Piden un año de pri­sión para el Coro­nel Mar­tí­nez Inglés por “Inju­rias con­tra la Corona”

Cana­rias Semanal

El pasa­do vier­nes, día 18 de enero, el coro­nel Mar­tí­nez Inglés reci­bió en su domi­ci­lio una cédu­la de cita­ción del Juz­ga­do Cen­tral de lo Penal de la Audien­cia Nacio­nal, por la que se le con­vo­ca para que acu­da el día 13 de febre­ro pró­xi­mo, a las 11,30 horas de la maña­na, a la Secre­ta­ría de dicho Juz­ga­do al obje­to de asis­tir al acto del Jui­cio Oral en el Pro­ce­di­mien­to que se le sigue en ese tri­bu­nal espe­cial por un pre­sun­to deli­to de “calum­nias e inju­rias gra­ves con­tra la Coro­na”. El fun­da­men­to de la acu­sa­ción con­tra el coro­nel Mar­tí­nez Inglés está basa­do en un artícu­lo publi­ca­do en Cana​rias​-sema​nal​.org, en el que bajo el títu­lo “¿Por qué te callas aho­ra?” , el ofi­cial del Ejér­ci­to espa­ñol hacía diver­sas con­si­de­ra­cio­nes en torno a la per­so­na­li­dad del monar­ca Juan Car­los Borbón.

La fis­ca­lía de la Audien­cia Nacio­nal, que como se sabe es una juris­dic­ción espe­cial, here­de­ra del anti­guo tri­bu­nal fran­quis­ta de Orden Públi­co (TOP), ha soli­ci­ta­do para él una con­de­na de UN AÑO Y TRES MESES DE PRISIÓN y el abono de cos­tas del jui­cio esti­ma­das en 2.000 euros.

En rela­ción con su pro­ce­sa­mien­to y la peti­ción fis­cal, el coro­nel Mar­tí­nez Inglés redac­tó para Cana­rias Sema­nal una nota que adjun­ta­mos a continuación.

Nota del Coro­nel Mar­tí­nez Inglés

Día de la ira republicana

De la mía, des­de lue­go que sí, que me con­fie­so ira­cun­do en extre­mo, espe­ran­do y desean­do que ese día ya cer­cano del pró­xi­mo mes de Febre­ro lo estéis tam­bién la mayo­ría de voso­tros, esti­ma­dos ami­gos, com­pa­ñe­ros, demó­cra­tas, repu­bli­ca­nos y ciu­da­da­nos en gene­ral de este des­gra­cia­do país de la corrup­ción, el pelo­ta­zo, las pre­fe­ren­tes, los EREs, el Bár­ce­nas, los sobres fan­tas­ma, el Urdan­ga­rín, la Gür­tel, los jubi­la­tas sin Urgen­cias, los médi­cos pri­va­ti­za­dos, los seis millo­nes de para­dos, los nove­cien­tos mil millo­nes de euros de Deu­da, los diez millo­nes de pobres de solem­ni­dad, los dos millo­nes de fami­lias en las que no entra un euro un mes tras otro… etc, etc.

Por­que tie­ne tela, ami­gos, con la que está cayen­do en este terri­to­rio pla­ga­do de sin­ver­güen­zas de alto estan­ding que guar­dan sus rapi­ñas en Sui­za y aban­do­na­do por Dios y has­ta por la seño­ra Mer­kel, tener que acu­dir, ese pró­xi­mo día que les comen­to, a la Audien­cia Nacio­nal (un Tri­bu­nal, como todos uste­des saben, con el ADN del anti­guo Tri­bu­nal de Orden Públi­co fran­quis­ta) a defen­der­me de una acu­sa­ción de calum­nias e inju­rias ver­ti­das (según el Fis­cal Gene­ral del Esta­do que, como todos uste­des saben tam­bién, cum­ple órde­nes del Gobierno) con­tra un impre­sen­ta­ble señor, un obso­le­to y des­ver­gon­za­do monar­ca, un des­pre­cia­ble suje­to divino e invio­la­ble que se pasa las leyes por el forro de su coro­na, un hom­bre aca­ba­do físi­ca y men­tal­men­te por sus exce­sos que, des­de hace trein­ta y sie­te años, “oku­pa” sin nin­gu­na legi­ti­mi­dad (sal­vo la del mili­tar rebel­de y geno­ci­da que lo colo­có ahí) la Jefa­tu­ra del Esta­do espa­ñol. Dedi­cán­do­se en exclu­si­va todos estos años a pegar­se la gran vida y a uti­li­zar en pro­ve­cho pro­pio los recur­sos del Esta­do: caza de ele­fan­tes acom­pa­ña­do de su “ase­so­ra estra­té­gi­ca” de turno, fran­ca­che­las sexua­les paga­das con fon­dos reser­va­dos, pseu­do gol­pes de Esta­do para asen­tar su tam­ba­lean­te coro­na, cola­bo­ra­ción de fac­to en los oscu­ros nego­cios de su señor yerno, ama­sa­mien­to de una for­tu­ni­ta per­so­nal que medios sol­ven­tes extran­je­ros (inclui­do el New York Times) cifran a día de hoy en 1.800 millo­nes de euros… etc., etc. Pre­sun­tos deli­tos, vicios redo­ma­dos y actua­ción impro­pia del alto car­go que osten­ta y que le lle­vó, en abril del año pasa­do, en una paté­ti­ca inter­ven­ción tele­vi­sa­da, a pedir per­dón a sus asom­bra­dos súbditos.

