver­tien­tes (obje­ti­va, abso­lu­ta y rela­ti­va), que bajo el mode­lo de máxi­ma ganan­cia y bene­fi­cios mone­ta­rios en el con­tex­to actual de cri­sis, mues­tran aún más todas sus mise­rias y debi­li­da­des.

En esta refle­xión sobre la epi­de­mia por la bac­te­ria Esche­ri­chia coli (E. coli) ocu­rri­da en Ale­ma­nia, hace aho­ra dos años, tra­ta­mos de ana­li­zar los defec­tos que se detec­ta­ron por par­te de las auto­ri­da­des sani­ta­rias ale­ma­nas, en su inves­ti­ga­ción epi­de­mio­ló­gi­ca y el insu­fi­cien­te estu­dio e inter­ven­ción de sus cau­sas, inme­dia­tas y últi­mas, tan­to de la apa­ri­ción del bro­te epi­dé­mi­co como del ori­gen de la nue­va cepa del ger­men. Ade­más de las lagu­nas que se apre­cia­ron en su cono­ci­mien­to, se advier­ten erro­res de lógi­ca for­mal y estruc­tu­ral que se han apro­ve­cha­do para cul­pa­bi­li­zar ‑de for­ma racis­ta y xenó­fo­ba- a ali­men­tos pro­du­ci­dos en paí­ses más débi­les y depen­dien­tes. Todo ello en un cla­ro inten­to de pre­ser­var sus intere­ses eco­nó­mi­cos y su pre­ten­di­do lide­raz­go cien­tí­fi­co pero que en defi­ni­ti­va solo mos­tró su pobre­za orga­ni­za­ti­va, éti­ca y moral.

Tam­bién, hemos tra­ta­do de apli­car, con el máxi­mo rigor posi­ble, el mate­ria­lis­mo dia­léc­ti­co en el sen­ti­do de estu­diar sus aspec­tos gené­ti­co-estruc­tu­ral (la esen­cia de lo que se cono­ce sobre el obje­to de estu­dio: las epi­de­mias y cepas de E. coli) y el his­tó­ri­co-gené­ti­co (el pro­ce­so his­tó­ri­co que sub­ya­ce en el pro­ble­ma par­ti­cu­lar, en nues­tro caso el de la epi­de­mia ale­ma­na, inten­tan­do enten­der­la a tra­vés de los pro­ce­sos que la ante­ce­den y expli­quen su apa­ri­ción), y ade­más, la ley de la uni­dad y lucha de con­tra­rios1, que en este caso se vuel­ve a con­fir­mar en la pug­na entre el impe­ria­lis­mo y los pue­blos que sufren sus ata­ques y men­ti­ras, como sería el caso de las pre­sio­nes ale­ma­nas para res­pon­sa­bi­li­zar a Egip­to del ori­gen de la epi­de­mia. Pero cuan­do se abor­dan ambos aspec­tos, y por pura dia­léc­ti­ca, no tene­mos más reme­dio que aden­trar­nos y rela­cio­nar el aná­li­sis en su con­tex­to polí­ti­co y socio­eco­nó­mi­co, la emer­gen­cia de las infec­cio­nes por E. coli en Esta­dos Uni­dos y su pro­pa­ga­ción pos­te­rior a otras poten­cias eco­nó­mi­cas como Japón o la más recien­te epi­de­mia ale­ma­na.

Plan­tea­mos que las defi­cien­cias que se apre­cian en la inves­ti­ga­ción epi­de­mio­ló­gi­ca y en las inter­ven­cio­nes que reali­zó el gobierno ale­mán tie­nen sus raí­ces, se anclan, en sus pro­pias con­tra­dic­cio­nes, que ema­nan de su pro­pia estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca sumer­gi­da en una pro­fun­da cri­sis glo­bal. Es pre­ci­sa­men­te por eso que estas estruc­tu­ras de poder no quie­ren, ni pue­den, lle­gar al cono­ci­mien­to pro­fun­do de este pro­ble­ma de salud, como de muchos otros, por­que esta­rían ata­can­do a su pro­pio sis­te­ma que lo gene­ra. Por­que lle­gar a la raíz del pro­ble­ma impli­ca­ría, para solu­cio­nar­lo, cam­biar un mode­lo de pro­duc­ción, dis­tri­bu­ción y con­su­mo ali­men­ta­rio que entra­ría en con­tra­dic­ción con las gran­des empre­sas agro­pe­cua­rias y pon­dría en evi­den­cia un sis­te­ma injus­to de explo­ta­ción de los tra­ba­ja­do­res ‑y de los ani­ma­les- y gra­ves pro­ble­mas ambien­ta­les y de salud para los pue­blos. Solo así se pue­den enten­der las lagu­nas que en el cono­ci­mien­to de la epi­de­mia más gra­ve por E. coli que ha sufri­do Ale­ma­nia han mos­tra­do sus auto­ri­da­des polí­ti­cas y sani­ta­rias. Auto­ri­da­des que en la actua­li­dad se arro­gan el poder polí­ti­co, eco­nó­mi­co y mone­ta­rio sobre el res­to de paí­ses que for­man par­te de la Unión Euro­pea.

Intro­duc­ción

La Esche­ri­chia coli, cono­ci­da de for­ma abre­via­da como E. coli, es un gru­po de bac­te­rias que viven en los intes­ti­nos de los huma­nos sanos y en la mayo­ría de los ani­ma­les de san­gre calien­te. Esta bac­te­ria ayu­da a man­te­ner el equi­li­brio de la flo­ra intes­ti­nal nor­mal (flo­ra bac­te­ria­na) con­tra las bac­te­rias noci­vas y sin­te­ti­za algu­nas vita­mi­nas. Sin embar­go, exis­ten dis­tin­tas cepas o tipos de esta bac­te­ria que son pató­ge­nas para los huma­nos. La más impor­tan­te por su gra­ve­dad es la Esche­ri­chia coli ente­ro­he­mo­rrá­gi­ca2 (ECEH) que es capaz de pro­vo­car coli­tis hemo­rrá­gi­ca (dia­rrea con san­gre), y a veces se com­pli­ca con el sín­dro­me uré­mi­co hemo­lí­ti­co. Des­de 1982 en que hace su apa­ri­ción en los Esta­dos Uni­dos, E. coli O157:H7 es la cepa más común de afec­ta­ción en huma­nos de esta infec­ción. La gra­ve­dad de sus sín­to­mas tie­nen rela­ción con la poten­te toxi­na que libe­ra (vero­to­xi­na o Shi­ga) que daña la pared intes­ti­nal pro­vo­can­do esas dia­rreas san­gui­no­len­tas y el sín­dro­me uré­mi­co hemo­lí­ti­co (SUH), poten­cial­men­te mor­tal por la afec­ta­ción renal y la rotu­ra de hema­tíes, así como la posi­bi­li­dad de una púr­pu­ra trom­bó­ti­ca y trom­bo­ci­to­pé­ni­ca (afec­ta­ción vas­cu­lar y de otras célu­las de la san­gre como las pla­que­tas). A la impor­tan­cia de estos sín­to­mas se aña­de la mayor pre­dis­po­si­ción de niños y ancia­nos.

Su reser­vo­rio3 lo cons­ti­tu­ye el intes­tino del gana­do (espe­cial­men­te bovino y ovino joven), por lo que la trans­mi­sión más fre­cuen­te, por vía ali­men­ta­ria, es el con­su­mo de car­nes y pro­duc­tos cár­ni­cos poco coci­na­dos. La posi­ble con­ta­mi­na­ción de la tie­rra y el agua a tra­vés de las heces de los ani­ma­les con­si­de­ra­dos reser­vo­rios hace que tam­bién se hayan noti­fi­ca­do casos de infec­ción huma­na por el con­su­mo de agua, leche cru­da, fru­tas y ver­du­ras fres­cas. La enfer­me­dad, por tan­to, se trans­mi­te por vía fecal-oral, aun­que es posi­ble, y así se ha des­cri­to, la trans­mi­sión direc­ta de per­so­na a per­so­na.

Hoy día a la ECEH se la con­si­de­ra den­tro del gru­po de infec­cio­nes emer­gen­tes (como la gri­pe aviar o el Sín­dro­me Res­pi­ra­to­rio Agu­do Seve­ro-SARS), ya que la apa­ri­ción de bro­tes y epi­de­mias se pro­du­ce des­de hace rela­ti­va­men­te poco tiem­po tras el desa­rro­llo ver­ti­gi­no­so de gran­des gran­jas de ani­ma­les (gana­do prin­ci­pal­men­te, pero tam­bién aves) en con­di­cio­nes de haci­na­mien­to y con una prác­ti­ca des­me­di­da en la admi­nis­tra­ción de anti­bió­ti­cos para aumen­tar la pro­duc­ción y aba­ra­tar los cos­tes. La difi­cul­tad del con­trol y sanea­mien­to en dichas gran­jas y sus tra­ba­ja­do­res, y la lar­ga cade­na pos­te­rior en el pro­ce­so de comer­cia­li­za­ción y dis­tri­bu­ción a gran­des dis­tan­cias con­di­cio­nan este carác­ter de infec­ción emer­gen­te. Como lue­go vere­mos, ade­más es esen­cial la inves­ti­ga­ción rápi­da y exhaus­ti­va para ana­li­zar las cau­sas con­cre­tas de la epi­de­mia con­cre­ta y la implan­ta­ción rigu­ro­sa de la tra­za­bi­li­dad4 para ase­gu­rar la exis­ten­cia de ali­men­tos salu­da­bles. Pero esta segu­ri­dad ali­men­ta­ria no es sufi­cien­te si no va uni­da indi­so­lu­ble­men­te a la pro­mo­ción y apo­yo de la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria5 que es una rei­vin­di­ca­ción cons­tan­te y ya clá­si­ca de cada vez más aso­cia­cio­nes y orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas, eco­ló­gi­cas y sin­di­ca­les (Vía Cam­pe­si­na, Sin­di­ca­to Anda­luz de Tra­ba­ja­do­ras y Tra­ba­ja­do­res (SAT) o Eco­lo­gis­tas en Acción).

