Esa casa no es mi casa- Mai­té Campillo

Dice el amo, que la patria es un fusil y una bandera.

Y yo le digo, esa casa no es mi Casa. Sen­tí como cuan­do la luna se escon­de, no me lle­gó la recep­ti­vi­dad, sus ojos rehuían el sol joven y fuer­te de los míos, ese fru­to que lle­va la vida hacia la liber­tad. Gri­té y batí pal­mas. Y más allá de la som­bra de la muer­te que se pro­po­nía aco­rra­lar­me, el vien­to supo escu­char. Flo­re­cie­ron los lamen­tos al aire a for­ma de péta­los rojos, y des­de los cua­tro pun­tos car­di­na­les subie­ron a la cima arre­mo­li­na­dos sus men­sa­jes. Llo­ró y berreó con­mi­go, la pena amar­ga de la ilu­sión per­di­da. Me aga­rré a la cola de los ali­sios que supie­ron escu­char. Y oteé el hori­zon­te, volé más y más pa´ya, reí­mos ilu­sio­na­dos fes­te­jan­do la unión que se va for­jan­do por­que ya se aca­ba la pacien­cia. Sen­tí la luz más cla­ra. Los vien­tos a favor des­li­za­ron una pan­car­ta sobre las ramas de los pinos altos:

“Tus sue­ños son nues­tros sueños”

Siglos de llorar.

Tie­rra y “patria” fren­te a fren­te, pre­sen­te y futu­ro con­tra el poder infer­nal. Y el pája­ro blan­co echó a volar, enca­ño­na­do por la muer­te que se trans­for­ma en fuen­te for­man­do ríos por el mun­do. Cuán­tos siglos de dolor para seguir llo­ran­do! Y la que lla­ma­mos madre puso su dul­zu­ra en la can­ción. Duer­me, duer­me negri­to, que tu mama está en el campo…

Zas! Oí otro gol­pe en el pecho, se me par­te el cora­zón. Y, el ulti­má­tum del amo, per­sis­te en eso, que la patria es un fusil y una bandera.

Aún ten­go la vida!, grito.

Alti­va, vol­ví a insistir:

¡¡Esa casa no es mi Casa!!

Tie­ne espe­sas pare­des colo­nia­les, el cie­lo gris, las cam­pa­nas mudas, siglos que se vie­ne aba­jo, dema­sia­do enemi­go den­tro. Per­sis­te mi cons­tan­cia en des­aca­to con­tra el cer­co de los sica­rios del amo. Para la liber­tad mis ojos y mis manos. Los abro para que aso­men y desa­rro­llen las semi­llas, y yo murien­do! Cla­van en ellas un puñal los acó­li­tos del impe­rio ves­ti­do de hermano.

La ciu­da­da­nía va y vie­ne por las cua­dras del amo en ruinas.

Hacen el amor, bai­lan, se comu­ni­can, algu­nos tra­ba­jan, todos comen, aun­que no siem­pre. Diga­mos que es como ellos viven, que es una for­ma de vivir, no la com­par­to. Más días que noches sil­ban balas. De todo cali­bre y corrup­ción huma­na a for­ma de pro­yec­til, ¿o es tal vez el vien­to el que sil­ba a tra­vés del techo des­fon­da­do del capi­ta­lis­mo en descomposición?

Y una vez más gri­to, pobre del can­tor que no se alce ni halle el modo!

¡Que si mal­va­do es usía
Mas malo es quien le bendijo
Dán­do­le casa y cobijo
Den­tro de su sacristía!

¿Se han dado cuen­ta por qué esa “patria” no es mi Patria, por qué su casa no es mi Casa? Son dema­sia­dos los vivos que duer­men como muer­tos. Ten­go dis­tin­to pala­dar para comer en la mis­ma mesa del impe­rio y sus acó­li­tos. Des­cu­bro el “car­na­val” de sus actos por el calor de los abra­zos de quie­nes me acom­pa­ñan. El ham­bre no da gua­ri­da. Por eso que yo les digo y no sólo al amo, que esa casa no es mi Casa. Los de la “mis­ma mesa” que­rían enga­ñar­me con lo del cuen­to de la últi­ma cena, cuán­to pen­de­jo meti­do dentro!

Río enga­ño­so, río que no es río.

