Inú­ti­les y cri­mi­na­les- Borro­ka Garaia

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Autor: Borro­ka garaia da!

La liber­tad de expre­sión y de pren­sa en Eus­kal Herria es pura cien­cia-fic­ción. Una reali­dad vir­tual. No se des­cu­bre nada nue­vo afir­man­do esto. Ade­más, uno de los pro­ble­mas es que tam­po­co se recuer­da cuál fue la últi­ma gene­ra­ción que dis­fru­tó de esos derechos.

Yo solía leer dos perió­di­cos; Egin y Egun­ka­ria. No eran unos perió­di­cos como los demás. La mayo­ría de ellos levan­ta­dos en pro­yec­tos de gran­des capi­ta­les y con­tro­la­dos por pocas fami­lias conec­ta­das con el poder ban­ca­rio y finan­cie­ro. Y es impor­tan­te remar­car esto, por­que no podrá exis­tir liber­tad de pren­sa mien­tras que el capi­tal sea el que mue­va los hilos de la infor­ma­ción. Si la liber­tad de pren­sa y el acce­so a la infor­ma­ción es un dere­cho, no se pue­de pros­ti­tuir al mejor postor.

Ya no leo esos dia­rios y no por fal­ta de ganas sino por­que un día un juez espa­ñol a man­da­to de cier­tos sec­to­res polí­ti­cos y con la mano eje­cu­to­ra y tor­tu­ra­do­ra poli­cial los cerró por la fuer­za a cal y can­to, encar­ce­lan­do en el pro­ce­so a diver­sos perio­dis­tas y tor­tu­ran­do a varios de ellos.

Del dia­rio Egin el mejor recuer­do que guar­do era una sec­ción lla­ma­da “iratzar” que era la que más me gus­ta­ba y la devo­ra­ba todas las sema­nas. El caso es que los mis­mos que se rego­ci­ja­ron tan­to en cerrar vio­len­ta­men­te los perió­di­cos que leía, pla­ni­fi­ca­ron el ase­si­na­to del redac­tor de esa sec­ción y como no, lo lle­va­ron a cabo. No fue el único.

50 gra­mos de amo­nal que explo­tan todos los días en los quios­cos de Eus­kal Herria. Decía aquel señor del PNV por lla­mar­le de algu­na mane­ra. Yo solo veía papel, bue­nos tex­tos y lo más peli­gro­so en todo caso era la tin­ta de la por­ta­da que pare­cía tener vida pro­pia en algu­nas ocasiones.También leía una revis­ta que se lla­ma­ba Ardi bel­tza y escu­cha­ba una radio que se lla­ma­ba Egin irra­tia. Sus des­ti­nos fue­ron el mis­mo. Cie­rre y clau­su­ra por la fuerza.

Lue­go lle­ga­ría inter­net. Solía nave­gar por una pági­na que se lla­ma­ba Bas­que red net (la red vas­ca roja). En mar­zo de 2004 la Real Poli­cía Mon­ta­da del Cana­dá a man­da­to de los mis­mos de siem­pre la clau­su­ró. Tam­bién vi como des­apa­re­cían mis­te­rio­sa­men­te otras webs y más recien­te­men­te el cie­rre de apur​tu​.org y el secues­tro de uno de sus perio­dis­tas que recien­te­men­te reco­bró la liber­tad pero no es aún el caso de otros perio­dis­tas de Egin que los man­tie­nen secuestrados.

Se equi­vo­can los que creen que todo esto ha sali­do gra­tis y lle­ga­rá el día de la depu­ra­ción de res­pon­sa­bi­li­da­des y con­de­nas en tri­bu­na­les. Y segu­ra­men­te no serán espa­ño­les. Si por una par­te, la eje­cu­ción direc­ta de la vio­la­ción del dere­cho a infor­mar y opi­nar en Eus­kal Herria ha sido y es un autén­ti­co escán­da­lo de esca­la inter­na­cio­nal, no lo es menos la ame­na­za per­ma­nen­te, vela­da o menos velada.

Yo solía leer dos perió­di­cos; Egin y Egun­ka­ria. Aho­ra leo Gara, con sus vir­tu­des que son muchas y defec­tos que tam­bién los tie­ne. Lo con­si­de­ro el mejor perió­di­co de este país y mi perió­di­co, pese a que me gus­ta­ría leer más opi­nio­nes dife­ren­tes pero eso poco impor­ta aho­ra. El juez de la Audien­cia Nacio­nal espa­ño­la Eloy Velas­co ha cita­do este miér­co­les al direc­tor de Gara, Iña­ki Soto, como impu­tado en el mar­co de unas dili­gen­cias abier­tas por «un pre­sun­to deli­to de “loque­le­de­la­ga­naal­re­pre­sor­de­turno”». Un nue­vo ata­que no sim­ple­men­te a Iña­ki o a Gara sino a todas y cada una de las per­so­nas que hablan, escri­ben, opi­nan, leen, escu­chan y ven en este país.

El jue­ves sal­drá el Gara, y todos los que hablan, escri­ben, opi­nan, leen, escu­chan y ven lo segui­rán hacien­do. Coac­cio­na­dos y bajo ame­na­za, mol­dea­dos y ero­sio­na­dos por esa fal­ta de liber­tad pero se segui­rá hacien­do y por esa vía nun­ca podrán aplas­tar­nos. En este caso, como en otros muchos casos, el arma de gue­rra del mie­do es otra for­ma de con­trol. Pero al menos esa gue­rra saben que la tie­nen per­di­da des­de hace déca­das. Así que un abra­zo a Iña­ki y como se sue­le decir, si tocan a unx nos tocan a todxs.

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