La epi­de­mia ale­ma­na por E. coli de 2011

Hace aho­ra dos años de la peor epi­de­mia que sufrió Ale­ma­nia por una nue­va cepa de E. coli ente­ro­he­mo­rrá­gi­ca. Peor por el núme­ro de afec­ta­dos y por el núme­ro de muer­tes ocu­rri­das. Duran­te el perio­do epi­dé­mi­co (últi­ma sema­na de abril, mes de mayo y has­ta el 1 de junio de 2011), solo en Ale­ma­nia se notif­ca­ron tres mil casos de la enfer­me­dad y trein­ta defun­cio­nes. La mayor viru­len­cia y leta­li­dad de esta epi­de­mia y los cam­bios en el patrón de pre­sen­ta­ción por gru­pos de edad, suge­rían que se tra­ta­ba de una nue­va cepa. Y, efec­ti­va­men­te, las prue­bas de labo­ra­to­rio lo con­fir­ma­ron, el O104:H4, un sero­ti­po que no se había detec­ta­do en los bro­tes ante­rio­res, aun­que sí en algu­nos casos espo­rá­di­cos de esta enfer­me­dad.

Pos­te­rior­men­te, el 26 de julio del mis­mo año, el Ins­ti­tu­to Robert Koch decla­ró ofi­cial­men­te el fin del bro­te tras más de tres sema­nas sin nue­vos casos. Así mis­mo el Cen­tro de Pre­ven­ción y Con­trol de Enfer­me­da­des de la Unión Euro­pea (ECDC) hace una des­crip­ción de los casos con­fir­ma­dos. El total de afec­ta­dos por la enfer­me­dad suma­ron 3.785 en Ale­ma­nia, 733 de los cua­les pre­sen­ta­ban el sín­dro­me hemo­lí­ti­co uré­mi­co (SHU) y 45 falle­cie­ron. Aun­que se detec­ta­ron casos en todos los esta­dos fede­ra­les de Ale­ma­nia, la mayo­ría (el 75 %) se noti­fi­ca­ron en cua­tro län­der del nor­te: Schles­wig-Hols­tein, Ham­bur­go, Rena­nia del Nor­te-West­fa­lia y Baja Sajo­nia. Otros doce paí­ses euro­peos y Esta­dos Uni­dos noti­fi­ca­ron casos, todos ellos aso­cia­dos con via­jes a Ale­ma­nia o per­so­nas rela­cio­na­das. En Euro­pa supu­so un total de 3.910 casos, 782 de los cua­les con SHU, y 46 defun­cio­nes6. Estos resul­ta­dos sitúan a esta epi­de­mia como la más impor­tan­te ocu­rri­da en el mun­do por el núme­ro de afec­ta­dos con SUH y por su leta­li­dad y la segun­da en el mun­do, des­pués de la pro­du­ci­da en Japón, por el núme­ro total de enfer­mos que pre­sen­ta­ron la infec­ción.

Con estos datos ya defi­ni­ti­vos se con­fir­ma­ron las carac­te­rís­ti­cas epi­de­mio­ló­gi­cas dis­tin­ti­vas de esta epi­de­mia con más del 80% de casos en adul­tos mayo­res de vein­te años, un pre­do­mi­nio de muje­res (el 70%) y un 25% de inci­den­cia de SUH. Ade­más, en esas fechas ya se cono­ce que el geno­ma del ger­men cau­sal, la E. coli O104:H4, dis­tin­guién­do­se de otras cepas por­que con­tie­ne un por­ta­dor del gen de la toxi­na Shi­ga 2 y una serie de fac­to­res de viru­len­cia adi­cio­na­les y de resis­ten­cia a anti­bió­ti­cos.

Carac­te­rís­ti­cas de la nue­va cepa E. coli O104: H4

La cepa de E. coli (0104:H4) pre­sen­ta las carac­te­rís­ti­cas pro­pias de dos tipos dife­ren­tes de bac­te­rias E. coli: la Vero­to­xi­gé­ni­ca y la Ente­ro­agre­ga­ti­va. Esta com­bi­na­ción hace que la cepa fue­ra mucho más viru­len­ta pues­to que su mayor capa­ci­dad de adhe­rir­se a las célu­las epi­te­lia­les del intes­tino, faci­li­ta­ba la absor­ción de la toxi­na (de los dos tipos de vero­to­xi­nas, la VT2 es la más agre­si­va). Ya los pri­me­ros estu­dios pre­li­mi­na­res sobre sus carac­te­rís­ti­cas gené­ti­cas suge­rían que la cepa era una for­ma híbri­da de otras dos bac­te­rias dife­ren­tes de E. coli. Hil­de Kru­se, exper­ta en ali­men­tos de la OMS, seña­ló que «se tra­ta de una cepa úni­ca que jamás ha sido ais­la­da de los pacien­tes» y agre­gó que la nue­va for­ma de la bac­te­ria tie­ne «varias carac­te­rís­ti­cas que la hacen más viru­len­ta y pro­duc­to­ra de toxi­nas»7. Tam­bién comen­ta que pese a que aún no se cono­ce del todo cómo apa­re­cen estas nue­vas cepas, sí se sabe que las bac­te­rias pro­ve­nien­tes de huma­nos y ani­ma­les cam­bian fácil­men­te de genes, como tam­bién es el caso de los virus de ani­ma­les, como el Ébo­la, que pue­den lle­gar a los huma­nos.

El que la varian­te no haya sido resul­ta­do de un pro­ce­so adap­ta­ti­vo len­to sugie­re, como ha ocu­rri­do en otros casos, que el pro­ce­so ha sido por un ensam­bla­je rápi­do de cepas de E. coli cono­ci­das ante­rior­men­te. Cuan­do el geno­ma de la bac­te­ria ha sido des­ci­fra­do, sus carac­te­rís­ti­cas deta­lla­das apo­yan la idea de que la nue­va varian­te es fru­to del cru­ce o com­bi­na­ción de dos sero­ti­pos «clá­si­cos» y que ade­más de alta­men­te tóxi­ca es mul­ti­rre­sis­ten­te a los anti­bió­ti­cos. Nun­ca antes se había detec­ta­do en una situa­ción de bro­te infec­cio­so pero sí ha sido halla­da en pacien­tes de for­ma ais­la­da.

La ven­ta­ja que tie­ne ana­li­zar e inda­gar en una epi­de­mia como ésta, con un nue­vo ger­men, es que pode­mos visua­li­zar en su estruc­tu­ra sus ante­ce­den­tes his­tó­ri­cos, al menos en par­te, como en el caso que nos ocu­pa. Esta espe­cie de recons­truc­ción his­tó­ri­ca que nos mues­tra con bas­tan­te deta­lle la estruc­tu­ra de la nue­va bac­te­ria nos orien­ta sobre las cau­sas de su apa­ri­ción, y en este caso es muy pro­ba­ble que la mez­cla, la unión, se haya pro­du­ci­do en el orga­nis­mo de los reser­vo­rios, el gana­do, e igual­men­te sería reco­men­da­ble inda­gar en aque­llos ani­ma­les que son some­ti­dos a tra­ta­mien­tos anti­bió­ti­cos, qué tipo de anti­bió­ti­cos y qué tipo de resis­ten­cias están ori­gi­nan­do.

El aná­li­sis del ger­men y su pro­ce­so de for­ma­ción es una par­te esen­cial, pero no úni­ca, en el ori­gen de la epi­de­mia que tra­ta de inves­ti­gar­se, ya que se debe cono­cer tam­bién el por­qué y cómo lle­gó el ger­men al ali­men­to, cuá­les han sido los ele­men­tos cau­sa­les que han desem­bo­ca­do en la con­ta­mi­na­ción ali­men­ta­ria y tam­bién cuá­les fue­ron las con­di­cio­nes y cir­cuns­tan­cias exter­nas que favo­re­cie­ron su pro­pa­ga­ción. La alta con­cen­tra­ción de per­so­nas en la feria de Ham­bur­go, que con­gre­gó a un millón de per­so­nas, y las defi­cien­cias téc­ni­cas de la inves­ti­ga­ción en los pri­me­ros momen­tos cree­mos que fue­ron deci­si­vos en la expan­sión de la epi­de­mia.

Las cau­sas de la epi­de­mia ale­ma­na por la nue­va cepa E. coli O104: H4

En cual­quier inves­ti­ga­ción de un bro­te epi­dé­mi­co se inten­ta cono­cer y res­pon­der a varias pre­gun­tas rela­cio­na­das entre sí. Si se tra­ta de una toxiin­fec­ción ali­men­ta­ria, lo pri­me­ro que intere­sa saber es el ali­men­to, o ali­men­tos, que ori­gi­na­ron el bro­te para rom­per la cade­na de trans­mi­sión y que no apa­rez­can nue­vos casos de la enfer­me­dad. Y cuan­do habla­mos de ali­men­tos, inclui­mos a las bebi­das, y sabien­do que la trans­mi­sión per­so­na a per­so­na tam­bién pue­de pro­du­cir­se. La sos­pe­cha del ori­gen ali­men­ta­rio nos lo da la apa­ri­ción de casos múl­ti­ples de una enfer­me­dad con sín­to­mas gas­tro­in­tes­ti­na­les y el ais­la­mien­to pri­me­ro del ger­men habi­tual en este tipo de infec­cio­nes. Has­ta aquí todo es rela­ti­va­men­te fácil y sen­ci­llo de detec­tar, máxi­me si, como ocu­rrió en esta epi­de­mia del nor­te de Ale­ma­nia, apa­re­cie­ron muchos casos con sín­to­mas incon­fun­di­bles de infec­ción por E. coli, dia­rreas con san­gre (aun­que no siem­pre) que no sue­le acom­pa­ñar­se de fie­bre y, en algu­nos casos, el cono­ci­do sín­dro­me uré­mi­co hemo­lí­ti­co.

Más difí­cil es hallar el ali­men­to prin­ci­pal res­pon­sa­ble para lue­go recons­truir la cade­na de trans­mi­sión has­ta lle­gar a la fuen­te pri­ma­ria de infec­ción y aquí un ele­men­to esen­cial para encon­trar esta pri­me­ra cau­sa, el ali­men­to, es actuar rápi­do y bien y ver­da­de­ra­men­te no fue eso lo que ocu­rrió. Ya hemos comen­ta­do ante­rior­men­te cómo el tópi­co del «rigor ale­mán» se con­vier­te en ver­da­de­ra cha­pu­za en los pro­ce­di­mien­tos, apar­te de intere­sa­do, cuan­do ante la mala ges­tión e inves­ti­ga­ción del bro­te las auto­ri­da­des sani­ta­rias ale­ma­nas cogie­ron por el camino fácil y xenó­fo­bo: una ana­lí­ti­ca ais­la­da de E. coli sin tipi­fi­car en los pepi­nos anda­lu­ces fue el deto­nan­te de decla­ra­cio­nes pre­ci­pi­ta­das y erró­neas sobre el ali­men­to impli­ca­do8.