Hay ciu­da­da­nos que imi­tan cos­tum­bres de incul­tu­ra, pero sólo imi­tan las del amo!, el gran amo, las que ha dic­ta­do duran­te un tan­tan­tan de déca­das mien­tras secues­tra­ba los ríos por él pro­vo­ca­dos, desan­gra­dos, es que iba escon­dien­do la his­to­ria. Me lo dice mi piel y mis labios, son los genes que arras­tro de for­ma volun­ta­ria, es un gus­to reco­no­cer­se una mis­ma. Repi­ten sus ges­tos, sus silen­cios no libe­ran fati­gas cuan­do cantan.

Y mien­tras ahí, el llan­to rom­pe alas.

Sue­na a lata la “crea­ción artís­ti­ca” de libe­ra­les y demó­cra­tas; hue­ca la inter­pre­ta­ción, y la can­ción en sí son exten­sio­nes de las habi­ta­cio­nes de pala­cio y de la casa de la mone­da USA (FMI). Don­de remu­ne­ran sus hala­gos, don­de el con­te­ni­do se pier­de en cose­chas some­ti­das. Pon­ga­mos que hablo de los impe­rios que siguen per­sis­tien­do des­de su tum­ba. Es por eso que la pri­ma­ve­ra año­ra­da por sen­ti­da tie­ne des­que­bra­ja­da una de las esqui­nas del lado izquierdo.

Durru­ti:

«Siem­pre hemos vivi­do en la mise­ria, pero no olvi­de que los obre­ros, son los úni­cos pro­duc­to­res de rique­za. somos noso­tros los obre­ros, los que hace­mos mar­char las maqui­nas en las indus­trias, los que extrae­mos el car­bón y los mine­ra­les de las minas, los que cons­trui­mos las ciu­da­des. . .¿Por qué no vamos, pues, a cons­truir y en mejo­res con­di­cio­nes para reem­pla­zar lo des­trui­do? Las rui­nas no nos dan mie­do sabe­mos que no vamos a here­dar mas que rui­nas, por­que la bur­gue­sía tra­ta de arrui­nar al mun­do en la ulti­ma fase de su his­to­ria. Pero te repi­to que no nos dan mie­do las rui­nas, por­que lle­va­mos un mun­do nue­vo en nues­tros cora­zo­nes. Y ese mun­do esta cre­cien­do en este instante »

Todi­to es rui­na en esa casa.

“Los oscu­ros”, bien paga­dos, tie­nen una for­ma muy par­ti­cu­lar de hacer polí­ti­ca, se empe­ñan en impo­ner­nos que es par­te del pue­blo. Pero esa casa no es del pue­blo por eso ape­lo a mi con­cien­cia. Ni pin­ta­da de rojo podría ser mi Casa. Ni aun­que fla­mea­ran en ella ban­de­ras más rojas que mi pro­pia san­gre ¡¡Mal­di­to bai­le de muertos!!

¡Repar­ti­da la inmundicia

entre reyes de retrete
ratas de toga y bonete
y ladro­nes con franquicia!

Está en rui­na el abra­zo del com­pa­ñe­ro, el del cama­ra­da tiem­po que se per­dió, y la pól­vo­ra de su músi­ca no rezu­ma futu­ro… Pero se que el des­tino de la maña­na está en manos de mis her­ma­nos, que son tam­bién las mías. Peli­gra su cla­ri­dad por eso que no dudo, ahí fir­me, des­pi­do el año can­tan­do a la vida. El nue­vo ama­ne­cer no se encuen­tra en la casa del amo ni en la de sus mer­ce­na­rios ni comemierdas:

[«La esco­pe­ta poli­cial es impres­cin­di­ble» (CCOO)]

Son nada sus lágri­mas la más de las veces.

No año­ran los vie­jos oli­vos de nues­tros héroes, ni al naran­jo del futu­ro, ni a la plan­ta aro­má­ti­ca de limas y toron­jas del pre­sen­te, ni a los robles y enci­nas que ali­men­tan nues­tro tem­ple, ni a la fér­til parra que me ayu­da a con­fe­sar unio­nes eter­nas, aman­do de otro modo es que irra­dia el olor a la gua­ya­ba, que es una bue­na for­ma de amar com­par­tien­do. Una elegía.

Lo que yo pien­so de esta gente.

