[Video] El pre­so vas­co Jon Bien­zo­bas estu­vo al bor­de de la muer­te por la desidia de los car­ce­le­ros



El 12 de noviem­bre, el pre­so de Gal­da­kao Jon Bien­zo­bas fue tras­la­da­do des­de la cár­cel de Saint Maur a un cen­tro hos­pi­ta­la­rio de Paris para ser ope­ra­do. Tan­to en el qui­ró­fano como en todas las depen­den­cias que estu­vo el gru­po espe­cial E.R.I.S estu­vo en todo momen­to con él. Le ope­ra­ron de la nariz y como todo salió según lo pre­vis­to, el 15 de noviem­bre le vol­vie­ron a lle­var al hos­pi­tal.

El 21 de noviem­bre el médi­co espe­cia­lis­ta fue a la cár­cel para qui­tar­le los pro­tec­to­res que le pusie­ron en la nariz, cuan­do lo ope­ra­ron. Todo fue sobre rue­das, has­ta el día 24 de noviem­bre. Ese día, hacia las 19:00 Jon Bien­zo­bas empe­zó a san­grar por la nariz, y en ese mis­mo momen­to le comu­ni­có a la Admi­nis­tra­ción Peni­ten­cia­ria por medio de dos fun­cio­na­rios lo que le ocu­rría, aña­dien­do que ade­más 10 días antes había sido ope­ra­do de la nariz. Le dije­ron que ya habían lla­ma­do a urgen­cias, que mien­tras tan­to tuvie­ra la nariz tapo­na­da y que si no le para­ba la san­gre que les vol­vie­ra a lla­mar. Aun así, Bien­zo­bas le dice al fun­cio­na­rio que le pida al res­pon­sa­ble de ese turno que vaya a su cel­da para que pue­da ver la gra­ve­dad del asun­to. No fue nadie. Media hora más tar­de dejó de san­grar.

A las 01:45 de la madru­ga­da empe­zó otra vez a san­grar por la nariz, y esta vez tam­bién logró parar la hemo­rra­gia. Pero, a las 02:30 comen­zó a san­grar de nue­vo. Enton­ces deci­dió adver­tir a los de la Admi­nis­tra­ción Peni­ten­cia­ria por el inter­fono que esta­ba san­gran­do de nue­vo. A las 02:45, el fun­cio­na­rio res­pon­sa­ble abrió su cel­da acom­pa­ña­do de otros tres fun­cio­na­rios. Aun­que el fun­cio­na­rio res­pon­sa­ble pudo ver que en la cel­da ya había gran­des ras­tros de san­gre, no le hizo caso y le vol­vie­ron a decir que se apre­ta­ra la nariz duran­te 20 minu­tos, que ellos lla­ma­rían a urgen­cias. La situa­ción era tan gra­ve, que una de las fun­cio­na­rias le dijo al res­pon­sa­ble que debe­rían de hacer algo inme­dia­ta­men­te; el res­pon­sa­ble la man­dó callar.

A las 02:50 la situa­ción ya era muy com­pli­ca­da. Tan­to que Bien­zo­bas pidió ayu­da a los otros pre­sos. Los pre­sos que se encon­tra­ban en su piso lla­ma­ron por los inter­fo­nos para pedir que mien­tras vinie­ran los de urgen­cias alguien estu­vie­ra con Bien­zo­bas, por­que tenían mie­do de que per­die­ra el cono­ci­mien­to y hacer­se daño. La situa­ción era cada vez más difí­cil y preo­cu­pan­te ya que empe­zó a echar coá­gu­los de san­gre por la boca. Esta situa­ción tan crí­ti­ca se alar­gó toda­vía duran­te una hora más. Los fun­cio­na­rios cada vez esta­ban más ner­vio­sos y preo­cu­pa­dos, inclu­so empe­za­ron a cri­ti­car al res­pons­ble, ya que éste no abría la puer­ta de su cel­da. Pasa­das las 04:00, los fun­cio­na­rios vien­do la gra­ve­dad del asun­to y vien­do que el res­pon­sa­ble no abría la puer­ta, deci­die­ron abrir por si mis­mos la puer­ta de la cel­da. Él ya se encon­tra­ba muy débil, la tem­pe­ra­tu­ra de su cuer­po había baja­do mucho, inclu­so había empe­za­do a per­der la sen­si­bi­li­dad en los pies; así, lo tuvie­ron que lle­var a enfer­me­ría entre los fun­cio­na­rios. Éstos se rele­va­ban para con­te­ner la hemo­rra­gia de la nariz.