Tras el estu­dio y ana­lí­ti­cas per­ti­nen­tes, se des­car­ta al pepino anda­luz como el ori­gen ali­men­ta­rio del bro­te, la pre­sión polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y de posi­bi­li­da­des de infra­es­truc­tu­ras (inclui­das las de los medios de comu­ni­ca­ción) del gobierno espa­ñol hacen reco­no­cer a las auto­ri­da­des ale­ma­nas su error. ¿Qué hubie­se pasa­do si los pepi­nos hubie­sen sido marro­quíes o sene­ga­le­ses? Pero el caso es que los pepi­nos fue­ron des­car­ta­dos y las tor­pes inves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das9 tenían que seguir bus­can­do al ali­men­to cul­pa­ble. Se seña­la un pri­mer res­tau­ran­te don­de se con­cen­tra­ron los pri­me­ros casos, de la ciu­dad de Lube­ca, al nor­te del país, en la feria de Ham­bur­go y pos­te­rior­men­te se invo­lu­cra­ron otros vein­te res­tau­ran­tes de la zona. Las per­so­nas que comie­ron en esos res­tau­ran­tes tenían nue­ve veces más de pro­ba­bi­li­da­des de con­traer la enfer­me­dad que los que no comie­ron (des­co­no­ce­mos cómo se midió el ries­go y las pobla­cio­nes com­pa­ra­das, sobre todo si el con­tex­to es una feria con tal can­ti­dad de pobla­ción resi­den­te y tran­seún­te). De esos res­tau­ran­tes sur­gie­ron las sos­pe­chas de los pepi­nos, y pos­te­rior­men­te de los bro­tes de semi­llas has­ta lle­gar a una plan­ta­ción de soja y otras semi­llas en Uel­zen, al nor­te de la Baja Sajo­nia. En esta empre­sa se cen­tra­ron las nue­vas inves­ti­ga­cio­nes que, al pare­cer, se die­ron por defi­ni­ti­va, y tras su cie­rre se incau­ta­ron y ana­li­za­ron todos sus pro­duc­tos.

Así fue como el estu­dio se cen­tró en esos bro­tes vege­ta­les que se usan para ade­re­zar ensa­la­das y otros pla­tos. Se tra­ta de bro­tes de legu­mi­no­sas (gui­san­tes, len­te­jas, ajo, judías azu­ki, alu­bias, alfal­fa y otros simi­la­res), cul­ti­va­dos en Uel­zen que se ven­die­ron, direc­ta­men­te o con inter­me­dia­rios, a diver­sos res­tau­ran­tes de la ciu­dad y esta­do de Ham­bur­go y otros cua­tro esta­dos del nor­te de Ale­ma­nia, como Hes­se y la Baja Sajo­nia. En decla­ra­ción con­jun­ta de dife­ren­tes orga­nis­mos de segu­ri­dad ali­men­ta­ria y de enfer­me­da­des infec­cio­sas se seña­la como cre­cien­te evi­den­cia epi­de­mio­ló­gi­ca a los bro­tes de soja y otras semi­llas como el vehícu­lo del bro­te en Ale­ma­nia por la inusual bac­te­ria10. A estas con­clu­sio­nes se lle­gó en un infor­me de la OMS de 10 de junio, pero igual­men­te se reco­no­ció que se esta­ba pen­dien­te de nue­vas inves­ti­ga­cio­nes epi­de­mio­ló­gi­cas y de labo­ra­to­rio para poder cono­cer y recons­truir la cade­na de trans­mi­sión y el ori­gen del pro­ble­ma: «Pos­te­rio­res inves­ti­ga­cio­nes epi­de­mio­ló­gi­cas y de labo­ra­to­rio están en mar­cha para con­fir­mar la fuen­te del bro­te y com­pren­der don­de y como la cepa de la epi­de­mia con­ta­mi­nó los bro­tes y don­de ocu­rrió la con­ta­mi­na­ción en la cade­na de sumi­nis­tro /​ali­men­ta­ción»11.

No entra­mos a valo­rar cómo se ha pro­du­ci­do el víncu­lo epi­de­mio­ló­gi­co entre los bro­tes de semi­llas y esta epi­de­mia por­que no dis­po­ne­mos de los datos aun­que hemos inten­ta­do encon­trar la infor­ma­ción en las bús­que­das rea­li­za­das12, por lo que des­co­no­ce­mos si se han rea­li­za­do las nece­sa­rias encues­tas epi­de­mio­ló­gi­cas a la mayo­ría de los enfer­mos y no enfer­mos que se expu­sie­ron con­jun­ta­men­te a los dife­ren­tes posi­bles ali­men­tos con­su­mi­dos. Sí sabe­mos que en los últi­mos infor­mes rea­li­za­dos, en nin­guno de ellos se noti­fi­ca haber encon­tra­do la nue­va cepa de E. coli y sí se espe­ci­fi­ca la difi­cul­tad de ais­lar la cepa en ali­men­tos vege­ta­les13. En cual­quier caso, lla­ma la aten­ción con la rapi­dez con que se cul­pó a los bro­tes de semi­lla y, aún más, a la semi­lla de feno­gre­co (alhol­va), impor­ta­das de Egip­to, por su coin­ci­den­cia con un peque­ño bro­te pos­te­rior detec­ta­do en Bur­deos.

La Deci­sión de eje­cu­ción de la Comi­sión de la Unión Euro­pea, de 6 de julio de 2011, implan­ta medi­das de emer­gen­cia a las semi­llas y habas impor­ta­das de Egip­to por­que los bro­tes están vin­cu­la­dos (tér­mino que se uti­li­za cuan­do se hallan rela­cio­nes epi­de­mio­ló­gi­cas pero no hay con­fir­ma­ción por prue­bas de labo­ra­to­rio) y se deben a las semi­llas de alhol­va que fue­ron con­ta­mi­na­das duran­te la impor­ta­ción a la Unión Euro­pea o antes de ella. Pese a todo, el refe­ri­do tex­to sigue dicien­do que la con­ta­mi­na­ción de las semi­llas por la cepa E. coli O104:H4 no ha podi­do con­fir­mar­se, ni dón­de se pro­du­jo la con­ta­mi­na­ción (si en ori­gen o en el pro­ce­so de alma­ce­na­je y dis­tri­bu­ción). En cual­quier caso se reco­no­ce que la con­ta­mi­na­ción de las semi­llas tie­ne que refle­jar un pro­ce­so de pro­duc­ción que per­mi­tió la con­ta­mi­na­ción por mate­ria fecal de ori­gen humano o ani­mal (los reser­vo­rios del ger­men). Para ter­mi­nar dicien­do que: «Aún no se sabe con cer­te­za en qué momen­to exac­to de la cade­na ali­men­ta­ria se pro­du­jo dicha con­ta­mi­na­ción ni si des­de enton­ces se ha sub­sa­na­do el pro­ble­ma»14.

Las lagu­nas en el cono­ci­mien­to de esta epi­de­mia: los aspec­tos no acla­ra­dos o dudo­sos de lo que se dice y lo que no se dice

A nivel colo­quial se sue­le decir que una ver­dad a medias tam­bién es una men­ti­ra y que se cono­ce más a la gen­te por lo que no dice, por sus silen­cios o, en nues­tro caso, por lo que no se quie­re des­ve­lar. En el pro­ble­ma con­cre­to que esta­mos ana­li­zan­do cree­mos que esas medias ver­da­des y silen­cios han sido debi­dos a los erro­res come­ti­dos y a la cla­ra y cons­cien­te ocul­ta­ción de los datos. El aná­li­sis mar­xis­ta expli­ca muy bien, a tra­vés de la apli­ca­ción del mate­ria­lis­mo dia­léc­ti­co, la impor­tan­cia de la inter­ac­ción entre los cua­tro aspec­tos de la ver­dad, la obje­ti­va, la sub­je­ti­va ‑crea­ti­va y eman­ci­pa­do­ra o des­truc­ti­va y reac­cio­na­ria, según con la fina­li­dad que se utilice‑, la ver­dad abso­lu­ta y la rela­ti­va. Sin embar­go, la «ver­dad sub­je­ti­va» no pue­de exis­tir si no se con­cre­ta con la expe­rien­cia y prác­ti­ca en el momen­to his­tó­ri­co del cono­ci­mien­to en el que nos encon­tre­mos15. En el caso que nos ocu­pa no olvi­da­mos que en el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, la sub­je­ti­vi­dad bur­gue­sa supe­di­ta y orien­ta la ver­dad y el cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co en gene­ral a la espe­cia­li­za­ción y bús­que­da del máxi­mo bene­fi­cio, deja de lado las par­tes del cono­ci­mien­to menos ren­ta­bles y se cen­tra en las más ren­ta­bles y de bene­fi­cio inme­dia­to.

En este con­tex­to no nos pue­de extra­ñar la fal­ta de ver­dad obje­ti­va a lo que se une los erro­res cons­cien­tes e incons­cien­tes que se detec­ta en la inves­ti­ga­ción de esta epi­de­mia ya que encon­tra­mos dema­sia­das lagu­nas y un inten­to apre­su­ra­do de tapar los agu­je­ros del des­co­no­ci­mien­to con víncu­los y aso­cia­cio­nes de hechos que, sin­ce­ra­men­te, no con­ven­cen. Para empe­zar, ten­dre­mos que afir­mar que, aun­que en el mejor de los casos se hubie­se con­fir­ma­do el ali­men­to, o ali­men­tos, que ori­gi­na­ron la epi­de­mia, aún así, no se habría lle­ga­do al ori­gen del pro­ble­ma, que en reali­dad son dos. Por un lado al con­jun­to de cir­cuns­tan­cias y cau­sas que pro­vo­có que en los ani­ma­les, o en los huma­nos, se ensam­bla­ra la nue­va cepa; y por otro lado, posi­ble­men­te en tiem­pos dife­ren­tes, el otro con­jun­to de cir­cuns­tan­cias que ori­gi­na­ran que la nue­va cepa pro­du­je­ra una epi­de­mia de tal mag­ni­tud como la que esta­mos ana­li­zan­do.