Pues sí, ami­gos, les cuen­to. El pasa­do vier­nes 18 de Enero reci­bí en mi domi­ci­lio una Cédu­la de Cita­ción del Juz­ga­do Cen­tral de lo Penal de la Audien­cia Nacio­nal (una cutre cédu­la en la que no figu­ra, supon­go que por mie­do, ni el nom­bre del titu­lar del Juz­ga­do ni el de la secre­ta­ria judi­cial que la fir­ma con un gara­ba­to) por la que se me con­vo­ca para que acu­da el día 13 de Febre­ro pró­xi­mo, a las 11,30 horas de la maña­na, a la Secre­ta­ría de dicho Juz­ga­do al obje­to de asis­tir al acto del Jui­cio Oral en el Pro­ce­di­mien­to que se me sigue en ese tri­bu­nal espe­cial, en cali­dad de acu­sa­do y bajo aper­ci­bi­mien­to de ley.

Ante­rior­men­te a esta cita­ción, en Noviem­bre del año pasa­do, ya había reci­bi­do un escri­to del Juz­ga­do Cen­tral nº 002 de la mis­ma Audien­cia Nacio­nal tras­la­dán­do­me la peti­ción de pena por par­te de la Fis­ca­lía: UN AÑO Y TRES MESES DE PRISION (¡Inau­di­to, los gol­fos que­rien­do lle­var a la cár­cel a los hon­ra­dos!) Y el abono de las cos­tas del jui­cio esti­ma­das en 2.000 euros.

Al comu­ni­ca­ros este des­agra­da­ble asun­to, esti­ma­dos ami­gos y com­pa­ñe­ros, quie­ro que sepáis que yo lo afron­to con total tran­qui­li­dad y nor­ma­li­dad, enmar­cán­do­lo en la ya lar­ga lucha per­so­nal que libro des­de hace años para que algún día, ya cer­cano afor­tu­na­da­men­te, vuel­va a este país el legí­ti­mo régi­men repu­bli­cano masa­cra­do por el fas­cis­mo cas­tren­se en 1939 y, des­de lue­go, sin que mi áni­mo fla­quee un solo segun­do, como he hecho a lo lar­go de toda mi vida en situa­cio­nes mucho más com­pro­me­ti­das y peli­gro­sas que ésta, segu­ro de lo que hago y con la cer­te­za abso­lu­ta de que, al final, el triun­fo esta­rá de mi par­te. Y, por supues­to, del ideal con el que me he com­pro­me­ti­do. Que, en estos momen­tos y sin remil­gos de nin­gún tipo, debo reco­no­cer que no es otro que, como os aca­bo de decir, lograr la pron­ta y ven­tu­ro­sa lle­ga­da de la III Repú­bli­ca espa­ño­la. Man­dan­do a los infier­nos, de una vez por todas, la insul­sa, obso­le­ta y corrup­ta monar­quía juancarlista/​franquista que ha sido, en una gran pro­por­ción, la cul­pa­ble del desas­tre y la rui­na que en estos momen­tos ate­na­za a todos los españoles.