Es que sus sue­ños no son los míos, son como en serie, don­de las más de las veces se fijan en pelí­cu­las don­de “el malo” per­te­ne­ce a la casa de mis padres, que es la Patria que yo res­pe­to como his­tó­ri­ca. Ahí es que está Patria rega­da por la his­to­ria que nos pre­ce­de. Esta­ción don­de me reúno en el pla­ne­ta con mi gen­te; sigo inten­ta­do dar palos de viden­te, me empe­ño en mi des­aca­to. NO SON MIS COMPAÑEROS… Ellos, los que defien­de la hacien­da del amo, por el con­tra­rio les digo, gri­to fuerte:

¡¡Esa casa no es mi Casaaaaa!!

No, no son mis com­pa­ñe­ros los que gri­tan “com­pa­ñe­ros” a los que apli­can la tor­tu­ra sobre los cuer­pos a porra­zo lim­pio y seco, a ocu­pas social­men­te mar­gi­na­dos, desahu­cian­do de sus casas hijos y padres, des­em­plean­do a la pobla­ción con leyes y recor­tes de esta­do cri­mi­nal, y, obli­gan­do al paro for­zo­so indu­cien­do a la socie­dad al sui­ci­dio, humi­llán­do­los, calum­nian­do a sus héroes como malos los diez­man ante la his­to­ria, y si luchas eres terro­ris­ta, ja!, quién lo dice, quién es, el que se atre­ve a decir­me que debo arre­pen­tir­me de lo que digo, sobre los que sólo obe­de­cen órde­nes del amo de la muerte?.

El silen­cio de la casa que no es mi patria.

Es muer­te caren­te de vida, en ella no se encuen­tran las rosas rojas de la resis­ten­cia que flo­re­cie­ron como desa­fío al cri­men y alien­to para seguir luchan­do. Entorno a ella no cre­cen árbo­les, la for­ma pro­pia de cami­nar que cada cul­tu­ra mar­ca­ba, su for­ma de reír y bai­lar que ayu­da­ba a apun­ta­lar la maña­na, fue engu­lli­do por la ava­ri­cia voraz del mor­dis­co del encu­bri­mien­to que sigue arro­pan­do a la quin­ta colum­na, que con­tie­ne en sí el silen­cio de la rabia de la com­pli­ci­dad, y des­nu­da de ham­bre a los des­pro­te­gi­dos, y a los ricos la inmun­di­cia entre ratas de toga y bonete
y ladro­nes con fran­qui­cia. NO ERES MI AMIGO…

NO COPIES! ! !

No te hagas el-la “pro­gre”, los per­so­na­jes son sinies­tros todos, alien­tan a la plu­ma de escri­bir a favor de la sumi­sión en honor al tirano, es voce­ra de todo lo que opri­me a mi gen­te, ni dis­fra­zán­do­te de suda­de­ra depor­ti­va y capu­cha, sigue en ti sien­do tra­je de matón. Oji­to con lo que afir­mas, no cul­pes, cobar­de!, de la muer­te de los héroes víc­ti­mas del cri­men orga­ni­za­do a los pro­pios héroes del pue­blo. No pre­ten­das tras­pa­sar mi cul­tu­ra, para ali­men­tar tu incul­tu­ra y la rui­na huma­na del amo viva cada vez mejor! El silen­cio que con­tie­ne la rabia son las ventanas.

Sé que esa casa que tu defien­des no es mi Casa.

Mues­tra pai­sa­jes des­trui­dos que impi­den la denun­cia del cri­mi­nal que deci­de que des­truir es vida. Los sui­ci­dios por desahu­cio, por abu­so de poder, son crí­me­nes de Esta­do como en otras épo­cas fue­ron por des­te­rrar del poder al pue­blo. Car­ne y ceni­za se con­fun­den en las caras y en las bocas las pala­bras se revuel­ven con miedo.

ESA CASA ES LA DEL IMPERIO

Es la casa del capi­ta­lis­mo inter­na­cio­nal pre­ten­dien­do ente­rrar­nos a todos vivos, sus dis­cí­pu­los vol­vie­ron ase­si­nar 29 niños y a su pro­fe­sor en su pro­pia escue­li­ta de Bteiha, don­de viven 25.000 refu­gia­dos ocu­pa­dos por Israel des­de el 1967.

No pre­ten­das recrear­te en nues­tra calle internacional.