Has­ta lo que sabe­mos sobre la pro­duc­ción de mez­clas y muta­cio­nes de nue­vos micro­or­ga­nis­mos entran en jue­go un con­jun­to de inter­ac­cio­nes den­tro de los reser­vo­rios de los dis­tin­tos tipos del ger­men, en este caso, de la E. coli, y la inclu­sión de éste en el ser humano (con su posi­ble par­ti­ci­pa­ción más o menos acti­va). Como el cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co sobre estos pro­ce­sos no es com­ple­to, no se deben des­car­tar otras posi­bi­li­da­des, máxi­me cuan­do la mani­pu­la­ción gené­ti­ca es un hecho y una prác­ti­ca en seres vivos vege­ta­les. Sólo pode­mos decir que con el cono­ci­mien­to actual que se tie­ne, los cam­bios, ensam­bla­jes y muta­cio­nes de los micro­or­ga­nis­mos pató­ge­nos son habi­tua­les en el mun­do ani­mal (inclui­do el ser humano) y es la hipó­te­sis, hoy por hoy, más plau­si­ble de apa­ri­ción de una nue­va cepa. Tene­mos recien­te los casos de gri­pe aviar, gri­pe por­ci­na, la mis­ma cepa E. coli O157:H7 o la trans­mi­sión a huma­nos del mal de las «vacas locas» (que a su vez se infec­ta­ron de las ove­jas enfer­mas de scra­pie).

Cen­trán­do­nos en la bac­te­ria que nos ocu­pa, hay dos aspec­tos impor­tan­tes que inter­vie­nen en los cam­bios de su estruc­tu­ra ‑pero tam­bién de la estruc­tu­ra en gene­ral bac­te­ria­na-: una es su nece­sa­ria adap­ta­ción, o resis­ten­cia, a los anti­bió­ti­cos. Este hecho de la mul­ti­rre­sis­ten­cia a los anti­bió­ti­cos des­de que este tipo de medi­ca­men­tos se uti­li­zan en huma­nos y ani­ma­les hace ya tiem­po que ha sido demos­tra­do y con­tras­ta­do16. Es bien cono­ci­do el abu­so en la uti­li­za­ción de anti­bió­ti­cos inclu­so de for­ma pre­ven­ti­va en el gana­do de explo­ta­cio­nes inten­si­vas que, debi­do a la masi­fi­ca­ción y al estrés que sopor­tan los ani­ma­les, pade­cen epi­zoo­tias de dife­ren­tes micro­or­ga­nis­mos, y la E. coli es uno prin­ci­pal. No es casua­li­dad que tras esta epi­de­mia ale­ma­na, la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS) y la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das para la Ali­men­ta­ción y la Agri­cul­tu­ra (FAO), adop­ta­ra en la 34ª sesión de la Comi­sión del Codex Ali­men­ta­rius (Gine­bra, julio de 2011) la nece­si­dad de aumen­tar las medi­das des­ti­na­das a dis­mi­nuir las resis­ten­cias a los anti­bió­ti­cos liga­das a su uso en el gana­do. Nue­va­men­te, en mar­zo de 2012, un infor­me de la OMS titu­la­do La ame­na­za del desa­rro­llo de la resis­ten­cia anti­mi­cro­bia­na – Opcio­nes para la acción vuel­ve a poner enci­ma del tape­te esta gra­ve situa­ción y en él se ase­gu­ra que la can­ti­dad de anti­bió­ti­cos uti­li­za­dos en ani­ma­les supo­ne más de la mitad del uso total. Tex­tual­men­te se dice que «los anti­bió­ti­cos se uti­li­zan en más can­ti­dad en ani­ma­les pro­duc­to­res de ali­men­tos que están sanos que en el tra­ta­mien­to de enfer­me­da­des en pacien­tes huma­nos. La impor­tan­cia de estos ani­ma­les como reser­vo­rios de pató­ge­nos huma­nos resis­ten­tes está bien docu­men­ta­da. La dise­mi­na­ción de los genes de resis­ten­cia de bac­te­rias ani­ma­les a bac­te­rias huma­nas es otro peli­gro poten­cial. Los pro­ble­mas aso­cia­dos con el uso de anti­bió­ti­cos en gana­de­ría, inclu­yen­do avi­cul­tu­ra, están cre­cien­do por todo el mun­do, y no hay evi­den­cia cla­ra de la nece­si­dad o bene­fi­cio de dicho uso, lo que con­lle­va el reco­no­ci­mien­to cada vez mayor de que hace fal­ta una acción urgen­te» 17. Han sido muchas las alar­mas en rela­ción con este impor­tan­te pro­ble­ma de salud públi­ca, solo seña­la­re­mos como ejem­plo un estu­dio rea­li­za­do en Ale­ma­nia que nos mues­tra has­ta qué pun­to el pro­ble­ma se agran­da y las medi­das, cuan­do se toman, resul­tan total­men­te insu­fi­cien­tes por­que no lle­gan a la raíz del pro­ble­ma18.

El otro aspec­to esen­cial en la apa­ri­ción de estas nue­vas cepas de E. coli se encuen­tra en el tipo de ali­men­ta­ción que reci­be el gana­do que no pas­tan en los pra­dos fren­te a los que se ali­men­tan de pas­tos natu­ra­les. La car­ne de los ani­ma­les que pas­tan en los pra­dos tie­ne menos gra­sas tota­les y satu­ra­das, y pre­sen­ta mayo­res can­ti­da­des de anti­oxi­dan­tes como la vita­mi­na E, los beta-caro­te­nos, el áci­do lino­léi­co con­ju­ga­do (pro­tec­tor de algu­nos tumo­res) o de gra­sas omega‑3, entre otros19. Ade­más, cada vez hay más evi­den­cias de que la ali­men­ta­ción con pas­tos redu­ce la con­ta­mi­na­ción por E. coli en las car­nes vacu­nas y en las heces de estos rumian­tes que evi­tan a su vez la con­ta­mi­na­ción de ríos y acuí­fe­ros fren­te a los esta­ble­ci­mien­tos de cría inten­si­va. Por­que el sis­te­ma de ali­men­ta­ción basa­do en gra­nos (maíz, sor­go o ceba­da) gene­ra un alto nivel de aci­dez en el colon de los ani­ma­les, obli­gan­do a la E. coli a mutar para adap­tar­se a esa aci­dez y por tan­to se hace más resis­ten­te a la aci­dez del apa­ra­to diges­ti­vo de los seres huma­nos, por lo que pro­vo­ca una enfer­me­dad más viru­len­ta20. Esto es lo que pasó con la cepa O157:H7, que apa­re­ció en los Esta­dos Uni­dos en 1982 en bro­tes epi­dé­mi­cos aso­cia­dos al con­su­mo de ham­bur­gue­sas. Un equi­po de la Uni­ver­si­dad de Cor­nell com­pro­bó que fren­te a las más de seis millo­nes de bac­te­rias que encon­tra­ron en las heces de gana­do vacuno ali­men­ta­do con gra­nos, sólo halla­ron vein­te mil en las ali­men­ta­das con pas­tos, y en el estó­ma­go de los huma­nos, la super­vi­ven­cia de E. coli pro­ce­den­te de los pri­me­ros era de una pro­por­ción de 250.000 a 10021.

Si nos cen­tra­mos en el segun­do de los pro­ble­mas, cómo se expan­dió esta nue­va cepa has­ta alcan­zar la mag­ni­tud epi­dé­mi­ca en Ale­ma­nia, habría que resal­tar que la recons­truc­ción de la cade­na de trans­mi­sión del ali­men­to sos­pe­cho­so (los bro­tes de semi­llas) no se ha podi­do rea­li­zar, ni tam­po­co la con­fir­ma­ción por labo­ra­to­rio de que dicho ali­men­to estu­vie­ra con­ta­mi­na­do por el ger­men pro­duc­tor de tal cúmu­lo de enfer­mos. Como veni­mos comen­tan­do, los pro­pios infor­mes de los orga­nis­mos res­pon­sa­bles de la inves­ti­ga­ción y de las comu­ni­ca­cio­nes ofi­cia­les con­fir­ma­ron las difi­cul­ta­des para detec­tar el ger­men espe­cí­fi­co en los vege­ta­les, esto es, que no ha podi­do detec­tar­se. Esta reali­dad, y la posi­bi­li­dad abier­ta y reco­no­ci­da por los pro­pios inves­ti­ga­do­res, apun­tan a que la direc­ción de la posi­ble con­ta­mi­na­ción de los bro­tes (o las semi­llas) par­tie­ra de huma­nos enfer­mos que mani­pu­la­ron dichos ali­men­tos y no al revés. En cual­quier caso, y basa­do en supues­tas vin­cu­la­cio­nes epi­de­mio­ló­gi­cas y entre bro­tes, el ali­men­to que al final fue seña­la­do como cul­pa­ble fue­ron las semi­llas de feno­gre­co egip­cias.

Ni que decir tie­ne que todas las posi­bles vías de trans­mi­sión, por remo­tas que parez­can, deben ser inves­ti­ga­das y en todas ellas debe pre­va­le­cer el prin­ci­pio de pre­cau­ción para ata­jar y cor­tar la aler­ta sani­ta­ria, pero cuan­do se nos mues­tra con tan­ta insis­ten­cia y deta­lle una sola vía y ésta deja muchos inte­rro­gan­tes en el aire22, nos pre­gun­ta­mos por las otras alter­na­ti­vas posi­bles y más plau­si­bles dado los cono­ci­mien­tos acu­mu­la­dos sobre este tipo de infec­ción que apun­tan en otras direc­cio­nes. El hecho es que pese a no encon­trar la cepa en nin­gu­na de las múl­ti­ples mues­tras ana­li­za­das y reco­no­cer que, en el caso de ser semi­llas infec­ta­das las cau­san­tes de la aler­ta sani­ta­ria ale­ma­na, éstas debie­ron ser a su vez con­ta­mi­na­das por mate­ria fecal de ori­gen ani­mal o humano23, ter­mi­na­ron con­clu­yen­do que las refe­ri­das semi­llas impor­ta­das de Egip­to fue­ron el ori­gen de la aler­ta. Las inmo­vi­li­za­cio­nes pre­vias de los bro­tes de semi­llas, las reco­men­da­cio­nes higié­ni­cas de los mani­pu­la­do­res de ali­men­tos y tra­ba­ja­do­res de las gran­jas (de todo tipo) y la coc­ción de los bro­tes, entre otras reco­men­da­cio­nes y actua­cio­nes que se lle­va­ron a cabo para ata­jar esta epi­de­mia no dejan de ser medi­das pun­tua­les para un pro­ble­ma pun­tual y no nos acla­ra todos los por­qués de la epi­de­mia. La cul­pa­bi­li­za­ción de la semi­lla de feno­gre­co de ori­gen egip­cio se nos anto­ja una cor­ti­na de humo para ocul­tar a los «ver­da­de­ros cul­pa­bles» y ha des­ata­do pro­tes­tas por par­te de las auto­ri­da­des egip­cias que comu­ni­can no haber encon­tra­do con­ta­mi­na­ción en sus semi­llas y no exis­tir casos en ese país y otros impor­ta­do­res como Ingla­te­rra o el pro­pio terri­to­rio espa­ñol.