Yo, ami­gos, estoy acos­tum­bra­do a luchar solo. Lo hice en el año 1989 cuan­do me enfren­té a la cúpu­la cas­tren­se fran­quis­ta del momen­to, al minis­tro de Defen­sa Nar­cís Serra y al Gobierno socia­lis­ta en pleno, para con­se­guir erra­di­car de este país la mili obli­ga­to­ria que, sin ser­vir para man­te­ner una defen­sa exte­rior efec­ti­va, se cobra­ba la vida de más de dos­cien­tos jóve­nes al año en acci­den­tes (por fal­ta de pre­pa­ra­ción téc­ni­ca de los mis­mos) y en sui­ci­dios. Obje­ti­vo que logra­ría por fin en 1996, curio­sa­men­te, con la lle­ga­da de la dere­cha al poder.

Y ya antes (y per­do­nad que os cuen­te estas “bata­lli­tas” de mi ances­tral currícu­lo pero es que uno tie­ne ya sus añi­tos, aun­que, la ver­dad, bio­ló­gi­ca­men­te no creo que pase de la cua­ren­te­na ya que toda­vía aguan­to bien los ocho kiló­me­tros que corro todas las tar­des des­de hace más o menos cin­cuen­ta años) tan­to en la gue­rra de Ifni de 1958, en la que man­dé un coman­do espe­cial de cua­ren­ta sol­da­dos volun­ta­rios y casi sui­ci­das con la misión casi dia­ria de infil­trar­nos en el cam­po enemi­go para hacer pri­sio­ne­ros y obte­ner valio­sa infor­ma­ción que evi­ta­ra a nues­tras tro­pas ata­ques intem­pes­ti­vos, como años des­pués en el desier­to del Saha­ra al fren­te de tro­pas nóma­das nati­vas, como en las Uni­da­des espe­cia­les de para­cai­dis­tas rea­li­zan­do cen­te­na­res de sal­tos en con­di­cio­nes extre­mas o en la terri­ble como angus­tio­sa “gue­rra del nor­te” en la que cual­quier maña­na, en un semá­fo­ro, podías encon­trar­te con la muer­te… siem­pre actué con arre­glo a mis prin­ci­pios e idea­les, por pro­pia volun­tad, sin nece­si­dad de com­pa­ñía lagu­na y, afor­tu­na­da­men­te, encon­trán­do­me con el éxi­to al final de la peli­gro­sa “cabal­ga­da”.

Pero en esta oca­sión, ciu­da­da­nos espa­ño­les, ami­gos, com­pa­ñe­ros, repu­bli­ca­nos, que toda­vía ate­so­ráis ilu­sio­nes y que aspi­ráis a cam­biar cuan­to antes la peli­gro­sí­si­ma situa­ción en la que en estos momen­tos se encuen­tra este país, yo os pido, para no afron­tar en sole­dad la per­so­nal lucha que volun­ta­ria­men­te libro con esta monar­quía que nos asfi­xia y que con sus exce­sos ha man­te­ni­do siem­pre en ver­de el asque­ro­so semá­fo­ro de la corrup­ción, que me ayu­déis, que me apo­yéis, que os soli­da­ri­céis con­mi­go y que, los que podáis, estéis el pró­xi­mo día 13 de febre­ro ante el núme­ro 12 de la calle Prim de Madrid, sede de la sinies­tra Audien­cia Nacio­nal resi­duo ver­gon­zo­so del franquismo.

Yo, des­de lue­go ¡fal­ta­ría más! Voy a acu­dir allí en esa fecha y hora para plan­tar cara, una vez más, a seme­jan­te rodi­llo anti­de­mo­crá­ti­co, en cuyo inte­rior, unos pre­po­ten­tes y endio­sa­dos juris­tas tra­tan de irra­diar su efí­me­ro y espu­rio poder por dele­ga­ción del Gobierno y del par­ti­do de turno. Para­fer­na­lia jurídico/​política que a mí, lejos de cau­sar­me nin­gún pavor, me pro­du­ce, si no risa, sí preo­cu­pa­ción y has­tío por lo que seme­jan­tes con­duc­tas repre­sen­tan den­tro del pavo­ro­so esce­na­rio ins­ti­tu­cio­nal y social en el que estos momen­tos se deba­te este país, en cri­sis total de supervivencia.

Ter­mino ya esta lar­ga nota con la que para nada he que­ri­do trans­mi­ti­ros preo­cu­pa­ción per­so­nal o duda de nin­gu­na cla­se, sino, todo lo con­tra­rio, espe­ran­za, hori­zon­te vital, espí­ri­tu de lucha y valen­tía ante lo que tie­ne que venir… y vendrá.