Dis­fru­tar de nues­tros cam­pos y sano ambien­te, el per­fu­me de mis péta­los no pier­den color ni aro­ma, cuan­do digo que “esa casa” que tu defien­des, hay que bom­bar­dear­la con cañón de futu­ro. Ya tu vas a ver como el res­plan­dor del asal­to al Mon­ca­da y la Revo­lu­ción de Octu­bre entran de nue­vo gene­ro­so por los mar­cos de mi ven­ta­na a cuadritos.

La músi­ca mili­tar es la cul­tu­ra sobre la que se ins­pi­ra el capitalismo.

Sus mar­chas son fúne­bres. Las dis­fra­cen de paso­do­ble, sal­sa, o meren­gue, nun­ca será can­ción nue­va, nun­ca!. Por eso es que digo que Fran­co no ha muer­to sino como mate­ria, ni Pino­chet, ni Hitler, ni Mus­so­li­ni, Vide­la, Somo­za, Peta­in, ni muchos de sus esbi­rros actuales.

Eso es lo que yo pienso.

Sus uni­for­mes me cre­cen el des­pre­cio, soy mari­po­sa que vive entre flo­res, antí­te­sis de lo mili­tar, nada para la vida. Mas bien, una medi­da estric­ta, por don­de fil­tran sus intereses.

Lenin:

“El paci­fis­mo y la pré­di­ca abs­trac­ta de la paz, son una for­ma de embau­car a la cla­se obre­ra y que no se rebe­le con­tra su opresor”

Los ejér­ci­tos repre­sen­tan la muerte.

La vida no los nece­si­ta ni para cami­nar en días tor­men­to­sos ni en pla­gas de pul­gas; para lim­piar tene­mos las llu­vias y para vita­li­zar al felino sol. Son la abe­rran­te anti­es­té­ti­ca huma­na, sus botas degüe­llan el por­ve­nir de las estre­llas. Yo me mue­ro como viví, no lo dudo, en eso soy persistente.

Los ejér­ci­tos en abs­trac­to, ni con la pala­bra “pue­blo” me motivan.

[email protected] es otra cosa, y eso lo sabe muy bien el pue­blo insumiso.

CDR otra cosa, Soviets otra cosa, El Maqui otra cosa, [email protected] es pala­bra boni­ta. Me nie­go a auto­en­ga­ñar­me, es de poco fun­da­men­to el hacer­se tram­pas a uno mis­mo, deca­den­cia, demen­cia… Ya yo se que hay mil rutas que se apar­tan del fin ele­gi­do. Pero que una lle­ga a él eso es segu­ro, me lo dijo al yo nacer la que lla­ma­mos madre.

Ella sí que es Patria, cor­dón umbi­li­cal, base y esperanza.

Comu­ni­car por él nos deja sere­ni­tos a la sali­da del túnel, per­mi­te des­cu­brir el ver­da­de­ro bos­que, don­de nun­ca sus árbo­les te impi­dan ubi­car­te y poder decir:

Míra­los, ahí están esas ceni­zas humanas!

La pri­me­ra vez que yo salía a mirar el mun­do, salí aga­rra­da de una mano que me guia­ba mos­trán­do­me las calles y su gen­te fue­ra de la madri­gue­ra don­de toda­vía encu­ba­ba, los vi cuan­do ella me dijo:

Míra­los, mi hiji­ta, ahí están!

Enton­ces es que recor­dé las con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das sobre el cor­dón de las auten­ti­cas alian­zas y enre­dos como eli­xir de amor, en ple­na pla­cen­ta, lla­ma­do umbi­li­cal, y me dije ‑uf, aquí no se ama­ne­ce! Mira como defien­den la pre­po­ten­cia de su hacien­da, esa sucia esen­cia de la “la demo­cra­cia” que los mul­ti­pli­có por enci­ma de la Liber­tad. Pero míra­los, no cie­rres los ojos cuan­do te muti­lan sus gol­pes! Esos des­po­jos de la his­to­ria san­grien­ta que nadie se ha atre­vi­do a juz­gar, mira esa san­gre malig­na, como avan­zan bajo el podio de los hala­gos de sus pro­pios espe­jos. A estos refle­jos del eco los lla­man los bien “pagaos”, en sus arte­rias siguen con vida los dic­ta­do­res que gri­ta­ron, viva la muerte!