En defi­ni­ti­va, el repa­so de los aspec­tos más sig­ni­fi­ca­ti­vos de la inves­ti­ga­ción que se han noti­fi­ca­do y publi­ca­do en los infor­mes y comu­ni­ca­dos de los orga­nis­mos res­pon­sa­bles, per­mi­te afir­mar que no se acla­ran los aspec­tos esen­cia­les en el aná­li­sis de sus cau­sas. Lo que en algu­nos ámbi­tos de la Epi­de­mio­lo­gía y la Salud Públi­ca se lla­ma las cau­sas raí­ces o cau­sas de la cau­sa. Y para encon­trar­las, hoy por hoy y has­ta lo que se cono­ce de las nue­vas cepas emer­gen­tes y más con­cre­ta­men­te con los ante­ce­den­tes his­tó­ri­cos sobre la apa­ri­ción de las cepas pató­ge­nas de E. coli y de otras bac­te­rias simi­la­res (como la Shi­ge­lla), se debe­ría seguir vigi­lan­do y actuan­do sobre los pro­ce­di­mien­tos que rodean a las gran­des gran­jas de gana­do y ani­ma­les rumian­tes que pro­li­fe­ran en Ale­ma­nia, EE.UU. y otros paí­ses a los que se van exten­dien­do este tipo de empre­sas.

Las carac­te­rís­ti­cas inmu­ni­ta­rias de los ani­ma­les some­ti­dos a estrés, haci­na­mien­to, mala ali­men­ta­ción, tra­ta­mien­tos anti­bió­ti­cos y la uti­li­za­ción reite­ra­da­men­te denun­cia­da de hor­mo­nas del cre­ci­mien­to, con­ju­gan una serie de con­di­cio­nes sinér­gi­cas que favo­re­cen las muta­cio­nes y ensam­bla­jes de nue­vas cepas de gér­me­nes. La fal­ta de rigor y obje­ti­vi­dad de las auto­ri­da­des sani­ta­rias ale­ma­nas, la fal­ta de apli­ca­ción de los cono­ci­mien­tos cien­tí­fi­cos y de humil­dad para reco­no­cer sus limi­ta­cio­nes y posi­bles defi­cien­cias en los aná­li­sis y actua­cio­nes rea­li­za­das se unen a la muy plau­si­ble ocul­ta­ción de datos para pro­te­ger sus intere­ses eco­nó­mi­cos y pro­te­ger toda la estruc­tu­ra en la que está basa­da. Por­que la reali­dad obje­ti­va­ble por todos es que en esta epi­de­mia no se actuó con la dili­gen­cia y coor­di­na­ción que requie­re cual­quier aler­ta sani­ta­ria, lo que con­di­cio­nó en bue­na par­te el haber inda­ga­do e insis­ti­do en las inves­ti­ga­cio­nes de las dos gran­des vías pro­pues­tas, ori­gen del ger­men y ori­gen de la epi­de­mia que esta­ba sur­gien­do, lo que nos hubie­se acer­ca­do a sus ver­da­de­ras cau­sas y por tan­to a la ins­tau­ra­ción de todas las posi­bles medi­das pre­ven­ti­vas que evi­ten la apa­ri­ción de nue­vas cepas y epi­de­mias seme­jan­tes en el futu­ro.

Ade­más, como decía­mos en cier­ta oca­sión con este y con otros bro­tes ocu­rri­dos ante­rior­men­te, la his­to­ria pare­ce que se repi­te macha­co­na­men­te24. Que es prác­ti­ca habi­tual escon­der los erro­res, los intere­ses eco­nó­mi­cos y la fal­ta de rigor cien­tí­fi­co, cul­pa­bi­li­zan­do de for­ma xenó­fo­ba a otros paí­ses apro­ve­chan­do coyun­tu­ras polí­ti­cas y aho­ra nos vie­ne a la memo­ria la famo­sa gri­pe esta­dou­ni­den­se de 1918 que se expor­tó a Euro­pa y que que­dó con el fal­so nom­bre de «gri­pe espa­ño­la», por poner solo el ejem­plo más para­dig­má­ti­co25. A tra­vés de este reco­rri­do his­tó­ri­co y lógi­co de esta epi­de­mia pode­mos refle­xio­nar y con­cluir plan­tean­do algu­nas reco­men­da­cio­nes que cree­mos nece­sa­rias si que­re­mos mejo­rar la salud de las pobla­cio­nes, de nues­tros pue­blos.

Refle­xio­nes y reco­men­da­cio­nes

No hay nada más ver­gon­zo­so en cien­cia que tra­tar de oscu­re­cer la ver­dad, ni nada más revo­lu­cio­na­rio y hones­to que lle­gar a la ver­dad sea la que sea, ya que siem­pre debe­mos tra­tar de acer­car­nos a ella lo más posi­ble, a sus cau­sas y cir­cuns­tan­cias con­cre­tas del pro­ble­ma par­ti­cu­lar que este­mos ana­li­zan­do, y poder ata­jar­lo lo más pro­fun­da­men­te posi­ble. Y es que en las últi­mas déca­das asis­ti­mos a un recru­de­ci­mien­to de anti­guas epi­de­mias y apa­ri­ción de nue­vas en con­tex­tos muy varia­dos de paí­ses afec­ta­dos pero que cada vez se inter­na­cio­na­li­zan más. Que muchas de estas epi­de­mias de gér­me­nes emer­gen­tes, o reemer­gen­tes, están direc­ta o indi­rec­ta­men­te rela­cio­na­das con gue­rras e inva­sio­nes más o menos encu­bier­tas, tenien­do recien­te la terri­ble epi­de­mia de cóle­ra que azo­tó Hai­tí tras la intro­duc­ción de una cepa asiá­ti­ca (el vibrio cho­le­rae El Tor O1) a tra­vés de sol­da­dos nepa­líes de los cas­cos azu­les por­ta­do­res del ger­men26, y que otras muchas emer­gen de las gran­des explo­ta­cio­nes pecua­rias, por­ci­nas y avia­rias.

El ori­gen his­tó­ri­co de los bro­tes por E. coli ente­ro­he­mo­rrá­gi­ca comien­za con la apa­ri­ción de una de sus cepas más fre­cuen­te e impor­tan­te, la O157:H7, sur­ge en los Esta­dos Uni­dos al ini­cio de la déca­da de los 80 del siglo XX. Estos pri­me­ros bro­tes se rela­cio­na­ron con el con­su­mo de car­ne pica­da para la ela­bo­ra­ción de ham­bur­gue­sas y se iden­ti­fi­có la fuen­te pri­ma­ria de la infec­ción con el gana­do vacuno que empe­za­ba a pro­li­fe­rar en gran­des gran­jas en ese país. Tras las inves­ti­ga­cio­nes habi­tua­les se con­fir­ma que el reser­vo­rio, don­de el ger­men se repro­du­ce y per­pe­túa a lar­go pla­zo, lo cons­ti­tu­ye dicho gana­do vacuno, pero tam­bién otros ani­ma­les rumian­tes. En epi­de­mias pos­te­rio­res se han iden­ti­fi­ca­do otros ali­men­tos ‑el agua y dife­ren­tes ver­du­ras- como res­pon­sa­bles de vehi­cu­li­zar esta infec­ción a huma­nos tras su con­ta­mi­na­ción por las heces de los ani­ma­les reser­vo­rios. Así en el infor­me final del CDC (Cen­tro para el con­trol y pre­ven­ción de enfer­me­da­des de los Esta­dos Uni­dos) que ana­li­zó de for­ma exhaus­ti­va un bro­te pos­te­rior por el con­su­mo de espi­na­cas recons­tru­yen de for­ma muy suge­ren­te los múl­ti­ples focos con­ta­mi­na­dos con esta cepa O157:H7. Se iden­ti­fi­ca la res­pon­sa­bi­li­dad de una impor­tan­te empre­sa mul­ti­na­cio­nal de estas ver­du­ras pre­ten­di­da­men­te eco­ló­gi­cas, ya que el abono de los cul­ti­vos de espi­na­cas era mate­rial orgá­ni­co pro­ce­den­te de heces de gana­do de la zona. Pero para­dó­ji­ca­men­te, ése fue pre­ci­sa­men­te el ori­gen del pro­ble­ma ya que el uso de com­post pro­ce­den­te de mate­ria orgá­ni­ca, habi­tual­men­te de heces de ani­ma­les, requie­re res­pe­tar los tiem­pos de pro­duc­ción, lo que no se hizo. Éste pue­de ser un ejem­plo para­dig­má­ti­co de cómo las empre­sas capi­ta­lis­tas que prio­ri­zan las ganan­cias rápi­das sin res­pe­tar los rit­mos y los tiem­pos, está en un aspec­to bási­co del pro­ble­ma.

Por tan­to, las epi­de­mias por E‑coli pero tam­bién en otras epi­de­mias simi­la­res, exis­te sufi­cien­te evi­den­cia cien­tí­fi­ca que nos acon­se­ja el recha­zo de las gran­des gran­jas de ani­ma­les por­que son el ori­gen de nue­vas cepas de virus y bac­te­rias ‑muchas de ellas mul­ti­rre­sis­ten­tes a anti­bió­ti­cos- y de nue­vas epi­de­mias o pan­de­mias como la gri­pe por­ci­na (lue­go renom­bra­da como nue­va gri­pe A) que se ori­gi­nó en una gran explo­ta­ción por­ci­na meji­ca­na, filial de una mul­ti­na­cio­nal esta­dou­ni­den­se. Por­que los ani­ma­les cria­dos en esas con­di­cio­nes de insa­lu­bri­dad nos sumi­nis­tran car­nes y ali­men­tos de peor cali­dad nutri­cio­nal y por­que estas gran­des gran­jas pro­mue­ven la pro­duc­ción en masa y el con­su­mo exce­si­vo de car­ne y calo­rías que pro­vo­ca obe­si­dad y sobre­pe­so con toda su car­ga de enfer­me­dad y deja sin las sufi­cien­tes nece­si­da­des ener­gé­ti­cas y pro­tei­cas a otro sec­tor muy impor­tan­te de la huma­ni­dad (mil millo­nes de per­so­nas, de las sie­te mil millo­nes que pue­blan nues­tro pla­ne­ta, pasan ham­bre, y más de vein­ti­cua­tro mil mue­ren cada día por esta cau­sa). Por­que este mode­lo de explo­ta­ción inten­si­vo en el con­jun­to del sec­tor agro­pe­cua­rio rom­pe el rit­mo de la natu­ra­le­za para la pre­ser­va­ción de los eco­sis­te­mas y es una de las prin­ci­pa­les fuen­tes de con­ta­mi­na­ción de sue­los, aguas y aire.

