Feliz fal­se­dad- Ane Izarra

Ya está aquí. Ya lle­gó. Nos atra­pó la inelu­di­ble Navi­dad. Cada año se pre­sen­ta más tem­prano. De nada nos sir­ve que pon­ga­mos el letre­ro de se reser­va el dere­cho de admi­sión, segui­rá bus­cán­do­nos aun­que nues­tro deseo sea el de pasar des­aper­ci­bidxs. Con­ti­nua­rá regre­san­do con escru­pu­lo­sa pun­tua­li­dad cada diciem­bre de cada año. Aun­que sea bas­tan­te ele­va­do el núme­ro de per­so­nas decla­ra­das ateas o per­te­ne­cien­tes a otras creen­cias reli­gio­sas y otras tan­tas que aún que­rien­do salir­se de los ten­tácu­los de la sec­ta cató­li­ca, no lo con­si­guen. Es muy difí­cil de hacer­lo, casi misión impo­si­ble. El úni­co camino para aban­do­nar la igle­sia y dejar ofi­cial­men­te de ser una per­so­na cató­li­ca es la apos­ta­sía; y algu­nas mue­ren en el inten­to por­que es una lar­ga, difí­cil y dura tra­ve­sía ya que cuan­tas más ove­jas haya en su reba­ño goza­rá de un mayor núme­ro de beneficios.

Nos envuel­ve con fal­sas son­ri­sas, con trai­cio­ne­ros abra­zos, sobre­to­do nos obli­ga a arras­trar­nos hacia posi­cio­nes con­su­mis­tas. Una mayo­ría social amplia tie­ne asu­mi­do que cele­brar la navi­dad sig­ni­fi­ca com­prar. La publi­ci­dad es su gran alia­da; cada año comien­za más de un mes antes de que lle­gue la navi­dad. Nos con­vier­te en escla­vos de los códi­gos de barras y con­si­gue hacer­nos olvi­dar que tam­bién se pue­de jugar sin jugue­tes y ser feli­ces sien­do solidarixs.

Nos siguen colo­ni­zan­do reyes veni­dos de Orien­te y por otro rey más cer­cano pro­ve­nien­te del esta­do espa­ñol; que sigue man­te­nien­do su pos­tu­ra ter­ca e ina­mo­vi­ble para impo­ner­nos su dis­cur­so navi­de­ño espa­ñol. Siem­pre nos que­da­rá nues­tra repul­sa median­te el boi­cot tele­vi­si­vo man­te­nien­do en off el pilo­to de la tele­vi­sión, y seguir recor­dán­do­les que no vuel­van, que nos dejen en paz.. Ya tene­mos a nues­tro car­bo­ne­ro quien vive en el mon­te, de nom­bre Olen­tze­ro, en quien con­fiar para hacer­le par­tí­ci­pe de nues­tros deseos, de nues­tro más anti­guo y año­ra­do deseo, que no ven­ga solo y que nos trai­ga a nues­tros que­ri­dos y recor­da­dos pre­sos y pre­sas vas­cas a Eus­kal Herria, jun­to con todas las per­so­nas que viven exi­lia­das desean­do regre­sar a casa.

Este año la capri­cho­sa vio­len­cia del sis­te­ma peni­ten­cia­rio les prohí­be escri­bir en eus­ke­ra las pos­ta­les navi­de­ñas, limi­tan­do su uso a un núme­ro con­cre­to de expre­sio­nes típi­cas de estas fechas. Por­que no pue­den prohi­bir­les pen­sar y sen­tir en eus­ke­ra sino tam­bién lo inclui­rían den­tro de su estra­te­gia ven­ga­ti­va peni­ten­cia­ria. Así que Olen­tze­ro nue­va­men­te por des­gra­cia nos visi­ta­rá solo. Nos que­dan nume­ro­sas sillas en las casas de Eus­kal Herria, vacías. Con una amar­ga y tris­te sen­sa­ción al pen­sar en el ser que­ri­do pri­va­do de su liber­tad; por­que aún son muchxs a quie­nes se les impi­de la vuel­ta a casa por navi­dad. Por eso, segui­re­mos arro­pan­do a todas esas fami­lias que se encuen­tran en esta situa­ción demos­trán­do­les nues­tro cari­ño y soli­da­ri­dad. Les recor­da­re­mos ento­nan­do el hator mutil, hator nes­ka etxera.

No pue­do dejar pasar la opor­tu­ni­dad des­de estas líneas de hacer una men­ción a los aitas y fami­lia­res de Iñi­go Caba­cas y soli­da­ri­zar­me con su dolor. Segui­re­mos en pie, exi­gien­do la ver­dad de todo lo acon­te­ci­do y jus­ti­cia para evi­tar la repe­ti­ción de hechos simi­la­res. Todo el deli­to de Iñi­go fue el de no poder esqui­var la pelo­ta de goma que aca­bó con su vida lan­za­da por quie­nes dicen lla­mar­se defen­so­res del orden y la ley. Su ley, don­de siem­pre su pala­bra pre­va­le­ce­rá sobre la nues­tra. Esa ley don­de siguen impu­tan­do a per­so­nas por artícu­los de opi­nión y la liber­tad de expre­sión bri­lla por su ausencia.

Sigo sin enten­der qué se cele­bra en estas fechas, don­de nume­ro­sas fami­lias son desahu­cia­das deján­do­las en una situa­ción angus­tio­sa que a veces les indu­ce al sui­ci­dio. Pero da lo mis­mo a los de siem­pre, a los de arri­ba que mane­jan los hilos invi­si­bles para que ellos sigan vivien­do a cos­ta de nues­tra mise­ria y don­de la vida de un ser humano cada dia pier­de valor. Recien­te­men­te he leí­do en pren­sa que ex-vice­con­se­je­ros y ex altos car­gos del Gobierno de Patxi López han cobra­do la extra de Navi­dad debi­do, según han expli­ca­do, a que la supre­sión de esta paga sólo afec­ta a los fun­cio­na­rios. Como dice la expre­sión “nos mean enci­ma y dicen que llueve”.

Vivi­mos una reali­dad don­de la cla­se tra­ba­ja­do­ra vas­ca, está sufrien­do uno de los mayo­res recor­tes en sus dere­chos labo­ra­les y socia­les tan dura­men­te obte­ni­dos median­te la lucha obre­ra revo­lu­cio­na­ria. Los eres y el cie­rre de empre­sas son noti­cia dia­ria en el mun­do labo­ral. La patro­nal cam­pa a sus anchas sin que nada ni nadie le pon­ga freno. En estas cir­cuns­tan­cias ¿quién quie­re cele­brar la navi­dad?. Yo no. Yo cada día me sien­to más ove­ja negra y más perra ver­de. Creo en mi mis­ma. En mi sue­ño de cam­biar la tie­rra don­de deseo vivir en liber­tad, don­de el sis­te­ma pro­te­ja al pue­blo y nos devuel­van todo lo que nos están roban­do. El año nue­vo lo cele­bra­ré miran­do al cie­lo, bus­can­do la com­pli­ci­dad de la luna para sen­tir­me libre y coger impul­so ante los 365 días que tene­mos por delan­te. Tene­mos la nece­si­dad de ser dia a dia, minu­to a minu­to más revo­lu­cio­na­rixs, sin mie­do a que nos roben la son­ri­sa, Por­que sólo con la diplo­ma­cia no alcan­za­re­mos nues­tros sue­ños y ellos por si solos nun­ca ven­drán. Urte berri on.

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