Y, el impe­rio no cesa de ani­qui­lar culturas…

[mien­tras cien­tí­fi­cos cuba­nos siguen ahí como pue­den inves­ti­gan­do el “árbol mila­gro­so” que pue­da com­ba­tir el ham­bre y las enfer­me­da­des que pade­cen millo­nes de seres huma­nos en el mundo]

Te das cuen­ta con que odio tor­tu­ran, ¿te das cuen­ta de ello?, se ensa­ñan a muer­te con­tra cual­quier per­so­na, edad, inde­fen­so… Odio, corrup­ción y men­ti­ra, lo ofre­cen por alimento.

Con corrup­ción enri­que­cen y por ella se alían.

Amo­ti­nan, ciñen sobre paí­ses sus ins­ti­tu­cio­nes here­de­ras del lado de los amos de las gue­rras, hipo­te­ca san­gran­te de los nadie. Van abo­lien­do uno por uno todos los dere­chos socia­les, su ven­gan­za con­ti­núa. El capi­ta­lis­mo se codea por el mun­do para seguir gol­pean­do nues­tra dig­ni­dad, con­cien­cia que ali­men­ta nues­tra resis­ten­cia. Como si la san­gre de los que murie­ron pelean­do hubie­se caí­do en vano.

Por la vida, por los sue­ños, insis­to, lucha!.

En el fon­do no ven­cie­ron ni aquí ni allá. Les fal­ta­ron guá­si­mas, son las poten­cias extran­je­ras las que ganan impo­nien­do gue­rras de exter­mi­nio, y eso es otra cosa. No odies nun­ca en vano mi hiji­ta me dijo Patria al yo nacer, ama la vida, la natu­ra­le­za es inteligente.

Patria es la más que me amó al yo nacer.

Patria es tie­rra que mamé, la úni­ca que me per­mi­tió correr, reír, y soñar; me edu­có y ayu­dó a des­cu­brir, me seña­lo la casa del amo, y dijo: ¡¡Esa no es tu patria!!

Ni el fusil en sus manos es el tuyo, ni su ban­de­ra. Y, que sus ope­ra­cio­nes de base son el des­tino de dece­nas y cen­te­nas de paí­ses con­de­na­dos a la rui­na, y que sus ban­cos son gra­ne­ros para cose­char muer­tes pre­ma­tu­ras *Aho­ra quie­ren con­se­guir que la unión euro­pea capi­ta­lis­ta estran­gu­le de una vez por todas, “la dic­ta­du­ra cuba­na”, y que un orga­nis­mo inter­na­cio­nal e inde­pen­dien­te la inves­ti­gue (?) para satis­fa­cer sus ins­tin­tos de domi­nio ideo­ló­gi­cos repre­sen­ta­dos por la disi­den­cia en terri­to­rio de Espe­ran­za Agui­rre y Rosa Díez:

«En Cuba no hay opo­si­ción, la opo­si­ción es para las democracias.»

¡¡Mal­di­to bai­le de muertos!!

¿Cuán­tos aplau­den vues­tro paso de la muer­te, mien­tras son engu­lli­dos en el remo­lino insa­cia­ble de ella, glán­du­la de com­pe­ti­ción del des­ho­nor. Los dese­chos de sus orí­ge­nes ideo­ló­gi­cos impe­ria­lis­tas siguen empon­zo­ñan­do las aguas. Es el enig­ma del jue­go de su codi­cia el mos­trar al mun­do quién de ellos, es el más ase­sino. Las raí­ces de sus botas y salo­nes, hace la tie­rra esté­ril y las fuma­tas de sus fal­sas pro­me­sas dejan irres­pi­ra­ble la atmósfera.

NO SEAS INDIFERENTE.

No pases sin mirar ante sus esce­nas por el mun­do, acuér­da­te de todos los her­ma­nos estran­gu­la­dos por sus armas inclui­da sus urnas. NO VUELVAS LA CABEZA…

Y dad­me de las tum­bas el espanto,

Que es poco ya para llo­rar el llanto

Cuan­do en infa­me escla­vi­tud se vive

No mires hacia otro lado es inú­til, ahí están, te hun­di­rás sin sal­va­ción en la indiferencia.