Las polí­ti­cas de expan­sión y pro­duc­ción en masa es con­sus­tan­cial con el sis­te­ma capi­ta­lis­ta en este como en cual­quier otro tipo de mer­can­cías. Un sis­te­ma eco­nó­mi­co cuyas empre­sas se basan en la pro­duc­ción en serie (con dis­tin­tos mode­los de cade­na de pro­duc­ción) y en la explo­ta­ción de sus tra­ba­ja­do­res con la prin­ci­pal fina­li­dad de obten­ción de bene­fi­cios y divi­den­dos eco­nó­mi­cos. Estas carac­te­rís­ti­cas, ade­más, se han ido agra­van­do con el tiem­po (a una más amplia gama y tipo de mer­can­cías) y con­cen­trán­do­se más y más (menos empre­sas y pro­pie­ta­rios en cada vez más exten­sión de mer­ca­dos y paí­ses) has­ta el momen­to actual que vivi­mos. Des­de las pri­me­ras fábri­cas tex­ti­les con la meca­ni­za­ción y explo­ta­ción de hom­bres, muje­res y niños en la Ingla­te­rra indus­trial del siglo XIX que tan bien nos expli­có Engels en la pri­me­ra gran obra de la epi­de­mio­lo­gía social27, pasan­do por la meca­ni­za­ción del cam­po, los cer­ca­mien­tos y expul­sión de los cam­pe­si­nos de sus tie­rras en la Euro­pa del siglo XIX y XX, siguien­do con las pro­duc­cio­nes en cade­na del for­dis­mo y tay­lo­ris­mo y con la expan­sión de los mono­cul­ti­vos y el uso inten­si­vo de agro­tó­xi­cos en muchos paí­ses del mun­do.

Toda esta gama de pro­duc­ción inten­si­va impli­ca coor­di­na­ción y pla­ni­fi­ca­ción para las ganan­cias mone­ta­rias, pero des­truc­ción y explo­ta­ción de las per­so­nas y de sus recur­sos natu­ra­les pro­pios de cada zona. No nos debe extra­ñar que si las per­so­nas, las pobla­cio­nes son uti­li­za­das como mano de obra bara­ta, son edu­ca­das y adies­tra­das para dicha fina­li­dad, los ani­ma­les uti­li­za­dos para la pro­duc­ción inten­si­va no iban a correr mejor suer­te. Ya hemos habla­do en otras oca­sio­nes de las con­si­de­ra­cio­nes éti­cas que se encuen­tran en la base de esta polí­ti­ca y que nos lle­va a la nece­si­dad de rei­vin­di­car una alter­na­ti­va total­men­te dife­ren­te. Si este sis­te­ma eco­nó­mi­co cada vez más des­pres­ti­gia­do por lo cruel que resul­ta con la huma­ni­dad y la natu­ra­le­za del pla­ne­ta, está diri­gi­do por los gobier­nos y otras esfe­ras de poder con cla­ros intere­ses eco­nó­mi­cos en dichas empre­sas capi­ta­lis­tas. Si los gobier­nos apo­ya­dos por las poten­cias mun­dia­les (Esta­dos Uni­dos, Gran Bre­ta­ña, Japón o Ale­ma­nia) actúan pro­te­gien­do a las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les, pro­vo­can­do los des­pla­za­mien­tos y robos de tie­rras al cam­pe­si­na­do, esquil­man­do los cala­de­ros de las cos­tas afri­ca­nas, intro­du­cien­do semi­llas trans­gé­ni­cas, pro­mo­vien­do gue­rras «aho­ra lla­ma­das huma­ni­ta­rias» para la expan­sión de sus recur­sos (Irak, Libia, aho­ra, Siria) o gol­pes de esta­do «aho­ra lla­ma­dos des­ti­tu­cio­nes par­la­men­ta­rias» (Hon­du­ras y Para­guay). Decía­mos, si esto es así a nivel más glo­bal y gene­ral, no nos debe extra­ñar que en cada uno de estos paí­ses con los mati­ces y dife­ren­cias de todo tipo que pue­da haber se abo­gue por la pla­ni­fi­ca­ción y el poder sobre las vidas de las per­so­nas para la mis­ma fina­li­dad del bene­fi­cio eco­nó­mi­co. La pobla­ción se orga­ni­za y se cla­si­fi­ca para la obten­ción de pobla­ción poco cua­li­fi­ca­da y apta para la explo­ta­ción y alie­na­ción, en muchos casos, y más cua­li­fi­ca­da para la mani­pu­la­ción e inves­ti­ga­ción, en otros menos.

Se mire por don­de se mire no tie­ne nin­gún sen­ti­do la exis­ten­cia de las gran­des gran­jas inten­si­vas y todas las con­se­cuen­cias nega­ti­vas que giran a su alre­de­dor, y en su lugar pro­po­ne­mos polí­ti­cas de apo­yo de un sec­tor agro­pe­cua­rio eco­ló­gi­co que se inte­gre de for­ma equi­li­bra­da con los recur­sos natu­ra­les de cada zona. Se debe favo­re­cer la ali­men­ta­ción ade­cua­da y sufi­cien­te en pro­teí­nas ani­ma­les en aque­llos pue­blos que cla­ra­men­te sufren pro­ble­mas de des­nu­tri­ción por défi­cit, y una reduc­ción y mode­ra­ción de dicho con­su­mo en otros sec­to­res de la pobla­ción que pre­sen­tan pro­ble­mas por exce­so. Los mode­los eco­nó­mi­cos y de pro­duc­ción deben adap­tar­se a la salud y nece­si­da­des de los pue­blos y no al con­tra­rio. A nivel mun­dial, el con­jun­to de peque­ños pro­duc­to­res cam­pe­si­nos y pes­ca­do­res son los que están sur­tien­do al pla­ne­ta de ali­men­tos y bio­di­ver­si­dad para una amplia mayo­ría de la pobla­ción. Recal­ca­mos la res­pon­sa­bi­li­dad de la gran­des explo­ta­cio­nes capi­ta­lis­tas, de mono­cul­ti­vos (trans­gé­ni­cos y no trans­gé­ni­cos) con fines indus­tria­les (caso de la bio­ma­sa o de la bio­lo­gía sin­té­ti­ca) o con el fin de ali­men­tar de for­ma bara­ta a los ani­ma­les haci­na­dos en las explo­ta­cio­nes que veni­mos comen­tan­do o la pes­ca inten­si­va de arras­tre de los gran­des buques euro­peos y japo­ne­ses, que esquil­man y roban a sus pro­pie­ta­rios ori­gi­na­rios con el úni­co fin del bene­fi­cio mone­ta­rio y espe­cu­la­ción en bol­sa de los gran­des ban­cos. Sin olvi­dar­nos del uso y abu­so de los agro­tó­xi­cos y trans­gé­ni­cos que está empo­bre­cien­do los sue­los y la diver­si­dad de las semi­llas.

A lo lar­go de este escri­to hemos inten­ta­do deta­llar y ana­li­zar los aspec­tos más sig­ni­fi­ca­ti­vos que han envuel­to la epi­de­mia por una nue­va cepa de E.coli ocu­rri­da en Ale­ma­nia en la pri­ma­ve­ra del año 2011 y que dio tan­to que hablar por su exten­sión, gra­ve­dad y las infor­ma­cio­nes con­fu­sas y con­tra­dic­to­rias que se pro­du­je­ron por par­te de las orga­ni­za­cio­nes sani­ta­rias res­pon­sa­bles, sus polí­ti­cos y sus medios de (des)información. Con esta aler­ta sani­ta­ria se mos­tró en toda su cru­da reali­dad cómo una poten­cia eco­nó­mi­ca a nivel mun­dial, como Ale­ma­nia, actúa en estos casos, resul­tan­do un ejem­plo para­dig­má­ti­co de lo que han sido los com­por­ta­mien­tos de cual­quier poten­cia impe­ria­lis­ta a lo lar­go de su his­to­ria. En pri­mer lugar, tra­tan de pre­ser­var su polí­ti­ca de domi­na­ción y pro­tec­ción de sus intere­ses eco­nó­mi­cos a cos­ta de lo que sea, de otros paí­ses más débi­les y depen­dien­tes e inclu­so de su pro­pia pobla­ción. La pro­tec­ción y con­trol comer­cial de sus intere­ses eco­nó­mi­cos, y sus pro­duc­tos, ali­men­ta­rios o no, a cos­ta de los intere­ses y empo­bre­ci­mien­to de otros paí­ses ha sido una cons­tan­te del capi­ta­lis­mo e impe­ria­lis­mo des­de la colo­ni­za­ción y las nue­vas for­mas de neo­co­lo­ni­za­ción.

Ade­más de la domi­na­ción polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca de los paí­ses más enri­que­ci­dos del pla­ne­ta a cos­ta de los más empo­bre­ci­dos, pero tam­bién entre las dife­ren­tes cla­ses socia­les den­tro de sus terri­to­rios, exis­te todo un dis­cur­so pre­ten­di­da­men­te cien­tí­fi­co que ha tra­ta­do de jus­ti­fi­car y argu­men­tar la supues­ta supe­rio­ri­dad de las cla­ses domi­nan­tes y de los paí­ses domi­na­do­res como un hecho natu­ral y bio­ló­gi­co en las múl­ti­ples teo­rías racis­tas y prác­ti­cas euge­né­si­cas. La cien­cia racis­ta al ser­vi­cio de la domi­na­ción de unos pue­blos por otros ha sido con­ti­nua y cons­tan­te des­de hace más de dos siglos enca­be­za­do por el gobierno de Esta­dos Uni­dos, copia­do y amplia­do por el gobierno nazi y con­ti­nuan­do en dife­ren­tes for­mas por los gobier­nos actua­les28.

