2012- 2013 Del blo­queo al des­blo­queo- Borro­ka Garaia

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El 2012 no nos ha deja­do nin­gún dato sig­ni­fi­ca­ti­vo en cuan­to al pro­ce­so de libe­ra­ción nacio­nal y social y des­de esa pers­pec­ti­va podría decir­se que ha cho­ca­do con­tra un muro don­de todas las limi­ta­cio­nes se han hecho visi­bles pese a que en muchos casos no se qui­sie­ran ver. Y no se que­rían ver para sobre-jus­ti­fi­car un cam­bio de estra­te­gia que se ponía por enci­ma de la reali­dad blo­quean­do el pro­ce­so crí­ti­co de reflexión.

El aná­li­sis de que en la ante­rior fase del con­flic­to está­ba­mos abo­ca­dos al abis­mo, sino ya en él, que en su base con­tra­de­cía el aná­li­sis pre­li­mi­nar de que gra­cias a la lucha se habían gene­ra­do con­di­cio­nes sufi­cien­tes para dar gran­des sal­tos, ha sufri­do un reality check. Y es que gene­ral­men­te cuan­do se hacen extre­mos los dis­cur­sos, no se ana­li­zan las situa­cio­nes des­de todos los pris­mas y todo aca­ba en una gue­rra pro­pa­gan­dís­ti­ca don­de todo va bien o todo va mal. Ni una cosa ni la otra, ni hoy en día ni hace cin­co años.

Nin­gu­na estra­te­gia es la correc­ta has­ta que lo demues­tre. La estra­te­gia actual no lo ha hecho, las ante­rio­res tam­po­co. Siem­pre serán apro­xi­ma­cio­nes con una varia­ble amplia de incóg­ni­ta. La úni­ca estra­te­gia acer­ta­da es la que aca­ba triun­fan­do y la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca no lo ha hecho aún. Esa es la reali­dad que tene­mos enci­ma de la mesa.

La reali­dad que nos ha deja­do el 2012 ha sido la de un retro­ce­so radi­cal en dere­chos socia­les y en la situa­ción gene­ral de la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca. La ofen­si­va del capi­tal nos ha pasa­do por enci­ma y la socie­dad vas­ca no ha podi­do hacer nada para evi­tar­lo. El 2013 no se pre­sen­ta mejor, y de no enca­rar esta ofen­si­va des­de otras pers­pec­ti­vas y con otra acti­tud, el 2013 será peor. Las diver­gen­cias entre ELA y LAB, la supre­ma­cía de lo elec­to­ral e ins­ti­tu­cio­nal y el esta­do de impas­se del movi­mien­to popu­lar, son algu­nos de los ejes que de no corre­gir­se nos impe­di­rá rom­per el bucle don­de se pro­du­cen los ata­ques, se plan­tea la res­pues­ta coyun­tu­ral con mayor o menor inten­si­dad y espe­ra­mos a que se pro­duz­ca el siguien­te ata­que que ade­más sabe­mos que se va a pro­du­cir, para vol­ver a plan­tear una res­pues­ta coyun­tu­ral y así has­ta el infi­ni­to o has­ta que se pon­ga enci­ma de la mesa un dise­ño com­par­ti­do, estra­té­gi­co y glo­bal de la lucha de cla­ses con su camino deta­lla­do de con­fron­ta­ción y su alter­na­ti­va. Hay que decir que la juven­tud y cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca han dado mues­tras duran­te el 2012 de que se está pre­pa­ra­do para ello, que la con­cien­cia social se ha incre­men­ta­do, que las ganas de luchar se han hecho evi­den­tes pero ahí está el embu­do impi­dien­do des­atar la fuer­za popu­lar en toda su extensión.