SI NO MIRAS TENDRÁS QUE PISARLOS

Enton­ces será tar­de el mie­do es alar­má­ti­co, su meca­nis­mo de segu­ri­dad hará sonar los resor­tes. Mien­tras huyes envuel­to en el páni­co de la inse­gu­ri­dad al refu­gio del olvi­do, don­de no podrás ya com­par­tir esa mesa en fami­lia, tu, que te has nega­do por­que te cos­ta­ba menos creer­los que luchar con­tra ellos. El sis­te­ma es de una ruin­dad sin lími­te, dice que tie­ne la man­ta de la liber­tad, ja!!

¿De qué man­ta hablan a los hijos del sol?

Sólo para con­ven­cer­te de que mata para que otros vivan , para con­se­guir­te más y mejo­res pau­tas y dere­chos. Mien­te!, y eso lo sabe­mos todos los no gus­to­sos del sis­te­ma, sobre tan­tas cosas mien­ten! Míra­los, míra­los bien!, no te refu­gies en la hume­dad de tus ojos, no te pier­das en los fan­tas­mas que pro­du­ce el vér­ti­go del abis­mo ni des­va­nez­cas entre las géli­das som­bras de sus cuer­pos. Están ahí, son núme­ros, sólo reci­ben órde­nes. No olvi­des tu talen­to, nos que­dan flo­res y pinos altos por don­de airear nues­tros sue­ños, gen­te que no babea ante las con­vul­sio­nes de quién sigue sem­bran­do el pla­ne­ta de ham­bre y muer­te. Mons­trum horrendum!

PD.

(sue­nan las doce campanadas)

Urte berri on!!!

Dicen que ya es año nue­vo, yo sólo digo, recuerda…

Sólo en noso­tros, está que sean el últi­mo reduc­to, apú­ra­te en el impul­so tras él, bro­ta­rá una for­ma de vida, sím­bo­lo de futu­ro. La muer­te en ella sólo nos lla­ma­rá cuan­do nos ten­ga que llamar.

Fue un 3 de abril de 1991

Que oí decir a Fidel en Pla­za revo­lu­ción, tras unas jor­na­das de la juven­tud, que a los pue­blos revo­lu­cio­na­rios nada tie­ne que ofre­cer­les el capi­ta­lis­mo y nada tie­ne que ofre­cer­les el impe­ria­lis­mo… Ya uste­des ven lo que están pasan­do aque­llos paí­ses que en un tiem­po se decían socia­lis­tas: millo­nes de des­em­plea­dos, des­igual­dad, injus­ti­cia. Les ofre­cie­ron mara­vi­llas, creían que al otro día iban a vivir mejor que los bur­gue­ses en París, y lo que han cono­ci­do es la otra cara de la moneda.

El capi­ta­lis­mo y el impe­ria­lis­mo no tie­nen nada que ofre­cer a los pue­blos, sino la humi­lla­ción, la des­igual­dad, la explo­ta­ción, la ley de la selva…

¡Y no que­re­mos des­igual­dad, no que­re­mos explo­ta­ción, no que­re­mos ley de la sel­va, que­re­mos al hom­bre como her­mano del hom­bre y no como el lobo del hom­bre! Es por eso que nues­tro espí­ri­tu de lucha, nues­tro espí­ri­tu de sacri­fi­cio, nues­tro heroís­mo tie­ne que ser inte­gral. Por eso ese prin­ci­pio de:

«La patria soy yo, la Revo­lu­ción soy yo, la dig­ni­dad del país soy yo, el honor del país soy yo»

Hay que apli­car­lo en todos los aspec­tos, inclui­do el eco­nó­mi­co, por­que tene­mos una res­pon­sa­bi­li­dad muy gran­de sobre nues­tros hom­bros, tene­mos una pági­na de la his­to­ria muy impor­tan­te que escri­bir, y esa pági­na solo se pue­de escri­bir con la volun­tad de luchar y con la volun­tad de vencer:

¡Los tiem­pos difí­ci­les pasa­rán! ¡Las ver­da­des se abri­rán paso! ¡Los pue­blos lucha­rán! ¡Los miles de millo­nes de seres huma­nos que viven cada vez peor, toma­rán cada vez más con­cien­cia y lucha­rán cada vez más! Hoy en los pue­blos están nues­tros alia­dos fundamentales.

Mai­té Cam­pi­llo (actriz y direc­to­ra de teatro)

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