Esta reali­dad que en la actua­li­dad exis­te arro­pa­da de hipo­cre­sía y sub­ter­fu­gios, y vehi­cu­li­za­da efi­caz­men­te por los gran­des medios de la infor­ma­ción y comu­ni­ca­ción, se ha deja­do ver cla­ra­men­te en esta epi­de­mia ‑y tam­bién en otras en el pasa­do-. Ante una aler­ta sani­ta­ria como la que hemos ana­li­za­do don­de la enfer­me­dad y la muer­te es una pro­ta­go­nis­ta esen­cial no es infre­cuen­te que los pode­res polí­ti­cos y de la comu­ni­ca­ción lo uti­li­cen para mani­pu­lar y alen­tar el mie­do a su pobla­ción sobre las ver­da­de­ras cau­sas de la epi­de­mia que están sufrien­do. Y es que inde­pen­dien­te­men­te de la mala ges­tión y coor­di­na­ción, amén de otras cla­ras defi­cien­cias téc­ni­cas que se obser­va­ron por par­te de los res­pon­sa­bles ale­ma­nes, decía­mos que lo fácil e intere­sa­do es coger por el camino del cen­tro para cul­pa­bi­li­zar en los pri­me­ros momen­tos a los pepi­nos anda­lu­ces como ori­gen del bro­te. La defen­sa fácil y cla­ra que pudo apor­tar el Esta­do espa­ñol y su posi­ción inter­me­dia en la pales­tra inter­na­cio­nal pudo cla­ri­fi­car y rec­ti­fi­car el error, pero nos pre­gun­tá­ba­mos: ¿qué hubie­se pasa­do si los pepi­nos hubie­sen sido marro­quíes o sene­ga­le­ses? A lo que aho­ra con­tes­ta­mos vien­do lo que pasó lue­go, la rapi­dez con que se cul­pó a los bro­tes de semi­lla de feno­gre­co impor­ta­dos de Egip­to: no pasó nada. Por estas y otras razo­nes con­cluía­mos que esta epi­de­mia se ha inves­ti­ga­do len­ta y mal y con serias dudas de ocul­ta­ción de datos rele­van­tes para escla­re­cer la ver­dad sobre todas sus cau­sas. Son muchos tam­bién los ejem­plos de la prác­ti­ca habi­tual a lo lar­go de la his­to­ria de que poten­cias eco­nó­mi­cas a nivel mun­dial escon­dan sus erro­res y fal­ta de rigor cien­tí­fi­co y pre­ser­ven sus intere­ses eco­nó­mi­cos cul­pa­bi­li­zan­do de for­ma xenó­fo­ba a otros paí­ses. La mal lla­ma­da «gri­pe espa­ño­la» sería uno de los ejem­plos para­dig­má­ti­cos.

En la rica Euro­pa del cen­tro y nor­te se han pro­du­ci­do dife­ren­tes epi­de­mias rela­cio­na­das con las gran­des gran­jas pecua­rias y su baja cali­dad ali­men­ta­ria, lo que uni­do al estrés, haci­na­mien­to y tra­ta­mien­tos abu­si­vos de anti­bió­ti­cos y hor­mo­nas del cre­ci­mien­to debi­li­tan las carac­te­rís­ti­cas inmu­ni­ta­rias de los ani­ma­les y la posi­bi­li­dad de nue­va epi­zoo­tias. El «mal de las vacas locas», la gri­pe de los pollos bel­gas o la into­xi­ca­ción por dio­xi­nas de los pien­sos en Ale­ma­nia son cla­ros ejem­plos de esto que deci­mos. Son los pro­pios orga­nis­mos sani­ta­rios inter­na­cio­na­les, como la OMS, los que están aler­tan­do del peli­gro del abu­so de anti­bió­ti­cos al gana­do con la apa­ri­ción de nue­vas cepas mul­ti­rre­sis­ten­tes con ries­go de infec­cio­nes para la que no ten­dre­mos tra­ta­mien­tos espe­cí­fi­cos con las con­se­cuen­cias de pér­di­da de salud que ten­dría­mos en el futu­ro.

Ade­más, los pro­ble­mas de salud por enfer­me­da­des infec­cio­sas no deben cir­cuns­cri­bir­se al poten­cial pató­geno de nue­vos gér­me­nes y epi­de­mias, que tam­bién, sino a todo lo rela­cio­na­do con la des­nu­tri­ción, depen­den­cia y pobre­za ali­men­ta­ria a las que la con­cen­tra­ción de estas gran­des empre­sas capi­ta­lis­tas está abo­can­do a muchos sec­to­res de la pobla­ción mun­dial. El dere­cho inalie­na­ble de la tie­rra para quien la tra­ba­ja y a los recur­sos natu­ra­les de los pue­blos debe recla­mar­se des­de una posi­ción de lucha y rei­vin­di­ca­ción de éstos para obte­ner una ver­da­de­ra sobe­ra­nía de sus terri­to­rios y rique­zas natu­ra­les. Por­que una segu­ri­dad ali­men­ta­ria no es sufi­cien­te si no va uni­da indi­so­lu­ble­men­te a la pro­mo­ción y apo­yo de la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria. Somos cons­cien­tes que éstas son medi­das polí­ti­cas de gran cala­do que no se van a con­se­guir sin luchas y resis­ten­cias de las pobla­cio­nes afec­ta­das, pero deben estar en nues­tros hori­zon­tes, ade­más del tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción y acción para desa­rro­llar, pro­mo­ver y defen­der estas polí­ti­cas, des­de lo más local a lo más gene­ral.

Una inves­ti­ga­ción y un cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co con el pue­blo y para el pue­blo. Tene­mos ejem­plos que aúnan la lucha y resis­ten­cia a estas polí­ti­cas esquil­ma­do­ras con la implan­ta­ción de empre­sas y coope­ra­ti­vas auto­ges­tio­na­das, como las que ya empie­zan a pulu­lar por dife­ren­tes sitios de nues­tra geo­gra­fía. Lo más cer­cano a noso­tros, en Anda­lu­cía, Mari­na­le­da o, sal­van­do sus dife­ren­cias, Somon­te, son sím­bo­los y ejem­plos a seguir. Sue­len ser los pue­blos, las muje­res, los jor­na­le­ros, cam­pe­si­nos y los tra­ba­ja­do­res de la indus­tria y los ser­vi­cios de todo tipo los que real­men­te tie­nen la expe­rien­cia y capa­ci­dad de saber qué, cómo y dón­de se pro­du­ce, y qué tipo de ali­men­ta­ción está en con­so­nan­cia y en equi­li­brio con la natu­ra­le­za, así como con sus intere­ses socia­les, cul­tu­ra­les y comu­ni­ta­rios que les pro­por­cio­nan la ver­da­de­ra salud enten­di­da como bien­es­tar per­so­nal y social.

Con­cep­ción Cruz Rojo (Mili­tan­te del SAT – Sec­ción: Uni­ver­si­dad de Sevi­lla)