Otra de las reali­da­des que se han hecho evi­den­tes duran­te el 2012, es que el muro impo­si­ti­vo de los esta­dos no ha des­apa­re­ci­do por arte de magia. Ahí está duro e infle­xi­ble. En la mis­ma posi­ción que hace 5 o 10 años. Cómo derri­bar ese muro sigue sien­do una incóg­ni­ta que no va a des­apa­re­cer aun­que se use la tác­ti­ca del aves­truz para no ver­lo. Ese muro apa­re­ce­rá ahí y no va a caer por sí solo. Hay que decir sin nin­gún tipo de mie­do para­li­zan­te que no exis­te actual­men­te un camino defi­ni­do hacia la inde­pen­den­cia de este país por­que nin­gún acuer­do, nin­gu­na nego­cia­ción, nin­gún ges­to, nin­gún paso serán sufi­cien­tes para que­brar esa impo­si­ción en la coyun­tu­ra actual. Los acuer­dos, las nego­cia­cio­nes, los ges­tos, los pasos solo pue­den ser enten­di­dos en el con­tex­to de un pro­ce­so de rup­tu­ra y ese pro­ce­so de rup­tu­ra demo­crá­ti­ca debe des­ni­ve­lar la balan­za de poder en favor de la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca y de Eus­kal Herria como suje­to libre. Nos fal­ta de dise­ñar y defi­nir el pro­ce­so de rup­tu­ra demo­crá­ti­ca al igual que el pro­ce­so de lucha de cla­ses y como cua­dra con todas las demás piezas.

“El cam­biar­se así mis­mo para cam­biar el mun­do”, los acuer­dos, la nor­ma­li­za­ción, la nego­cia­ción, la acu­mu­la­ción de fuer­zas elec­to­ral, “la comu­ni­dad inter­na­cio­nal” o la recon­ci­lia­ción han pasa­do a ser el supues­to motor de cam­bio y no los resul­ta­dos de la lucha que gene­ra los cambios.

Esa es la sín­te­sis del 2012 que jun­to a sus aspec­tos posi­ti­vos y sus nega­ti­vos dan cuer­po a la situa­ción de blo­queo de las poten­cia­li­da­des pro­pias. El 2013 pue­de ser el año del des­blo­queo, no de la intran­si­gen­cia de los esta­dos, sino de la fuer­za popu­lar que será la úni­ca que podrá des­blo­quear la de los esta­dos. Cons­truc­ción nacio­nal y social, cons­truc­ción de herra­mien­tas que nos fal­ten, sumar y no res­tar (eso inclu­ye al flan­co más izquier­do, que cada vez es más gran­de y no solo en la izquier­da aber­tza­le), cons­truc­ción teó­ri­ca más fuer­te, la defi­ni­ti­va pues­ta en mar­cha de la con­fron­ta­ción, no con­for­mar­nos con supe­di­tar el cam­bio social a lo elec­to­ral, saber com­ple­men­tar todo, espe­cial­men­te la lucha ins­ti­tu­cio­nal… y cons­truir un pro­ce­so de libe­ra­ción inte­gral. Nada fácil y mucho menos si se teme a la herra­mien­ta de la crí­ti­ca, pero algo fac­ti­ble de rea­li­zar mien­tras la lucha sea el camino. El 2012 nos ha aban­do­na­do y tam­bién hay que decir que un año más hemos segui­do some­ti­dos pero nun­ca ven­ci­dos ni ven­ci­das. Nos espe­ra la revuel­ta social y la revo­lu­ción nacio­nal, la revuel­ta nacio­nal y la revo­lu­ción social.

Somos uto­pis­tas, tan­to que lle­ga­mos a creer que la revo­lu­ción debe y pue­de garan­ti­zar a todos: alo­ja­mien­to, ves­ti­do y pan. Piotr Kropotkin

La uto­pía está en el hori­zon­te. Camino dos pasos, ella se ale­ja dos pasos y el hori­zon­te se corre diez pasos más allá. ¿Enton­ces para que sir­ve la uto­pía? Para eso, sir­ve para cami­nar. Eduar­do Galdeano

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