Y como pun­to final, ahí van mi últi­ma y reite­ra­ti­va peti­ción al res­pec­to y una solem­ne promesa:

Los espa­ño­les demó­cra­tas que ama­mos la Repú­bli­ca no pode­mos dejar pasar, miran­do para otro lado, la pre­sen­te situa­ción. Debe­mos dar un paso al fren­te de una vez com­pro­me­tién­do­nos de ver­dad y en serio con la con­se­cu­ción de nues­tros idea­les. Dejé­mo­nos de mani­fes­ta­cio­nes insul­sas y reite­ra­ti­vas con nues­tras año­ra­das ban­de­ras al vien­to. Ya no hay tiem­po para eso. Ha lle­ga­do el pun­to y la hora de salir a la calle, de luchar, pací­fi­ca y demo­crá­ti­ca­men­te, por supues­to, pero sin renun­ciar para nada al enfren­ta­mien­to públi­co de las ideas y al sacri­fi­cio per­so­nal. Y debe­re­mos hacer­lo, ade­más de para con­se­guir nues­tros sue­ños, para cola­bo­rar a sacar del pozo en el que se encuen­tran hun­di­dos millo­nes y millo­nes de com­pa­trio­tas abso­lu­ta­men­te des­mo­ra­li­za­dos y empo­bre­ci­dos por una cas­ta polí­ti­ca post­fran­quis­ta que ha esquil­ma­do este país en nom­bre de la liber­tad y la democracia.

“Si somos capa­ces de hacer algo pare­ci­do a esto, ami­gos y com­pa­ñe­ros. Si nos uni­mos y nos olvi­da­mos de pro­ta­go­nis­mos y per­so­na­lis­mos espu­rios, yo os pro­me­to que antes de dos años (qui­zá bas­tan­te antes) goza­re­mos en Espa­ña de una nue­va III Repu­bli­ca, demo­crá­ti­ca, moder­na, euro­pea y res­pe­tuo­sa con la liber­tad y los dere­chos fun­da­men­ta­les de todos los ciu­da­da­nos. O mori­ré en el intento.

Que empe­za­rá a fun­cio­nar, eso sí, con todos los corrup­tos de este país den­tro de la cár­cel, empe­zan­do por el rey (pri­mer corrup­to de este país) y ter­mi­nan­do por el últi­mo alcal­de que haya podi­do sucum­bir a la pér­fi­da ten­ta­ción del pelotazo”.

Soy cons­cien­te de que a algu­na per­so­na que me lea, estas pala­bras que aca­bo de estam­par negro sobre blan­co pue­den pare­cer­le dema­gó­gi­cas, ampu­lo­sas, vani­do­sas, visio­na­rias e, inclu­so, idea­lis­tas y tras­no­cha­das. ¡Allá ella! Yo lo que pue­do decir­le al res­pec­to es que están redac­ta­das con la mano en el cora­zón de un sol­da­do espa­ñol que juró hace ya muchos años defen­der a sus com­pa­trio­tas con su pro­pia vida, que con ese fin se la ha juga­do repe­ti­das veces a lo lar­go de los últi­mos cin­cuen­ta años y que está dis­pues­to a vol­ver a hacer­lo las veces que hagan fal­ta para ser fiel a ese jura­men­to. Los tiem­pos no están para crí­ti­cas esté­ri­les, ami­gos, sino para actuar. Y aquél que en estos dra­má­ti­cos momen­tos ten­ga algo bueno que pro­po­ner para que los espa­ño­les no nos inmo­le­mos colec­ti­va­men­te en la pira de la corrup­ción y el enfren­ta­mien­to, y se con­si­de­re capaz de luchar para lle­var­lo a efec­to, que lo diga. Yo encan­ta­do, me subiré a su carro.

Pero no hacer nada, no. No nos que­da dema­sia­do tiem­po. Si en las pró­xi­mas sema­nas o meses cae Rajoy, ase­si­na­do por la corrup­ción de su pro­pio par­ti­do (esce­na­rio har­to pro­ba­ble), el infi­ni­to polí­ti­co y social, como un tre­men­do abis­mo, se abri­rá ante nosotros.

Fdo: Ama­deo Mar­tí­nez Inglés.
Coro­nel. Escri­tor. Historiador

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