1 de mayo de 2013

  1. En la filo­so­fía dia­léc­ti­ca, la ley de la uni­dad y lucha de con­tra­rios expli­ca que los pro­ce­sos de desa­rro­llo de todas las cosas del mun­do y todo pen­sa­mien­to humano con­tie­nen aspec­tos con­tra­dic­to­rios. Un pro­ce­so sim­ple con­tie­ne solo una pare­ja de con­tra­rios, un pro­ce­so com­ple­jo más de una. Las dife­ren­tes pare­jas de con­tra­rios, a su vez, se hallan en una uni­dad por­que cada uno de los aspec­tos con­tra­dic­to­rios no pue­de exis­tir inde­pen­dien­te­men­te del otro; si fal­ta uno de los dos con­tra­rios, fal­ta la con­di­ción para la exis­ten­cia del otro. Sin vida no hay muer­te y vice­ver­sa; sin Esta­do opre­sor, no pue­de haber Esta­do opri­mi­do y al con­tra­rio. Pero, ade­más, es esen­cial la trans­for­ma­ción entre un com­po­nen­te y el otro en esa pare­ja de con­tra­rios, ya que bajo deter­mi­na­das con­di­cio­nes cada uno de los aspec­tos con­tra­dic­to­rios se pue­de trans­for­mar en su con­tra­rio.
  2. Tam­bién lla­ma­da Esche­ri­chia coli vero­to­xi­gé­ni­ca, son todas aque­llas cepas de E. coli capa­ces de pro­du­cir una poten­te toxi­na cono­ci­da como vero­to­xi­na (VT), exis­ten dos tipos, la VT1 y VT2. La E. coli que pro­du­ce solo VT1 tie­ne una menor pro­ba­bi­li­dad de cau­sar el SUH. Estas toxi­nas tam­bién se cono­cen como Shi­ga por su simi­li­tud con la toxi­na Shi­ga de la Shi­ge­lla dysen­te­riae (otro impor­tan­te ger­men pro­duc­tor de toxiin­fec­cio­nes ali­men­ta­rias).
  3. El ser vivo o iner­te en don­de se acan­to­na el ger­men a lar­go pla­zo y se per­pe­tua o repro­du­ce.
  4. La tra­za­bi­li­dad es el segui­mien­to his­tó­ri­co de un pro­duc­to a lo lar­go de la cade­na de sumi­nis­tros, des­de su ori­gen has­ta su esta­do final como artícu­lo de con­su­mo.
  5. La sobe­ra­nía ali­men­ta­ria es el dere­cho de cada pue­blo a defi­nir sus pro­pias polí­ti­cas agro­pe­cua­rias y en mate­ria de ali­men­ta­ción, a pro­te­ger y regla­men­tar la pro­duc­ción agro­pe­cua­ria nacio­nal y prác­ti­cas comer­cia­les que mejor sir­van a los dere­chos de la pobla­ción a dis­po­ner de méto­dos y pro­duc­tos ali­men­ta­rios ino­cuos, nutri­ti­vos y eco­ló­gi­ca­men­te sos­te­ni­bles. Decla­ra­ción Final del Foro Mun­dial sobre Sobe­ra­nía Ali­men­ta­ria La Haba­na, Cuba, 7 de sep­tiem­bre de 2001.
  6. ECDC (Euro­pean Cen­tre for Disea­se Pre­ven­tion and Con­trol): Shi­ga toxin-pro­du­cing E. coli (STEC): Upda­te on out­break in the EU (27 July 2011, 11:00)
  7. Euro­pa-press. La OMS dice que la cepa de «E.coli» de los pacien­tes ale­ma­nes es des­co­no­ci­da. 5 de junio de 2011.
  8. Con­cep­ción Cruz. Bro­te de toxiin­fec­ción ali­men­ta­ria por Esche­ri­chia Coli en Ale­ma­nia ¿Pepi­nos anda­lu­ces o rigor ale­mán?, Kaos en la red, 2011
  9. El BfR (Ins­ti­tu­to Fede­ral de Eva­lua­ción de Ries­gos) con­fie­sa haber teni­do serios pro­ble­mas en los medios de enri­que­ci­mien­to para el aná­li­sis que hicie­ron impo­si­ble la detec­ción de la bac­te­ria res­pon­sa­ble del bro­te. Ale­ma­nia posee una con­for­ma­ción polí­ti­ca que com­pli­có la ges­tión del ries­go, ya que exis­ten varios suje­tos de dere­cho a la hora de comu­ni­car y ges­tio­nar ries­gos ali­men­ta­rios. Situa­ción que tuvo que ser pos­te­rior­men­te modi­fi­ca­da en vis­ta de las decla­ra­cio­nes con­tra­dic­to­rias que se esta­ban ofre­cien­do sobre una cri­sis sani­ta­ria de tal enver­ga­du­ra.
  10. Infor­me de 10 de junio de la OMS con la decla­ra­ción con­jun­ta del Ins­ti­tu­to Robert Koch (RKI), el Ins­ti­tu­to Fede­ral de Eva­lua­ción de Ries­go (BfR) y la Ofi­ci­na Fede­ral de Pro­tec­ción al Con­su­mi­dor y Segu­ri­dad Ali­men­ta­ria (BVL).
  11. Tra­duc­ción del apar­ta­do: Vehi­cle and sour­ce of the current out­break , pági­na 7, «Further epi­de­miolo­gi­cal and labo­ra­tory inves­ti­ga­tions are under way to con­firm the sour­ce of the out­break and to unders­tand whe­re how the out­break strain con­ta­mi­na­ted the sprouts and whe­re in the supply/​food chain the con­ta­mi­na­tion occu­rred».
  12. Sí hemos podi­do encon­trar un estu­dio publi­ca­do en el New England Jour­nal of Medi­ci­ne, que com­bi­nó un dise­ño de de casos y con­tro­les rea­li­za­dos a 26 pacien­tes con el SUH y 81 con­tro­les (sin la enfer­me­dad), ade­más de un dise­ño de cohor­tes en uno de los res­tau­ran­tes sos­pe­cho­sos y un segui­mien­to de la tra­za­bi­li­dad de los vege­ta­les.
  13. Solo en una noti­cia se seña­la que se encon­tró E. coli (sin espe­ci­fi­car si fue la cepa) en unas semi­llas de soja que se halla­ban en la basu­ra de unas per­so­nas enfer­mas en Ale­ma­nia lo que movi­li­zó las sos­pe­chas.
  14. Deci­sión de eje­cu­ción de la Comi­sión de 6 de julio de 2011, sobre medi­das de emer­gen­cia apli­ca­bles a las semi­llas de alhol­va y deter­mi­na­das semi­llas y habas impor­ta­das de Egip­to (2011/​402/​UE).
  15. «La ver­dad sólo pue­de ser obje­ti­va, es decir, ver­dad, si a la vez es con­cre­ta, com­pro­ba­ble y reite­ra­ble, repe­ti­ble en las con­di­cio­nes en las que ella exi­ge en su concreción…La ver­dad obje­ti­va y con­cre­ta tam­bién es abso­lu­ta y rela­ti­va por su mis­ma natu­ra­le­za. En un mun­do en per­ma­nen­te cam­bio, lo con­cre­to y obje­ti­vo exis­ten sólo den­tro de unas rela­cio­nes más o menos esta­bles, rela­ti­va­men­te esta­bles, mien­tras las con­tra­dic­cio­nes inter­nas y las influen­cias exter­nas no pre­ci­pi­ten el rit­mo de cam­bios». Iña­ki Gil de San Vicen­te. La Dia­léc­ti­ca como arma, méto­do, con­cep­ción y arte, Rebe­lión, 2007, p.28.
  16. El pro­ce­so de resis­ten­cia a los anti­bió­ti­cos de las bac­te­rias es un pro­ce­so de selec­ción y adap­ta­ción a los cam­bios ambien­ta­les de los seres vivos a lo lar­go de la his­to­ria. Los anti­bió­ti­cos supo­nen una pre­sión ambien­tal nega­ti­va para los gér­me­nes, aque­llas bac­te­rias que por una muta­ción aza­ro­sa, las hacen sobre­vi­vir al anti­bió­ti­co, ter­mi­nan impo­nién­do­se por­que son las que pue­den repro­du­cir­se con mayor inten­si­dad y trans­mi­tir dichos cam­bios a su des­cen­den­cia, repro­du­cién­do­se con mayor rapi­dez.
  17. Por­tal Vete­ri­na­ria albéi­tar (http://​albei​tar​.por​tal​ve​te​ri​na​ria​.com/​n​o​t​i​c​i​a​/​1​1​0​3​7​/​A​C​T​U​A​L​I​D​A​D​/​o​m​s​-​p​i​d​e​-​a​c​c​i​o​n​e​s​-​u​r​g​e​n​t​e​s​-​r​e​d​u​c​i​r​-​r​e​s​i​s​t​e​n​c​i​a​-​a​n​t​i​m​i​c​r​o​b​i​a​n​a​-​g​r​a​n​j​a​s​.​h​tml). La OMS pide accio­nes urgen­tes para redu­cir la resis­ten­cia anti­mi­cro­bia­na en las gran­jas.
  18. Ale­ma­nia, 09/​01/​2012. En uno de cada dos pollos fue­ron encon­tra­das bac­te­rias resis­ten­tes a anti­bió­ti­cos, que pue­den ter­mi­nar sien­do mor­ta­les para el ser humano, según prue­bas rea­li­za­das por la orga­ni­za­ción Bund en super­mer­ca­dos ale­ma­nes.
  19. Duc­kett SK, Neel JPS, Fon­te­not JP and Clapham WM. J Anim Sci, publi­ca­do onli­ne el 5 de Junio de 2009. Effects of win­ter stoc­ker growth rate and finishing sys­tem on: III. Tis­sue pro­xi­ma­te, fatty acid, vita­min, and cho­les­te­rol con­tent (http://​jas​.fass​.org/​c​o​n​t​e​n​t​/​e​a​r​l​y​/​2​0​0​9​/​0​6​/​0​5​/​j​a​s​.​2​009 – 1850.full.pdf+html)
  20. Calla­way TR , Elder RO, Keen JE, Ander­son RC. and Nis­bet DJ. Fora­ge fee­ding to redu­ce pre­har­vest Esche­ri­chia coli popu­la­tions in cattle, a review. J. Dairy Sci (2003); 86:852 – 860.
  21. Rus­sell, JB., Diez-Gon­zá­lez F, and Jar­vis GN. Poten­tial Effect of Cattle Diets on the Trans­mis­sion of Patho­ge­nic Esche­ri­chia Coli to Humans. Micro­bes Infect 2, nº 1 (2000): 45 – 53.
  22. La exhaus­ti­vi­dad de la tra­za­bi­li­dad de dife­ren­tes semi­llas se debió a la vin­cu­la­ción que se encon­tró entre la epi­de­mia de Ale­ma­nia y un peque­ño bro­te pro­du­ci­do en Bur­deos con die­ci­séis per­so­nas adul­tas afec­ta­das, a cua­tro se les ais­ló la nue­va cepa y seis de ellos habían comi­do bro­tes de semi­llas. Estos datos fue lo que pro­vo­có el víncu­lo y todas las pes­qui­sas pos­te­rio­res que lle­va­ron a rela­cio­nar a las semi­llas de Egip­to.
  23. Infor­me. 05/​07/​2011. Segui­mien­to de las semi­llas, en par­ti­cu­lar, el feno­gre­co (Tri­go­ne­lla foe­num-grae­cum) las semi­llas, en rela­ción con los pro­duc­to­res de la toxi­na Shiga‑E. coli (STEC) O104: H4 2011 bro­tes en Ale­ma­nia y Fran­cia (http://​www​.aesan​.msc​.es/​A​E​S​A​N​/​w​e​b​/​p​u​n​t​o​_​f​o​c​a​l​_​e​f​s​a​/​d​e​t​a​l​l​e​/​r​e​c​o​m​e​n​d​a​c​i​o​n​e​s​_​b​r​o​t​e​.​s​h​tml)
  24. Con­cep­ción Cruz: ¿Nue­va­men­te se ocul­tan los datos? Las ver­da­de­ras cau­sas de la epi­de­mia de Esche­ri­chia Coli, 2011,
  25. Con­cep­ción Cruz. Dos pan­de­mias de gri­pe, dos nom­bres (o cuan­do el nom­bre dice más de lo que pre­ten­de decir), Rebe­lión. 2009,
  26. Tras el terri­ble terre­mo­to de Hai­tí, los paí­ses impe­ria­lis­tas tras la más­ca­ra de la ayu­da huma­ni­ta­ria apro­ve­chan para intro­du­cir su influen­cia polí­ti­ca y comer­cial como el escán­da­lo de la «ayu­da» ali­men­ta­ria con maíz trans­gé­ni­cos o las con­di­cio­nes de insa­lu­bri­dad en que los cam­pa­men­tos de los cas­cos azu­les pro­vo­có la expan­sión del vibrio cho­le­rae en la isla por con­ta­mi­na­ción de un río cer­cano al cam­pa­men­to ori­gen del foco. Uni­ver­si­dad bra­si­le­ña acu­sa a la ONU ante la Cor­te Inter­ame­ri­ca­na de DDHH por «desidia, omi­sión y negli­gen­cia» en la expan­sión del cóle­ra en Hai­tí
  27. F. Engels: Situa­ción de la cla­se obre­ra en Ingla­te­rra. Madrid, Edi­cio­nes Júcar, 1979.
  28. Exis­te una amplia y exce­len­te biblio­gra­fía que mues­tra de for­ma dete­ni­da la cien­cia racis­ta al ser­vi­cio de los gobier­nos res­pec­ti­vos. Des­ta­ca­mos tres: Del géne­sis al geno­ci­dio de Cho­re­ver, La fal­sa medi­da del hom­bre de S. Jay Gould y No está en los genes de R. Lewon­tin.

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