El paro regis­tra­do ha aumen­ta­do un 15% con res­pec­to al cie­rre de 2011- LAB Sindikatua

El paro regis­tra­do des­pi­de el año con un lige­ro des­cen­so en el mes de diciem­bre. A excep­ción de Nafa­rroa, en el res­to de terri­to­rios del sur de Eus­kal Herria el des­em­pleo se ha redu­ci­do en torno a un 1,2% res­pec­to al mes ante­rior, fun­da­men­tal­men­te como con­se­cuen­cia del tirón del sec­tor ser­vi­cios en la tem­po­ra­da navi­de­ña, ya que en la indus­tria y la cons­truc­ción el paro ha vuel­to a aumentar.

Sin embar­go, el dato pun­tual de diciem­bre no debe des­per­tar fal­sas ilu­sio­nes, menos aún si tene­mos en cuen­ta el esce­na­rio rece­si­vo que las­tra la eco­no­mía de Eus­kal Herria y de la Unión Euro­pea, que es la prin­ci­pal recep­to­ra de nues­tras exportaciones.

En cuan­to al balan­ce inter­anual, el paro regis­tra­do ha aumen­ta­do un 15% con res­pec­to al cie­rre de 2011. Por tan­to, com­pro­ba­mos que en tér­mi­nos inter­anua­les el cre­ci­mien­to del paro en 2012 se ha inten­si­fi­ca­do nota­ble­men­te en com­pa­ra­ción con la evo­lu­ción del año ante­rior, en el que regis­tró un incre­men­to del 7,5%.

Este dete­rio­ro del mer­ca­do labo­ral es en gran medi­da el resul­ta­do de los recor­tes del gas­to públi­co y de la reduc­ción de la ren­ta dis­po­ni­ble de los hoga­res, pro­vo­ca­da a su vez por la des­truc­ción de empleo y la reduc­ción de sala­rios. Todos estos fac­to­res han ter­mi­na­do por soca­var la deman­da inter­na y hun­dir­nos en una nue­va rece­sión. Ade­más, la apli­ca­ción simul­tá­nea de rece­tas eco­nó­mi­cas de cor­te neo­li­be­ral en toda la Unión Euro­pea ha debi­li­ta­do la eco­no­mía de todo el área, ori­gi­nan­do una impor­tan­te caí­da de nues­tras exportaciones.

Por otro lado, estas polí­ti­cas están arras­tran­do a los Esta­dos miem­bro de la UE a una espi­ral com­pe­ti­ti­va basa­da en el ata­que a los sala­rios y en la eli­mi­na­ción de dere­chos labo­ra­les y socia­les, con el con­si­guien­te agra­va­mien­to de las con­di­cio­nes de vida entre las capas socia­les más vul­ne­ra­bles y un empo­bre­ci­mien­to generalizado.

Dichas polí­ti­cas ya han demos­tra­do su fra­ca­so para salir de la cri­sis, y a pesar de ello con­ti­núa su apli­ca­ción por­que cons­ti­tu­yen un efi­caz ins­tru­men­to para blin­dar un mode­lo de dis­tri­bu­ción de la ren­ta más favo­ra­ble al gran capi­tal y a la cla­se empre­sa­rial en gene­ral. En defi­ni­ti­va, se pre­ten­de pro­mo­ver un nue­vo pro­ce­so de acu­mu­la­ción a cos­ta de saquear los dere­chos y los sala­rios de la cla­se trabajadora.

En este con­tex­to es nece­sa­rio con­ti­nuar orga­ni­zán­do­se y opo­ner resis­ten­cia a los ata­ques del poder eco­nó­mi­co y polí­ti­co. Pero al mis­mo tiem­po es pre­ci­so com­pro­me­ter­se en la cons­truc­ción de una alter­na­ti­va polí­ti­ca que conec­te con las nece­si­da­des de las cla­ses popu­la­res y nos per­mi­ta pasar a la ofen­si­va en favor de un nue­vo mode­lo eco­nó­mi­co y social.

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