A las 05:30, la situa­ción lle­gó a ser muy crí­ti­ca. Empe­zó a echar coá­gu­los de san­gre tan­to por la boca como por la nariz, por lo que no podía ni res­pi­rar. Inclu­so casi per­dió el cono­ci­mien­to. Los fun­cio­na­rios cada vez esta­ban más preo­cu­pa­dos, no enten­dían por­que esta­ba tar­dan­do tan­to la ambu­lan­cia, y se esta­ban ponien­do muy ner­vio­sos.

A las 06:10 lle­gó la ambu­lan­cia. Los fun­cio­na­rios tras­la­da­ron a Bien­zo­bas des­de la enfer­me­ría has­ta la entra­da de la pri­sión, y allí reapa­re­ció el res­pon­si­ble de los fun­cio­na­rios (que has­ta enton­ces estu­vo des­apa­re­ci­do) con unas espo­sas y la cade­na para atar­le los pies. A las 06:30 lle­gó a urgen­cias del hos­pi­tal Cha­teau­roux. La situa­ción era impre­sio­nan­te, los coá­gu­los que le salían eran enor­mes.

En urgen­cias le expli­ca­ron el por­qué de la hemo­rra­gia. Al pare­cer, en la ope­ra­ción le le hicie­ron un cor­te den­tro la nariz y al rom­per­se la pos­ti­lla de la cica­tri­za­ción, se pro­du­jo la hemo­rra­gia. En urgen­cias le cerra­ron la heri­da y le saca­ron los coá­gu­los que tenía en la nariz. Aun así, como Bien­zo­bas había per­di­do mucha san­gre y vien­do la acti­tud de la pri­sión duran­te esa noche, los médi­cos deci­die­ron dejar­lo ingre­sa­do en el hos­pi­tal duran­te 36 horas. Des­pués, lo vol­vie­ron a lle­var a la pri­sión.

El tes­ti­mo­nio que hace Jon Bien­zo­bas con­tan­do lo que le suce­dió es horri­ble. Un pro­ble­ma que en prin­ci­pio no tie­ne una mayor com­pli­ca­ción, pasa a ser una situ­ción de extre­ma gra­ve­dad por la irres­pon­sa­bi­li­dad de la pri­sión y espe­cial­men­te del fun­cio­na­rio res­pon­sa­ble! Jon Bien­zo­bas ha vivi­do una situa­ción de vida o muer­te por la fal­ta de asis­ten­cia médi­ca por par­te de la pri­sión!

Es decir, uno de nues­tros fami­lia­res ha esta­do a pun­to de per­der el cono­ci­mien­to por irres­pon­sa­bi­li­dad de la pri­sión, y por ello su esta­do de salud ha pasa­do a ser extre­mo; inclu­so ponien­do en ries­go su vida. Des­de que empe­zó a san­grar has­ta que lo tras­la­da­ron al hos­pi­tal pasa­ron 11 horas, y en esas 11 horas la pri­sión dejó que Bien­zo­bas se desan­gra­ra. Y todo esto, sabien­do que diez días antes había sido ope­ra­do de la nariz.

Para los fami­lia­res y alle­ga­dos de Etxe­rat este suce­so es muy gra­ve, por­que ade­más de vul­ne­rar los dere­chos fun­da­men­ta­les de nues­tros fami­lia­res, ponen en ries­go la salud de ellos. Nos pare­ce ver­gon­zo­so y muy inquie­tan­te. La pri­sión de Saint Maur y espe­cial­men­te el res­pon­sa­ble de los fun­cio­na­rios de esa noche actua­ron con total irres­pon­sa­bi­li­dad, su com­por­ta­mien­to fue inacep­ta­ble; y por eso exi­gi­mos que ante esto se tomen las medi­das que se deban tomar y que lo hagan de una for­ma res­pon­sa­ble. Para que por cul­pa de la fal­ta de asis­ten­cia de la cár­cel, la vida de uno de nues­tros fami­lia­res no vuel­va a estar en ries­go nun­ca más. Por­que, defi­ni­ti­va­men­te el dere­cho a la salud tam­bién corres­pon­de a nues­tros fami­lia­res pre­sos, y aun así este dere­cho se vul­ne­ra una y otra vez.

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